Salud Pública de México

PÁGINAS DE SALUD PÚBLICAPrimer informe sobre la situación de la información en el mundo.

PÁGINAS DE SALUD PÚBLICAPrimer informe sobre la situación de la información en el mundo.

AUTORES

Loraine V. Schlaepfer

Introducción




TANTO LOS NIÑOS como los adultos de los países en desarrollo son afectados por la desnutrición protéicocalórica. Las consecuencias de la desnutrición tienen costos económicos y sociales importantes para los individuos y para las sociedades. Entre ellas se encuentran: morbilidad y mortalidad en exceso, baja estatura, probablemente retraso en el desarrollo cognoscitivo, desempeño escolar inadecuado y baja productividad en el adulto. Sus causas son complejas e interactuantes. Los grupos poblacionales más vulnerables a la desnutrición son las mujeres y los niños.

Por esto es altamente satisfactorio la aparición de un documento que tenga por objetivo declarado "el proveer una base previamente acordada para aumentar el conocimiento sobre la malnutrición ... y abogar por una atención creciente a la prevención de este grave y extenso problema humano". Es obvio que la disponibilidad de información (en cuanto a la gravedad, extensión y distribución de la desnutrición) es indispensable para diseñar medidas y llevar a cabo acciones tendientes a contrarrestar el problema.

Desde 1977 se creó, como consecuencia de los resultados de la Conferencia Mundial de Alimentos, el Subcomité de Nutrición (SCN) del Comite de Coordinación Administrativa de las Naciones Unidas, cuya función es "servir como un mecanismo de coordinación para el intercambio de información y orientación técnica (a las agencias de la ONU representadas en él) .... con el fin de responder a problemas de nutrición". Uno de los mandatos que se encomendó al SCN desde entonces, fue el de analizar regularmente la evolución de los problemas de nutrición en el mundo. La tarea era ardua ya que, por un lado, no existía un consenso sobre que indicadores utilizar para describir la desnutrición y, por el otro, los datos disponibles eran escasos y tenían problemas de comparatividad, validez y confiabilidad. Estos problemas, aún vigentes, son mayores en las regiones más pobres, justamente en aquellas en las que los problemas de desnutrición son más graves.

El documento que se reseña es el primer informe del SCN sobre la situación de la nutrición a nivel mundial. Como se explica en detalle en el prefacio, la integración del informe se debe a: 1) una paulatina mejoría en la calidad de los datos disponibles, 2) la existencia de una serie de encuestas sobre alimentación en el mundo realizadas por la FAO, y que consisten en la compilación de datos sobre disponibilidad de alimentos para consumo humano a nivel nacional (hojas de balance de alimentos), datos que existen para la mayoría de los países, y 3) el incremento habido durante la última década, en el número de encuestas sobre el estado de nutrición de los países, medido por antropometría. En 1987, la OMS identificó casi 50 encuestas nacionales realizadas a partir de 1975, cuyos datos utilizó para elaborar un diagnóstico de la situación. Paralelamente, en 1986, un grupo asesor del SCN propuso indicadores y métodos, basados en las normas aplicadas por las distintas agencias de la ONU involucradas. El SCN utilizó esta información junto con datos de la División de Póblación de la ONU y del Banco Mundial, y se basó en el estudio del mencionado grupo asesor para integrar este primer informe, que se avoca al mundo en vías de desarrollo.

El documento, de 52 páginas, es la traducción del original aparecido en inglés en noviembre de 1987 (por cierto que la traducción deja mucho que desear). Consta de prefacio, resumen, cuatro capítulos, glosario, bibliografía y un apéndice en el que se analiza la asociación entre mal nutrición y algunos indicadores socio-económicos para el caso de Lesotho. Respecto a este último punto, es importante resaltar, como se hace en el propio documento, que no se toman en cuenta, en este primer informe, los factores causales y asociados con la mal nutrición, pues su estudio se piensa abordar en publicaciones futuras.

El primer capítulo, "Introducción y visión de conjunto", muestra las tendencias y la situación actual de la nutrición en el mundo en desarrollo. Se presenta información sobre mortalidad infantil para diferentes regiones del mundo y para las décadas de los sesenta y ochenta, contrastando las tasas de mortalidad infantil con el crecimiento poblacional; sobre la prevalencia global de bajo peso para la edad, en prescolares, así como los cambios en este indicador entre 1980 y 1984; y sobre la distribución global del bajo peso al nacer. Con base en esta información, el capítulo concluye que en los últimos 20 años la mal nutrición ha aumentado en gran parte de Africa, ha permanecido estable en América del Sur y ha disminuido en Asia y América Central. Los autores hacen la salvedad de que la situación en América Latina no es tan optimista y en algunas regiones de Africa es precaria debido a las sequías y los disturbios civiles de los últimos años.

