Salud Pública de México

Justicia financiera y gastos catastróficos en salud: impacto del Seguro Popular de Salud en México

Justicia financiera y gastos catastróficos en salud: impacto del Seguro Popular de Salud en México

AUTORES

Felicia Knaul, Dra en Econ,(1) Héctor Arreola-Ornelas, M en Econ,(2) Oscar Méndez, Analista,(2) Alejandra Martínez, Pas en Econ.(2)


(1) Secretaría de Educación Pública. Fundación Mexicana para la Salud, México, DF,  México.
(2) Fundación Mexicana para la Salud, México, DF, México.

RESUMEN

Objetivo. Determinar analíticamente el impacto de la implantación del Seguro Popular de Salud sobre la justicia financiera y los gastos catastróficos de los hogares. Material y métodos. Los datos de este análisis provienen de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2000 y de la Encuesta Nacional de Aseguramiento y Gasto en Salud (ENAGS) 2001. Los cálculos se basan en proyecciones de la extensión del Seguro Popular de Salud bajo diferentes escenarios de cobertura y de reducción del gasto de bolsillo entre la población no asegurada. La simulación matemática que se llevó a cabo consiste en imponer la nueva estructura financiera del Seguro Popular de Salud a los parámetros de gastos existentes en 2000, según la ENIGH, dada la probabilidad de afiliarse por parte de los hogares. Resultados. El modelo de determinantes de afiliarse al Seguro Popular registró como variables significativas el pertenecer a los quintiles de ingreso I y II, el que el jefe del hogar sea mujer y que alguien en el hogar tuviese una consulta médica en el último año. Los resultados de las simulaciones indican que aun antes de lograr la meta de cobertura universal en 2010 habrá un impacto significativo en el desempeño del sistema de salud mexicano en lo que se refiere a justicia financiera. Con una reducción de 40% en el gasto de bolsillo y una cobertura de 100% del Seguro Popular de Salud se estima una reducción en el porcentaje de hogares con gastos catastróficos de 3.4 a 1.6%. Conclusiones. Los resultados demuestran que con la reducción en el gasto del bolsillo de los hogares, que acompañará al nuevo modelo de financiamiento y de prestación de servicios de salud del Seguro Popular de Salud, se puede esperar una mejoría en el índice de justicia en la contribución al financiamiento del sistema de salud y en el porcentaje de hogares con gastos catastróficos, aun sin lograr la afiliación universal. El impacto podrá ser mayor dado que la extensión de la cobertura comenzará por las poblaciones más pobres con una contribución financiera muy reducida y progresiva.

ABSTRACT

Objective. To assess the impact on fair health financing and household catastrophic health expenditures of the implementation of the Popular Health Insurance (Seguro Popular de Salud). Material and Methods. Data analyzed in this study come from the National Income and Expenditure Household Survey (Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, ENIGH), 2000, and the National Health Insurance and Expenditure Survey, (Encuesta Nacional de Aseguramiento y Gasto en Salud, ENAGS), 2001. Estimations are based on projections of extension of the Popular Health Insurance under different conditions of coverage and out-of-pocket expenditure reductions in the uninsured population. The mathematic simulation model assumes applying the new Popular Health Insurance financial structure to the 2000 expenditure values reported by ENIGH, given the probability of affiliation by households. Results. The model of determinants of affiliation to the Popular Health Insurance yielded three significant variables: being in income quintiles I and II, being a female head of household, and that a household member had a medical visit in the past year. Simulation results show that important impacts on the performance of the Mexican Health System will occur in terms of fair financing and catastrophic expenditures, even before achieving the universal coverage goal in 2010. A reduction of 40% in out-of-pocket expenditures and a Popular Health Insurance coverage of 100% will decrease catastrophic health expenditures from 3.4% to 1.6%. Conclusions. Our results show that the reduction of out-of-pocket expenditures generated by the new financing and health provision Popular Health Insurance model, will improve the financial fairness index and the financial contribution to the health system, and will decrease the percentage of households with catastrophic expenditures, even before reaching universal coverage.A greater impact may be expected due to coverage extension initiating in the poorest communities that have a very restricted and progressive financial contribution.

Introducción

La justicia tanto en la distribución de la carga financiera como en la protección contra los riesgos de pérdidas financieras constituye uno de los objetivos intrínsecos de un sistema de salud.1 Sin embargo, es un reto particularmente difícil de alcanzar debido a la naturaleza impredecible y a menudo catastrófica del gasto en salud. Por lo mismo, el diseño y la justicia del financiamiento del sistema de salud se ha vuelto un punto central en las discusiones sobre reformas del sistema.1-4

La justicia del financiamiento es un aspecto especialmente importante para el sistema de salud mexicano. En el Informe de la Salud en el Mundo 2000, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el desempeño del sistema mexicano de salud se vio muy afectado por sus pobres cifras de justicia financiera. Entre un total de 191 países, México ocupó el sitio 51 en el logro global en relación con los cinco objetivos definidos como intrínsecos (nivel y distribución de la salud, nivel y distribución de la capacidad de respuesta adecuada y protección financiera).1 A pesar de su desempeño global, en justicia financiera, México ocupó la posición 144.*

* En el cálculo de la OMS 2000 se utilizaron datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares de 1996 y no de 2000. Por esta razón hay una diferencia entre el valor OMS 20003 el valor inicial o calculado a partir de datos de 2000.

