Salud Pública de México

CAFETICULTURA E HISTORIA SOCIAL DE LA ONCOCERCOSIS EN EL SOCONUSCO, ESTADO DE CHIAPAS, MÉXICO

CAFETICULTURA E HISTORIA SOCIAL DE LA ONCOCERCOSIS EN EL SOCONUSCO, ESTADO DE CHIAPAS, MÉXICO

AUTORES

JOSÉ LUIS VÁZQUEZ CASTELLANOS, M.C. M. Sc., EPID.(1)

(1) Jefe del Departamento de Epidemiología, Laboratorio Nacional de Salud Pública, Secretaría de Salud.

RESUMEN

La economía cafetalera, establecida en la región del Soconusco, Chiapas, desde finales del siglo pasado, ha sido determinante en la dinámica de la oncocercosis debido a los cambios sociales y ecológicos a que ha dado lugar. Las condiciones ecológicas óptimas para el crecimiento del cafeto coinciden con las del vector de la enfermedad, la movilización de trabajadores migratorios para el cultivo, la recolección del grano y la transforma­ción del ambiente, elementos que explican la distribución de la enfermedad en las distintas regiones. Se discute el origen de la enfermedad en Chiapas a través de la migración de trabajadores de fincas cafetaleras de Gua­temala en busca de tierras para la colonización. A partir del reparto agrario los cambios sociales condicionaron en algunos lugares una intensificación y tecnificación del cultivo, lo que afectó de manera desfavorable el desa­rrollo del vector que, junto con una mejoría en los niveles de vida y en las acciones de control de la enfermedad explican el por qué en esas regiones el problema ha disminuido considerablemente. El inicio de la terapia con ivermectina augura un mejor control de la enfermedad en el futuro; sin embargo en las pequeñas localidades de campesinos medios y pobres, donde el cultivo del café se realiza de manera incipiente y en forma rudimentaria, la oncocercosis junto con otras enfermedades sigue siendo un importante problema de salud.

ABSTRACT

Due to the social and ecological changes that have taken place in the region of Soconusco, Chiapas, Mexico, the coffee tree growth economy (established in the latter part of the last century) has been an irnportant factor in the transmission of onchocerciasis. The optimum ecological conditions for the growth of the coffee tree coincide with, those of the disease's growth rate vector; the mobilization of migrant workers for the cultivation and gathering of coffee beans, plus changes in the natural environment, are elernents which explain the disease's distribution in the different regions. The origin of the disease in Chiapas may be due to the migration of coffee plantation workers from Guatemala in search of land in which to settle. Social changes occurring after the Agrarian Distriburion (land distributions that occurred in 1918 and 1940) caused an intensification and modernization in the areas of cultivation which in turn caused a decline in the disease's growth rate vector. This, together with standard of living improvements and control measures against the disease, explain why the problem in these regions has decreased considerably. The use of iverrnectin as a new therapy paves the way for better disease control in the future. Nevertheless, in the smaller locations occupied by middle and poor class farmers, where coffee bean cultivation is just commencing and still in a rudimentary form, onchocerciasis and other diseases continue to present serious health problems.

Introducción

LA ONCOCERCOSIS HUMANA es una parasitosis causada por un nemátodo del grupo de las filarias, el Onchocerca volvulus y se trasmite por moscos del género Simulidum; la especie trasmisora más importante en México y Guatemala es el Simulidum ochraceum. Este vector se cría en los miles de pequeños arroyos que existen en las regiones cafetaleras de ambos países. En las zonas endémicas el hombre es picado por estos dípteros durante el día, sobre todo cuando realiza las tareas de cultivo y cosecha del café. Con la picadura, los moscos infectados trasmiten microfilarias que en el cuerpo humano alcanzarán el estadio adulto. Los gusanos adultos producen miles de microfilarias que se localizan en el tejido subdérmico y en los ojos.

La enfermedad se desarrolla con lentitud provocando lesiones cutáneas y oculares cuya gravedad depende del tiempo de exposición, carga de microfilarias y estado nutricional del huésped.

