Salud Pública de México

ENCUESTA DE OPINION SOBRE EL ABORTO EN LA CIUDAD DE MEXICO* * Información preliminar de este estudio se presentó en la IV Reunión Nacional de Investigación Demográfica en México, realizada del 24 al 27 de abril de 199() en México. D.F.

ENCUESTA DE OPINION SOBRE EL ABORTO EN LA CIUDAD DE MEXICO* * Información preliminar de este estudio se presentó en la IV Reunión Nacional de Investigación Demográfica en México, realizada del 24 al 27 de abril de 199() en México. D.F.

AUTORES


LEOPOLDO NUÑEZ-FERNANDEZ, M.S.,(1) ELIZABETH SHRADER-COX, M.P.H.,(2) JANIE BENSON., M.P.H.(3)

(1) Coordinador Regional de Investigación. International Projects Assistance Services (IPAS), y Director Ejecutivo del Centro para Estudios de Poblaciones y Microcomputación. México.
(2) Asesora privada. IPAS.
(3) Directora de Investigación y Evaluación. IPAS.

RESUMEN

Debido a la falta de información sobre las actitudes ante el aborto en México, se llevó a cabo una encuesta de opinión en el Distrito Federal entre 387 mujeres y 338 hombres; se les preguntó si estaban de acuerdo con la decisión de una mujer de abortar, en siete circunstancias. Las respuestas afirmativas se analizaron según las características sociodemográficas y de salud reproductiva de los entrevistados y se creó una escala para medir la actitud general de los entrevistados ante el aborto. La mayor aprobación se manifestó hacia situaciones como la del derecho de la mujer al aborto y el aborto en casos de malformaciones fetales, peligro a la vida de la madre y violación. Sin embargo, en la escala de actitudes los entrevistados desaprobaron, en general, el aborto. La probabilidad de aprobación masculina ante el aborto, fue mayor que la femenina. Asimismo, se observó mayor probabilidad de aprobar una decisión de aborto entre: los hombres en unión; las mujeres fuera de unión y los entrevistados con más de treinta años de edad; con escolaridad superior a la educación primaria; con menos embarazos; con antecedentes de aborto pero sin historia de mortalidad en hijos de 0 a 4 años.

Palabras clave: aborto, opinión, actitudes, encuesta, México

ABSTRACT

In view of the lack of information regarding abortion attitudes in Mexico, an abortion opinion survey was conducted in Mexico City among 387 women and 338 men. Respondents were asked if they agreed with a womans abortion decision under seven different circunstances. Affirmative responses were analyzed by respondents sociodemographic and reproductive health characteristics and a scale was created to measure respondents overall attitudes toward abortion. Greatest support was expressed for a womans right to an abortion, and to abortion in cases of fetal defect, threat tc the mothers life, and rape. On the attitudinal scale, however, respondents generally disapproved abortion. Male respondents were more likely than female respondents to support a womans abortion decision. Males in union, females not in union, respondents over thirty years of age, those with more than primary school education, these with fewer pregnancies, those with no history of child mortality, and those with a history of or experience with abortion, were also more likely to support an abortion decision.

Key words: abortion, opinion, attitudes, survey, Mexico

 
Solicitud de sobretiros: Lic. Leopoldo Núñez Fernández. Director Ejecutivo, Centro de Estudios de Población y Microcomputación. Viaducto Miguel Alemán 161, colonia Roma Sur, 06760 México, D.F.

Introducción

DESDE HACE MUCHO tiempo millones de mujeres y hombres mexicanos han utilizado el aborto como una opción, aunque ilegal, para regular su fecundidad. Si bien se carece de estadísticas exactas, es posible que el aumento en la disponibilidad de métodos anticonceptivos haya contribuido a una reducción en el número de abortos clandestinos durante los últimos quince años.1,2 Sin embargo, las complicaciones del aborto provocado contribuyen significativamente a las tasas de morbilidad y mortalidad materna, que siguen siendo inaceptablemente altas.3 La tasa de mortalidad materna en México entre 1980 y 1984 fue de 94 muertes por 100 000 nacidos vivos, 10 veces mayor que la de los Estados Unidos.4 Estimados del número anual de abortos provocados en México varían entre 500 mil(2) y más de un millón. Las complicaciones que surgen de los abortos, tanto provocados como espontáneos, son la quinta causa principal de mortalidad materna en los hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).* La mayoría de los investigadores concuerda, sin embargo, en que no se dispone de datos precisos y confiables sobre las estadísticas del aborto en México.5

* Según datos presentados por D. Hernández y O. Mojarro en la ponencia "El impacto de las complicaciones del aborto en la muerte materna del IMSS", en la Mesa Redonda "Aspectos sociodemográficos del aborto en México". SOMEDE, México, julio de 1991.