El bajo desempeño del sistema de salud mexicano reflejó la falta de protección financiera con la que vivía la mayoría de la población hasta 2004.5 El sistema de salud en México, desde su creación en la década de los cuarenta, ha tenido un modelo de financiamiento fragmentado. La población más pobre, no asalariada o no trabajadora ha carecido de oportunidades para participar en esquemas de aseguramiento. El sistema se dividió entre asegurados [sector formal, cubierto principalmente por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y por el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE)], y no asegurados (sector informal y los que están fuera del mercado laboral).2,6 Por ende, la cobertura del aseguramiento en México es regresiva respecto del ingreso de los hogares y de los estados.5

Un problema importante del sistema de salud mexicano es el alto porcentaje (58, en 2003) del gasto en salud que proviene directamente de las familias a través del gasto de bolsillo. Esto provoca gastos catastróficos, especialmente entre los pobres y los no asegurados.5,6

Para responder a este reto, México se encuentra inmerso en una reforma del sector salud que ha puesto énfasis en el aspecto financiero. En abril de 2003 se aprobó la reforma a la Ley General de Salud y con ello se creó el Sistema de Protección Social en Salud (SPSS).7 La reforma ofrece a todas las familias no aseguradas acceso a un aseguramiento subsidiado a través del Seguro Popular de Salud (SPS). El nuevo sistema busca una reducción en los gastos catastróficos en salud de las familias, mayores incentivos al gasto eficiente en salud, y una atención a la salud más equitativa y accesible para toda la población. La reforma establece un proceso paulatino de extensión de la cobertura: 14.3% de la población por año, empezando con los hogares de más bajos recursos.6-8 En 2010 la cobertura será universal.9


Este documento hace referencia al índice de justicia en la contribución al financiamiento del sistema de
salud (IJCF) desarrollado por la OMS para analizar el impacto potencial de diferentes escenarios de afiliación al Seguro Popular sobre la justicia financiera y la prevalencia de gastos catastróficos en salud.1 El IJCF mide tanto el peso de los gastos de bolsillo que llevan a los hogares al empobrecimiento, como la equidad vertical y horizontal del sistema financiero en materia de salud.

Este trabajo ofrece resultados importantes para la planeación del SPSS al considerar diferentes escenarios de afiliación y de reducción en los gastos del bolsillo. Es complementario al trabajo de Knaul y colaboradores,8 que considera un escenario de afiliación universal. El presente documento añade puntos de interés a la literatura internacional existente, pues presenta opciones de cómo emplear el modelo de la OMS para estimar el impacto de una reforma de un sistema de salud.


En estudios anteriores se ha analizado la progresividad del gasto en salud y del sistema de financiamiento a la salud mediante indicadores como el índice de Kakwani.10-18 La bibliografía sobre equidad en el financiamiento de la salud en países en desarrollo es escasa, pero varios analistas han demostrado que las familias, especialmente las pobres, asignan una alta proporción de su presupuesto a gastos de salud.19-26 Xu y colaboradores analizan los gastos catastróficos en 59 países y demuestran que varios de los países de la región latinoamericana presentan tasas particularmente altas.27


Este documento se divide en seis secciones. La segunda sección provee información sobre el financiamiento de la salud; la tercera describe el marco de la OMS; la cuarta presenta los datos y la metodología empleada para realizar las proyecciones del impacto de diferentes escenarios de afiliación al Seguro Popular; la quinta detalla los resultados de las proyecciones en la justicia financiera, y la sección final provee las conclusiones.


El financiamiento de la salud*

* Esta sección es un resumen de una parte de Murray, Knaul, Xu y colaboradores; 2000,28 y está descrita con más detalle en Knaul y colaboradores; 2003.8

Existen tres grandes mecanismos de financiamiento de los servicios de salud: recaudación del Estado (mediante impuestos generales y específicos), cotizaciones al seguro social (frecuentemente recaudadas a través de impuestos sobre la nómina, impuestos de otra índole u otras cotizaciones) y pagos privados (que comprenden pagos directos o de bolsillo y seguros privados). La combinación de las tres fuentes que componen el financiamiento de la salud suele ser muy diferente en cada país.11 A pesar de ello, es conveniente recordar que todos los fondos para los servicios de salud provienen de los hogares.

Existen dos clases de pagos privados: primas a seguros privados y pagos directos de bolsillo al momento de usar los servicios. Los seguros privados constituyen por lo general un bien disponible sólo para un reducido grupo poblacional en zonas urbanas, con ingresos altos y sin padecimientos preexistentes.

El pago de bolsillo se considera una de las formas menos eficientes y menos justas de financiar un sistema de salud.1,26,27 El financiamiento a través de pagos directos de bolsillo tiende a ser inequitativo, y es susceptible de generar altos costos para el sistema y riesgos de empobrecimiento para las familias. Además, los pagos directos se fragmentan entre los consumidores, lo cual limita la agrupación de riesgos y la solidaridad a nivel sistémico.

