Salud Pública de México

ACCIDENTES EN EL HOGAR EN NIÑOS MENORES DE 10 AÑOS. CAUSAS Y CONSECUENCIAS 

ACCIDENTES EN EL HOGAR EN NIÑOS MENORES DE 10 AÑOS. CAUSAS Y CONSECUENCIAS 

AUTORES

MARTHA C. HIJAR-MEDINA, M.S.P.,(1) JOSÉ RAMÓN TAPIA-YÁÑEZ, M.C.;(2) RAFAEL LOZANO-ASCENCIO, M.M.S.,(3) MA. VICTORIA LÓPEZ-LÓPEZ, M.M.S.(4)

(1) Investigador del Departamento de Bioestadística, Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), Cuernavaca, México.
(2) Investigador Asociado "A", INSP.
(3) Investigador Titular " A , INSP.
(4) Investigador Asociado " B , INSP.

RESUMEN

Se realizó un estudio de casos y controles que tuvo como objetivo identificar y definir las características indivi­duales, familiares, de seguridad en la vivienda y de la red social de apoyo para el cuidado del niño, que más se asocian con la ocurrencia de lesiones accidentales en niños de cero a nueve años en el hogar. Se llevó a cabo en los servicios de urgencia de tres hospitales pediátricos en el Distrito Federal. En el presente artículo se presentan los resultados del análisis descriptivo exclusivamente de los casos. Los resultados muestran que: los niños del sexo masculino (62%) y el grupo de uno y dos años son los más afectados (37%). Dentro del tipo de lesión accidental y sus causas destacan, en los tres primeros sitios, las contu­siones, las heridas de la cabeza y las fracturas. Entre las principales causas se encuentran las caídas de un nivel a otro, (principalmente desde escaleras y de la cama); las caídas del mismo nivel (por resbalón, tropezón o traspié), y las quemaduras con líquidos hirvientes (el agua para preparar el baño es másfrecuente). Sólo en el 15 por ciento de loscasos se informaron antecedentes de lesiones. El 39 por ciento de los casos se presentd para recibir atención médica despuh de una hora de ocurrido el accidente; de este porcentaje, el 51 por ciento requirió hospitalización.

En el 25 por ciento de los casos la madre trabaja fuera del
hogar, lo cual obliga a permanecer ausente de su casa entre seis y 12 horas. Los factores de riesgo que se pre­sentaron con más frecuencia fueron: falta de protección en los enchufes (40%); productos que se encontraban al alcance de los niños: de limpieza (38%), cosméticos (34%), bolsas de plástico (30%), y herramientas (30%); por ausencia de barandal de protección en las cunas (30%) y en las escaleras (48%) y por acceso libre a la azotea (44%). En el 62 por ciento de los casos se proporcionó algún tipo de auxilio en el hogar al niño lesionado; el 26 por ciento contaba con red de apoyo para su cuidado y el 3 por ciento se encontraba solo. Se plantean algunas pro­puestas en términosde investigación, tanto epidemiológica como de servicios de salud, así como la necesidad de proponer políticas de salud en los campos de educación para la salud, seguridad social y de servicios de salud, que incidan favorablemente en la solución del problema estu­diado.

Palabras clave: lesiones en niños:, lesiones en el hogar, accidentes
 

ABSTRACT

A case-control study was carried out, aimed at identifying and defining the individual, family, household and child­care social support network characteristics, more likely to be associated with the ocurrence of accidental home injuries in 0-9 year-old children. This study was carried out in the emergency units of three pediatric hospitals in the Federal District. In this article we report the results of the descriptive analysis only of the cases. The results were as follows: male children (62%) and the one and two year-old children group (37%) were the most affected. Contu­sions, head injuries and fractures occupied the first three places, the main three causes being falls from one level to another (mainly in stairways and off the bed) falls on the same level (sliding, tripping or stumbling) and burns with boiling liquids (most frequently boiling water for bath­ing). A history of injuries was documented in only 15% of cases. Thirty nine percent of cases requested medical attention after one hour of the accident; 51% of these were hospitalized. In 25% of cases, the mother worked outside the home, being absent from 6 to 12 hours. Risk factors ocurring most frequently were: unprotected elec­tricity inlets (40%); products within reach of children: cleaning products (38%), makeup products (34%), plastic bags (30%) and tools (30%); lack of protection rails for cradles (30%) and for staircases (48%), and free access to roofs (44%). In 62 percent of cases some care was provided in the house ofthe injuredchild; twenty six percent counted on a support network, and 3 percent were by themselves. We present some proposals for epidemiologic and health services research, and stress the necessity to implement health education, social security and health services poli­cies to favorably influence the solution of these problems.


