Salud Pública de México

CARACTERÍSTICAS PSICOMÉTRICAS DE LA ESCALA DE DEPRESIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS EPIDEMIOLÓGICOS EN MUJERES MEXICANAS ADULTAS DE ÁREAS RURALES

CARACTERÍSTICAS PSICOMÉTRICAS DE LA ESCALA DE DEPRESIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS EPIDEMIOLÓGICOS EN MUJERES MEXICANAS ADULTAS DE ÁREAS RURALES

AUTORES


V. NELLY SALGADO-DE SNYDER, D.S.W.,(1) MARGARITA MALDONADO, M.A.(2)


(1) Investigador de la División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales, Instituto Mexicano de Psiquiatría, México.
(2) Maestra de la Escuela de Psicología, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, Guadalajara, México.


RESUMEN

En este trabajo se presentan los resultados del comportamiento psicométrico de la Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos CES-D en una muestra de 250 mujeres adultas, pertenecientes a poblaciones rurales de los estados de Jalisco y Michoacán. A través del análisis factorial, se encontró una solución de cuatro factores que, si bien no replican la estructura factorial original de la escala, sí permiten agrupar en forma adecuada los reactivos, de acuerdo con su contenido conceptual. La consistencia interna de la CES-D fue alta (Alpha. 92) y también tuvo una correlación significativa con las medidas para evaluar su validez de criterio. Se recomienda utilizar esta escala con precaución en las mujeres de las zonas rurales y se subraya la necesidad de tomar en cuenta tanto los puntajes promedio, como la presencia y persistencia de sintomatología específica, que debe ser interpretada de acuerdo con el contexto sociocultural de la población estudiada.

ABSTRACT

This paper presents the results of a study aimed at describing the characteristics of the CES-D in a sample of 250 adult women, residents of rural areas in the Mexican states of Jalisco and Michoacan. Our factor analyses did not replicate the factor structure of the original scale, but adequately grouped the items according to their conceptual meaning. The CES-D was found to possess a high internal consistency (Cronbach's Alpha.92) besides being strongly correlated with the measures used to assess the scales's criterion validity. Caution is recommended when using this scale with rural women, especially when interpreting the results which should incorporate not only the total scores but also the evaluation of the presence and persistance of specific symptoms in the particular sociocultural context of the studied population.

Introducción

LA SALUD MENTAL y la salud pública han sido,  históricamente, áreas de trabajo distintas y la parcialización del conocimiento que esta división implica, ha creado barreras en la comprensión de los fenómenos psicopatológicos en cuanto a su etiología, su relación con otras patologías, su distribución en la población y los programas de intervención. En la actualidad, las necesidades de salud de una población no se pueden evaluar en forma aislada; es necesario hacerlo en un contexto multidisciplinario, que permita la incorporación de variables para medir los aspectos de salud/ enfermedad mental (como la depresión), contenidos en los estudios epidemiológicos sobre aspectos generales de salud pública, en nuestro país.

En México, como en el resto del mundo, la depresión ha sido ampliamente documentada e identificada como uno de los problemas de salud mental más graves de este siglo.1-3 Ha llegado a ser considerada como un problema de salud pública, debido a su alta prevalecía, a sus consecuencias y a la posibilidad de prevenirla y tratarla adecuadamente.2

A pesar de que ha sido ampliamente documentada la importancia que reviste la detección oportuna de los factores de riesgo para la depresión, aún existen barreras que dificultan la identificación de tales factores, entre las que destaca la carencia de instrumentos adecuados. En los últimos años ha surgido un interés en evaluar la sintomatología depresiva y en hacer diagnósticos de depresión clínica en la comunidad. Dicho interés surgió a partir de la evidencia de que la depresión constituye el desorden psiquiátrico más frecuente en la población, con una alta morbilidad y mortalidad, y que puede prevenirse y tratarse eficazmente.4-5 Por ende, es muy importante contar con los instrumentos necesarios para evaluar los aspectos de la depresión, que produzcan resultados cuantitativos replicables en poblaciones culturalmente diferentes. El acceso a este tipo de escalas nos acerca al conocimiento de los factores de riesgo que deben tomarse en cuenta en el desarrollo de planes de acción comunitarios.

