Salud Pública de México

VARIABLES ASOCIADAS A PATRONES DE LACTANCIA EN TIJUANA, MÉXICO** Este trabajo forma parte de la tesis de Rodolfo Leyva Pacheco para la obtención del grado de Maestro en Salud Pública: "Factores determinantes de las prácticas alimentarias utilizadas en el lactante en Tijuana".

VARIABLES ASOCIADAS A PATRONES DE LACTANCIA EN TIJUANA, MÉXICO** Este trabajo forma parte de la tesis de Rodolfo Leyva Pacheco para la obtención del grado de Maestro en Salud Pública: "Factores determinantes de las prácticas alimentarias utilizadas en el lactante en Tijuana".

AUTORES


RODOLFO LEYVA-PACHECO, M.C., M.S.P.,(1) MONSERRAT BACARDI-GASCON, M.C., M. EN C.,(1) ARTURO JIMENEZ-CRUZ, M.C., M. EN C.(1)


(1) Profesor de la Universidad Autónoma de Baja California, Miembro del Instituto de Nutrición de Baja California.

RESUMEN

El objetivo de este estudio fue determinar patrones de lactancia en cuatro hospitales públicos de Tijuana, B. C., México. De un total de 1964 nacidos vivos se seleccionó una muestra aleatoria por conglomerados de 236, distribuidos de acuerdo con el peso específico del número total de nacimientos de cada hospital. De la muestra original, se contactó a 182 madres (77.1%): 61 en el grupo de tres meses de edad; 60 en el grupo de seis meses y 61 en el grupo de doce meses. Los patrones alimentarios más frecuentes fueron: a los tres meses, leche materna más leche de fórmula; a los seis meses, leche de fórmula más otros alimentos; a los doce meses, leche fresca más otros alimentos. Hubo tres niños (1.65%) que nunca recibieron leche materna. A los tres meses de edad, el 43 por ciento de los bebés no era amamantado y, a los seis meses el 90 por ciento tampoco era alimentado con leche materna. Asimismo, se observó que el 20.4 por ciento de los bebés fue destetado antes de cumplir un mes; el 61.3 por ciento, entre los 30 y los 119 días de edad; el 16.8 por ciento, entre los 120 y los 209 días de edad y, el resto, después de los 209 días de nacido. Se concluye que los bebés que nacieron en hospitales públicos de la ciudad de Tijuana, presentan tendencias similares, en los patrones de lactancia y destete, a las de los bebés mexicoamericanos y de los que viven en las zonas urbanas de los países en vías de desarrollo, a saber: la substitución de la leche materna por la de la fórmula y el destete temprano.

Palabras Claves: prevalencia, lactancia materna, destete, México.

ABSTRACT

The aim of this study was to determine the prevalence of feeding patterns among infants born in four community hospitals of the city of Tijuana, Mexico. From a total of 1964 live births, a random sample of 236 was chosen from the clinical files and distributed according to the total number of births in each hospital. 182 mothers from the original sample were contacted and accepted to participate in the study: 61 in the three-month group, 60 in the six-month group, and 61 in the twelve-month group. The most usual feeding patterns were: at three months of age, breast milk plus formula; at six months, formula plus other foods; and, at twelve months, fresh milk plus other foods. Three infants (1.65%) were never breastfed; at three months of age, 43 per cent of the infants were not receiving their mother's milk; and, at six months of age, 90 per cent were dependent on formula and other food only. Furthermore, 20.4 per cent of the infants were weaned before reaching their first month of age; 61.3 per cent between 30 and 119 days of age, 16.8 per cent between 120 and 209 days of age, and the rest after 209 days of age. It may be concluded that infants born in community hospitals in Tijuana show tendencies in feeding patterns similar to those of Mexican-American infants and those of urban regions in developing countries; that is, the substitution of breastfeeding for formula, and early weaning.

Key words: prevalence, breastfeeding, weaning, Mexico


Solicitud de sobretiros: Dr. Rodolfo Leyva Pacheco. Instituto de Nutrición de Baja California. P.O. Box 432613, 92073 San Ysidro, California, E.U.A.