La teoría económica nos indica que el tener un sistema financiero en salud basado en el gasto de bolsillo tiende a restar recursos para el desarrollo económico, aumentar la pobreza y reducir la productividad y, así, la competitividad de una nación. De hecho, hay una estrecha relación inversa entre el porcentaje del presupuesto para la salud que proviene del gasto de bolsillo, el aseguramiento y el desarrollo económico de los países.6,29,30

Varios países de América Latina basan sus sistemas de salud en modelos de seguridad social financiados mediante impuestos a la nómina. Así, han surgido sistemas en donde los pobres tienen menor acceso a las prestaciones de salud.4 Generalmente, el sector formal del mercado laboral está cubierto por la seguridad social y el resto de la población no está asegurada.

El Marco de la OMS para la evaluación del desempeño del sistema de salud y el indicador de justicia en la contribución financiera*

* Esta sección es un resumen del modelo desarrollado en Murray, Knaul, Xu y colaboradores 2000.28

La medida de justicia en el financiamiento aplicada en el presente documento proviene del marco de la OMS para la medición del desempeño de los sistemas de salud.1,28,31 Según este modelo, con un nivel de gasto dado, toda sociedad querrá la máxima cantidad posible de la combinación de salud, capacidad de respuesta y justicia en el financiamiento con el menor nivel de gasto.

Este documento aplica la metodología del Informe de la Salud en el Mundo de 2000 para medir la justicia del financiamiento que se presenta en detalle de Murray, knaul, Xu y colaboradores 2000. 28 La contribución financiera de los hogares está definida como:



donde HGCh es la contribución financiera del hogar h
al sistema de salud, HEh es el gasto per cápita en salud del hogar h ENSIh es el ingreso per cápita total menos el gasto de subsistencia del hogar h. HGC se calcula con la siguiente fórmula:



 
en donde HSh son todas las contribuciones financieras al sistema de salud que son atribuibles a cada hogar por medio de los impuestos, las contribuciones a la seguridad social, los seguros privados y el gasto directo de bolsillo en salud.

El denominador del HGC es una medida del ingreso efectivo de no subsistencia del hogar medido como: gasto total per cápita (Exph) y gasto per capita en alimentos (alimh). El gasto total del hogar (Exph) es proxy del ingreso permanente y hace referencia a todos los bienes y servicios, incluyendo gastos en especie y autoconsumo.


Por otra parte, el denominador excluye los pagos impositivos con excepción de los impuestos generales (impuesto sobre prestaciones al trabajo, ISPT; e impuesto sobre la renta, ISR, etcétera) y las contribuciones a la seguridad social que pueden ser atribuidas a la salud (aTaxh). Esto se debe a que la variable de gasto total ya incluye los impuestos cargados en bienes y servicios por concepto de impuesto al valor agregado (IVA) e impuestos especiales sobre productos y servicios (IEPS).


El índice de justicia en la contribución financiera (IJCF) permite comparar diferentes distribuciones del HGC entre los países:


 

El índice se eleva al cubo para hacer un mayor énfasis en los gastos catastróficos, es decir, se le da una mayor ponderación a los valores extremos de la distribución. Para poder analizar en mayor detalle estos valores extremos, para el presente documento se define como gasto catastrófico todo gasto en salud de más de 30% del ingreso disponible del hogar.*

* El establecer el nivel de 30% como catastrófico es subjetivo. Se están investigando formas complementarias de caracterizar los gastos catastróficos y empobrecedores (Knaul F, Arreola H y colaboradores 2004. Gasto empobrecedor y catastrófico en salud: innovaciones en la medición, FUNSALUD. Documento de trabajo), y aspectos de empobrecimiento absoluto siguiendo la metodología propuesta en Wagstaff A, Van Doorslaer E, 2003.

Material y Métodos

Los datos de este análisis provienen de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) de 200033 y de la Encuesta Nacional de Aseguramiento y Gasto en Salud (ENAGS) 2001.34 La ENIGH es una encuesta de corte transversal que comprende una muestra de 10 108 hogares, representativa a escala nacional. Los datos sobre los gastos en salud se agruparon en el cuarto trimestre del año (12 de septiembre a 20 de diciembre) y se basan en los gastos incurridos durante los tres meses previos a la encuesta. Para hacer los cálculos del índice se complementa la información de la ENIGH con datos de Cuentas Nacionales en Salud e información sobre la estructura impositiva y de la seguridad social.