Se cree que la enfermedad es originaria del continente africano, en donde se descubrió por primera vez a finales del siglo pasado y donde actualmente existen grandes Áreas afectadas por la enfermedad.1,2

En América, los focos endémicos se encuentran en Brasil, Colombia, Ecuador, Venezuela, Guatemala y México, en donde afectan aproximadamente a 103 526 personas.3,4

En México, la enfermedad se presenta en tres focos, uno ubicado en el estado de Oaxaca y dos en Chiapas; de estos, el foco sur de Chiapas o del Soconusco, es el mas importante y se extiende en un área de 12 992 km2 incluyendo 19 municipios con 783 localidades y una población aproximada de 465 543 habitantes, de los cuales se consideran afectados por la endemia cerca de 15 0005-7 (figura 1). En las laderas montañosas de esta zona se ubica la zona cafetalera más importante del país.



En este trabajo se plantea que la economía cafetalera ha jugado un papel determinante en la dinámica de la oncocercosis, en razón de que llevó a la colonización de una región favorable a la trasmisión y provocó importantes movimientos migratorios que, junto con las bajas condiciones de vida de la población, contribuyeron al establecimiento y desarrollo de la endemia.

ECONOMÍA CAFETALERA Y ONCOCERCOSIS

Desde los años treinta la relación entre el cultivo del café y la enfermedad llamo la atención de algunos investigadores, los cuales explicaban esta asociación mediante diversos argumentos; por ejemplo, se pensaba que la descomposición de la pulpa del café en tiempos de cosecha podría explicar las altas densidades de moscos en esa epoca del año.8,9 También se había observado que la enfermedad afectaba principalmente a las personas que trabajaban durante todo el año en las labores de cultivo y cosecha del cafetal.10 Se hicieron diversas observaciones entre la altitud, densidades del vector y prevalencia de la enfermeoad, notando que las densidades más altas ocurrían entre los 800 y 1 000 metros sobre el nivel del mar y sobre todo aumentaban en los periodos de cosecha del grano, cuando se movilizan más trabajadores.11

Actualmente, con base en los adelantos en el estudio
de la bionomía de los vectores en cuanto a sus hábitos de reproducción, reposo, alimentación, etcétera, puede hacerse un mejor planteamiento de cómo la tecnología cafetalera tiene repercusiones sobre el número de los mismos.12 Los simúlidos prefieren como criaderos las corrientes rápidas de aguas limpias, frescas y de poco caudal, parcialmente sombreadas. La vegetación que juega un papel importante en la bionomía de los simúlidos durante su vida larvaria, es la de las márgenes de los arroyos, vegetación emergente, escombros (hojas y troncos en los arroyos), musgos y algas. Las hojas y tallos de banana, caña de azúcar, maíz y otras muchas clases de árboles, sirven como excelentes sustratos para los estados inmaduros de las especies tanto antropofilicas como zoofílicas de los simúlidos.13

Las actividades cafetaleras, al modificar el hábitat natural
del vector, modifican las densidades del mismo. Medidas como el entubamiento de arroyos, modificación de corrientes de agua, desombre y poda del cafetal, desmonte de la vegetación, uso de insecticidas y herbicidas, etcétera, pueden estar afectando la bionomía de los vectores en cuanto a longevidad y lugares de reproducción y reposo, por lo que en éstos se estarían llevando a cabo acciones antivector de manera inconsciente y dictadas más por razones económicas que por razones sanitarias.

Por lo tanto, aparece como importante no sólo lo que se cultiva sino cómo se realiza; es decir, el nivel de adelanto técnico con que se enfrenta a la naturaleza, el cual está relacionado con el desarrollo de cada región y las características socioeconómicas de los grupos involucrados.

Se ha observado que en las fincas que utilizan un alto grado de tecnología, el número de vectores es menor y las estadísticas muestran un menor número de enfermos entre los habitantes permanentes de esos lugares. Asimismo, en los ejidos donde el cultivo del cafetal se realiza de manera intensiva, los pobladores notan una disminución en la cantidad de "mosquitos". Además, el riesgo de picaduras por los simúlidos es mayor entre las personas que se dedican al trabajo directo en el cafetal o en las parcelas de maíz.

Lo anterior se ha corroborado por estudios multidisciplinarios realizados en el Soconusco por el Centro de Investigaciones Ecológicas del Sureste (CIES), los cuales mostraron que la dinámica de la enfermedad se relacionaba no sólo con las características bioecológicas, sino con las características socioeconómicas y el desarrollo tecnológico de las unidades de producción. Con base en dichos estudios sobresalieron cinco elementos:14,15

1. Las condiciones ecológicas óptimas para el desarrollo del vector de la oncocercosis coinciden con las del cafeto, ya que ambos necesitan de lugares sombreados con una topografía de pendientes inclinadas, abundantes corrientes de agua, temperatura ambiente y humedad relativa constantes, condiciones que reúnen las laderas montañosas del Soconusco.