Key words: children injuries, home injuries, accidents

 

Solicitud de sobretiros: Dra. Martha Híjar Medina, Instituto Nacional de Salud Pública, Av. Universidad 655, colonia Sta. María Ahuacatitlán, 62508 Cuernavaca, Morelos, México

Introducción

DENTRO DE LOS conceptos básicos para definir una prioridad de salud pública se encuentran el que sea de gran magnitud (en términos del volumen de población que afecta), que sea trascendente (en términos de efecto social) y vulnerable de ser resuelto a través de medidas dirigidas, sobre todo a su prevención. Recientemente se han introducido dos aspectos más para definir un problema de salud pública y que son la identificación de su pertinencia y relevancia.1 Se considera que un problema es pertinente cuado es oportuno el momento para enfrentarlo, y relevante cuando destaca entre los otros problemas de salud. Respecto a las lesiones, son, a la vez, una prioridad y un problema de salud pública. A pesar de que el conocimiento de su magnitud real no es todo lo amplio que se requiere, síes de gran trascedencia por sus consecuencias traducidas en muertes, secuelas, incapacidades y necesidades de rehabilitación y, además, porque las posibilidades de prevención y control son muy altas,2 así como su relevancia y pertinencia.

No obstante lo anterior, las lesiones siempre se han relegado a un segundo término en lo que a políticas de salud se refiere. Ocupan, cuando aparecen, un pequeño lugar dentro de los programas de salud, tanto nacionales como internacionales. Lo mismo sucede en términos de investigación y formación de recursos humanos en este campo.3

Entre las razones que se han manejado como motivadoras de lo anterior destacan:


El carácter multifactorial de las causas que los originan.

 
- La confusión existente entre los mecanismos que los generan (accidental o violento) y las consecuencias (lesiones). No existe coordinación entre las personas que observan o pueden actuar sobre los mecanismos (planificadores, urbanistas, etc.) y las que participan en la atención de las consecuencias (personal de salud).

- Existen muy pocos estudios sobre el tema, sobre todo en lo referente a los efectos de las lesiones a mediano y largo plazo.

- También se han esgrimido algunas razones de tipo psicológico, pues ante un hecho accidental o violento, la población se siente vulnerable, por lo tanto es mejor no pensar ni hablar de eso.4

Uno de los ejes utilizados para el estudio de las lesiones, ha sido el lugar donde ocurren, siendo la vía pública5-7 y los lugares de trabajo8-10 lo más frecuentemente estudiados.

Respecto a las lesiones que ocurren en el hogar, muestran una distribución bimodal: la población infantil y los ancianos son los que presentan el riesgo más alto de lesionarse en este ambiente.11 Lo anterior refleja el efecto de la exposición a este ambiente, debido a que son los que más tiempo permanecen en él,12 sumado a las características individuales que incrementan el riesgo en estas poblaciones específicas.

En el caso de la población infantil (menores de 10 anos), el hogar puede llegar a constituir un ambiente peligroso y un factor determinante en la ocurrencia de lesiones.13 Esta población se caracteriza por encontrarse en una etapa en la cual se aprende a través de experiencias basadas en ensayo y error, repetición, imitación, causa-efecto, etcétera. La población en edad preescolar disfruta de las actividades físicas, corriendo y saltando, llegando a veces a sobreestimar sus habilidades, lo que la lleva a realizar actividades inseguras, más allá de sus posibilidades. Si a lo anterior se agrega un ambiente falto de seguridad, como sucede en la mayoría de los hogares, diseñados para población adulta, las probabilidades de lesionares se incrementan.14,15

Dada la importancia del problema en estudio y la ausencia de investigaciones que den cuenta de los factores de riesgo que determinan la ocurrencia de lesiones en niños en el hogar en nuestro medio, se realizó la presente investigación en servicios de urgencia de hospitales pediátricos, logrando obtener información sobre el episodio mismo, sus causas y consecuencias, así como la percepción que de estos daños tiene la población estudiada.
 