Al considerar la posibilidad de un aborto provocado, la mujer tiene que tener en cuenta los costos económicos, médicos, psicológicos y socioculturales. Para las mujeres mexicanas con recursos económicos limitados, el acceso al aborto sano y seguro es económicamente imposible, ya que un aborto durante el primer trimestre puede costar entre uno6 y cuatro salarios mínimos (Shrader Cox, E., 1990, comunicación personal). En consecuencia, muchas mujeres dañan su salud al recurrir a la ingestión de agentes tóxicos con fama de abortivos o a los servicios de la medicina tradicional.

Actualmente las restrictivas leyes sobre el aborto en México establecen que sólo por violación, incesto o peligro a la vida de la madre, puede una corte conceder un aborto.7 Este proceso legal generalmente demora varias semanas o meses y para entonces el embarazo se encuentra muy avanzado, o inclusive la mujer ya ha dado a luz. Dos estados de la República Mexicana han incluido, en las justificaciones legales del aborto, las situaciones económicas difíciles, y cinco estados permiten el aborto de existir defectos en el feto. No obstante, en todos los casos la mujer debe obtener una orden de la corte antes de que se pueda realizar el procedimiento.8 Recientemente, en el estado de Chiapas se aprobó una legislación, efectiva a partir del primero de enero de 1991, que hubiera despenalizado los abortos de primer trimestre. Una semana antes de que la ley entrara en vigor, el Poder Legislativo del estado cedió a las presiones del obispo católico y pospuso la promulgación de la ley hasta que fuera evaluada por la Comisión Nacional de Derechos Humanos
.

Representantes de sectores tan diversos como los grupos contra el aborto, el movimiento contra la violación, las feministas y los profesionales de la salud pública, coinciden en que el aborto sigue siendo un problema, y en que no existe consenso con respecto a las medidas para remediar la situación. Organizaciones tales como el Comité Nacional Pro Vida, la Asociación Nacional Cívica Femenina y Padres de Familia, que se oponen a la educación sexual y a la anticoncepción, también buscan penalizar el aborto bajo cualquier circunstancia.9  Las feministas tienden a oponerse a esta posición extrema y apoyan el derecho de la mujer a un aborto legal y menos riesgoso; sin embargo, con excepción del reducido Frente para la Maternidad Voluntaria, no existe ningún movimiento en México dedicado a este problema. Los profesionales de la atención médica están preocupados por la pérdida de vidas y recursos debido a un problema médico esencialmente previsible, pero no se han organizado para encontrar una solución.

Poco se sabe en cuanto a la representatividad de la posición de estas organizaciones con respecto a las actitudes de la población mexicana ante el aborto provocado. Existe relativamente poco debate público sobre las consideraciones bioéticas, religiosas o médicas del aborto. No se sabe prácticamente nada sobre la percepción del público en cuanto al tema, aunque las pocas encuestas de opinión que existen indican que muchos mexicanos consideran que el aborto debería ser accesible, por lo menos bajo ciertas circunstancias

Una encuesta nacional de opinión, realizada durante la visita papal a México en mayo de 1990, mostró que el 69 por ciento de los mexicanos consideraba que la Iglesia Católica debería abordar el tema. En una encuesta nacional de opinión pública representativa, realizada en agosto de 1990 para la Segunda Encuesta de Valores Mundiales, el 81.5 por ciento de los mexicanos respondió que debería existir el derecho al aborto cuando peligra la vida de una mujer, o su salud; el 58 por ciento opinó que el aborto se justificaba en caso de deformidad fetal; sólo el 17 por ciento estuvo de acuerdo en que el no estar casada era razón suficiente para que una mujer decidiera interrumpir un embarazo, y el 19 por ciento aprobó la decisión de abortar cuando la pareja no desea tener más hijos.10