La ENAGS es una encuesta nacional aplicada para la Secretaría de Salud, con el propósito de determinar la población objetivo del SPS, así como la disposición a pagar de los hogares por dicho seguro. Fue diseñada por el Instituto Nacional de Salud Pública, la Fundación Mexicana para la Salud y la Secretaría de Salud. La muestra de la ENAGS es de 1 980 hogares y fue construida sobre una submuestra de hogares de la ENIGH 2000 lo cual permite ligar y tener información de ambas bases. Para este estudio se incluyó solamente a los hogares que cumplieron con los siguientes criterios: a) hogares sin seguridad social o aseguramiento para la salud; b) hogares nucleares o unipersonales, y c) que el monto reportado en la disposición a pagar estuviera en el rango de $0 a $1 000 pesos mensuales.‡

‡  Existe la posibilidad de que un hogar esté dispuesto a pagar mensualmente más de $1 000, pero para fines de este estudio se consideró que una contribución familiar superior a dicho monto sería incosteable y que en el mercado podrían existir mejores o más completas alternativas que el seguro de salud hipotético planteado, lo cual modificaría la elección de las familias.

Con el fin de investigar los montos que la población estaría dispuesta a pagar mensualmente para inscribirse a un seguro de salud similar al del SPS, la ENAGS incluyó una tarjeta con cantidades prestablecidas, con rangos que van desde $0 hasta $2 000 pesos moneda nacional. A los entrevistados se les presentó una descripción de los beneficios que ofrecería el seguro de salud hipotético y posteriormente se les pidió, durante la aplicación de la encuesta, que eligieran una cantidad de las incorporadas en las tarjetas.*

* La pregunta específica aplicada en la encuesta utilizada para este estudio fue la siguiente: "Imagínese un programa que la Secretaría de Salud le ofreciera por un pago mensual, para que usted y su familia recibieran la atención médica que necesitan, incluyendo: consultas, medicinas y gastos de hospitalización, etcétera, sin te¬ner que pagar cada vez que sean atendidos. En este programa se les entregarían credenciales. ¿Cuánto estaría dispuesto a pagar mensualmente para inscribir a su familia durante un año a este programa?" (Se mostró la tarjeta con los siguientes valores): 0, 5, 10, 15, 20, 30, 35, 40, 50, 60, 80,100,150, 200, 250, 300, 400, 500, 600, 700, 750, 1000, 1200, 1500, 2000.

Para el presente estudio los cálculos se basan en proyecciones de la extensión del Seguro Popular bajo diferentes escenarios de cobertura y de reducción del gasto de bolsillo entre la población no asegurada. Se definió como hogar no asegurado a aquel en donde ningún miembro declara el derecho a la cobertura a ningún organismo de seguro, público o privado. Se supuso, además, que un pago cubre a una familia entera.

La simulación matemática que llevamos a cabo consiste en imponer la nueva estructura financiera del Seguro Popular de Salud a los parámetros de gastos existentes en 2000, según la ENIGH. El SPSS se financia por tres fuentes: el gobierno federal, los gobiernos estatales y las familias. La cuota social federal es de 15% de un salario mínimo por familia afiliada al sistema y la aportación solidaria federal es 1.5 veces la cuota social. La cuota solidaria estatal es la mitad de la cuota social federal. La aportación solidaria familiar está diseñada para promover la justicia financiera, y cada familia contribuye, según su capacidad de pago.6

En este estudio consideramos el caso de definir la contribución financiera del hogar en términos de su ingreso disponible después de satisfacer sus necesidades básicas en alimentación. Aplicamos un nivel de 3.5% del ingreso disponible (medido como gasto total del hogar menos su gasto en alimentación) como contribución familiar para los deciles de ingreso III a X. Los deciles de ingreso I y II están exentos de la contribución financiera directa. Estos supuestos reflejan la reglamentación para 2004 establecida para el SPSS.6

El ejercicio de simulación llevado a cabo en el presente trabajo se dividió en tres etapas: a) estimar la probabilidad de que la población esté dispuesta a afiliarse al Seguro Popular para la Salud (SPS) dada su capacidad de pago y otras características del hogar; b) aplicar diferentes niveles de reducción en el gasto de bolsillo de los hogares, que se suponen probables como resultado de la implantación y extensión del SPSS, y c) aplicar diferentes escenarios de afiliación progresiva de la población no asegurada al SPSS.

La primera etapa de la simulación consistió en determinar la probabilidad de que un hogar esté dispuesto a afiliarse al SPS, para lo cual se realizó la estimación de un modelo logit. Se determinó que un hogar estaría dispuesto a afiliarse al SPS si y sólo si su disposición a pagar (DAP) resultaba mayor o igual al pago correspondiente que tendría que hacer dado su nivel de ingreso disponible, es decir:

Un hogar i se afiliaría al SPS⇔DAPi>=(3.5% IDi si DIi>=3 o 0% si DIi <= 2)

donde:     DAPi: disposición a pagar del hogar i
              IDi: ingreso disponible del hogar i
              DIi: decil de ingreso per cápita del hogar i

Posteriormente, se agrupó a los hogares por quintiles de probabilidad de afiliarse al SPS con base en su: contribución financiera al SPS, quintil de ingreso per cápita, dicotómica identificadora de los hogares que se encuentran en el quintil más bajo de gasto en salud, sexo del jefe del hogar,* condiciones de salud en el hogar (si vive en el hogar alguna persona con: discapacidad, enfermedad crónica, que haya realizado una consulta médica en el último año, que estuviese hospitalizada o bien tuvo un parto en los últimos cinco años), aversión al riesgo,‡ dicotómica para identificar a hogares que hubiesen experimentado en el pasado gastos catastróficos en salud, y presencia en el hogar de mayores de 60 años de edad o niños menores de seis años; y lugar de residencia (rural o urbano). Las estadísticas descriptivas se presentan en el cuadro I.

