Salud Pública de México

MORTALIDAD MATERNA EN EL ÁREA HUICHOL DEL ESTADO DE JALISCO, MÉXICO

MORTALIDAD MATERNA EN EL ÁREA HUICHOL DEL ESTADO DE JALISCO, MÉXICO

AUTORES


Grupo de Estudio sobre Mortalidad Materna *


* Este trabajo fue elaborado por: Julia Blanco Muñoz, M.C., M.S.P., Rosalinda Hernández Muñoz, D.M.C., Ana Luisa Montiel Cervantes, M C , Lourdes Huerta Pérez, T.S., Silvia Medina Corona, M C., Marina Ojeda Velázquez, E., Aurelio Cruz Valdez, M.C., Francisco José Dubón Tomé, D.M.C , María Lilia Rodríguez Martínez, E.A.S.E., Julia Recio Pérez, E. Escuela de Salud Pública de México, Instituto Nacional de Salud Pública

RESUMEN

Con el fin de conocer la magnitud de la mortalidad materna, durante el periodo comprendido entre agosto de 1990 y agosto de 1991 se aplicó un cuestionario a 349 familias huicholas del estado de Jalisco. Se detectaron cinco fallecimientos por causa materna y 208 nacidos vivos, con una razón de mortalidad materna de 2403.8 por 100000 nacidos vivos, cifra significativamente más elevada que las encontradas a nivel estatal, nacional y en otros países del área panamericana. Las cinco muertes maternas ocurrieron durante elpuerperio y correspondieron a causas maternas directas. Ninguna de ellas recibió asistencia por parte de personal capacitado. Se concluye que la elevada mortalidad materna entre las mujeres huicholas, se explica por las adversas condiciones sociales y de acceso a servicios de salud de las mistnas, así como por factores culturales que determinan los patrones reproductivosprevalecientes entre dicha población.

ABSTRACT

With the aim of estimating the level of maternal mortality, a field survey in 349 Huichol families was carried out frotn August 1990 to August 1991, using un ad-hoc questionnaire. In 208 deliveries, five maternal deaths were recorded, rendering a maternal mortality rate of 2 403.8 per 100 000 live births. This is a considerably higher rafe than those reported at the state and national levels, as well as in other municipalities of the region. All five deaths were due to direct rnaternal causes and took place during the puerperium. None of the patients received inedical care. The high maternal mortality rate observed among Huichol groups can be explained by their disadvantageous social conditions, their lack of access to health care, and also their cultural patterns which, in turn, determine their reproductive behaviour. Al1 these elements place Huichol groups alnong the worst served populations in Mexico.

Introducción

En las últimas décadas, distintos organismos internacionales en el campo de la salud han mostrado un especial interés en los problemas de la mujer, en general, y en particular en el de la mortalidad materna. La trascendencia de una muerte materna hoy no se discute. Por una parte, porque afecta a mujeres jóvenes cuya muerte, en la mayoría de los casos, pudo evitarse; y, por la otra, dada la importancia que tiene la mujer como pilar del núcleo familiar y la estrecha dependencia que guardan los hijos respecto a la madre hacen que, muchas veces, la pérdida de ella ponga en peligro la integridad de la familia y repercuta negativamente en la salud de sus hijos.1

Desgraciadamente, las deficiencias en las estadísticas vitales y la escasez de estudios dirigidos a población específica, minimizan la importancia de este problema y ocultan las principales diferencias respecto al riesgo de morir a causa del mismo, especialmente en aquellos sectores de la sociedad que, precisamente, están expuestos a un mayor riesgo. El subregistro alcanza un 50 por ciento y es más marcado en aquellos países donde la mortalidad materna es más elevada, pero incluso en Estados Unidos de América se presenta un subregistro del 27 por ciento.2-4 Por otra parte, aunque en los últimos años disminuyeron las tasas en el continente americano, existe una gran diferencia entre los países desarrollados y en vías de desarrollos Estas indican, en lo que se refiere a salud, una tremenda desigualdad entre dichos países.