Los factores de riesgo para la depresión mencionados más a menudo en la bibliografía al respecto, son de naturaleza sociodemográfica. Así, los más importantes son: ser mujer, tener un nivel socioeconómico bajo y una baja escolaridad. Llama la atención el hecho de que, durante los últimos 30 años, en la bibliografía especializada se ha hecho mención constante a las tasas de incidencia y prevalecía de trastornos depresivos, las cuales son significativamente más altas entre las mujeres que entre los hombres.2,6-9

Por otra parte, existen investigaciones en las que se establece que, a menudo, la presencia de síntomas de trastornos psiquiátricos (por ejemplo, la depresión) en una población determinada, no constituye un indicador seguro de que la enfermedad exista en efecto. Esto último se debe a que en la mayoría de los estudios de prevalecía, se utilizan escalas cuyo puntaje total está compuesto por grupos de síntomas, de los cuales muchos representan síntomas de sicopatología general y no del desorden específico que se pretende estudiar. Por esta razón, Dohrenwend y Crandall,10 y Craig y Van Natta11 sugieren que la duración del síntoma es un factor mucho más importante que la presencia del mismo para determinar la existencia de un trastorno mental. Asimismo, es necesario reconocer que la influencia cultural en la expresión de la depresión, se manifiesta tanto en la presencia de síntomas específicos, como en la intensidad de los mismos.

En la actualidad, se cuenta con una buena cantidad de instrumentos psicológicos y psiquiátricos para evaluar la depresión, que han sido validados y utilizados extensamente en poblaciones diversas. Sin embargo, el empleado con mayor frecuencia en la investigación es, sin duda alguna, la Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CES-D).12

La CES-D se creó en el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos (NIMH) con el propósito de poder identificar los factores de riesgo asociados con la depresión mediante un instrumento que, a su vez, pudiera ser aplicado por entrevistadores legos a poblaciones no institucionalizadas. Cabe aclarar que la CES-D no es un instrumento de diagnóstico clínico para evaluar depresión, sino una escala que proporciona indicadores de riesgo de esa enfermedad, a través de la expresión de sintomatología depresiva. La prevalencia de la sintomatología depresiva en los estudios comunitarios, es superior a la de la depresión clínica. La mayoría de los miembros de una comunidad dada, presenta uno o dos síntomas depresivos en algún momento, y sólo entre el 9 y el 20 por ciento de la población manifiesta los suficientes síntomas que los sitúen en los grupos de "alto riesgo" de padecer una depresión clínica.13.14

La escala CES-D se creó con base tanto en los análisis de reactivos de otras escalas, como en las experiencias clínicas. La CES-D cuenta con 20 reactivos representativos de los componentes más importantes de la sintomatología depresiva. De acuerdo con el análisis factorial de la escala,12 los reactivos quedan agrupados en cuatro apartados: I. Afecto negativo; II. Afecto positivo; III. Relaciones interpersonales y IV. Actividad retardada y somatización.

Esta escala puede ser autoaplicada o administrada por entrevistadores legos, ya que los reactivos son simples, directos y sin riesgo de confusión. Su aplicación implica inquirir al entrevistado acerca de la cantidad de días, durante la semana previa a la aplicación del instrumento, en que se sintió como lo indica cada uno de los 20 reactivos de la escala. Las categorías de respuesta son: 0= ningún día, menos de un día; 1= de uno a dos días; 2= de tres a cuatro días; y 3= de cinco a siete días. Las categorías de respuesta para los reactivos de afecto positivo, se recodifican en el orden inverso. El puntaje total de la escala es la sumatoria de los puntos de los 20 reactivos, que tiene un rango de O a 60. En los Estados Unidos se ha establecido un punto de corte de 16 para la identificación de casos de depresión en estudios epidemiológicos.15

