Salud Pública de México

EFECTO DE LA LEGISLACIÓN SANITARIA CONTRA EL VIH EN LA DONACIÓN DE SANGRE EN GUADALAJARA, MÉXICO.*Esta investigación fue presentada en la Teleconferencia Panamericana Sobre SIDA. Río de Janeiro. Brasil. Dic. 13-15.1988.

EFECTO DE LA LEGISLACIÓN SANITARIA CONTRA EL VIH EN LA DONACIÓN DE SANGRE EN GUADALAJARA, MÉXICO.*Esta investigación fue presentada en la Teleconferencia Panamericana Sobre SIDA. Río de Janeiro. Brasil. Dic. 13-15.1988.

AUTORES

EDUARDO VÁZQUEZ-VALLS, M.C., M. EN C.,(1) BLANCA M. TORRES-MENDOZA, M.C.,(1) MARTHA L. JÁUREGUI-RÍOS, Q.F.B.,(1) PATRICIA I. CAMPOS-LÓPEZ, M.C.(1)

(1) Instituto de Patología Infecciosa y Experimental "Dr. Francisco Ruiz Sánchez" de la Universidad de Guadalajara.

RESUMEN

Se comparó el impacto de la normatividad sanitaria en la seroprevalencia de anticuerpos anti-VIH entre donadores de sangre un año antes y otro después de su vigencia. Se tomó una muestra de 4743 sueros de donadores de 6 bancos en Guadalajara, entre junio de 1986 y junio de 1988; 4020 en el primer año y 723 al año siguiente; en el total de la muestra se determinó la presencia de anticuerpos anti-VIH por la técnica de ELISA, y los positivos se confirmaron mediante inmunofluorescencia indirecta y/o inmunoelectrotransferencia. Durante el primer año, la seroprevalencia fluctuó entre 2.02 y 30.15 por ciento, dependiendo de diferentes factores, a diferencia del segundo año, donde ésta fue de 0.14 por ciento. Se concluye que la obligatoriedad de la detección de anticuerpos anti-VIH y la prohibición de la comercialización de la sangre han sido factores definitivos para disminuir la incidencia del VIH entre donadores de sangre.

Palabras clave: SIDA. VIH. donación de sangre, transfusión sanguínea.

ABSTRACT

In Mexico, since may 1986, the mandatory detection of antibodies against HIV in blood and derivates for the use by humans was legislated, one year later the prohibition of blood trade took effect. The impact of the Sanitary Normativity in the seroprevalence of anti VIH antibodies between blood donators one year before and one year after it took result was compared. A sample was taken from 4743 serums of donors of 6 blood banks in Guadalajara between june 1986 and june 1988; 4020 in the first year and 723 the next. In all the samples the presence of anti HIV antibodies was determined by the ELISA assay and the positive ones were confirmed by indirect immunofluoresence and by Western blot. During the first year, the seroprevalence fluctuated between 2.02 and 30.15 percent depending on different factors, differing from the second year where the seroprevalence was 0.14 percent. It is concluded that the mandatory detection of antibodies against imvand the prohibition of blood trade, have been definitive factors to decrease the incidence of VIH in blood donors.

Key wordr: AIDS. HIV, blood donation, blood transfusion.

Solicitud de sobretiros: Dr. Eduardo Vázquez V. Apartado Postal 2-27. Código Postal 44280. Guadalajara. Jalisco, México.

Introducción

En el mundo, la transmisión del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) a través de sangre y sus derivados, se caracteriza por patrones mundiales bien definidos: en Norteamérica, Europa Occidental, Australia, Nueva Zelandia y algunos centros urbanos de Latinoamérica, esta afección está relacionada en sus grupos de riesgo con transmisión a través de la sangre, principalmente por usuarios de drogas intravenosas infectados por el VIH; un segundo patrón está circunscrito geográficamente por la zona del caribe en Latinoamérica y Africa, se caracteriza por la transmisión a través de productos sanguíneos no analizados mediante las pruebas de escrutinio para el VIH, con el consiguiente incremento vertical en los casos de SIDA pediátricos; por último, aquellas áreas del mundo como el este de Europa, Africa del Norte y Asia entre otras, donde su casuística ha sido baja y la transmisión sanguínea se ha debido principalmente a la importación de unidades o hemoderivados provenientes de países con una elevada incidencia.1

En América, Estados Unidos ha controlado el crecimiento esperado en los casos asociados a la transfusión sanguínea,ya que en 1984, del total de ellos, sólo el 2 por ciento estaba asociado a la recepción de sangre y sus derivados,2 y en 1988 representó el 4 por ciento; por otra parte, un 19 por ciento del total de casos pediátricos en ese país tienen dicho antecedente.3

En México el riesgo de transmisión por sangre y hemoderivados representó en agosto de 1987 el 7.5 por ciento del total de casos en niños y adultos;4 a un año, en septiembre de 1988, casi se duplicó la incidencia, reportándose un 12.38 por ciento. Este factor de riesgo se encontró también como antecedente en el 11.8 por ciento de los casos de SIDA en adultos y en el 66.2 por ciento en los menores de 15 años.5