Por tratarse de una primera aproximación exploratoria, el objetivo principal de la investigación fue identificar y definir las características individuales, familiares, de seguridad en la vivienda y de la red social de apoyo para el cuidado del niño, que más se asocian con la ocurrencia de lesiones traumáticas en niños de cero a nueve años en el hogar.

Material y Métodos

La investigación se realizó en tres hospitales pediátricos en el Distrito Federal, dedicados a la atención de población abierta, con el fin de asegurar que todos los individuos que participaran en el estudio provinieran de la misma población. El diseño correspondió a un estudio de casos y controles. Se definieron como casos los individuos de cero a nueve años que ingresaron al servicio de urgencias de los hospitales seleccionados, por presentar una lesión traumática accidental ocurrida en el hogar. Dentro del rubro control, se incluyeron los individuos de cero a nueve años que acudieron al servicio de urgencias o a la consulta externa por un problema diferente a una lesión; se incluyeron dos controles por cada caso.

Los criterios de selección de los casos fueron los siguientes:

Inclusión: niños de ambos sexos, con edades de cero a nueve anos cumplidos, que presentaran cualquier tipo de lesión accidental.

Exclusión: niños que procedan de casas de protección social o de internados; niños canalizados por otra unidad médica; niños con claras manifestaciones de maltrato (lesiones intencionales); estas últimas fueron excluidas ya que el estudio de las lesiones intencionales requiere de una metodología diferente a la planteada en el diseño de la investigación original.

Eliminación: niños cuyos padres o tutores rehusaran participar en el estudio.

La fuente de información fue directa, y se obtuvo entrevistando a la persona que acompañaba al menor al servicio de urgencias. En los casos en que el niño iba acompañado por dos o más personas, siempre se dio preferencia a la madre. La información se registró en un cuestionario aplicado por médicos residentes del último año de la especialidad de pediatría de los hospitales incluidos en el estudio, los cuales fueron capacitados y estandarizados previamente. Además, en las tres unidades participaron tres coordinadores de campo encargados de revisar diariamente los cuestionarios llenos, con el fin de detectar errores u omisiones y poder resolverlos oportunamente. Hubo un supervisor externo por cada hospital, lo que aseguró doblemente el control de calidad de la información recabada. La estandarización y validación del cuestionario requirió de un trabajo conjunto (encuestadores, supervisores) que duró 15 días, durante los cuales se presentaron y discutieron, por un lado, los elementos teóricos: diseño del estudio y su justificación, objetivos del mismo, metodología, requerimientos y control de la infor¬mación a recabar por cada uno de ellos, características del cuestionario, apartados, etcétera. Por otro lado, se llevaron a cabo varias sesiones prácticas en hospital hasta lograr que las preguntas contenidas en el cuestionario estuvieran estructuradas y se realizaran de tal forma que la respuesta obtenida fuera la esperada.

Por otra parte -ante la poca experiencia en el campo de medición de los factores de riesgo en la vivienda y con el fin de validar este apartado del cuestionario, previo al trabajo de campo de la investigación, se realizó una prueba piloto en 50 niños. De este grupo se seleccionaron 25 en los que se llevó a cabo una visita domiciliaria, para corroborar los factores de riesgo en la vivienda que se habían informado como presentes o no durante la entrevista. Posteriormente se hicieron los ajustes al cuestionario y se adecuó a la entrevista en el nivel hospitalario.

Las variables estudiadas en relación con el niño fueron: edad, sexo, peso, talla, lugar que ocupa entre sus hermanos, número de éstos, grado escolar, si asiste a la guardería, horario, con quién vive, antecedentes de lesiones, desarrollo psicomotor (área de coordinación, de lenguaje y de conducta motora), tipo de lesión, causa externa (sólo se incluyeron en el estudio niños que presentaran lesiones accidentales), gravedad (se consideró leve cuando fueron atendidos en el servicio de urgencias y posteriormente egresaron a su domicilio, moderada y severa cuando para su atención requirieron de hospitalización en cualquiera de los servicios de la unidad, de traslado a otra unidad o bien fallecieron), sitio de ocurrencia, día y hora, qué actividad realizaba y con quién estaba. En la demanda de atención se consideró: tiempo transcurrido entre la ocurrencia y la demanda, día, hora, razones de la tardanza (en los casos en que fue superior a una hora), turno de la demanda, con quién llegó el niño, derivación del caso a su egreso del servicio de urgencias. En los casos que requirieron hospitalización se obtuvo: diagnóstico de ingreso, días estancia y motivo de egreso.
 