Respecto a la causalidad de la mortalidad materna, ésta debe comprenderse desde dos ángulos: el clínico y el social. Desde el punto de vista clínico, la mayoría de los fallecimientos en la región panamericana se produce por una muerte obstétrica directa, principalmente por infección puerperal, hemorragia, parto obstruido y aborto inducido, que es el que presenta un mayor subregistro.

En el ángulo social, existen condicionantes que colocan a ciertas mujeres en situación de alto riesgo. La Conferencia Internacional de Nairobi sobre la "Maternidad en Riesgo", reconoció que las elevadas tasas de mortalidad materna reflejan la situación de discriminación que sufre la mujer en lo referente a su condición jurídica, acceso a la educación, empleo, recursos financieros y atención a la salud.6-8 Algunos grupos de mujeres están particularmente expuestos a las consecuencias negativas del embarazo, parto o puerperio, como las adolescentes, las mujeres que han tenido cinco embarazos o más las que, quedan embarazadas con intervalos menores de dos años, las de baja estatura, desnutridas, anémicas, alcohólicas, fumadoras y analfabetas.9

Si se tienen en cuenta las variables sociales y biológicas, se concluye que las mujeres de clases sociales más bajas, con menor educación, en los extremos de la edad, con alta paridad y antecedentes de patologías previas, constituyen grupos de riesgo. Dado que la mayoría de las defunciones maternas se originan por complicaciones obstétricas evitables, un determinante importante de la magnitud del problema es la accesibilidad de la población a los servicios de salud. La experiencia en países de Latinoamérica demuestra que se puede disminuir la mortalidad materna con servicios adecuados, aun en situaciones en que no es posible incidir en las condiciones de vida de la mujer en edad fértil. A este respecto, pese al apoyo recibido de parte de gobiernos y organismos internacionales a los programas de salud materno-infantil, el porcentaje de mujeres que todavía no tiene acceso a los servicios de atención por embarazo, parto y puerperio, es alto en Lati noamérica.2-9

Los problemas mencionados son especialmente agudos en zonas marginadas de la región, principalmente en las indígenas. En México existen importantes núcleos de población indígena que se encuentran entre los más pobres del país. Según datos del Instituto Nacional Indigenista, la población indígena del país asciende a nueve millones de personas, de la cual el 50 por ciento son mujeres.10 En todos estos grupos, la mujer es un elemento esencial de la cohesión familiar y comunitaria; cumple importantes responsabilidades desde la infancia hasta la vejez, ya que en la mayoría de los grupos indígenas la estructura familiar corresponde a la familia extensa, por lo que su ayuda en las tareas domésticas y en los procesos de endoculturización de los niños continúa; participan en el cultivo del huerto familiar, en el cuidado de animales domésticos y en algunas tareas agrícolas, especialmente cuando los hombres emigran en busca de trabajo o cuando son viudas. Sin embargo, existe poca información específica en relación a morbilidad y mortalidad en estas mujeres y, por ende, en cuanto al número de muertes maternas, aunque se sospecha que es alto el porcentaje porque este tipo de población reúne gran parte de los factores enumerados como riesgosos para la maternidad.11-12

La presente investigación surge de la inquietud de las autoridades de la jurisdicción sanitaria de Colotlán, la cual atiende a dos municipios donde se concentra la mayoría de la población huichola del estado de Jalisco. En el año de 1990 se recibieron noticias acerca de un importante número de muertes maternas entre dicha población; ante la falta de información epidemiológica sistematizada, se decidió realizar un estudio al respecto, con el propósito de conocer la magnitud real del problema y su relación con algunos factores de riesgo de muerte materna.

Material y Métodos

La investigación que se efectuó fue de tipo observacional descriptivo. Se realizó en la zona huichol del estado de Jalisco y se recabó información correspondiente a un año (desde agosto de1990 hasta agosto de 1991). La unidad de estudio fue la familia.