El estado de Jalisco, que ocupa el segundo lugar en casos de SIDA en el país, aporta el 13.5 por ciento del total nacional.6 En esta entidad el 26.2 por ciento de los casos tienen antecedentes de recepción de sangre o hemoderivados en los últimos cinco años7 y, como factor de riesgo, está asociado con el 27.9 por ciento de los casos en adultos y con el 81.2 por ciento de los pediátricos. Por otra parte, a partir de agosto de 1987 en que entraron en vigor las modificaciones de la Ley General de Salud,8 de tener en promedio un consumo de sangre en el primer semestre de 1987 de 8 773 unidades mensuales, este disminuyó a 3 640 durante el mismo periodo en 19887

En mayo de 1986, en México se legisló sobre la obligatoriedad de la detección de anticuerpos contra el VIH en la sangre y sus derivados para uso en humanos, posteriormente, al año siguiente entró en vigencia la prohibición de la comercialización de la sangre.8,9 Sin embargo, antes de que pusieran en práctica estas leyes, una gran mayoría de donantes eran profesionales o familiares remunerados, de los cuales se ignoraba su estado serológico en las pruebas de tamizaje de anticuerpos anti-VIH, lo que reflejó un incremento en las cifras nacionales de personas infectadas que recibieron transfusiones sanguíneas o hemoderivados. Por lo anterior, decidimos comparar el impacto de la normatividad sanitaria sobre la donación profesional y en la obligatoriedad de la detección de anticuerpos anti-VIH entre donadores de sangre, un año antes y otro después de su vigencia.

Material y Métodos

Se tomó por estratos proporcionales según demanda, una muestra al azar de 4743 sueros de donadores en 6 bancos de sangre de la zona metropolitana de Guadalajara entre junio de 1986 y junio de 1988. Del total, 4 020 se obtuvieron durante el primer año y 723 en el año siguiente. A todos los donadores se les aplicó un cuestionario dirigido que contenía una ficha clínica, antecedentes de factores de riesgo para la infección y de relaciones sexuales y viajes al extranjero.

En todos los sueros se buscó la presencia de anticuerpos contra el VIH mediante la técnica de ELISA (enzima ligada a una sustancia inmuno-absorbente) (OrganonTeknika, Holanda); los sueros que resultaron repetidamente positivos y una muestra de treinta negativos, se confirmaron mediante las técnicas de inmunofluoresencia indirecta (IFA Production Inc. Cánada) e inmunoelectrotransferencia (Dupont y Bio-Rad EUA). Se detectó también la presencia de anticuerpos contra Brucella abortus (Huddleson), antígeno de superficie del virus de la hepatitis (HBs) y contra Treponema pallidum (VDRL).

El análisis estadístico se hizo a través de medidas de tendencia central y dispersión, porcentajes, así como la prueba de X2.

Resultados

Del total de la muestra (4 743), 657 fueron del sexo femenino (13.85%) y el resto 4 086 (86.15%) del masculino; se encontró una media en edad de 30.7 ± 12.6 años, todos pertenecían aestratos socioeconómicos medio y bajo, y tenían grados educacionales distribuidos como sigue: analfabetos 1 057 (22.3%), que supieran leer, escribir o con algún grado de estudio elemental 2 948 (62.1%), y con educación media o superior 738 (15.6%); todos ellos negaron el uso de drogas intravenosas. Se encontraron 306 (6.45%) individuos positivos durante los dos años.

Entre las 4020 personas estudiadas en el periodo 1986-1987, 1013 (25.20%), refirieron antecedentes de homosexualidad o bisexualidad de los cuales 112 (11.05%) fueron positivos, mismos que representaron 2.78 por ciento del total de la muestra en este periodo (Cuadro I).



Las características de las instituciones investigadas son las siguientes:


Los bancos "A" y "E", privado y público respectivamente, fueron los primeros en llevar a cabo las pruebas de escrutinio, originando que el tamaño de la muestra para estos casos fuera mayor, y un porcentaje de seropositividad bajo; además, el primero de ellos trabajaba principalmente con donadores profesionales y el segundo, con familiares remunerados, lo que explica una diferencia estadísticamente significativa con respecto a seropositividad, de una p<0.001, (Cuadro II) los bancos de sangre "B" y "C" pertenecientes al sector privado, únicamente realizaban las pruebas de tamizaje en aquellas personas sospechosas de pertenecer a algún grupo de riesgo o en donadores profesionales que no habían acudido con anterioridad y que probablemente habían sido rechazados en otro banco.



El porcentaje de positividad más elevado correspondió al banco de sangre "D" perteneciente al sector salud oficial, y que inició detección de anticuerpos anti-VIH unos meses después de haberse puesto en marcha la legislación.