Esta escala ha sido utilizada en estudios comunitarios tanto en los Estados Unidos, como en otros países. En la mayoría de los estudios se ha encontrado que la CES-D cuenta con las características psicométricas necesarias, de tal manera que puede aplicarse prácticamente a cualquier población.3,16-18 Además, en la mayoría de estos estudios, se confirma la estructura factorial de cuatro factores, que informara originalmente Radloff. Sin embargo, en otras investigaciones se han encontrado variaciones en la estructura factorial de la escala, que dependen de las características de la muestra, tales como sexo, estado civil, país de origen, etnicidad y jefatura de hogar.19-23

En México, se ha administrado la CES-D a jóvenes y adultos de ambos sexos, en poblaciones rurales y urbanas.24-26* Los resultados de estas investigaciones concuerdan en que la estructura factorial de la CES-D es diferente a la que informa originalmente Radloff. Sin embargo, los resultados también indican que esta escala posee una consistencia interna muy alta y, en general, las conclusiones de las investigaciones reiteran la utilidad de esta prueba.

* Caetano R, Medina-Mora ME. Factor structure of the CES-D scale among Mexican-Americans, Mexicans and the US population. Berkeley, CA: Alcohol Research Group, 1991. Documento no publicado. Mariño MC, Medina-Mora ME, Chaparro JJ, González-Forteza C. Confiabilidad y estructura factorial del CES-D en adolescentes mexicanos. México: Instituto Mexicano de Psiquiatría 1992. Documento no publicado.

La popularidad de esta escala en los estudios de tipo comunitario, ciertamente está justificada. Sin embargo, cabe tomar en cuenta que, a pesar de su uso extensivo en diferentes países y en poblaciones diversas, en muchos de los estudios se informa de variaciones tanto en los patrones de respuesta a cada reactivo, como en la estructura factorial de la escala. Estas variaciones podrían tomarse como indicadores culturales de los diferentes aspectos de la sintomatología depresiva, mismos que deben ser considerados si lo que se pretende es comprender más extensamente la fenomenología de la depresión en contextos socioculturales específicos.

En este estudio se plantearon varios puntos de importancia, como la identificación de aquellos síntomas que contribuyen de manera más significativa que otros, a la manifestación de la depresión. Otro punto importante, fue el de intentar determinar si la CES-D es una medida de sintomatología depresiva, que efectivamente posee las características psicométricas (validez de constructo, consistencia interna, validez de criterio) adecuadas para emplearla en todo tipo de poblaciones, en este caso, en mujeres mexicanas adultas de poblaciones rurales.

Material y Métodos

Se realizaron entrevistas individuales a 250 mujeres adultas, pertenecientes a varias comunidades rurales de los estados de Jalisco y Michoacán. Todas las encuestadoras eran pasantes de la carrera de psicología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente Guadalajara y recibieron un entrenamiento especial para aplicar las encuestas. A las entrevistadas se les informó del propósito del estudio, se les pidió su colaboración y se les garantizó la discreción y el anonimato en sus respuestas.

Se aplicó una encuesta compuesta de varias secciones; una de éstas, fue la escala de la CES-D, misma que ha sido descrita en detalle con anterioridad.

Resultados

El cuadro I detalla las características sociodemográficas de las 250 mujeres que constituyeron la muestra del presente estudio. Todas las mujeres tenían trabajo remunerado y, además, se dedicaban a las labores domésticas. La mayoría (70%) trabajaba en su hogar fabricando artesanías, preparando y vendiendo comida, o bien, ocupándose de las labores de la agricultura. Una proporción menor (30%), trabajaba fuera del hogar como: empleada doméstica, empleada de mostrador y, en las labores del campo. El 100 por ciento profesaba la religión católica. Setenta y ocho por ciento nació en Jalisco, 7.2 por ciento en Michoacán y el 4.8 por ciento en otro estado.