Introducción

LA LECHE MATERNA es el alimento ideal durante el primer año de vida, debido a su elevado valor nutricional, a su capacidad inmunológica, a que estimula y fortalece el vínculo madre-hijo(a) y a su bajo costo en comparación con cualquier otro tipo de alimentación1

Sin embargo, a pesar de estas ventajas, tanto en países desarrollados como en países en vías de desarrollo, un número considerable de mujeres evita la lactancia materna.2,3

Los infantes que no son amamantados en forma adecuada y suficiente, no tienen un desarrollo físico correcto, padecen de mayor número de infecciones, requieren de más atención médica y presentan mayor número de ingresos hospitalarios.4-6

Algunos autores consideran que los programas nacionales y locales dirigidos a la promoción de la lactancia materna, revierten la tendencia hacia prácticas adecuadas.7,8 Es por ello que la identificación de la frecuencia de los distintos patrones de lactancia, aunada al conocimiento de las posibles causas que dan lugar a esos patrones, permitiría definir la necesidad de programas de promoción nutricional, así como las estrategias que garanticen efectividad y eficiencia.

En algunos estudios realizados en México (1975 a 1981), se encontró que un 62 por ciento de las madres había amamantado a sus bebés hasta los tres meses de edad.9 A través de la Encuesta Nacional de Salud de 1986, se detectó que el 19.9 por ciento de los bebés nunca recibió leche materna; en el caso de los niños nacidos en Baja California,3 esta cifra ascendió al 34 por ciento.

La baja prevalencia de la práctica de la lactancia materna, es el resultado de diversos factores, entre los que se pueden mencionar el ambiente socioeconómico(escolaridad, ingreso familiar), las prácticas hospitalarias, los servicios de salud, los problemas perinatales, maternos, etcétera.6,10,11 Estos factores pueden variar en los países que tienen diferencias demográficas regionales, y su identificación en una comunidad permitiría desarrollar alternativas de prevención eficaces a nivel regional o local.

Los objetivos de este trabajo fueron determinar la prevalencia de patrones de lactancia en bebés nacidos en cuatro hospitales públicos de la ciudad de Tijuana, Baja California (México), e identificar las variables asociadas a prácticas de destete temprano.

Material y Métodos

Se definieron tres grupos que correspondieron a madres de bebés de tres (marzo-abril, 1990), seis (enero, 1990) y doce (agosto, 1989) meses de edad.

De acuerdo a la fecha de nacimiento, se seleccionó una muestra aleatoria (por conglomerados) de madres de bebés nacidos vivos, atendidos por la Secretaría de Salud (SSA), el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), o bien por esta misma institución en Baja California (ISSSTECALl).

De los expedientes de los cuatro hospitales, se seleccionaron 236 bebés de un total de 1 964 nacidos vivos, distribuidos de acuerdo al peso específico del número total de nacimientos de cada hospital.

Se elaboró un cuestionario estandarizado y precodificado para obtener la siguiente información: variables socioeconómicas, prácticas hospitalarias, servicios de salud, prácticas de lactancia materna, factores perinatales, factores postnatales, factores maternos y patrones alimentados al momento de la encuesta.

Se aplicaron 15 cuestionarios para valorar el coeficiente de variación de las encuestas. Después de obtener este coeficiente (CV=0.932), se procedió a entrevistar a las madres que aceptaron colaborar en el estudio.

De la muestra inicial de 236 individuos, 182 madres (77.1%) decidieron aceptar la entrevista; de éstas, 131 (72%) eran derechohabientes del IMSS; seis (3%) del ISSSTE; siete (4%) del ISSSTECALI y 38 (21%) de la SSA. No se observó diferencia significativa en relación a la muestra original.

El grupo de tres meses de edad (n= 61) se dividió en dos subgrupos: destetados (42.6%) y no destetedos (57.4%).

Para establecer asociaciones entre las variables estudiadas, se utilizó la chi cuadrada, y para comparar los bebés destetados con los no destetados (grupo de tres meses de edad), se utilizó la prueba de Wilcoxon (no paramétrica).

Resultados

Las características generales de las madres entrevistadas fueron las siguientes: 78 por ciento tenían entre 20 y 29 años; 70 por ciento tenían una escolaridad de 4 a 6 años; 77 por ciento trabajaban en el hogar; 72 por ciento eran esposas de obreros; 63 por ciento ganaban menos de dos salarios mínimos (6.4 (dólares/día) y el 45 por ciento destinaba a la leche de fórmula entre un salario y un salario y medio, a la semana.

Del grupo entrevistado a los tres meses, el 77 por ciento informó tener más de un hijo, y el 90 por ciento declaró haber lactado previamente. Del grupo de seis meses, el 83 por ciento tenía más de un hijo, y el 88 por ciento había lactado previamente. Del grupo de 12 meses, el 85 por ciento tenía más de un hijo, y el 98 por ciento había lactado previamente.