CARACTERÍSTICAS DE LA FAMILIA

Con el objeto de conocer los elementos que perfilan el entorno social y económico de los niños lesionados, se estudiaron variables tales como: tipo de hogar, características de los integrantes de la familia (edad, sexo, escolaridad), relación de parentesco, y algunas variables relacionadas con ocupación. Se realizó un análisis especial de la madre con el fin de poder caracterizarla adecuadamente, ya que tradicionalmente ella es la encargada del cuidado del niño.

FACTORES DE RIESGO DE LA VIVIENDA

Se incluyó la identificación de factores de riesgo específicos de acuerdo con los sitios de la vivienda. Se inquirió sobre la existencia de los factores mencionados con mayor frecuencia en la bibliografía al respecto,16 lo que generó un total de 17 variables que se agruparon de la forma siguiente:

1) Factores de riesgo relacionados con la existencia de productos tóxicos al alcance de los niños (medicamentos, productos de limpieza, cosméticos y solventes).

2) Objetos peligrosos (instrumentos cortantes, herramientas, líquidos calientes, bolsas de plástico, etcétera).

3) Factores relacionados con la seguridad del niño (protecciones en escaleras, cunas o cama). El análisis de los factores de riesgo relacionados con protecciones en cunas sólo se realizó en el grupo de 0-2 años.

4) Factores de riesgo de la vivienda en general (instalaciones eléctricas, depósitos de agua, fácil acceso a azotea o calle, etcétera).

Posteriormente se analizó por separado cada factor de riesgo y se elaboró un índice que permitiera agrupar las viviendas de acuerdo con la existencia de los factores de riesgo, categorizándolas de la forma siguiente: viviendas sin riesgos (aquéllas en las que no se informó de la existencia de alguno de los factores de riesgo estudiados); viviendas con bajo riesgo (en las que se indicó la existencia de tres de los 17 factores de riesgo analizados); con riesgo moderado (en las que se informó de la presencia de cuatro a ocho de los factores de riesgo estudiados), y con alto riesgo las que presentaron nueve o más factores de riesgo).

En el cuidado infantil (red de apoyo), se exploró lo relacionado con dicho aspecto, detectando aquellos casos donde la madre no proporcionaba la atención: edad, sexo, parentesco, escolaridad, actividad que realizaba al momento de ocurrir la lesión, percepción de gravedad de la lesión, aplicación de algún tratamiento, su tipo y de dónde se obtuvo la información para aplicarlo.

El análisis de los resultados fue descriptivo, con el fin de conocer las distribuciones de frecuencias de las variables independientes para los casos. Esta primera fase permitió, además, definir el tratamiento de algunas variables para las etapas posteriores del análisis programado para el estudio de casos y controles.

Resultados

En este artículo se presentan los resultados del análisis descriptivo solamente de los casos ya que, dada la impor­tancia del problema, en el cual se exploraron tanto al­gunas variables como la metodología empleada para el estudio de lesiones infantiles ocurridas en el hogar, los autores consideran que presentar únicamente los resul­tados del análisis descriptivo de los casos permitió, por un lado, profundizar en el conocimiento del problema y, por el otro, proporcionar valiosa información para el diseño de futuros estudios en el tema, hecho que se hubiera per­dido al presentar sólo los resultados del análisis compara­tivo entre casos y controles.

Los resultados obtenidos de las variables estudiadas en los 160 casos fueron los siguientes:

CARACTERÍSTICAS EN RELACIÓN CON LOS INDIVIDUOS

Edad y sexo. La distribución de los casos según edad y sexo se presentan en la figura 1, donde destacan el sexo masculino y los grupos dos y tres años como los más afectados.