En el cuadro II, se incluye la media grupal de cada uno de los 20 reactivos de la CES-D, así como la presencia y la persistencia de los síntomas de acuerdo con la clasificación de Craig y Van Natta.11 La presencia se refiere al porcentaje de mujeres que indica haber experimentado el síntoma durante la semana anterior a la aplicación del instrumento. Para calcular este dato, se sumaron los casos que tuvieron puntajes de 1, 2 y 3, excluyéndose aquéllos con puntajes de 0 en cada uno de los reactivos. La persistencia se refiere a la proporción de mujeres que obtuvieron puntajes de 3 únicamente en los reactivos señalados; esto es, cuando el síntoma se experimentó durante cinco a siete días de la semana previa a la aplicación del instrumento.

Como se observa en el cuadro II, los reactivos con las medias más altas correspondieron a los de mayor presencia y persistencia. Cabe destacar que los reactivos 16 y 12, corresponden al componente "afecto positivo", y que son evaluados con puntajes inversos (a mayor puntaje, menor presencia).



Se llevó a cabo la crosvalidación de la escala, a través del análisis factorial confirmatorio, utilizando los mismos métodos estadísticos que Radloff12 en su estudio de validación de la CES-D. El análisis de componentes principales, indicó la presencia de cuatro factores con valores eigen mayores a 1. Se hizo un análisis factorial con rotación varimax, para determinar si el origen de la variación de los reactivos y su agrupamiento coincidía con los datos que, con anterioridad, informara Radloff.12 En el cuadro III se muestran los resultados de este análisis. Los reactivos están ordenados bajo los cuatro factores originales reportados por Radloff.12 Como se puede observar, el Factor I estuvo formado por 12 reactivos con cargas factoriales mayores de .40. Los reactivos que cargaron en el primer factor, corresponden a los siete reactivos informados por Radloff12 en su primer factor "afecto negativo". Además, se incorporaron cuatro reactivos que en el trabajo de Radloff cargaron en el Factor IV, identificado como "somatización y acción retardada". El primer factor fue re-etiquetado como "afecto depresivo", pues incorpora elementos de somatización y de afecto negativo que han sido identificados como los dos componentes principales de la depresión.27 El Factor I, "afecto depresivo", explicó el 36.5 por ciento de la varianza total.



Los factores II (relaciones interpersonales) y III (afecto positivo) incluyeron los mismos reactivos informados por Radloff,12 por lo que sí se replicaron; además, explicaron el 9.5 y el 5.9 por ciento de varianza, respectivamente. Por último, el Factor IV (actividad disminuida) incluyó dos reactivos que reflejan una disminución de las actividades normales; este factor explicó el 5.2 por ciento de la varianza. La combinación de los cuatro factores explicó el 57.5 por ciento del total de la varianza acumulada.

Posteriormente, se llevó a cabo un análisis factorial con rotación oblicua, para determinar la estructura de los factores y las intercorrelaciones de los mismos. La rotación oblicua dio como resultado idénticos factores, en el mismo orden, con la agrupación de los mismos reactivos que en el análisis anterior (rotación varimax). Los resultados de este análisis se encuentran en el cuadro IV.



La correlación de los cuatro factores (cuadro V) sugiere que el I y el IV están íntimamente relacionados entre sí y que miden una sola dimensión de la depresión. Por otra parte, los factores II y III no se relacionan con el I y el IV; ésto indica que los reactivos de los factores II (relaciones interpersonales) y III (afecto positivo), miden otras dimensiones en la expresión de la depresión.



Con respecto a la consistencia interna, se encontró una elevada correlación reactivo-reactivo y reactivo-escala para el Factor I (afecto depresivo) con doce reactivos, que obtuvo un Alpha de Cronbach de .91. El Factor II (relaciones interpersonales) formado por dos reactivos, logró un coeficiente de correlación de .49 y un Alpha de Cronbach de .66. El Factor III (afecto positivo), agrupó cuatro reactivos estrechamente correlacionados y tuvo un Alpha de Cronbach de .63. Por último el Factor IV (actividad disminuida), con dos reactivos, mostró un coeficiente de correlación de .34 y un Alpha de .51.
 