Una encuesta realizada por Gallup recientemente, llevada a cabo en una muestra representativa de la población mexicana, refleja la opinión pública con respecto a otros aspectos del aborto: el 84.2 por ciento de los entrevistados sabe que es ilegal y el 77.3 por ciento cree que su despenalización evitaría la muerte de muchas mujeres; más del 70 por ciento afirma que la actitud de las iglesias y grupos religiosos respecto al aborto es errónea; y el 42.5 por ciento considera que la decisión de practicar un aborto corresponde sólo a la mujer. La opinión de los jóvenes y de los residentes de áreas urbanas, fue más liberal que la de otros grupos.10

La carencia de información acerca de cómo percibe el público este problema, motivó a anexar una encuesta de opinión como parte de un estudio más amplio sobre la prevalencia del aborto provocado. Se diseñó dicha encuesta para determinar las circunstancias bajo las cuales una muestra de residentes del Distrito Federal estaría de acuerdo con la decisión de una mujer a interrumpir un embarazo y para identificar los sectores de la sociedad urbana que estarían más o menos inclinados a apoyar esta decisión. El equipo de trabajo buscaba profundizar el concepto de opinión y tratar de medir las actitudes del público ante el aborto. Una opinión se entiende como la expresión sencilla de una idea, en tanto que se considera la actitud como la manipulación de los datos de varias opiniones sobre un tema, para lograr una perspectiva más global del pensamiento del público.

Material y Métodos

La encuesta de opinión se realizó del 23 de octubre al 18 de diciembre de 1989, como parte de un estudio mayor sobre la prevalencia del aborto en el Distrito Federal, con residentes de clase socioeconómica baja y media, de acuerdo con los criterios de estratificación de BIMSA. Las colonias no se eligieron al azar; sin embargo, se buscó que estuvieran ubicadas en diferentes puntos geográficos de la ciudad.

La selección de las manzanas dentro de cada colonia sí fue aleatoria; después se hicieron listados de las manzanas, a fin de escoger viviendas al azar. Para poder comparar los resultados, en cada manzana se entrevistó a hombres y mujeres. La población objeto del estudio fueron mujeres entre 15 y 49 años que corresponde al rango de edad definido demográficamente como fértil y hombres de 15 a 59 años en los que se decidió ampliar el rango de edad a fin de que correspondiera al de parejas de mujeres en edad reproductiva, dado que se reconoce que, en promedio, el hombre es mayor.

Uno de los objetivos del estudio fue obtener muestras aleatorias comparables de hombres y mujeres. Se estimó que el 75 por ciento de los hogares tendría un residente elegible para la entrevista, por lo que se seleccionaron aproximadamente 540 viviendas para cada muestra, a fin de obtener 400 entrevistas individuales. Con el objeto de no contaminar la entrevista, se decidió entrevistar a una sola persona en cada hogar.

De 541 viviendas visitadas para la muestra de mujeres, se obtuvieron 450 respuestas, con el 16.8 por ciento de "no respuesta"; de éste, prácticamente el 80 por ciento se debió a que en repetidas visitas en distintos horarios y días, no se encontró a nadie en los domicilios. Las colonias de clase media tuvieron un nivel de no respuesta del 24.9 por ciento, mientras que en las de clase baja fue del 5.4 por ciento. De las encuestas domiciliarias, en 402 hubo mujeres elegibles; a partir de esa cifra se realizaron 387 entrevistas individuales, lo que representa el 96.3 por ciento.

Por otra parte, de los 537 hogares seleccionados para la muestra de hombres, se obtuvieron 444 respuestas y se tuvo el 17.3 por ciento de no respuesta. AL igual que en el caso de la muestra de mujeres, casi el 80 por ciento de no respuesta se debió a que nadie se encontraba en su hogar. De las 444 encuestas realizadas, 374 contaron con un hombre elegible en el hogar, de los cuales 338 (89%) fueron entrevistados.