Lesión. Los tres principales tipos de lesión, según grupo de edad, se observan en la figura 2, presentando un patrón muy similar en relación con el sexo. Sobresalen las con­tusiones simples, los traumatismos cráneo-encefálicos y las heridas de la cabeza.



Causa externa. Las causas más frecuentes están estre­chamente relacionadas con las características de desa­rrollo psicomotor de la población estudiada y destacan: las caídas de un nivel a otro (principalmente caídas desde escaleras y de la cama) y las caídas del mismo nivel (por resbalón, tropezón o traspié). Cabe destacar que, en los casos de quemaduras con líquidos hirvientes, en la mayoría de las ocasiones se trató de agua caliente utilizada para el baño de los menores (figura 3). Existe una relación estre­cha entre las causas y los tipos de lesión descritos anteri­ormente. Por otro lado, a pesar de que los casos de lesiones intencionales fueron exluidos de este estudio, en dos ocasiones se tuvo la sospecha de lesión intencional, con menores de un año y del sexo femenino.


Lugar de ocurrrencia. La figura 4 presenta los sitios donde se presentan los hechos accidentales con mayor frecuencia, según el grupo, lo que posiblemente está influenciado por el tiempo que permanece el menor en dichos sitios según la edad y que nuevamente está en relación con su desarrollo psicomotor. Así, para los menores de un año la recámara es el sitio más peligroso, mientras que para los preescolares, el lugar donde acostumbran jugar (el patio) se constituye en el sitio de mayor peligro. La actividad que se registró como la que más frecuentemente realizaba el niño al momento de lesionarse era la de jugar. El 66 por ciento se encontraba solo (en el sitio de ocurrencia); sin embargo, el 10.6 por ciento se encontraba en compañía de su madre.


Gravedad. Con base en los criterios de gravedad men­cionados en la metodología, se observa que el grupo de menores de un año, fue el más alto porcentaje de casos que ameritaron hospitalización o terapia intensiva, y esto a pesar de que fue el que presentó la menor demanda (figura 5). La variable sobre percepción de gravedad de la lesión arrojó los resultados que se presentan en la figura 6, donde al comparar la percibida por la población con la clínica (denominada como real, aunque ambas lo son), determina­da por el médico, se observa un patrón totalmente inverso, sobre todo en los extremos de leve y severa. Se habían incluido las variables de incapacidad o secuelas, pero la imposibilidad del seguimiento de pacientes, una vez que egresaban del hospital, hizo poco confiables los resultados de ambas variables, por lo que fueron eliminadas.




Desarrollo psicomotor Respecto aesta variable, se encontró que la categoría de desarrollo psicomotor arrasado se presentó con más frecuencia en las niñas.

Antecedentes de lesiones.Solo el 15 por ciento de los casos indicó antecedentes de lesiones, distribuyéndose en el tiempo de la forma siguiente: el 10 por ciento la semana anterior, 4 por ciento el mes anterior y sólo el 1 por ciento informó del antecedente de lesión en los últimos seis  meses. A pesar de que la exploración de esta pregunta, como se menciona en la metodología, se relacionó con gravedad, los resultados ponen de manifiesto el sesgo de. memoria que puede encontrarse, sobre todo si se toma en cuenta que uno de los daños a la salud más frecuentes en la población son las lesiones accidentales.

Número de hermanos. El 23 por ciento eran hijos únicos. El 30 por ciento tenía un hermano y el 46 porciento restante dos o más. Es importante tener en cuenta esta variable, ya que laexistencia de hermanos se ha registrado como factor de riesgo de lesión sobre todo en niños menores de cinco años.

Asistencia a guarderías. A pesar deque el 60 por ciento de los casos se encuentran en edad de acudir a guarderías, sólo el tres por ciento de estos cuentan con esta prestación social.

Tiempo transcurrido entre ocurrencia y demanda. El 39 por ciento de los casos solicitó atención despues de una hora de ocumda la lesión. En la figura 7 se presentan los motivos más frecuentes de retraso, entre los que destaca el de haber solicitado previamente atención médica (principalmenteen un consultorio médico). Al relacionar al grupo que tardó más de una hora en demandar atención medica con el criterio de gravedad moderada o severa, se observó que el 5 1 por ciento de ellos requirió hospitalización.