Posteriormente se calculó una matriz de correlación de los 20 reactivos de la CES-D, como escala total. Todos los reactivos estuvieron correlacionados con cargas relativamente altas. De las 190 correlaciones entre reactivos, 56 obtuvieron coeficiente superior a .40. Por otro lado, la correlación de cada reactivo con la escala completa, indicó coeficientes bastante altos. De las 20 correlaciones reactivo-escala, 16 obtuvieron coeficientes mayores a .40. Los reactivos 18 ("me sentí triste"), 19 ("sentí que no le caía bien a la gente") y 20 ("no tenía ganas de hacer nada") tuvieron coeficientes reactivo-escala de .69, .68 y .65, respectivamente. Para toda la escala, se obtuvo un Alpha de Cronbach de .92.

Con el objeto de confirmar la validez de criterio de la escala, se calcularon las correlaciones de cada uno de los factores y del CES-D como escala, con dos medidas criterio: las subescalas de ansiedad, somatización y depresión del SCL-9028 y la Escala de Autoestima de Coopersmith.29 Estas medidas criterio se seleccionaron tomando en cuenta la utilidad que demostraron tener en estudios de validación con poblaciones de origen mexicano.30

En el cuadro VI se muestran los resultados completos de este análisis. Cabe destacar que el Factor I obtuvo los coeficientes de correlación más altos. Este factor se correlacionó significativamente con las subescalas del SCL-90 de depresión, ansiedad y con la Escala de Autoestima de Coopersmith en la dirección esperada.



El punto de corte que se ha establecido en la bibliografía al respecto, para la identificación de casos de depresión en estudios comunitarios, es de 16;15 representa el percentil 80 de varias muestras de estudios comunitarios, a gran escala, en los Estados Unidos. Si se aplica este punto de corte en la presente muestra, se obtendrá una prevalencia de depresión del 60 por ciento, lo cual no refleja la realidad. Sin embargo, si se utiliza este mismo criterio (el percentil 80) para establecer el propio punto de corte con la presente muestra, éste sería de 35. Esto indica que el 20 por ciento de los sujetos obtuvieron puntajes de 35 o más en la escala de CES-D, lo cual los identificaría como casos de depresión.

Discusión

La expresión de la sintomatología depresiva a través de los reactivos de la CES-D en la presente muestra, difiere de la informada en otros estudios. La presencia y la persistencia de los síntomas de depresión en esta muestra, son sustancialmente más altas que las referidas en estudios similares que hicieran Clark y colaboradores18 con mujeres estadounidenses y por García y Marks22 con mujeres mexicoamericanas. En lo que a presencia se refiere, Clark y colaboradores encontraron puntajes que fluctúan entre 17 y 46 y García y Marks entre 12 y 48.1, en tanto que los alcanzados en la presente muestra varían entre 36 y 72.4. En cuanto a la persistencia, Clark y colaboradores obtuvieron puntuaciones entre 3 y 10; García y Marks entre 2.8 y 31; los de esta muestra fluctúan entre 9.6 y 34. Estas diferencias en la presencia y persistencia de los síntomas, parecen reflejar variaciones culturales entre los tres grupos de mujeres: estadounidenses, mexicoamericanas y mexicanas. Este último grupo informó haber experimentado síntomas de depresión con mayor frecuencia y duración o intensidad, que los otros dos.

Resulta sumamente interesante que los 10 reactivos con los puntajes más altos en presencia y persistencia, tanto en este estudio como en el de García y Marks con mujeres mexicoamericanas, sean los mismos. Este hallazgo parecería indicar que la manifestación de la depresión en la cultura mexicana no cambia, es decir, que involucra los mismos elementos. Lo que fundamentalmente cambia con el proceso de aculturación, es la duración o intensidad (persistencia) de los síntomas. García y Marks encontraron que los niveles bajos de aculturación estaban relacionados con los puntajes altos en la persistencia de los síntomas depresivos.