Se realizó un análisis bivariado entre las variables sociodemográficas y de salud reproductiva. La variable de edad dividió la muestra entre los entrevistados de menos y de más de treinta años; la variable de escolaridad entre los que no habían terminado la escuela primaria y los que la habían terminado o habían recibido mayor educación. La variable de estado civil caracterizó a los entrevistados en unión (libre o legalmente casados), o fuera de unión (solteros, viudos, divorciados o separados).


En cuanto a la paridad, la muestra se dividió entre los que habían tenido un máximo de dos embarazos y aquellos que habían tenido tres o más. Con respecto a la mortalidad en hijos de 0 a 4 años, las muestras se organizaron de acuerdo a si los hijos de los entrevistados habían nacido muertos, o bien alguno de sus hijos había fallecido entre los 0 y los 4 años de edad. En cuanto a la experiencia del aborto, la muestra de mujeres se dividió entre las entrevistadas que habían tenido un aborto espontáneo o uno provocado y la muestra de hombres, de acuerdo a los que informaron haber tenido una compañera que hubiese experimentado un aborto espontáneo o uno provocado.

Se creó una escala de tres puntos basada en el número total de respuestas afirmativas, negativas y neutrales, para determinar la intensidad con la cual los entrevistados apoyaron o se opusieron al aborto. Los entrevistados que estuvieron o no de acuerdo con cuatro o más declaraciones fueron codificados, respectivamente, con una actitud favorable o desfavorable ante el aborto. Los que dieron cuatro o más respuestas neutrales, o aquellos con igual número de respuestas afirmativas y negativas, se codificaron con una actitud neutral ante el aborto. Se informa tanto de las respuestas afirmativas, como de los datos de la escala de actitudes analizadas según las variables sociodemográficas y de salud reproductiva, usando la estadística de chi cuadrada, con valores de p de .01 y .05.

Resultados

En el cuadro I se presentan los datos descriptivos para las muestras de mujeres y de hombres. Las muestras quedaron equitativamente distribuidas entre los mayores y los menores de treinta años de edad. La mayoría de los entrevistados en ambas muestras tiene un nivel superior de escolaridad, y dos terceras partes se encuentran en unión. Uno de cada 10 ha experimentado la muerte de alguno de sus hijos y alrededor del 15 por ciento ha tenido experiencia, directa o indirecta, con el aborto.


Los análisis bivariados y de escala, produjeron distintas interpretaciones en cuanto a la opinión pública y las actitudes ante el aborto en la población encuestada. Al examinarlas según las respuestas individuales, las actitudes parecen ser muy favorables a la decisión de abortar, al menos bajo ciertas circunstancias. Al generalizar en la muestra de mujeres, las de mayor edad, de más escolaridad, las que están fuera de unión, aquéllas con menos embarazos y las que no tienen historia de mortalidad en sus hijos de 0 a 4 años, manifestaron en mayor medida su acuerdo con el aborto. En el caso de los hombres, los de mayor edad, con más escolaridad, en unión, aquellos sin historia de mortalidad en sus hijos de 0 a 4 años y aquéllos que indicaron haber tenido una compañera que experimentó un aborto, fueron los que manifestaron mayor acuerdo con la decisión de abortar.

Pocos entrevistados tomaron una posición "absoluta" en cuanto a su opinión sobre el aborto; es decir, que hayan dado la misma respuesta en las siete preguntas. De la muestra femenina, el 5.7 por ciento estuvo de acuerdo y el 5.2 por ciento en desacuerdo, en las siete circunstancias. De la muestra masculina, el 5.6 por ciento se manifestó de acuerdo y el 4.7 por ciento en desacuerdo en todas las circunstancias. En ambas muestras, una amplia mayoría (el 94.8% de las mujeres y el 95.3% de los hombres) aprobó el aborto al menos en una situación.

Las respuestas afirmativas a las siete preguntas de opinión sobre el aborto, aparecen en la figura 1. En cinco de las siete preguntas, hubo mayor probabilidad de que los hombres estén de acuerdo con la declaración, aunque en general hubo poca diferencia entre las respuestas de los hombres y las de las mujeres. Las respuestas aprobatorias abundan con respecto al aborto como un derecho de la mujer y cuando la vida de la madre peligra. Asimismo, las respuestas positivas en cuanto a la práctica del aborto en caso de malformaciones fetales o de violación, fueron numerosas.