2. El cultivo del café, por su naturaleza, ocupa una gran cantidad de mano de obra durante todo el año, sobre todo durante la cosecha, que coincide con la época del año en que las densidades de simúlidos son más altas, lo que facilita el contacto hombre-vector.

3. A medida que hay una transformación del medio natural y una mayor tecnificación en el cultivo del grano, se dan cambios ecológicos desfavorables para el vector; es decir, las labores de poda, desombre, desyerbe, canalización de arroyos, uso de insecticidas, etcétera, disminuyen los criaderos y lugares de reposo del vector, lo cual es medido por las densidades de picadura hora-hombre y por el potencial anual de trasmisión en localidades con diferentes grados de tecnificación.

4. El trabajo directo en el cafetal o en la parcela es el factor de riesgo más importante para enfermar, ya que ahí se da el contacto con el vector. Es en ese lugar y durante las horas laborables cuando la actividad del vector es más importante.

5. Existe una diferencial entre el riesgo a contraer la enfermedad, de acuerdo con las diferentes labores que desempeñan los individuos involucrados en la cafeticultura. Las personas que se ocupan durante todo el año en el cafetal están más tiempo en contacto con el vector, en tanto que los jornaleros que sólo se emplean dos o tres meses tienen menos riesgo.

Con base en lo anterior se consideró que existe una serie de factores sociales y económicos que históricamente han conformado el foco endémico.

HISTORIA DE LA CAFETICULTURA Y DE LA ONCOCERCOSIS

El café se cultivaba a pequeña escala en las Antillas desde el siglo XVIII, pero hasta el siglo XIX se inició su cultivo a gran escala. El cultivo de productos agrícolas destinados al mercado internacional generaba la necesidad de un gran número de trabajadores agrícolas. Para resolver el problema de mano de obra para la caña de azúcar y café, el gobierno español expidió cédulas concediendo libertad para el comercio de negros destinados a las plantaciones.16

Los disturbios en las colonias antillanas, a raíz de los
movimientos independentistas y del aumento en el costo de la fuerza de trabajo debido a la abolición de la esclavitud, motivaron que los cafetaleros buscaran nuevos lugares para el cultivo del grano. Uno de estos lugares fue Brasil; posteriormente, otros países de América Central y del Sur donde existían las condiciones físico-naturales y sociales favorables para la producción del cafe, iniciarían su cultivo estimulados por los grandes incrementos en el precio internacional. La mayoría de la fuerza de trabajo para las primeras plantaciones venía de las regiones oncocercosas de Africa, y pasando por las Antillas llegaría a los lugares donde hoy existen focos endémicos de la enfermedad. En los siglos XVIII y XIX, los principales centros de abastecimiento de negros en Africa fueron Sierra Leona, Costa de Oro y el Congo, de donde probablemente vino la oncocercosis a América en esclavos traídos de contrabando.17 Según Calderón,18 los primeros casos de oncocercosis en Guatemala se observaron después de la llegada de negros de Jamaica y de otras islas de las Antillas, donde fueron contratados para trabajar en las fincas cafetaleras. Es probable que personas infectadas con O. volvulus llegaran de manera continua a las colonias antillanas, pero al no reunirse las condiciones adecuadas para la formación de un foco endémico, la enfermedad no se trasmitía. Cuando el hombre buscó las laderas montañosas y húmedas aptas para el cultivo del café en algunos lugares de Guatemala y México, se produjo el encuentro con el vector ya que es en ese hábitat donde proliferan las moscas del género Sunulidum.

EL CAFÉ Y LA ONCOCERCOSIS EN EL SOCONUSCO, CHIAPAS

Iniciado el cultivo del café en Guatemala y con los
estímulos derivados de los altos precios del producto, así como la fijación definitiva de los límites fronterizos entre México y Guatemala, el capital alemán llegó al Soconusco a partir de 1870. Aunque ya en 1860 existían en la región pequeñas plantaciones cafetaleras muy cerca de la línea fronteriza —en Tuxtla Chico, Cacahoatán y Tapachula— es sólo hasta la introducción del capital extranjero cuando comienza la producción a gran escala. Para entonces, el cultivo del añil y la producción de grana, que eran los productos tradicionales de exportación, estaban en franca decadencia.