Los síntomas de depresión que manifiesta la mayoría de estas mujeres, son estados de ánimo caracterizados por afecto negativo, tales como el sentirse deprimida, triste y sola. Sin embargo, también manifiestan incapacidad para experimentar afecto positivo, como el no sentirse optimista, el no disfrutar de la vida y el no sentirse contenta. En la bibliografía31 se puede encontrar que los casos de depresión clínica en mujeres, se caracterizan por la ausencia de afecto positivo y por la presencia de afecto negativo. Sin embargo, en este grupo de mujeres –y a pesar de que obtuvo puntajes en la CES-D (media grupal 22.4), notablemente superiores a los que se ha informado en poblaciones similares– queda excluida la posibilidad de que la mayoría sufriera de depresión clínica, ya que todas cumplían con sus roles, además de ser miembros productivos de su comunidad. Entonces, la falta de afecto positivo y la presencia de afecto negativo deben interpretarse de acuerdo con el contexto sociocultural en el que se desenvuelven estas mujeres.

Proponemos que las características mencionadas representan aspectos importantes del funcionamiento psicológico de estas mujeres. Podrían interpretarse como manifestaciones culturales que la mujer debe observar sobre todo en las poblaciones rurales, de acuerdo al estereotipo tradicional; esto es, la que sufre, la que no se permite ser feliz porque su papel social implica la sumisión, la abnegación y la renunciación. Con esta interpretación, no se niega la existencia de la depresión en las mujeres de los medios rurales, sino que se establece la posibilidad de que la expresión de la sintomatología depresiva sea diferente, pues al parecer se manifiesta en la intensidad del síntoma, más que en la presencia del mismo. Cabe destacar aquí la necesidad de realizar investigaciones sobre la expresión de la depresión en las poblaciones rurales.

En cuanto al análisis factorial de la escala, los resultados revelaron que la estructura factorial de Radloff12 no fue replicada con esta muestra. Este hallazgo no es nuevo, ya que en estudios anteriores de la CES-D con poblaciones de mexicoamericanos y mexicanos, se había informado de resultados similares. 16,19,20,22,23*

* Caetano R, Medina-Mora ME. Factor structure of the CES-D scale among Mexican-Americans, Mexicans and the US population. Berkeley, CA: Alcohol Research Group, 1991. Documento no publicado.
Mariño MC, Medina-Mora ME, Chaparro JJ, González-Forteza C. Confiabilidad y estructura factorial del CES-D en adolescentes mexicanos. México: Instituto Mexicano de Psiquiatría 1992. Documento no publicado.


El primer factor (afecto depresivo), incluyó reactivos tanto de afecto negativo como de somatización/acción retardada y tuvo una estrecha correlación con el Factor IV (actividad disminuida). Por otra parte, los factores II (afecto positivo) y III (relaciones interpersonales) no tuvieron ninguna correlación con los factores I y IV, a pesar de que contenían los mismos reactivos reportados por Radloff. Estos resultados indican que, en mujeres de poblaciones rurales, la CES-D mide una sola dimensión en la expresión de la depresión, esto es, afecto negativo, que se mezcla íntimamente con somatización y acción retardada, al grado de que no es diferenciado. La somatización como síntoma depresivo en mujeres de origen mexicano ha sido ampliamente documentada8,20,32,33 y los resultados del presente estudio confirman los de estudios previos, donde se ha encontrado que la somatización es una vía de expresión de la depresión, en este grupo sociocultural.

Estos resultados sugieren que la CES-D es una escala apropiada para medir la sintomatología depresiva en mujeres de poblaciones rurales. Esta escala demostró tener una elevada consistencia interna, una adecuada validez de criterio y una estructura factorial de cuatro factores, que si bien no replicó la estructura original, sí agrupa conceptualmente de manera adecuada los síntomas depresivos. Sin embargo, es importante que, al usar esta escala con poblaciones rurales y al analizar sus resultados, éstos no se interpreten utilizando criterios pre-establecidos con otros grupos poblacionales (por ejemplo, el punto de corte). Por último, es de suma importancia que, al utilizar esta escala en poblaciones rurales, no se interpreten únicamente los puntajes totales de la escala, sino también la presencia y la persistencia de síntomas específicos, dentro del contexto sociocultural de la población estudiada.

AGRADECIMIENTOS

Se agradece a la psicóloga Adriana Gil Juárez su participación en la elaboración de este artículo.

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