Se analizaron los niveles de respuestas afirmativas para cada situación, según diversas características sociodemográficas y de salud reproductiva de las muestras (cuadros II y III). En cuanto al derecho femenino a decidir la interrupción de un embarazo, hombres y mujeres tuvieron alto nivel de concordancia en sus respuestas, con poca variación en cuanto a sus características sociodemográficas. Hubo una leve diferencia en los niveles de respuesta, de acuerdo con la historia reproductiva. Las mujeres con menos embarazos y los hombres que habían generado menos embarazos, al igual que las mujeres y los hombres sin historia de mortalidad en sus hijos de 0 a 4 años, manifestaron más frecuentemente su acuerdo con el derecho de la mujer a abortar. Los niveles de respuestas afirmativas de mujeres y hombres con y sin historia de abortos, se asemejaron. La edad, escolaridad y paridad se asocian significativamente con las respuestas de las mujeres, mientras que no hubo ninguna variable estadísticamente significativa para la muestra de los hombres.




Las respuestas positivas ante la decisión de abortar cuando peligra la vida de la madre, se equiparan con las correspondientes al derecho de la mujer a optar por un aborto. Una diferencia interesante es que casi para cada variable analizada, los hombres estuvieron más a menudo de acuerdo con la decisión de abortar que las mujeres. Tanto las mujeres como los hombres del grupo de mayor edad, se inclinaron a apoyar esa decisión, si bien la edad fue estadísticamente significativa sólo para la muestra masculina. El nivel de escolaridad se asoció con el apoyo a la decisión de abortar cuando la vida de la madre está en peligro; sin embargo no se observó ninguna diferencia en la variable del estado civil.

En cuanto al aborto en caso de malformaciones fetales, se obtuvieron los siguientes resultados: el grupo con mayor edad, el de mayor escolaridad, las mujeres fuera de unión y los hombres en unión, apoyaban esa medida. Menos embarazos, ninguna historia de mortalidad en los hijos de 0 a 4 años, aunque con experiencia de aborto, fueron las variables reproductivas que tendieron a seguir un patrón de concordancia con ésta y otras declaraciones de aborto.

Para la opinión respecto al aborto en el caso de violación, la edad no pareció afectar las respuestas afirmativas. Hubo una relación positiva, sin embargo, entre la escolaridad de los hombres y de las mujeres, el estado civil de las mujeres y la tendencia a estar de acuerdo con la decisión de abortar en estas circunstancias. La paridad y la mortalidad en los hijos de 0 a 4 años estuvieron significativamente asociadas con las respuestas de las mujeres.

En comparación con los resultados anteriores, un porcentaje más bajo de entrevistados estuvo de acuerdo con la decisión de una mujer de abortar cuando carece de recursos financieros para mantener a sus hijos. Los niveles de respuestas afirmativas variaron de un porcentaje alto del 38.8 para los hombres con una compañera que había tenido un aborto, a un porcentaje bajo del 13.2 en el grupo de mujeres que no habían terminado la escuela primaria. Para todas las variables, los hombres tuvieron un porcentaje más alto de concordancia que las mujeres. La escolaridad, el estado civil, y la paridad se asociaron de manera importante con las respuestas de las mujeres, mientras que no hubo ninguna variable significativa en la muestra de los hombres.

El aborto en los casos en que el hombre no se casa con la mujer o en que la mujer no tiene compañero, tuvo los niveles más bajos de respuestas positivas. La aprobación en el caso de que el hombre se niegue a casarse, varió del 30.6 por ciento para los hombres cuyas compañeras habían tenido un aborto, al 3.8 para las mujeres que no habían terminado la escuela primaria. Para la situación en que la mujer carece de compañero, las respuestas afirmativas variaron del 14.3 para los hombres cuyas compañeras tienen antecedentes de aborto, al 4.2 para las mujeres que habían tenido hijos con muerte entre 0 y 4 años.