De acuerdo a Pholenz,19 se periodizará el desarrollo de la economía cafetalera en el Soconusco, observando los cambios ocurridos en la dinámica de la endemia.

Primera etapa: formación y expansión. Del establecimiento de las primeras grandes plantaciones cafetaleras (1880), a la Reforma Agraria (1940). El porfiriato brindó grandes estímulos a la colonización e inversión de capital extranjero para lo cual se emitieron las leyes de colonización, nacionalización de extranjeros y de enajenación de terrenos baldíos. De estas, la más importante para la conformación de la región fue la Ley de Colonización, mediante la cual se permitió a las compañías deslindadoras la medición y deslinde de terrenos cediéndoles la tercera parte de los mismos, así como facilidades para la compra del resto a precios muy bajos.

Como la mayor parte del Soconusco estaba deshabitado, unas cuantas compañías acapararon las tierras.20 Pero el Soconusco, con todo su potencial agrícola, siempre estuvo carente de mano de obra por lo que utilizaron una serie de mecanismos tanto de tipo económico como extra-económico, con el fin de asegurar la fuerza de trabajo para las plantaciones. Los despojos de tierras comunales y los impuestos en moneda, fueron mecanismos para obligar a la población indígena a asalariarse. El acasillamiento (peones permanentes que viven dentro de las plantaciones) y el baldiaje (peones con derecho a tierra), fueron formas de relación semiservil para mantener atada la fuerza de trabajo mediante el endeudamiento. Además, se ideó un mecanismo (que aún se utiliza) de "enganche" de mano de obra, mediante el cual un "habilitador" contrataba gente dándole un anticipo, con lo que quedaban obligados a trabajar en las fincas por un periodo no menor de tres meses.

En los primeros años de la cafeticultura las fincas estaban rodeadas de grandes extensiones de selva virgen, algunos manchones de potreros, maizales y algunas hectáreas de café, lo que daba un aprovechamiento del 15 al 20 por ciento de la superficie para el cultivo del grano. Los informes más cercanos a ese periodo son del geógrafo alemán Waibel21 quien apuntaba que para 1926, en 18 fincas visitadas se daba un grado de aprovechamiento del terreno como sigue: cafetal 20 por ciento, maizal 30 por ciento, potrero 5 por ciento y montaña (selva) 45 por ciento. Las mismas se manejaban con muy poca tecnifiación (extensivamente), manteniendo relaciones de producción muy atrasadas como el peonaje y el baldiaje (figura 2). Hasta finales de este periodo se observó la incipiente formación de un proletariado agrícola.



Lo anterior indica una forma muy atrasada de explotación tanto de la fuerza de trabajo como de la naturaleza y, por lo tanto, una mínima transformación del entorno ecológico. La escasa transformación del ambiente era un elemento que facilitaba las condiciones ecológicas para una mayor proliferación del vector y, por lo tanto, de la trasmisión y la formación de un foco endémico. Esto resulta sumamente importante, ya que la tecnificación del cafetal tiene un gran impacto en la dinámica de trasmisión de la oncocercosis, porque modifica el hábitat de manera desfavorable para el vector. Se presume que en este periodo se dieron las condiciones ideales para la formación del foco oncocercoso, aunque hay poca información al respecto.

En cuanto al origen de la endemia, algunos autores la
consideran autóctona de América,22,23 mientras otros han planteado la posibilidad de que haya sido introducida por el ejército francés.24 Sin pretender entrar a la vieja polemica sobre el origen africano o americano de la endemia, se piensa que llegó a Guatemala procedente de las Antillas con la población negra llevada a trabajar a las plantaciones de ese país. Con la implantación de la cafeticultura durante dicho periodo, personas infectadas llegarían a lugares donde abundaba el vector, estableciendose así las condiciones ideales para la trasmisión. Es decir, la endemia se inició cuando se implantó la economía cafetalera en la zona, y se invadieron las regiones ecológicamente favorables al vector.25 La enfermedad pasaría de Guatemala a Chiapas siguiendo las rutas de la expansión cafetalera.*

* El foco endémico del estado de Oaxaca, ubicado también en una zona cafetalera, es posiblemente de origen independiente del chiapaneco, pero se carece de datos suficientes para dar una opinión mas firme al respecto.