En el cuadro I se presentan los tipos de lactancia referidos en los tres grupos estudiados. Se puede observar que ningún niño recibía exclusivamente leche materna al momento de la encuesta. En el cuadro II se presenta la duración de la lactancia materna exclusiva. En los cuadros III y IV se describen los patrones de destete y ablactación, respectivamente.









De las madres con derecho a guardería, el 74 por ciento destetó a su bebé cuando éste tenía menos de 120 días de edad, mientras que el 63 por ciento de las que no tenían derecho a guardería destetó en el mismo periodo (p< 0.05). Por otro lado, solamente el 35 por ciento de las mujeres que recibieron consejo nutricional en el hospital, destetaron a sus bebés antes de los 120 días, mientras que el 68 por ciento de las que no recibieron orientación, destetaron de manera temprana (p<0.025).

Asimismo, el uso de algún método de planificación familiar se asoció al destete temprano (p< 0.025).

Entre los destetados y los no destetados se observaron diferencias significativas en nueve variables estudiadas: ocupación materna, tabaquismo materno, trabajo durante el embarazo, ayuda doméstica, momento de la primera tetada, consejo fuera del hospital, método anticonceptivo, gasto en leche de polvo, e ingreso familiar (cuadros V, VI, y VII).




Discusión

En estos resultados se puede observar que las prácticas de lactancia materna exclusiva en los grupos de tres, seis y 12 meses, tienen un comportamiento similar. Sin embargo, tres infantes del grupo de seis meses y un bebé del grupo de 12 meses recibieron lactancia exclusiva en el periodo posterior a los tres meses, situación que se podría explicar por la diferencia en el tiempo de recordatorio (memoria), y/o por diferencias en las características de las familias, como la escolaridad, y el trabajo de la madre.

La practica de la lactancia materna exclusiva en este grupo es aún menor a la informada en Sao Paulo, donde se observó que un 74 por ciento de lactantes no recibía lactancia materna exclusiva a los cuatro meses de edad.12

Destaca el hecho de que todos los niños del grupo de
tres y seis meses (excepto uno), recibían leche de fórmula exclusivamente o asociada a leche materna y otros alimentos.

Considerando que la mayoría (72%) de las familias tenía un ingreso inferior a dos salarios mínimos y que en promedio destinaba un salario y medio a la semana a la adquisición de leche de fórmula, resulta obvio que esta práctica incide en la economía familiar, afectando el gasto que se podría orientar hacia otras necesidades primarias. En el grupo de doce meses, el 20 por ciento de los niños continúa tomando leche de fórmula, condición que probablemente repercute en la economía familiar.

A los tres meses de edad, el 57 por ciento de los infantes recibía leche materna más fórmula u otros alimentos, cifra que coincide con la descrita por Grane para el periodo de 1975-1981 en México. Por otro lado, del grupo de seis meses, sólo el 10 por ciento de los niños recibía leche materna asociada a otros alimentos, y en el grupo de 12 meses, el 1.6 por ciento se encontraba en esa situación. Estas cifras son menores a las informadas por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia' durante el mismo periodo y a las encontradas en otros países en vías de desarrollo.11-13 El menor consumo de leche materna a los seis y doce meses de edad puede explicarse por las características de esta población: su condición urbana; la influencia de las prácticas de lactancia prevalecientes en los Estados Unidos, en especial entre la población mexico-americana11 y la influencia de las mujeres que ingresan al mercado laboral.

El destete temprano es una práctica usual en la población de estudio. El patrón (le destete observado (81.7%) es superior al encontrado en la Encuesta Nacional de Salud 1986, donde se registra que el 48 por ciento de los niños en Baja California fueron destetados en los primeros tres meses de vida.3

En el grupo de tres meses de edad, el 36 por ciento de los infantes recibía un alimento no lácteo, mientras que el 45 por ciento y el 28 por ciento de los grupos de 6 y 12 meses, respectivamente, iniciaron la ablactación en los primeros tres meses. Los resultados de cualquiera de los grupos estudiados son inferiores a los contenidos en la Encuesta Nacional de Salud donde, para Baja California, se observa un 65 por ciento de niños ablactados en los primeros tres meses de vida.3

Cabe destacar que, en relación a los patrones de destete, de introducción de leche de fórmula y de ablactación, existen diferencias entre los tres grupos, mismas que sugieren la necesidad de evaluar la validez de las respuestas en relación con la época de la entrevista.