En el cuadro IV se presentan los resultados del análisis de la escala de actitudes, desglosados de acuerdo con las variables sociodemográficas y de salud reproductiva. Ambas muestras manifestaron, en general, actitudes poco favorables ante el aborto, aunque aproximadamente el 95 por ciento de los hombres y de las mujeres entrevistados estuvo de acuerdo, al menos en una instancia, con la decisión de la mujer a abortar. En los grupos de mujeres, la escolaridad se asoció positivamente, y la paridad y la mortalidad de los hijos de 0 a 4 años, se asociaron negativamente con la actitud favorable al aborto. En el caso de los hombres, la edad y la escolaridad se asociaron positivamente con la actitud favorable al aborto. Las respuestas aprobatorias alcanzaron el 41.9 por ciento en el grupo de mujeres de baja paridad y el 53.1 por ciento en el grupo de hombres con alguna compañera con experiencia de aborto. Las respuestas desfavorables más elevadas fueron del 83 por ciento en las mujeres y del 79.3 por ciento en los hombres que no habían terminado la escuela primaria.


 

Discusión

Se puede criticar la forma en que fueron formuladas las preguntas, dado que sólo preguntan si la persona entrevistada "estaría de acuerdo" con la declaración. Parece haber una tendencia entre algunas poblaciones mexicanas encuestadas a proveer respuestas positivas a las preguntas sobre actitudes, para complacer o ser cortés con el/la entrevistador/a. Sin embargo, las pruebas piloto de las preguntas indicaron que una frase de "estar de acuerdo o no estar de acuerdo" era demasiado difícil de expresar y de entender. Además, no todas las preguntas recibieron un índice elevado de respuestas afirmativas, indicando que la forma en que las preguntas fueron formuladas fue adecuada.

Es posible que la tendencia de los entrevistados a proveer respuestas positivas haya sido mitigada por dos factores. Primero, las preguntas se hicieron después de una entrevista de quince minutos en la cual el entrevistador hizo preguntas muy personales y ya había establecido cierta confianza con la persona entrevistada. Segundo, todas las mujeres fueron entrevistadas por una mujer y los hombres fueron entrevistados por un hombre o una mujer.

Mientras que estos resultados no presentan ninguna conclusión definitiva en cuanto a las opiniones sobre el aborto de los residentes de la Ciudad de México, varios hallazgos merecen mayor discusión y sugieren áreas para investigaciones futuras. En cuatro de las siete situaciones presentadas, la concordancia con la decisión fue alta. En dos de las cuatro situaciones, es decir, en casos de violación y casos en que la vida de la madre peligra, el aborto es restrictivamente legal en México. Sin embargo, el aborto no es comúnmente legal en caso de deformidad fetal y ciertamente no es un derecho garantizado a las mujeres. Vale la pena destacar que las últimas dos son las únicas situaciones en que, en general, los niveles de respuestas afirmativas de las mujeres excedieron a los de los hombres.

Es posible que el respaldo general para el aborto como el derecho de una mujer, refleje el reconocimiento por parte del público de la importancia del aborto como un método para regular la fecundidad, o de la necesidad de despenalizar el aborto, mientras que el rechazo de situaciones específicas probablemente refleje desaprobación personal del aborto bajo tales circunstancias. Es necesaria mayor investigación para determinar si otros sectores del público mexicano favorecen tan enfáticamente el derecho de una mujer a continuar o interrumpir su embarazo.

La concordancia con la decisión de abortar fue mayor entre los entrevistados de mayor edad, con mayores niveles de escolaridad, menos embarazos, y una historia de aborto. La literatura parece indicar que varias de estas características son compartidas con el perfil de la mujer latinoamericana más probable a abortar, quien es más frecuentemente de mayor edad, urbana, de clase y escolaridad media, con varios hijos vivos.2

La diferencia notable entre los datos de opiniones y el perfil es que, en general, los hombres entrevistados tenían mayor tendencia que las mujeres entrevistadas a estar de acuerdo con cierta declaración. Esta tendencia se refleja en hallazgos de éste y otros estudios, en que los hombres tenían mayor tendencia que las mujeres a admitir haber tenido una experiencia de aborto o saber dónde lograrlo.(12)* Es posible que esta tendencia también explique por qué en algunos casos era menos probable que las mujeres con una historia de aborto estuvieran de acuerdo con una declaración, mientras que era más probable que los hombres con una experiencia de aborto lo estuvieran. Una hipótesis podría ser que las mujeres temen que expresar aprobación por el aborto pueda ser percibido como una admisión de haber tenido uno. Una futura área de estudio sería determinar si los hombres mexicanos verdaderamente respaldan el aborto más que las mujeres, o si las mujeres se sienten más inhibidas al expresar sus opiniones apoyando este tema tan delicado.