Existen varios elementos que apoyan lo anterior. Durante la Colonia, los lugares aledaños al Soconusco eran explotados para sacar algodón, caña de azúcar, cacao, cochinilla, cueros y añil que se exportaban por Tabasco; tuvo que existir una emigración de negros que trabajaban en Guatemala o México en dichas plantaciones, que al resultar más costeable el cultivo del café fueron llevados a trabajar a las primeras plantaciones de Guatemala y Chiapas.26 Por otra parte, el cultivo de café se había iniciado con anterioridad en Guatemala, de hecho, los plantíos de Chiapas tuvieron su origen en semillas traídas de ese país. Muchos jornaleros guatemaltecos pasaron al lado mexicano siguiendo las primeras fincas que establecieron los alemanes, quienes ya explotaban exitosamente el café en Guatemala y preveían la necesidad de expandir las plantaciones, dado lo provechoso que en ese tiempo resultaba el cultivo del grano.

En Montecristo de Guerrero, población donde se descubrieron los primeros casos de la enfermedad en el Soconusco, la mayoría de los habitantes provenían de Guatemala. Al respecto y por su interés, se transcribe íntegro lo que dice el doctor Lorenzana sobre el origen de la endemia:

Los focos primitivos de Chiapas corresponden a ciertas aldeas pobladas casi exclusivamente por guatemaltecos: El Triunfo, Providencia, Coronado, Montecristo, etc. Fue en las aldeas citadas donde colonizaron muchos guatemaltecas salidos de su país huyendo de las tiranías políticas o en busca de mejoría económica donde pudieron observarse los casos más antiguos y graves, las fincas y rancherías que rodean a estos focos fueron el segundo paso en el avance del padecimiento; más tarde la vida nómada de los trabajadores de las fincas cafeteras en busca de mejores salarios o tierras hizo el resto, dispersando la enfermedad como una mancha de aceite.27

Con la introducción del ferrocarril en 1908, muchas regiones aisladas fueron abiertas al cultivo integrándose así a la floreciente cafeticultura. En esta época el área cafetalera se extendió hacia el oeste y se establecieron las primeras fincas en el declive atlántico de la sierra, en lo que hoy es el municipio de Jaltenango. En tanto, continuó la colonización y el establecimiento de nuevas plantaciones. Durante este lapso tuvieron lugar importantes cambios sociales generados por el movimiento revolucionario de México (1910-1917). Esto dio lugar a movimientos poblacionales, salida de peones acasillados de las haciendas y plantaciones, formación de nuevos poblados alrededor de las fincas, etcétera.*

* En Chiapas, la mayor parte de los ejidos surgieron de la concentración de antiguos mozos baldios y peones acasillados de las haciendas.

La salida de los acasillados de las fincas junto con la concentración de los antiguos mozos baldíos en las recién creadas colonias ejidales, fueron un elemento muy importante para una mayor expansión de la endemia. Se dispersaba el hombre y con él sus enfermedades, ya que las condiciones sociales y ecológicas para favorecer la transmisibilidad estaban dadas. Las bajas condiciones de vida, alimentación, hacinamiento y la falta de protección contra el mosco, pero sobre todo un elemento económico que consistía en el uso amplio e intenso de la fuerza de trabajo familiar en las labores agrícolas, fueron elementos claves para que la endemia siguiera afectando a la población cada vez con mayor gravedad.

En esta etapa ya se puede hablar de un extenso foco
endémico en continua expansión, siguiendo las rutas de la cafeticultura.

La enfermedad fue descubierta inicialmente en 1915 por el doctor Robles en Guatemala, precisamente en un paciente que procedía de una finca cafetalera. En 1923, Fulleborn, del Instituto de Medicina Tropical de Hamburgo, publicó una nota sobre el caso de un niño que era hijo del administrador de una plantación cafetalera de Chiapas ubicada en la región de Montecristo (Finca Prusia). En 1925, se hace un reconocimiento en la zona encontrando numerosos enfermos.28 Ese mismo año se descubrió un segundo foco de oncocercosis ubicado en una región cafetalera del estado de Oaxaca.29

Para 1925 se describieron los primeros casos de oncocercosis
en el poblado de Montecristo de Guerrero y se realizaron los primeros reconocimientos epidemiológicos en la zona para calcular la extensión del foco. En 1927 en Mapastepec, se estableció un dispensario médico para atender enfermos de oncocercosis. En 1929, se creó la Campaña contra el Mal del Pinto y la Oncocercosis. Es en este periodo cuando se reconoció a la oncocerosis como un grave problema de salud pública y se tomaron las primeras medidas para su control.