Los bancos de sangre privados "A", "C" y "D" muestreados en el periodo 86-87, observaron una disminución en su demanda de servicios, misma que dio origen a su clausura y a que no fuera posible llevar a cabo el muestreo que se tenía planeado durante 1987-1988.


En los tres bancos particulares y los dos del sector salud, se encontró un rango de positividad que fluctuó entre el 2.02 por ciento hasta 30.15 por ciento (cuadro II).

Entre las 723 muestras tomadas en el periodo 1987-1988 en tres bancos de sangre, dos de ellos incluidos en el periodo anterior y uno más con características administrativas laboratoriales y de recepción de donadores igual a los bancos de sangre `B" y "C", sólo se encontró un caso positivo, mismo que representó el 0.14 por ciento (Cuadro III).


Entre otras pruebas practicadas a los donadores, se detectaron anticuerpos contra el Treponema pallidum en el 0.4 por ciento, contra el antígeno de superficie del virus de la hepatitis-B en el 1.7 por ciento y a Brusella abortus 2.2 por ciento; en ningún caso se encontró correlación con la positividad al VIH.

Las pruebas de escrutinio se correlacionaron en todas las ocasiones con la inmunofluorescencia indirecta e inmunoelectrotransferencia, tanto en los casos seropositivos, como en una muestra al azar de 30 seronegativos.

Discusión

La obligatoriedad de la detección de anticuerpos anti-VIH y la prohibición de la comercialización de la sangre, han sido factores definitivos en Guadalajara, para disminuir en promedio durante un año de 16.30 por ciento a 0.11 por ciento la afluencia de portadores de anticuerpos anti-VIH a los centros de recepción.

Durante este estudio, identificamos cuatro aspectos que probablemente están relacionados con el incremento de la seropositividad en cada banco; el primero de ellos es la característica de la población donante, la que dependió según se tratara de donadores profesionales o familiares remunerados, dado que se observó que el riesgo aumentó más en los bancos de sangre que utilizaban donadores profesionales remunerados. Un segundo factor dependió de los recursos económicos de cada banco, ya que no realizaban la detección de anticuerpos anti-VIH debido a su elevado costo; además reutilizaban jeringas en los donadores profesionales, entre los cuales, algunos de ellos tenían prácticas homosexuales y estaban infectados por el VIH estableciendo probablemente una vía para la transmisión horizontal del virus y la consiguiente diseminación y expansión de la infección.


El tercer factor dependió de qué tipo de banco de sangre fuese, ya sea del sector salud oficial o del privado, dado que en los primeros se extraía sangre a menos donadores profesionales remunerados. Por último, en la seropositividad también incluyó el tiempo que tenían practicando la prueba cada banco, lo que motivó que muchos donadores profesionales que se conocían positivos por falta de información sobre su infección o por necesidades económicas, acudieron a vender su sangre a otros bancos que aún no la realizaban.


Aunque se reportara estatalmente un descenso en la seroprevalencia al VIH entre los nuevos donadores familiares que acudieron después de la vigencia de la legislación, la reducción en la demanda de sangre y sus derivados en Guadalajara, en gran parte se debió al temor de los receptores de ser infectados por el VIH y por la disminución en el abuso de su prescripción.


Por lo anterior, se sugiere un programa de seguimiento epidemiológico y de apoyo a todos los donadores profesionales seropositivos a las pruebas de escrutinio, con el fin de establecer medidas de prevención, educación y asistencia según lo requiera el caso.


Proponemos también, si se desea economizar reactivos, se estandaricen pruebas con mezclas de 3 a 5 sueros de diferentes donantes para verificar su reactividad al VIH en las pruebas de escrutinio, y se refuercen los programas de optimización en el uso de indicaciones terapéuticas de la sangre y sus derivados.


AGRADECIMIENTOS

Esta investigación fue financiada por la Universidad de Guadalajara y por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, mediante los Convenios números 87/MB/ 0137/01/1178 y PCSACNA 050942 respectivamente.

Bibliografía

1. Mann JM, Chin J. A global perspective. N Engl J Med 1988;319:302-304.   
2. Center for Disease Control. Update: Aquired Inmunodeficiency Syndrome (aids) United States. MMWR 1984;33:337-339.   
3. World Healt Organization. Statistic from the World Health Organization and Center for Disease Control.Current SIDA Literature 1988;1:295-298.   
4. Dirección General de Epidemiología. Bol. Mensual SIDA
5. Dirección General de Epidemiología. Bol. Mensual SIDA 1988;2:422-434.
6. Departamento de Salud del Estado de Jalisco. Bol Bimensual SIDA 1988; 1:4-6.
7. Departamento de Salud del Estado de Jalisco. Bol Bimensual SIDA 1988; 2:5-6.
8. Diario Oficial de la Federación. México. Mayo 22, 1986; 14:5-7.
9. Diario Oficial de la Federación. México, Mayo 27, 1987; 17:7-13

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