* Palma Cabrera Y. Núñez Fernández L, Cárdenas López CE. El aborto inducido: resultados de una encuesta en hogares. En: IV Reunión Internacional de Investigación Demográfica en México; 1990 abril 2427: México, D.F.

Es importante mencionar que hombres y mujeres con todo tipo de antecedentes mostraron menos aprobación para el aborto cuando la mujer no tenía compañero, que cuando el hombre se negaba a casarse con ella. Las percepciones culturales pueden ser tales que la mujer, en esta última situación es vista como víctima de un engaño. La abdicación del hombre a su responsabilidad hacia la mujer y el feto, de cierta forma, justifica la decisión de ella a interrumpir el embarazo. En cambio, es posible que los mexicanos sientan que la mujer que tiene relaciones sexuales "sin un compañero", es decir, sin alguna indicación de una relación seria con el hombre, es menos digna de aprobación por su decisión de interrumpir el embarazo. Las percepciones culturales de la sexualidad femenina y de la responsabilidad masculina y cómo éstas afectan las actitudes y las decisiones sobre el aborto, merecen ser investigadas más a fondo.

Los resultados de la escala presentan una faceta complementaria al asunto de las opiniones sobre el aborto. Más notable es el hecho de que la gran mayoría de los entrevistados expresó una opinión definitiva, favorable o desfavorable, sobre el tema: menos del 7 por ciento de cualquier grupo fue neutral en su opinión sobre el aborto. Este hallazgo refleja la observación de que el aborto es un asunto bio-ético sobre el cual la gente tiene opiniones marcadas. Por otro lado, pocos entrevistados fueron categóricos en su aprobación o desaprobación del aborto: menos del 5 por ciento estuvo de acuerdo o no en la misma forma para las siete declaraciones. Esto refleja una tendencia de la gente a considerar el contexto de la situación para la decisión sobre el aborto, en lugar de condenarlo, o aprobarlo en todos los casos. Este planteamiento del problema, según la situación, quizá explique por qué la mayoría de los hombres y mujeres entrevistados pareció estar contra el aborto, mientras que las declaraciones individuales recibieron altos niveles de aprobación.

Las percepciones culturales y la opinión pública son importantes porque el desarrollo de la política y la reforma legal rara vez preceden a la aceptación pública. Es necesario realizar más encuestas de opinión para determinar qué opina el pueblo mexicano sobre un tema con tan altos costos financieros, sociales, psicológicos, médicos y de salud pública. Es interesante notar que gran parte del ímpetu actual por la modificación de las leyes de aborto en México viene del movimiento contra la violación. La legislación aprobada en julio de 1990 requiere que una mujer que solicita un aborto ordenado por la corte en base a violación o incesto, debe recibir un juicio en los primeros cinco días hábiles posteriores a la solicitud, asegurándole así un aborto a tiempo. Aunque es un pequeño avance, esta victoria legal, combinada con los resultados de ésta y de otras encuestas de opinión sobre el aborto, pueden señalar un aumento en la receptividad a la despenalización del aborto en México.

Este estudio contó con el apoyo financiero del IPAS, además de los fondos adicionales proporcionados por el Instituto Nacional de Salud Pública en México. Un especial agradecimiento merecen Yolanda Palma y Gabriela Rivera por su participación en el desarrollo de la investigación. Los autores agradecen los comentarios de Stephen B. Cox, James Gribble, Daniel M. Lund, María Cristina Montaño, John W. Townsend y Nancy Murray; el procesamiento de datos de Miguel Sánchez Castillo y la traducción de este artículo de Lisette Silva, con la colaboración de Valezka Conde Odremán y Mariana Abernathy. A Lisette Silva se le agradece asimismo su ayuda en materia de bibliografía.

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