Segunda etapa, desarrollo e intensificación (1940-1989). La implementación de la reforma Agraria en 1938, las dotaciones de tierras ejidales y en general la modernización de las relaciones de producción, imprimieron en esta etapa una nueva dinámica a la endemia. Además se dio en mayor medida la afectación y fraccionamiento de las fincas para la creación de ejidos y continuó la colonización de terrenos nacionales por antiguos trabajadores de las fincas provenientes de Guatemala, Altos de Chispas y Tierra Fría de Motozintla y Siltepec, lo que contribuyó al desarrollo de la endemia.

Continuó la expansión de la cafeticultura, la formación de nuevos poblados y con ello la dispersión de la oncocercosis hacia el occidente en tierras vírgenes de los municipios de Escuintla, Acacoyahua, Mapastepec y Pijijiapan. En los años cuarenta se formó un nuevo foco oncocercoso en la zona norte del Estado debido a la migración de indígenas tzotziles que trabajaban en las fincas del Soconusco, quienes recibieron dotaciones de tierras donde iniciaron el cultivo del café, llegando a tener cerca de 4 000 enfermos en una población de 22 000 personas.

En la actualidad, gracias a las acciones de control iniciadas en las primeras etapas de aparición del foco, sólo afecta a cuatro municipios con 27 enfermos, aproximadamente.

Por otra parte, se consolidaron las unidades de producción de tipo campesino en el declive atlántico de la sierra y en otros lugares como Chicomuselo, Frontera Comalapa, Bellavista y Siltepec. El rasgo más importante en este periodo fue la aparición de un proceso de diferenciación social cada vez más acentuado que influyó en el riesgo de contraer la enfermedad, como son: el uso de la fuerza de trabajo familiar en las labores de cultivo y cosecha del café y maíz, el grado de tecnificación, asalaramiento, etcétera.14,15

Los repartos agrarios significaron un paliativo para la
creciente proletarización del campesinado, el cual se inició en el cultivo del café en las recién formadas colonias ejidales, que además servían a las fincas como reserva de mano de obra, ya que los campesinos continuaban por mucho tiempo como trabajadores de las plantaciones mientras lograban formar un cafetal que les diera ingresos.

Las grandes fincas cafetaleras que tendian a la modernización conocían las ventajas de una libre movilidad de la fuerza de trabajo, por lo cual fueron disminuyendo el número de trabajadores permanentes (acasillados) para utlizar principalmente jornaleros temporales. Otras, con menor capacidad económica o en peligro de sufrir afectaciones en sus predios, siguieron manejando extensivamente sus plantaciones. La intensificación en el cultivo provocó cambios en el uso de la tierra, como la disminución del terreno dedicado a potreros, maíz y montaña para aumentar cada vez más la superficie de cafetal. Esto tendría repercusiones en la "microecología" de las plantaciones afectando con ello las densidades del vector, al reducir los lugares de reposo y la cantidad y extensión de los criaderos.

La tecnificación en el cultivo del café no ha sido homogénea, sino que se ha dado principalmente en zonas como Tapachula y Motozintla donde predominan las grandes plantaciones. Muchas de las fincas y casi todas las parcelas ejidales siguen utilizando métodos extensivos de producción, e incluso hay lugares donde aún se mantienen relaciones de producción muy atrasadas como el peonaje. Sin embargo, la tendencia es hacia una mayor tecnificación, dado que para compensar la baja en los precios del grano se tiene que aumentar la productividad.

Durante este periodo se cuenta con más información sobre la distribución de la enfermedad, observándose que las zonas de mayor endemicidad correspondían a las de mayor atraso tecnológico en el manejo del cafetal, involucradas las zonas recién abiertas al cultivo o bien lugares recientemente colonizados por campesinos pobres que se iniciaban en el cultivo del café. En cambio, los lugares de menor endemicidad se ubicaban en áreas donde predominaban las grandes fincas cafetaleras que cultivaban de manera intensiva el cafetal.30 (cuadro 1).



En la actualidad pueden ubicarse seis subregiones de
diferente endemicidad que presentan distinta evolución en cuanto al desarrollo de la economía cafetalera (figuras 3-5).




