Salud Pública de México

PRIORIDADES DE SALUD:  PROBLEMAS POR RESOLVER Y NUEVOS RETOS** Ponencia realizada en el Simposio Internacional "Evolución y Revolución en Salud", México D.F., 9 de julio de 1990 

PRIORIDADES DE SALUD:  PROBLEMAS POR RESOLVER Y NUEVOS RETOS** Ponencia realizada en el Simposio Internacional "Evolución y Revolución en Salud", México D.F., 9 de julio de 1990 

AUTORES

DONALD A. HENDERSON, M.D., M.P.H (1)

(1) Director de la Escuela de Higiene y Salud Pública, Universidad Johns Hopkins, Baltimore.

RESUMEN

En los últimos 25 años hemos sido testigos de cambios verdaderamente revolucionarios en el campo de la salud en especial en los países de ingresos bajos y medios. En este articulo se discuten algunos de los problemas de salud que se deben resolver y los retos que habrán de enfrentarse. Dentro de ellos destacan el financiamiento de los servicios de salud la atención a una población con un promedio de edad cada vez mayor, la mejoría en la calidad de los servicios y la capacitación de recursos humanos capaces de enfrentar las futuras necesidades de salud dentro de un contexto de recursos cada vez mas limitados.

ABSTRACT

In the last 25 years we have witnessed revolutionary changes in the field of health, particularly in the low and middle income countries. This paper discusses some of the new problems which need to be solved and some of the challenges which lie ahead Among the former we can mention the financing of health care services and the provision of health care to an aging population. Among the latter we include the need for improvement of the quality of health services and the training of appropriate health manpower.

Introducción

ES UN GUSTO y un privilegio participar en estos debates que tienen lugar en una etapa de nuevo desarrollo y en un momento en que somos testigos del surgimiento de un gran centro internacional dedicado a la salud pública. Los comentarios que a continuación se presentan abordan algunos de los principales cambios que han ocurrido en décadas recientes y que serán parte de las retos a enfrentar en los años por venir.

En los últimos 25 años, y sobre todo en la década pasada, hemos sido testigos de cambios verdaderamente revolucionarios en el campo de la salud, en especial en muchos de los países de ingresos bajos y medios. Mientras que centramos gran parte de nuestra atención en el análisis de las necesidades inmediatas no satisfechas y de las oportunidades próximas, muy pocos perciben el alcance de dichos cambios y la rapidez de los mismos, así como sus implicaciones para las políticas y programas de salud futuros.

Conviene recordar que hace sólo veinte años, apenas se iniciaban los programas nacionales de planificación familiar, y los registros históricos de dichos programas —incluso los referentes a los años finales de la década de los sesenta— dan cuenta de qué tan primitivos eran cuando se les compara con los actuales. Hasta los años ochenta, la inmunización, a excepción de la vacuna contra la viruela y la BCG, era poco común, y los ahora tan difundidos programas para padecimientos diarreicos ni siquiera se habían concebido. Cabe desatacar que se han emprendido importantes iniciativas en lo que denominamos programas dirigidos a la comunidad, y los cambios derivados han sido profundos. En Latinoamérica, por ejemplo, las tasas de fecundidad han descendido un 50 por ciento en menos de 30 años, y durante este periodo las tasas de mortalidad registran una disminución del 10 al 30 por ciento cada cinco años. No debe adjudicarse todo el crédito a los programas comunitarios, pero éstos han contribuido en forma importante a conseguir estos cambios y es probable que así siga siendo.

El resultado ha sido una revolución demográfica y epidemiológica de magnitudes y ritmo sin paralelo. Se estima que dentro de 25 años, Latinoamérica contará con una población más vieja, es decir, una población con predominio de individuos con edad entre 45 y 65 años, 2.5 veces mayor que en el presente. Las personas de edad avanzada, al igual que la vieja maquinaria, tienen muchas partes que se desgastan y otras que dejan de funcionar, en especial si han estado sujetas a un mal uso. Será necesario que éstas sean reparadas, curadas o atendidas de alguna namera, y para atender las enfermedades se requerirán medidas adicionales. Es evidente que este grupo creciente de ciudadanos de edad avanzada tendrá un peso político considerable, con el que inevitablemente ejercerán una presión a fin de que se asignen o reasignen recursos para el suministro de servicios de esta índole. Hoy en día, con base en el modelo actual, ¿qué tantos servicios de atención pueden suministrarse y a qué costo?

Es natural que dirijamos la mirada a otros países que han tratado un número proporcionalmente mayor de ciudadanos de edad avanzada con la intención de extraer, a partir de su experiencia, modelos de servicios y sistemas. Obsérvese el sistema de atención de enfermedades de Estados Unidos, pero aplicado a otras necesidades. Este año, los gastos de atención a la salud serán de casi 600 mil millones de dólares, más de 2 500 dólares por persona. La poca pertinencia del modelo estadounidense se aprecia quizá mejor cuando nos percatamos que este gasto equivale actualmente a dos veces el producto nacional bruto de China, un país que cuenta con una población cuatro veces mayor que la de Estados unidos. Los gastos per cápita en Gran Bretaña, Canadá o Escandinavia son menores, pero no en extremo. Las prácticas y sistemas existentes para el otorgamiento de atención a enfermedades resultarán demasiado costosas y poco adecuados para la inevitable realidad que muy pronto enfrentarán los países del Tercer Mundo. En efecto, sólo muy lentamente nos estamos dando cuanta en nuestro país de que hacer posible para toda la gente una cantidad ilimitada de atención a enfermedades proporcionada por artesados individuales, es decir, médicos, constituye un lujo que no estamos preparados para pagar. En Estados Unidos, 35 millones de no asegurados constituyen un controvertido testimonio de ello.