* Se hicieron pruebas, a su vez, con la variable edad del jefe del hogar; sin embargo, fue excluida del análisis por encontrar colinealidad con ella y enmascarar el efecto con la variable dicotómica mujer jefa del hogar, dado que es muy probable que cuando dicha condición se cumple sean mujeres jóvenes.

‡ La aversión al riesgo se define como la baja tolerancia de la población al riesgo, motivo por el cual siguen conductas para disminuirlo. A partir de dos variables: a) si los hogares son capaces de percibir el riesgo de shocks de salud; es decir, si los hogares consideran importante tener una protección de gastos en salud, y b) si el hogar cuenta con algún tipo de seguro, diferente a salud, el cual es una señal de que al hogar le preocupan los riesgos financieros.



Los hogares fueron ordenados según su probabilidad esperada de afiliarse y se generaron seis escenarios. Los primeros cinco correspondieron a agrupaciones porcentuales de hogares, según el grado en el que estaban dispuestos a afiliarse al SPS –probabilidad acumulada– desde 20% con probabilidad más alta, 40, 60, 80, y hasta 100% de los hogares. El sexto escenario consistió en considerar en la afiliación a aquellos hogares que el modelo predijo como dispuestos a hacerlo.

Un segundo ejercicio de proyección de la cobertura de familias a asegurar fue realizado suponiendo una cobertura lineal e independiente al modelo de probabilidades, la cual fue dividida en escenarios distintos:

1. Cobertura de 100% en el primer quintil de ingreso disponible, 80% en el segundo, 60% en el tercero, 40% en el cuarto y 20% en el quintil más alto. Este escenario supone que la afiliación es más probable entre los hogares de menos ingresos porque los gastos del bolsillo son relativamente más onerosos, el acceso a otras modalidades de aseguramiento es menor y la contribución familiar es menor.

2. Cobertura de aseguramiento de 25% en todos los quintiles.

3. Cobertura de aseguramiento de 50% en todos los quintiles.

4. Cobertura de aseguramiento de 75% en todos los quintiles.

La segunda etapa de la simulación matemática consistió en que, una vez cubiertas las familias, según el escenario específico de afiliación al SPS, se reducen los gastos de bolsillo de las familias cubiertas en una proporción específica. Esta suposición se basa en la idea de que una vez que las familias reciben el aseguramiento tendrán menor tendencia a efectuar pagos de bolsillo. Las proporciones de reducción en el gasto de bolsillo en salud consideradas fueron de 20, 40, 60, 80 y 100%. Como ejercicio adicional, desarrollado en más detalle en Knaul y colaboradores,8 se estimó el patrón de gasto que hubieran tenido las familias no aseguradas al comportarse como las familias aseguradas, para lo cual llevamos a cabo regresiones tobit para cada quintil de ingreso y así estimar el impacto del aseguramiento en el gasto de bolsillo del sector formal actual.* Las variables de control fueron: el nivel educativo del jefe del hogar, el número de niños menores de seis años de edad en la familia, el número de mujeres de entre 15 y 45 años de edad y el número de adultos mayores de 65 años de edad. También incluimos variables dicotómicas para cada estrato. Los resultados de la regresión arrojan ponderadores que se aplican a estimar la reducción esperada en el gasto de bolsillo. Se aplica este patrón de reducción del gasto a los diferentes escenarios de cobertura del SPS.

* Los resultados de las regresiones tobit no se presentan en el documento, pero en caso de requerir mayor información referente a ellas se sugiere contactar a los autores.

Resultados

Proyecciones del impacto del Seguro Popular en la justicia financiera y los gastos catastróficos, según diferentes escenarios de cobertura

Los resultados del modelo logit registraron como variables determinantes de una mayor probabilidad de afiliarse al SPS el pertenecer a los quintiles de ingreso I y II; el que el jefe del hogar sea mujer; que alguien en el hogar hubiera tenido una consulta médica en el último año, y percibir los riesgos de salud. De manera contraria, el incremento en la contribución familiar al SPS, el que el hogar pertenezca al quintil de menor gasto en salud; vivir en localidades rurales, y la presencia de mayores de 60 años de edad. Todos estos factores disminuyen la probabilidad de que la familia esté dispuesta a afiliarse al SPS (cuadro II).



Cabe señalar que la variable presencia de enfermos crónicos en el hogar no resultó significativa en el análisis; sin embargo, la variable consulta médica en el último año sí lo fue. Eso puede implicar que el efecto se esté enmascarando debido a que casi la totalidad de los hogares con enfermos crónicos tuvieron una consulta en el último año. Esto indica que las preexistencias de enfermedades son un condicionante que incrementa la probabilidad de afiliarse al SPS.