CARACTERISTÍCAS FAMILIARES Y SOCIOECONÓMICAS

Respecto al tipo de familia, los resultados fueron: el 77 por ciento de los casos correpondian a familias nucleares; el 13 por ciento a familias extensas y el 10 por ciento restante a familias compuestas. En el 21 por ciento de los casos, el niño vivía solamente con la madre, y se trató de madres solteras. Si bien el estudio se refiere a 160 casos de niños lesionados, al analizar las características socio-económicas de las familias, los resultados corresponden al análisis de 917 personas, mismas que habitan la vivienda con los niños y que, en lo fundamental, participan de las mismas condiciones socio-económicas y comparten los mismos riesgos o protecciones. El 53 por ciento correspondió al sexo femenino y lamayoría (65%) tiene entre 15 y 59 años, lo cual puede significar una potencial de red de apoyo para el cuidado del niño. Con respecto a la población económicamente activa de los hogares, el 61 por ciento realiza alguna actividad remunerada, principalmente en labores manuales (artesanos, trabajadores fabriles, operadores de maquinaria, etcétera). El 50 por ciento de estos trabajadores tiene contratación eventual. Del total de miembros de la familia que señaló tener un trabajo, sólo el 66 por ciento  informó sobre sus ingresos, que en su mayoría son inferiores a dos salarios mínimos; de ese porcentaje, el 59 por ciento percibe ingresos de hasta un salario mínimo.

Características de la madre. A este respecto se considera importante destacar que un 75 por ciento de las madres se dedica a actividades del hogar; el 70 por ciento corresponde a mujeres jóvenes, entre 15 y 30 años de edad. En el 25 por ciento de los casos la madre trabaja fuera del hogar, lo cual la lleva a permanecer ausente entre seis y 12 horas. Se desempeña principalmente en labores no manuales en el sector servicios y en labores no calificadas (afanadoras, empleadas domesticas o vendedoras ambulantes). Sólo el 3 por ciento era derechohabiente de alguna institución de segundad social. Respecto a la escolaridad de las madres, en la figura 8 se observa la distribución de esta variable tanto para el grupo de madres que trabajan, como en el de las que no lo hacen, donde destacan los grupos sin escolaridad y los de alta (profesionales). Se considera que su presencia en el sector productivo podría deberse, tal vez, a motivaciones diferentes: mientras las primeras probablemente lo hacen para tratar de asegurar su subsistencia, las segundas lo hacen por motivos de superación profesional.



FACTORES DE RIESGO DE LA VIVIENDA

De manera aislada, los factores de riesgo que se presentaron con más frecuencia fueron: falta de protección en los enchufes (40%), productos de limpieza (38%), cosmeticos (34%), bolsas de plástico (30%), y herramientas (30%) al alcance de los niños; falta de barandal en las curias (30%) y en las escaleras (48%) y acceso libre a la azotea (44%).

Como se mencionó en la sección de metodología, los factores de riesgo se agruparon en cuatro categorías. En la figura 9 se presenta la distribución de los casos que indicaron la existencia factores de riesgo en cada una de estas categorías. Destaca la falta de medidas de seguridad para el niño, como son las protecciones en cunas y escaleras. En el primer grupo, el factor de riesgo más frecuente fue la presencia de productos de limpieza y tóxicos al alcance de los niños. Para el grupo de factores de riesgo por objetos peligrosos, los registrados con mayor frecuencia como presentes y al alcance de los niños fueron: los instrumentos cortantes y los líquidos calientes. Respecto a los factores de riesgo relacionados con la no existencia de medidas de seguridad específicas, sobre todo para el grupo de los niños de cero a dos años, se encontró que el factor de riesgo más frecuente fue la falta de barandales o protecciones en cunas o camas.


Finalmente, en el grupo factores de riesgo de la vivienda en general, se encontró que los más frecuentes fueron las puertas de salida y acceso a la azotea sin chapa,  y los enchufe  e instalaciones eléctricas sin protección.