Región I: Tapachula: incluye los municipios de Tapachula y Tuzantán. Esta zona siempre ha tenido un bajo porcentaje de oncocercosis (en promedio del 5 % en 1946) esto se explica por varios motivos, entre ellos:

1. La topografía presenta una pendiente menos inclinada, lo que probablemente limita el número de criaderos de los vectores.

2. Se ubicaron desde un principio las plantaciones cafetaleras más grandes y modernas.

3. Ha sido una de las zonas mejor comunicadas y donde se tomaron estrictas medidas de control de la enfermedad desde que ésta se consideró un problema de salud. Para 1980 la región tenía una prevalencia aproximada del 4 por ciento y en 1989 se informó un 2.9 por ciento.

Región II. Huixtla-Motozintla: esta zona se abrió al cultivo después de la inauguración del ferrocarril y se constituyó por numerosas fincas y ejidos cafetaleros técnicamente atrasados, si bien ya se notaba una tendencia hacia la intensificación, sobre todo en las fincas más grandes y entre los campesinos más acomodados. Para 1946 presentaba una endemicidad de entre 50 y 75 por ciento. En 1980 se consideraba como zona de mediana endemia (21.6%). En la actualidad ha disminuido a un 17.9 por ciento.

Región III. Siltepec (cafetalera): incluye algunas localidades cafetaleras de Chicomuselo y unas pocas del Jaltenango. Si bien en este lugar existían desde el siglo pasado asentamientos de indígenas de la etnia Mam provenientes de Guatemala, es hasta el establecimiento de las grandes fincas de La Concordia y Jaltenango cuando esta región se integró a la producción cafetalera a través de unidades de producción campesinas basadas en el trabajo familiar. Desde 1946 presenta porcentajes elevados de oncocercosis (42.5%). En 1980 la enfermedad era del 23.3 por ciento y para 1989 del 12.1 por ciento.

Región IV. La Concordia y Jaltenango: incluye algunas localidades del municipio de Chicomuselo. Se encuentra en el declive atlántico de la Sierra Madre, donde si bien las condiciones para el cultivo del café no son adecuadas como en el declive que mira al pacífico, existe una franja de montaña entre los 900 y 1200 metros sobre el nivel del mar apta para los cafetos. La región se desarrolló después de la construcción del ferrocarril y de la apertura de un camino de herradura entre el declive Atlántico y Pacífico. Aquí, las grandes fincas están rodea
das por colonias ejidales de pequeños agricultores tecnológicamente atrasados, que contrastan con las modernas fincas intensivas. Esto explica de alguna manera por qué en las colonias ejidales de esta zona se observan porcentajes altos de oncocercosis mientras que en las fincas son bajos. Para 1946 esta zona informaba una endemicidad del 20 por ciento. En 1980 era del 17 por ciento y actualmente se registra un 9 por ciento de oncocercosos.

Región V. Escuintla-Acacoyahua: localidades cafetaleras de Escuintla, Acacoyahua, Mapastepec, Pijijiapan y P. Nuevo Comaltitlán. Esta región es la que se ha integrado más tardíamente a la cafeticultura (1950-1960) y en ella predominan colonias ejidales formadas años después de la Reforma Agraria en terrenos nacionales deshabitados.

Es una de las regiones más incomunicadas y donde se ubica gran cantidad de poblados dispersos, habitados por campesinos pobres que cultivan una extensión muy reducida de cafetal en condiciones muy atrasadas. Existen unas cuantas fincas no muy extensas. Para 1946 en esta zona se reportaba una endemicidad muy baja (0.5%), debido a que en ese tiempo era una región prácticamente despoblada. Sin embargo, en 1980 ya se reportaba un porcentaje de oncocercosis de1 31 por ciento y en la actualidad es donde se registran las cifras más altas (26%).

Región VI. Tierra Fría: formada por localidades ubicadas en tierras altas de los municipios de Motozintla, Mazapa de Madero, Amatenango de la Frontera, El Porvenir, La Grandeza, Bejucal de Ocampo, Berriozabal, Siltepec y Bella Vista. Es una zona expulsora de fuerza de trabajo y existe una interdependencia con la zona cafetalera debido a las migraciones de jornaleros que se trasladan de manera temporal a las fincas y ejidos cafetaleros, así como porque de esta zona proviene gran parte de las personas que han formado las colonias ejidales. En esta región se observan porcentajes bajos de oncocercosis: 7.8 por ciento para 1980 y 3.7 por ciento para 1989, que se explican por dos razones:

1. En esta zona no se dan las condiciones ecológicas para la trasmisión.

2. Es una población mayoritaria de jornaleros agrícolas temporales que se trasladan solamente de dos a tres meses a la zona endémica, por lo que están menos expuestos a contraer la infección en comparación con los que habitan permanentemente en la zona.