La distribución de la probabilidad de afiliarse al SPS se presenta en el cuadro III, el cual agrupa a los hogares por quintiles de probabilidad. Obsérvese que para 20% de los hogares que tienen la probabilidad más alta de afiliarse (p >= 0.82), la mayoría están en el quintil de ingreso I, representando con ello 49.6% de su respectivo quintil. Se observa también una mayor aceptación a afiliarse por parte de los hogares de menores ingresos (93 y 5% del primer y quinto quintil, respectivamente).



Se estima un interés inicial en la afiliación de 58% de los hogares. Es importante señalar que esta proyección de la afiliación está basada en una pregunta sencilla de la encuesta y no refleja lo que pasará en la actualidad con los esfuerzos de promoción, ampliación de cobertura, calidad de la atención en los servicios y extensión del SPS que se están llevando a cabo. Es alentador este resultado al indicar que se podrá esperar que casi 60% de los hogares estén dispuestos a afiliarse sin ningún esfuerzo adicional de promoción.

A partir del presente estudio se estimó que, tomando en consideración un proceso paulatino de afiliación y de reducción en los gastos de bolsillo, se observa una mejoría importante en la justicia financiera y en los gastos catastróficos (figura 1). Aun en el escenario de afiliación más pesimista (escenario 1), con una reducción de sólo 20% de los gastos de bolsillo con 20% de afiliación de la población con mayor probabilidad o disposición a afiliarse, el IJCF llega a 0.925 con una reducción de la prevalencia de los gastos catastróficos a 31%. Con el escenario de reducción del gasto de bolsillo del tobit, en el cual los actualmente no asegurados se comportan como los hogares actualmente asegurados, la mejoría esperada es a 0.949 en el IJCF y una reducción a 2.5% de los hogares con gastos catastróficos en el escenario de afiliación lineal concentrado entre la población más pobre (escenario i). Se estima que se logrará, bajo la predicción simple de afiliación dada por el modelo (escenario 6) y una reducción de entre 20 y 40% (nivel de gasto de los hoy no asegurados, similar al de los hoy asegurados o tobit) con una cobertura de 58%, un IJCF de 0.939 y un nivel de gasto catastrófico de 2.7% de hogares.

Los escenarios se resumen en la figura 1 con diferentes niveles de reducción del gasto de bolsillo. Se puede observar un intercambio en la mejora de los indicadores entre mejorar cobertura o reducir el porcentaje del gasto de bolsillo, siendo lo más deseado lograr ambas.



Los resultados indican que aun antes de lograr la meta de cobertura universal habrá un impacto significativo en el desempeño del sistema de salud mexicano en lo que se refiere a la protección financiera de los hogares (cuadro IV). Para analizar esto, se comparron los resultados obtenidos en la figura 1 contra los valores del ordenamiento mundial de los sistemas de salud de la. OMS en 2000 en el rubro de protección financiera.1 Con el escenario de afiliación esperado (escenario 6) y logrando una reducción en el nivel de gasto de los hogares similar al que hoy mantienen los asegurados, el sistema mexicano se movería a la posición 80, cerca de Ecuador y Argentina. En un escenario de afiliación como el i, en el que los hogares de menores ingresos se espera sean los más dispuestos a afiliarse (escenario i; IJCF= 0.949 y HGC=2.1), o bien, en otro muy similar al escenario 3, con una aceptación de 60% (escenario 3; IJCF=0.947 y HGC=2.5), en ambos casos, con reducciones en el gasto de bolsillo similares al nivel al que mantienen los hoy asegurados podría esperarse lograr una posición similar a la que obtuvo Costa Rica (64-65). Bajo el mismo escenario i, pero con sólo 20% de reducción del gasto de bolsillo, el avance permitiría al sistema de salud mexicano pasar hasta la posición 74-76, 10 lugares por debajo de Costa Rica. Finalmente, si el aseguramiento fuese universal y la reducción en el gasto de bolsillo fuese al menos similar a lo que hoy gastan los asegurados (escenario 5, IJCF= 0.963 y HGC= 2.0), México podría moverse a la posición 41, cerca de Italia.

Discusión

Conclusiones

Este artículo considera el impacto potencial en la equidad financiera y la proporción de hogares con gastos catastróficos en salud, de la extensión progresiva y de diferentes escenarios de cobertura del Seguro Popular y del Sistema de Protección Social en Salud. Esta información puede contribuir a proyectar las mejorías esperadas en la justicia financiera con la extensión progresiva establecida en la reforma a la Ley General de Salud de 2003, la cual prevé un periodo de transición entre 2004 y 2010 y un proceso de afiliación gradual, a lo largo de este periodo de siete años, dando preferencia a las familias en los deciles de ingresos más bajos.

El estudio analiza las características de las familias que tendrán mayor probabilidad de afiliarse al Seguro Popular. El modelo econométrico sugiere una mayor probabilidad de afiliarse al SPS al pertenecer a los quintiles de ingreso I y II, el que el jefe del hogar sea mujer, que alguien en el hogar tuviese una consulta médica en el último año y la aversión al riesgo. De manera contraria, el que el hogar pertenezca al quintil de menor gasto en salud, vivir en localidades rurales, y la presencia de mayores de 60 años de edad disminuyen la probabilidad.