Al relacionar los gmpos de factores de riesgo con la edad y el sexo de los niños con lesiones accidentales, se observa que no existe una relación cuando se analizan estas variables por separado. Esto es, la presencia de los factores de riesgo es similar en las casas de niños y de las niñas de todos los grupos de edad. Sin embargo al analizar las diferencias de edad controlada por sexo, se observa que los varones menores de dos años tienen un exceso de riesgo de 1.4 (TC 95% 3-2.6) de estar expuestos a objetos peligrosos en su vivienda. El factor de riesgo que más explicó esta diferencia fue la presencia de fluidos calientes cerca de los niños.

RED SOCIAL DE APOYO (CUIDADO INFANTIL)

Del total de casos estudiados 29.4 por ciento no eran atendidos por su madre; en la mayoría existía una red de apoyo para su cuidado, constituida principalmente por la abuela y otros familiares (hermanos, padres y tíos). El 3.8 por ciento de los niños lesionados no tenía quien los cuidara y se encontraban solos en la vivienda al momento de ocurrir la lesión. Respecto a la edad de la persona encargada, más de la mitad fueron adultos jóvenes. En el 62 por ciento de los casos se proporcionó algún tipo de atención en el hogar al niño lesionado. La atención más frecuente fue la aplicación de medicamentos, seguida de remedios caseros y, por último, una combinación de ambos. La fuente de información a la que se acudió para seleccionar el tipo de atención proporcionada (medicamento o remedio casero), fue principalmente informal (vecino, taxista, comadre, abuela, etcetera).

Discusión

Antes de iniciar la discusión, los autores consideran pertinente hacer algunas aclaraciones.

El diseño de este estudio presentó dificultades, ya que se intentaba realizar uno de tipo exploratorio sobre los factores de riesgo de lesiones accidentales en niños en el hogar. Se optó por un diseño de casos y controles el cual, por un lado, presenta limitaciones inherentes al mismo17 y, por el otro, el haber utilizado solamente población que demanda atención a servicios de urgencia y de éstas, la que lo hace en hospitales para población abierta. Por lo tanto, los resultados sólo pueden ser referidos a la población que se incluyó en el estudio.

Es importante recalcar el hecho de que el estudio se realizó en hospitales públicos ya que, en investigaciones similares en otros países, se han encontrado diferencias estadísticamente significativas entre la demanda por lesiones en hospitales públicos y privados18. Dichas diferencias se refieren a la causa externa, tipo de lesión y lugar de ocurrencia y posiblemente están determinadas por el nivel socioeconómico, de tal manera que deberán considerarse en el planteamiento de programas preventivos en este campo.

Por otra parte, la identificación de factores de riesgo en la vivienda, solamente a través de entrevistas y con base en los resultados de la visita domiciliaria, destacan la necesidad de diseñar investigaciones basadas en encuestas en hogares, que permitan corroborarla presencia objetiva de dichos factores de riesgo y obtener así conclusiones más valederas en este rubro.

La predominancia del sexo masculino habla de una distribución muy similar a la que se observa para este tipo de daños en la población general.19 Asimismo, vale la pena destacar la gran diferencia que se encontró en el caso de los menores de cinco años y en el sexo masculino, lo que plantea la necesidad de hacer análisis estratificado poredad en futuros estudios que sobre el tema se realicen en la población infantil.20

Los resultados sobre el tipo de lesión más frecuente y causa externa, coinciden con lo señalado en estudios realizados previamente a nivel tanto nacional como internacional;3,21 donde destacan las relacionadas con el desarrollo psicomotor del niño (contusiones, heridas de la cabeza y fracturas provocadas principalmente por caídas accidentales).

A pesar de que esta investigación se dirigió básicamente hacia las lesiones accidentales, cabe recordar que en la población en estudio se presentan también las provocadas por mecanismos intencionales mismos que, dadas las características de la población infantil (limitaciones de lenguaje, de percepción, de comprensión, miedo, etcétera.) son difíciles de identificar.15 Lo anterior se debe tomar en cuenta para el planteamiento de futuras intervenciones en el campo de los accidentes, pues su causas, consecuencias y prevención son totalmente diferentes.22