El capítulo continúa con la identificación y justificación de los indicadores utilizados a lo largo del informe y con la descripción del contenido de los demás capítulos. Desde mi punto de vista, el documento se hubiera enriquecido con la adición, al inicio del capítulo, de un marco conceptual, aunque sea somero, que sirviera como guía para la interpretación de la información que se presenta a modo de introducción. Esto permitiría a los autores proseguir lógicamente con la descripción de la operacionalización de la variable desnutrición. Esta parte es claramente esencial en vista de la falta de consenso sobre la mejor manera de medir la desnutrición a partir de los datos disponibles. Es igualmente necesaria para la comprensión de las limitaciones a las que están sujetos los resultados (debidas principalmente, como ya se dijo, a la falta de datos confiables y 10 comparables). Por otro lado, la descripción del contenido de los capítulos hubiera quedado mejor en el prefacio, para facilitar la lectura.

Los indicadores considerados son los siguientes:

a) Indicadores indirectos relacionados con el consumo. El primero es la "producción de alimentos per cápita". Su valor representa el nivel relativo de producción de alimentos en un año dado, comparado con el promedio para el periodo 1979-1981, al cual se asignó un valor arbitrario de 100. Representa la disponibilidad de alimentos en el mercado pero tiene la desventaja de que no considerar las pérdidas en el almacenaje y preparación de los alimentos. El segundo, denominado "suministro de energía en la dieta", se calcula tambien a partir de los datos de disponibilidad de alimentos a nivel nacional y se expresa en KCal/cápita/día. Se refiere pues, a la cantidad de alimentos "de que dispone el consumidor, pero no necesariamente a las cantidades de hecho consumidas". El tercero es llamado "acceso marginal a los alimentos". Las personas con un acceso inadecuado a los alimentos son llamadas "desnutridas". Se deriva del anterior y consiste en la proporción de la población con acceso a una cantidad de energía en la dieta menor que 1.2 veces la tasa de metabolismo basal para el adulto, lo cual representa la energía mínima necesaria para mantener una buena salud y un nivel de actividad adecuado.

b) Indicadores antropométricos. En primer lugar se utiliza la prevalencia de preescolares con bajo peso para la edad. Bajo peso se definió como un peso menor que el correspondiente a menos 2 desviaciones estándar del promedio de las normas del Centro Nacional de Estadísticas de los Estados Unidos (NCHS). Esta medida no es específica en cuanto puede indicar ya sea desnutrición crónica o bien aguda. En aquellos casos en los que no se disponía de datos sobre peso para la edad, se utilizaron técnicas de regresión para derivar un modelo predictivo del indicador, con base en el peso al nacer, el suministro promedio de energía en la dieta y la tasa de mortalidad infantil. El informe considera, adicionalmente, la proporción de niños con bajo peso al nacer (menor que 2.5 kg) como un indicador de desnutrición materna.

c) Indicadores demográficos. En este rubro se incluyen las tasas de mortalidad infantil y en la niñez, como indicadores generales de nutrición y salud.

En el capítulo 2 se presentan los "Indicadores por grupos de países". Los grupos considerados son siete: Africa al Sur del Sahara, Sur Asiático, Sureste Asiático, Cercano Oriente y Africa del Norte, Mesoamérica y la región del Caribe, América del Sur y China. La información, que se presenta para cada uno de los grupos en forma de "páneles", contiene en forma gráfica las tendencias de los indicadores descritos de 1960 a 1985 aproximadamente. Estos paneles son descritos en el texto y, de acuerdo a la disponibilidad de información de cada grupo de países, se presenta información adicional como datos institucionales sobre crecimiento e información y sobre las horas de trabajo necesarias para abrir los requerimientos de energía, principalmente. A mi juicio, hubiera sido útil contar al final del capítulo con un resumen de los hallazgos para las diferentes regiones, escrito en términos comparativos. Para el grupo de Mesoamérica y el Caribe, que es el que más nos atañe, los autores advierten que hay gran variabilidad entre los países y que los promedios del grupo están altamente influenciados por los valores de México y Cuba. Los resultados principales son los siguientes: la producción de alimentos que se había incrementado en las décadas de los sesenta y setenta tuvo "una reversión, probablemente como respuesta a la recesión económica y a la inestabilidad política". A pesar de lo anterior, el suministro promedio de energía sigue aumentando significativamente (a la par de las importaciones de alimentos) y hacia 1983-1985 se estima en alrededor de 2 900 KCal/cápita/día, cifra muy parecida a la de los países industrializados. La proporción de la población con acceso marginal a los alimentos disminuyó en las dos primeras décadas estudiadas, pero esta tendencia a la disminución se estanca en los ochenta. Para ilustrar cómo la recesión económica ha afectado a los pobres en esta región, el reporte utiliza datos de Costa Rica y México que muestran que las horas de trabajo (con salario mínimo) necesarias para alimentar a una familia han aumentado en esta década. La prevalencia de niños con bajo peso, aunque muy variable entre países, ha disminuido en promedio de 16 por ciento en 1974-1976 a 9 por ciento en 1983-1985. Los autores vuelven a recalcar el peso de México en estas cifras, ya que representa casi el 70 por ciento del número total de niños. Lo que es más preocupante, a mi parecer, es que no existen datos poblacionales de peso para la edad a nivel nacional, por lo menos para el periodo 1983-1985, lo cual significa que los valores fueron imputados como se explicó anteriormente. Esto puede significar grandes márgenes de error no sólo para México sino para toda la región estudiada. Finalmente, el informe menciona que en el perido 1980-1985, este grupo de países tuvo las tasas más bajas de mortalidad infantil y de la niñez de todos los grupos analizados, con excepción de China. Una vez más se hace énfasis en la variabilidad entre países.