Los resultados sugieren también que casi 60% de los hogares actualmente no asegurados estarán dispuestos a afiliarse al SPS. Este dato es importante, pues significa que la mayoría de los hogares reconocen el valor de asegurarse contra los riesgos financieros en salud. También señala la importancia del trabajo que acompaña el proceso de extensión del SPS, el cual incluye la ampliación de servicios, el mejoramiento de la calidad y la promoción del SPS para aumentar la cobertura.

Los resultados sugieren también, tomando en consideración un proceso paulatino de afiliación y de reducción en los gastos de bolsillo, una mejoría importante en la justicia financiera y en los gastos catastróficos; aun en el escenario de afiliación más pesimista con una reducción de sólo 20% de los gastos de bolsillo y con 20% de afiliación de la población con mayor probabilidad o disposición a afiliarse, la prevalencia de los gastos catastróficos se reduce de 3.4 a 3.1%. Se estimaque se logrará, bajo la predicción simple de afiliación dada por el modelo y una reducción al gasto de los hoy no asegurados similar al de los hoy asegurados con una cobertura de 58%, un IJCF de 0.939 y un nivel de gasto catastrófico de 2.7% de hogares. Ahora bien, manteniendo un nivel de gasto de bolsillo similar al que actualmente tienen los asegurados y si la cobertura fuese de 100%, la reducción esperada en el porcentaje de hogares con gastos catastróficos sería de 39%.

Los resultados demuestran que con la reducción en el gasto del bolsillo de los hogares que acompañará el nuevo modelo de financiamiento y de prestación de servicios de salud del SPSS se puede esperar una mejoría en la justicia financiera del sistema de salud mexicano y en el porcentaje de hogares con gastos catastróficos aun con la cobertura parcial de la fase de transición. Es probable que el impacto sea mayor en los primeros años, dado que la extensión de la cobertura comenzará por las poblaciones más pobres con una contribución financiera muy reducida y progresiva.

Agradecimientos

Agradecemos a Ana Mylena Aguilar, Marcelo Delajara, Julio Frenk, Octavio Gómez, Eduardo González Pior, Hector Hernández Llamas, Rafael Lozano, Christopher Murray, Juan Pablo Ortiz, Sergio Sesma y Guillermo Soberón, por sus excelentes sugerencias sobre el análisis. Además, agradecemos a los grupos de trabajo que participaron en el proyecto "Risk pooling, savings and prevention: Regional study of policies and institutions for the protection of the poorest from the effects of health shocks", Departamento de Desarrollo Humano, región latinoamericana del Banco Mundial, por sus comentarios al manuscrito. Finalmente, quisiéramos extender nuestro agradecimiento a Kilian Kretsch quien, como asistente de investigación, nos ha apoyado en el estudio del tema de este trabajo.