Los resultados orientan hacia la posibilidad de realizar intervenciones dirigidas al campo de la prevención primaria y secundaria. En relación con la primera, dentro de los hallazgos respecto a la red social de apoyo parece importante resaltar que para la mayor parte de la población estudiada la madre del niño es la persona encargada de su cuidado y, en los casos que no es ella, las personas encargadas son, en su mayoría, población adulta con un nivel escolar de primaria completa. Las características anteriores se consideran de gran importancia como factores que pueden incidir positivamente en el cuidado del niño, además de que destacan la necesidad de profundizar en el análisis de las otras variables de la red social de apoyo. Cabe aquí recalcar que más del 10 por ciento de las lesiones ocurrió a pesar de que el niño estaba a cargo de una persona adulta y que ésta se encontraba presente al momento del accidente. Lo anterior plantea la necesidad de que, en futuros estudios, se analice la existencia de la red tanto en tiempo como en calidad, además de considerar que el problema es multifactorial.23-26

Respecto a las características de seguridad en la vivienda, los factores de riesgo observados hacen pensaren una situación paradójica pues, por un lado, la población sí reconoce los riesgos, pero, por el otro, se ha acostumbrado a vivir con ellos. Uno de los grandes retos en términos de prevención de las lesiones es lograr, a través de una o de múltiples intervenciones, que la población realmente aplique las medidas de seguridad que están a su alcance, como por ejemplo: entibiar el agua para el baño en áreas
 
donde exista la posibilidad de que el niño pueda entrar en contacto con el agua caliente; poner sobre una tabla alta, fuera del alcance de los niños, todos los productos de limpieza, alimentos, etcétera. En síntesis, no se debe perder de vista el contexto social y las condiciones de infraestructura sanitaria al momento de plantear programas de prevención de accidentes en el hogar.

Respecto a la prevención secundaria, es necesario considerar los resultados obtenidos en relación con el retraso en la demanda de atención y sus motivos, ya que reflejan el desconocimiento de la población en cuanto a las medidas que se deben tomar cuando se produce la lesión para mejorar el pronóstico (limitación del daño y tratamiento oportuno). El manejo que la población hace del problema de las lesiones traumáticas, es el mismo que para cualquier otro problema de salud, cuando el primero, además de la consulta, requiere de un tratamiento inmediato que, en la mayoría de las veces, no se encuentra disponible en un consultorio privado.

Lo anterior es también válido respecto a los datos que generaron las preguntas sobre si se aplicó algún tipo de atención y la fuente de esta información, donde se identifica la necesidad de promover programas de educación para la salud a nivel masivo, así como la ubicación de los servicios de salud en la comunidad en general, y médica en particular, recalcando que la atención de urgencias es gratuita por ley.27

Es necesario destacar el papel que juega el médico particular en la atención prehospitalaria de las lesiones infantiles; en este estudio sólo se pudo conocer su participación previa a una demanda hospitalaria. En trabajos similares al presente se ha recomendado incluir a este tipo de personal en futuros estudios sobre el teman Mención especial merece el médico pediatra y su influencia, tanto enla prevención como en la atención de las lesiones en niños, la cual ha quedado demostrada en numerosos estudios al respecto.29,30

Con relación ala condición de trabajo materno fuera del hogar, destaca el hecho de que, de los casos estudiados cerca de la mitad no son derechohabientes de las instituciones de seguridad social, lo cual puede incidir de manera importante en las condiciones de atención a la salud de la madre del niño así como, en las garantías para su protección, básicamente en los menores de cinco años, en calidad beneficiarios de programas como las guarderías infantiles.

La situación anterior, aunada al hecho de que una elevada proporción de estas madres tiene que permanecer entre seis y 12 horas diarias fuera del hogar por motivos de trabajo, sugiere la importancia de desarrollar un estudio que profundice en el conocimiento de esta situación de desprotección social a la madre que trabaja y su relación con el cuidado del niño.31.*

* Brachet V. De la doble ala triple jornada. La contribución de la mujer ala manutención del hogar y sus efectos en la salud de los hijos. El Colegio de México, 1990. Mimeografiado


En términos de investigación, los resultados apuntan hacia la necesidad de realizar más estudios, tanto en el campo epidemiológico como de servicios de salud, que permitan ampliar el conocimiento del problema desde diversos puntos de vista. Asimismo posibilitan el planteamiento de políticas de saluden los campos de educación para la salud, seguridad social y de servicios de salud.


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