En conclusión, los niños que nacen en los hospitales públicos de Tijuana tienen patrones de lactancia y destete similares a los de los niños méxico-americano11 y a los de los lactantes de zonas urbanas de países en vías de desarrollo;12 a saber: la substitución de la leche materna por la de fórmula, así como el destete y la ablación tempranos.

Por otro lado, entre las variables asociadas a un patrón de destete temprano, se observó que la asesoría o consejo nutricional durante la estancia hospitalaria, independientemente de la persona que lo efectuara, se asoció demanera significativa a una lactancia que va más allá de los cuatro meses (p< 0.025). Este resultado coincide con el observado en Nebraska, Estados Unidos, donde se encontró que el 68 por ciento de las madres que recibieron orientación, practicó la lactancia por un periodo mayor a cuatro meses.14 En el grupo de tres meses de edad, la mayoría de las madres que continuaron amamantando a sus hijos, recibió esta orientación por parte de las enfermeras; estos datos también coinciden con los informados por Lillig y Lackey15 en Malinalco, México, y con los observados en Inglaterra.16 Estos resultados sugieren, por un lado, la necesidad de incrementar la orientación nutricional de manera constante por parte del personal de salud encargado de la atención postnatal inmediata; y por otro, de aumentar el personal de enfermería capacitado para la orientación, permanente e individualizada, a todas las madres en el periodo puerperal.

De manera similar a los resultados obtenidos por David y colaboradores,19 en esta población se observó que el uso de algún método de planificación familiar se asociaba a un patrón de destete temprano: en el grupo de tres meses todas las madres que utilizaban anticonceptivos orales habían destetado, mientras la mayoría de las que utilizaban el dispositivo intrauterino continuaba lactando. Lo anterior sugiere la necesidad de promover el uso de métodos anticonceptivos no hormonales.

El 80 por ciento de las madres que no trabajaban fuera del hogar, continuaba lactando a los tres meses; de las trabajadoras en maquiladoras, sólo el 66 por ciento lo hacía; y, únicamente un 54 por ciento de las madres que refirieron trabajar. Estos datos coinciden con algunos estudios realizados en los Estados Unidos;18,19 destaca la necesidad de que se observen los derechos establecidos en la Ley Federal del Trabajo, en el caso de las trabajadoras de las maquiladoras, y de que se establezca la infraestructura apropiada para que las trabajadoras amamanten a sus hijos durante un periodo mínimo de 120 días.

Por otra parte, el 62 por cielito de quienes contaban con ayuda doméstica, había destetado antes de los tres meses de edad, lo cual puede deberse a que el trabajar fuera del hogar lleva a requerir de ayuda doméstica, sobre todo considerando que la población que lo hace se caracteriza por tener un ingreso menor a tres salarios mínimos a la semana.

Por otro lado, las madres que amamantaron a sus hijos durante más meses, fueron aquéllas que iniciaron la lactancia entre las seis y las 12 horas posteriores al parto, en tanto que las que alimentaron al pecho después de las 24 horas, tuvieron un mayor porcentaje de destetados a los tres meses de edad. Por lo tanto, se sugiere la promoción del inicio temprano de la lactancia materna en las salas de maternidad de los hospitales de Tijuana.

El tabaquismo materno se ha asociado a patrones de destete temprano. En Dinamarca, Andersen y colaboradores,20 al comparar un grupo de mujeres fumadoras con un grupo control, observaron que las que fumaban más de 15 cigarrillos al día destetaron a sus bebés con mayor anticipación (15 semanas) que las no fumadoras (22 semanas) (p< 0.05). Esos resultados son similares a los encontrados en Gran Bretaña,21 en Chile22 y en este estudio.

Finalmente, en este trabajo cabe destacar que la mayoría de las madres que había destetado, recibía la leche de fórmula de una institución pública, lo que podría indicar, por un lado, que es insuficiente la promoción de la leche materna y, por el otro, que la disponibilidad de la leche artificial en las instituciones facilita un destete temprano. Para obtener la leche de fórmula en esas instituciones, es necesaria la receta del médico; por ende, además de la participación del personal de enfermería, resulta indispensable la del médico en la instrucción y promoción de la lactancia.

A pesar de ser este un estudio transversal, con el que sólo se pueden valorar asociaciones de las variables estudiadas, la congruencia de los resultados con los observados en países desarrollados, donde la integración de las mujeres al mercado laboral es mayor, pone de manifiesto la necesidad de fomentar mucho más, en todos los niveles, la lactacia materna, de incrementar el personal de enfermería entrenado, y de contar con mayor participación del personal médico de las instituciones.

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