Bibliografía

1. World Health Organization.The World Health Report 2000. Health Systems: Improving Performance. WHO; 2000.
2. Frenk J, Sepúlveda J, Gómez-Dantés O, Knaul F. Evidence-based health policy:Three generations of reform in México. Lancet 2003; 362: 1667-1671.
3. Secretaría de Salud. Programa Nacional de Salud (2001-2006). México, DF. SSA; 2001.
4. Londoño JL, Frenk J. Structured pluralism:Towards an innovative model for health system reform in latin America. Health Policy 1997;41(1):1-36.
5. Secretaría de Salud. Salud: México 2003. Información para la rendición de cuentas. México, DF: SSA; 2004.
6. Frenk J, Knaul F, Gómez-Dantés O, González-Pier E, Hernández H, Lezana M et al. Financiamiento justo y protección social universal: la reforma estructural del sistema de salud en México. México, DF: Secretaría de Salud; 2004.
7. Secretaria de Salud. Sistema de Protección en Salud: hacia un sistema universal de salud. Firma del Decreto por el que se reforma y adiciona la Ley General de Salud. México, DF: Diario Oficial de la Federación, 15 de mayo de 2003.
8. Knaul F,Arreola H, Borja C, Méndez O,Torres AC. El Sistema de Protección Social en Salud de México: efectos potenciales sobre la justicia financiera y los gastos catastróficos de los hogares. En: Caleidoscopio de la salud. Knaul F, Nigenda G, ed. México, DF: Fundación Méxicana para la Salud; 2003.
9. Secretaría de Salud, 2004. Seguro Popular. Disponible en: www. salud.gob.mx.
10. WagstaffA,Van Doorslaer E. Equity in the finance and delivery of health care: Concepts and definitions. En:Van Doorslaer E,WagstaffA, Rutten F, ed. Equity in the finance and delivery of health care:An international perspective. Oxford: Oxford University Publications 1993.
11. Wagstaff A, Van Doorslaer E. Equity in the finance and delivery of health care: An introduction to the Equity Project. Barer ML, Getzen TE, Stoddart GL, ed. Health, health care and health economics: Perspectives on distribution. Chichester, UK: John Wiley; 1998:179-207.
12. WagstaffA,Van Doorslaer E. Equity in the finance of health care: Some further international comparisons.J Health Econ 1999;18:263-290.
13. Aronson R, Johnson P, Lambert P. Redistributive effect and unequal income tax treatment. Economic J 1994;104:262-270.
14. Kakwani N. Measurement of tax progressivity:An international comparison. Economic J 1977;87:71-80.
15. Wagstaff A, Van Doorslaer E, Paci P. Equity in the finance and delivery of health care: Some tentative cross-country comparisons. Oxford Rev Econ Policy I 989;(5): 89-112.
16. Kakwani N, Wagstaff A, Van Doorslaer. Socioeconomic inequality in health: Measurement, computation and statistical inference. J Econometrics I997;77(I):87-104.
17. Rasell E, Bernstein J,Tang K.The impact of health care financing on family budgets. IntJ Health Services 1994;24(4):691-714.
18. Wagstaff A, Van Doorslaer E, Paci P Overall vs. socioeconomic health inequality:A measurement framework and two empirical illustrations. Washington, DC. The World Bank; 2002.
19. Torres AC, Knaul F. Determinantes del gasto en salud e implicaciones para el aseguramiento universal en México. En: Caleidoscopio de la salud. Knaul F, Nigenda G, ed. México, DF: Fundación Mexicana para la Salud; 2003.
20. Hotchkiss DR, Rous JJ, Karmacharya K, Sangraula P. Household health expenditures in Nepal: Implications for health care financing reform. Health Policy Plann 1998;13(4):371-383.
21. Suárez RM. Summary of results and policy implications. Greene E, Zevallos V, Suárez R, ed. Health systems inequalities and poverty in Latin America and the Caribbean. Results of the PHO/UNPD/World Bank, EquiLAC/IHEP Proyect.Washington, DC: PHO/WHO; 1999.
22. González-Pier E, Parker S. Equity in the Finance and delivery of health care: Results from Mexico. Document elaborated for the PHO/ UNPD/ (World Bank, EquiLAC/IHEP Proyect.Washington, DC: PARO/ WHO; 1999.
23. Valladares R, Barillas E. Health sector inequalities and poverty in Guatemala. Greene E, Zevallos V, Suárez R, ed. Health systems inequalities and poverty in Latin America and the Caribbean, Results of the PHO/UNPD/World Bank EquiLAC/IHEP Proyect.Washington, DC: PAHO/WHO; 1999.
24. Lasprilla E, Obando C, Encalad E, Lasprilla C. Health sector inequalities and poverty in Ecuador. Greene E, Zevallos V, Suárez R, eds. Health systems inequalities and poverty in Latin America and the Caribbean. Results of the PHO/UNPD/ World Bank, EquiLAC/IHEP proyect.Washington, DC: PAHO/WHO; 1999.
25. Wagstaff A. Poverty and health sector inequalities. Bull World Health Organ 2002;80:97-105.
26. Frenk J, Lozano R, González-Block MA, Bobadilla JL, Zurita B, Ruelas E et al. Economía y salud: propuesta para el avance del sistema de salud en México. Informe Final. México, DF: Fundación Mexicana para la Salud; 1994.
27. Xu K, Evans D, Kawabata K, Zeramdini R, Klavus J, Murray C. Household catastrophic health expenditure:A multicountry analysis. Lancet 2003;362:111-117.
28. Murray CJL, Knaul F, Xu K, Musgrove P, Kawabata K. Defining and measuring fairness of financial contribution. Ginebra:WHO; 2000. Global Programme on Evidence Working Paper 24.
29. Arreola H, Knaul F, Méndez O, Borja C, Vega M. Pobreza y salud: una relación dual. En: Muñoz O, Durán L, Garduño J, Soto H et al. Economía de la salud. México, DF: IMSS; 2003:13-26.
30. Knaul F,Arreola H, Borja C, Nigenda G, Ruiz de Chavez M, Soberón G. Competitividad y salud: la propuesta. Economía y salud, 19. México, DF: Fundación Mexicana para la Salud; 2003.
31. Murray CJL, Frenk J.A WHO framework for health system performance assessment. Bull World Health Organ 2000;78(6).
32. Wagstaff A, Van Doorslaer E. Catastrophe and impoverishment in paying for health care:With applications to Vietnam 1993-98. Health Econ 2003;12(11):921-934.
33. Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. México, DF: INEGI; 2000.
34. Secretaría de Salud. Encuesta Nacional de Aseguramiento y Gasto en Salud, 2001. México, DF: SSA; 2003.

Enlaces refback

  • No hay ningún enlace refback.




Salud Pública de México es una publicación periódica electrónica, bimestral, publicada por el Instituto Nacional de Salud Pública (con domicilio en Avenida Universidad núm. 655, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 329-3000, página web, www.insp.mx), con ISSN: 1606-7916 y Reserva de Derechos al Uso Exclusivo con número: 04-2012-071614550600-203, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Editor responsable: Carlos Oropeza Abúndez. Responsable de la versión electrónica: Subdirección de Comunicación Científica y Publicaciones, Avenida Universidad núm. 655, planta baja, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 329 3000. Fecha de última modificación: 7 de junio de 2018. D.R. © por el sitio: Instituto Nacional de Salud Pública.

Gestionando el conocimiento