En el capítulo 3, se presentan datos sobre la desnutrición causada por deficiencias en la dieta de tres micronutrientes —vitamina A, hierro e iodo— seleccionados en función de la gravedad de las consecuencias y de la magnitud del problema. La deficiencia en vitamina A, cuando es grave, causa ceguera, sobre todo en la niñez y puede llegar a ocasionar la muerte. La disponibilidad de vitamina A (en equivalentes de retinol mcg/cápita/día), calculada a partir de las hojas de balance de alimentos, difiere substancialmente entre regiones, siendo más deficiente (y por debajo de los requerimientos) en América Latina, Cercano Oriente y, en partícular, Lejano Oriente. La distribución geográfica de los signos clínicos de deficiencia de la vitamina (xeroftalmia) muestra que el problema es mayor, en términos de prevalencia, en el sur y este de Asia.

La deficiencia de hierro en la dieta se manifiesta como anemia nutricional que afecta principalmente a las mujeres en edad reproductiva y a los niños pequeños. Las consecuencias de la anemia grave son bajos niveles de productividad en el trabajo y mermada resistencia a las infecciones. Probablemente se afecten también, a largo plazo, las funciones psicológicas y el desarrollo cognoscitivo. La disponibilidad de hierro en la dieta, calculada a partir de los datos de la FAO sobre disponibilidad de alimentos, varía considerablemente por región, presentando America Latina y Asia los valores más bajos. En cuanto a las tendencias en el tiempo, de 1963 a 1976, en Africa, Asia y América del Sur, la disponibilidad de hierro en la dieta disminuyó en contraste con el aumento observado en el consumo de energía, significando esto un posible cambio cualitativo en la dieta. Datos de la OMS sobre prevalencia de anemia muestran que casi el 50 por ciento de las mujeres en edad fértil en países en desarrollo están por lo menos levemente anémicas. Africa y el Sur Asiático son las regiones que muestran las tasas de anemia más elevadas. Los autores observan que "mientras el suministro de hierro en promedio es aparentemente mayor que el nivel de requerimiento para mujeres, la deficiencia de hierro persiste como un problema mayor de salud pública en el mundo. La baja absorción de hierro en la dieta, o la presencia de parásitos, son ejemplos de factores que podrían contribuir a esta situación..."

Las poblaciones que subsisten con una alimentación deficiente en yodo (debido al bajo contenido de yodo en el suelo y el agua) presentan una variedad de trastornos que abarcan desde el bocio, el retardo mental (incluyendo el cretinismo), el letargo frecuente así como mortalidad fetal tardía e infantil en exceso. Estas poblaciones generalmente residen en zonas montañosas aisladas, en particular en los Himalaya y los Andes. Una vez más son las mujeres en edad fértil y los niños pequeños los grupos poblacionales más vulnerables. El documento señala que "casi 200 millones de personas en el mundo tienen bocio y más de 3 millones sufren de cretinismo manifiesto..... 80 por ciento (de los afectados por bocio y cretinismo se encuentran) en Asia".

Para finalizar, los autores hacen énfasis sobre el hecho de que existen intervenciones eficaces y eficientes para el control de los graves problemas de salud causados por deficiencias en la dieta de estos tres nutrientes. Existen incluso programas nacionales e internacionales que se están llevando a cabo, aunque aparentemente su alcance no es aún el deseable.

El último capítulo, "Notas técnicas", tiene como propósito "facilitar la mejor comprensión de los datos que se presentan en las secciones previas, por medio de una información adecuada sobre las fuentes, los principios que guían los métodos de estimación y las limitaciones". Es encomiable el esfuerzo que se ejerció para la integración de este informe, por lo que sería de esperar que dicho esfuerzo se continúe y complemente.

Enlaces refback





Salud Pública de México es una publicación periódica electrónica, bimestral, publicada por el Instituto Nacional de Salud Pública (con domicilio en Avenida Universidad núm. 655, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 329-3000, página web, www.insp.mx), con ISSN: 1606-7916 y Reserva de Derechos al Uso Exclusivo con número: 04-2012-071614550600-203, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Editor responsable: Carlos Oropeza Abúndez. Responsable de la versión electrónica: Subdirección de Comunicación Científica y Publicaciones, Avenida Universidad núm. 655, planta baja, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 329 3000. Fecha de última modificación: 11 de abril de 2019. D.R. © por el sitio: Instituto Nacional de Salud Pública.

Gestionando el conocimiento