En este último periodo y durante las dos décadas posteriores a la Reforma Agraria (1940-1950), se incrementaron las medidas de control de la enfermedad. En 1942 se inició el Servicio Rural por Cooperación de Higiene y Medicina Rural, con un presupuesto que aportaban por partes iguales la Federación y los ejidos cafetaleros. En ese mismo año se inauguró el Centro para la Investigación de la Oncocercosis, ubicado en Huixtla.

La campaña contra la oncocercosis creada desde
1930, se reorganizó, fortaleció y aplicó nuevos métodos de control. Es en las primeras décadas de este periodo donde podemos ubicar lo que llamaríamos la "época de oro" de las investigaciones sobre la oncocercosis. Numerosos e importantes estudios sobre diferentes aspectos de la enfermedad fueron realizados por notables investigadores.31

En la figura 6 se muestra de que manera ha evolucionado la oncocercosis de 1946 a 1989 en el Estado, en relación con la expansión de la cafeticultura. En los últimos años se observa una tendencia hacia una disminución en la prevalencia de la enfermedad en la región, lo que puede deberse a la intensificación de la campaña a partir de 1980 cuando se aumentó el número de ciclos anuales de tratamiento, hasta llegar a seis a partir del año de 1986. Así mismo ha sido evidente la modificación del entorno en cuanto a una mayor tecnificación del cultivo del café y un aumento relativo de las condiciones de vida de muchos lugares que anteriormente dependían únicamente del maíz y ahora son comunidades básicamente cafetaleras, lo que les asegura un ingreso económico.



A partir de 1989 se inició la administración de ivermectina en lugar de la tradicional terapia a base de dietilcarbamazina (DEC). Se ha demostrado que la ivermectina es mucho mejor tolerada que el DEC y que a largo plazo tiene un mayor efecto sobre las microfilarias en piel.32 Esto seguramente tendrá un impacto importante en el futuro control de la endemia y puede ser el comienzo de una nueva etapa en la historia de la misma. Pero quizá un elemento que pudiera explicar en mayor medida el fenómeno sería el aumento del nivel de vida en los lugares donde ha mejorado la producción cafetalera. Gamio30 en 1946 ya consideraba que la solución a la pobreza, y por ende a la enfermedad en la zona oncocercosa, era la intensificación y extensión del cultivo del café con los "medios más modernos de cultivo como en general lo es en las grandes fincas cafetaleras ..."30

A pesar de los esfuerzos realizados, la oncocercosis
sigue siendo un importante problema de salud pública que podrá resolverse cuando, además de las acciones médicas, se modifiquen las condiciones socioeconómica que le dieron origen; por tanto, cuando se logre una mayor racionalidad y tecnificación en el cultivo del café y, por ende, mayores ingresos y mejores condiciones de vida para los habitantes de esa zona.

AGRADECIMIENTOS

La investigación en la que se basó este artículo forma parte de un estudio más amplio sobre Economía Cafetalera y Oncocercosis, llevado a cabo en el Centro de Investigaciones Ecológicas del Sureste (CIES), de San Cristobal de las Casas, Chiapas, y en el cual el autor participó dentro del proyecto: Oncocercosis Estudio Integral, el cual fue parcialmente financiado por el Special Programme for Research and Training in Tropical Discases, WHO, World Bank. Asimismo, el autor contó con una beca tesis por parte del CONACYT para la realización del trabajo. El estudio completo se presentó como Tesis para obtener el Grado de Maestro en Ciencias (Medicina Social) por la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco.

Se agradece al director del CIES, doctor Fernando Beltrán, y al director del proyecto, biólogo Mauricio Ortega, el apoyo brindado para la realización del trabajo. Se agradece además a la Dirección General de Medicina Preventiva, y en especial a la doctora María Eugenia Orozco, las facilidades prestadas para la actualización de la información epidemiológica.

Bibliografía

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