Buscar solución a esto es un reto para la salud y la medicina nunca antes enfrentado. Es sorprendente, pero hoy en día el público concede poca importancia al dilema y la profesión médica lo analiza con poca frecuencia. A continuación se presentan algunas posibles soluciones y algunas combinaciones de las mismas que podrán redefinir radicalmente tanto a la salud como a la medicina a finales de esta década.

1. Inventar o idear un amplio espectro de nuevos dispositivos o estrategemas médicos para el tratamiento o la rehabilitación, los cuales tendrán que ser mucho más eficaces en términos de costo que los tratamientos actualmente disponibles. La esperanza básica de esto es que un número mayor de personas pudiera ser tratado a un menor costo. Si esto se considera como una solución potencial, se es lo suficientemente optimista como para creer que Estados Unidos podría ganar la Copa Mundial en 1994.

2. Racionar los servicios en alguna forma que resulte equitativa y razonable. Todos los países ponen esto en práctica, ya sea implícita o explícitamente, dada la imposibilidad de suministrar servicios a personas de escasos recursos y marginados, o por medio de listas de espera. Sin duda alguna, se continuará de esta manera, pero quizás una mejor valoración tecnológica permita que el racionamiento resulte más racional. Sin embargo, racionar la atención a la salud dentro de un marco políticamente aceptable que incorpore criterios de equidad y algunas preocupaciones válidas de índole ética consitituye un reto formidable.

3. Reducir los costos de los servicios por operaciones más económicas y a mayor escala y asimismo permitir que los servicios sean otorgados por proveedores mejor capacitados para esta tarea. Hoy en día, usted no espera comprar una pieza de joyería diseñada especialmente según sus propias especificaciones, ni tampoco que alguien con un título en computación se dedique a operar una caja registradora. Sin embargo, tal utilización inadecuada de la mano de obra es una analogía de lo que ocurre en medicina, y dichas prácticas siguen siendo, en gran medida, un precepto de lo que en opinión de muchos constituye una buena práctica médica. En parte esta es la razón por la cual los programas de inmunización a gran escala, donde las vacunas son suministradas por personas que no son médicos ni enfermeras, se encuentran ante una resistencia generalizada. Aun así, estos programas, con un buen manejo han dado pruebas de ser muy eficaces. Por ejemplo, ya se está intentando la curación de cataratas o de hernias mediante programas de menor costo tipo línea de montaje; también podemos hacer un esfuerzo para desmitificar la medicina y permitir que más personas asuman una mayor responsabilidad frente a su propia salud. Después de todo, muchas personas son capaces de hacer complicadas reparaciones a sus propios automóviles. Para proporcionar servicios de atención a la salud accesibles para todo mundo, será necesario imprimir una nueva orientación a la atención a la salud en las próximos años, modificando así lo que hasta ahora ha constituido un servicio proporcionado por gremios medievales que, en forma consciente o no, poco se interesan por delegar responsabilidades o por desmistificar el ejercicio de su profesión.

4. Esforzarse en mantener una buena salud, si no excelente, tanto tiempo como sea posible. Esta es un área que no se ha explotado todavía en forma sustancial. Por ejemplo, la vacunación es el procedimiento médico más simple y menos costoso con el que contamos. No obstante, hace una década era casi ignorado en la mayor parte de las países del Tercer Mundo. En Estados Unidos, la mayoría de los esquemas de aseguramiento y las llamadas Organizaciones para el Mantenimiento de la Salud no cubren los costos de este procedimiento. Deberíamos tener mínimo 10 nuevos antígenos de uso universal en la década, pero pasando por alto una reorientación fundamental de nuestras prioridades no lo haremos. ¿Por qué? El foco de atención de la preocupación y el interés político sigue siendo la atención a la enfermedad y el desarrollo de sistemas de atención de enfermedades más amplios y elaborados.

Podríamos también examinar otras medidas preventivas de la más alta prioridad, como las acciones para combatir las enfermedades provocadas por el tabaco, la adicción a las drogas y el envenenamiento por emanaciones de plomo. Estas, sin embargo, son de alta prioridad porque gran parte de ellas conduce a enfermedades prematuras y a una demanda y sobrecarga prolongadas para el sistema de atención a enfermedades.


Cabe señalar que cada una de estas opciones requerirá un cambio radical hacia prácticas no convencionales y una reasignación sustancial de recursos. Es necesario determinar lo que éstas podrían o deberían ser, y cómo podrían implementarse o evaluarse. Para efectuarlo se requiere que la salud y las tasas de fecundidad experimenten cambios revolucionarios, los cuales demandan ser aún más revolucionarios de acuerdo con un enfoque a futuro de la salud y de la medicina. Los posibles escenarios son difíciles de visualizar y parecen tan inconcebibles como el "calentamiento global" y el "invierno nuclear", pero ha llegado el momento de considerar con seriedad estas opciones, aun cuando requieran una nueva conceptualización de la salud y la práctica médica.

Enlaces refback

  • No hay ningún enlace refback.




Salud Pública de México es una publicación periódica electrónica, bimestral, publicada por el Instituto Nacional de Salud Pública (con domicilio en Avenida Universidad núm. 655, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 329-3000, página web, www.insp.mx), con ISSN: 1606-7916 y Reserva de Derechos al Uso Exclusivo con número: 04-2012-071614550600-203, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Editor responsable: Carlos Oropeza Abúndez. Responsable de la versión electrónica: Subdirección de Comunicación Científica y Publicaciones, Avenida Universidad núm. 655, planta baja, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 329 3000. Fecha de última modificación: 7 de junio de 2018. D.R. © por el sitio: Instituto Nacional de Salud Pública.

Gestionando el conocimiento