Para obtener la información necesaria se diseñó un cuestionario, el cual se aplicó a 349 de las 1 275 familias huicholas de la región. Es necesario señalar que, en principio, se planeó entrevistar a todas las familias, pero problemas imprevistos, surgidos en el campo, impidieron que se lograra dicho objetivo. El cuestionario contenía datos de indentificación como: localidad, fecha, clave del entrevistador y tipo de informante, de preferencia el jefe de la familia, por su dominio del castellano y su mejor disposición a la comunicación con personas ajenas a su etnia; en su defecto, la información la proporcionó otro miembro adulto de la familia. Las preguntas referentes a mortalidad materna incluyeron: número de mujeres fallecidas en la familia durante el embarazo, parto o puerperio (se consideró puerperio hasta los 40 días después del parto) durante el periodo estudiado; edad de dichas mujeres; momento de la muerte (embarazo, parto o puerperio); fecha del deceso; descripción del suceso, para determinar la causa de la muerte; tipo de atención (personal médico o paramédico, partera tradicional o maraacame, * familiaro sin atención) recibida por las fallecidas y número de niños nacidos (divididos en nacidos vivos y nacidos muertos) en la familia en el mismo periodo.

Antes de aplicar el cuestionario, se dio una capacitación a los entrevistadores, seguida de una prueba piloto, con el fin de detectar problemas en relación al cuestionario y corregirlos oportunamente. En todo momento se solicitó el permiso de las autoridades huicholas correspondientes y la conformidad de los entrevistados.

El indicador utilizado para medir mortalidad materna fue la razón de mortalidad materna (número de mujeres muertas por causa materna, dividido entre el número de recién nacidos vivos).

Las mujeres muertas se clasificaron según su edad, el momento en que fallecieron, el tipo de atención recibida y la causa probable de la muerte; según ésta, los decesos se clasificaron en muertes maternas directas e indirectas, conforme a los criterios de la Organización Mundial de la Salud.13

La razón de mortalidad obtenida se comparó con la estatal, la nacional y con los datos internacionales, aplicándose pruebas de significancia estadística para la diferencia, mediante la creación de intervalos de confianza.

Resultados

Se aplicaron 349 cuestionarios, correspondientes al 27.4 por ciento de las familias huicholas de la región. El informante clave en 214 entrevistas fue el jefe de familia (generalmente el esposo), y en 135 lo fue otra persona (adulto miembro de la familia).

Se detectaron 16 casos de mujeres fallecidas en el periodo estudiado, de las cuales cinco correspondieron a causas maternas directas. El número de nacidos vivos en el mismo periodo fue de 208, teniendo una razón de mortalidad materna de 2 403.6 por 100 000, significativamente más alta que la correspondiente a Jalisco (24 por 100 000), México y otros países del área panamericana (cuadro I).

De las cinco muertes maternas identificadas, dos correspondieron al grupo de edad de 15 a 19 años, una al de 20 a 24, una al de 25 a 29 y otra al de 30 a 34. Las cinco ocurrieron en el puerperio y se clasificaron como muerte materna directa; tres de ellas correspondieron a infección puerperal y dos a hemorragia postparto.

En cuanto al tipo de atención recibida por las madres fallecidas, dos fueron atendidas por un familiar y tres carecieron de cualquier tipo de atención.

Discusión

Como se señaló anteriormente, únicamente se aplicaron 349 encuestas; no obstante, debe considerarse que la población huichola es homogénea, con características sociales, culturales y económicas similares, por lo que,pese a no haberse cubierto la totalidad de las familias, se puede obtener un conocimiento aproximado de la magnitud del problema en la zona.

Es importante destacar que la razón de mortalidad materna encontrada, es considerablemente más alta que la registrada a nivel estatal, nacional e incluso a la de otros países de Latinoamérica. En algunas aldeas de Gambia se encontraron cifras aproximadas, superiores a 2 000 por 100 000 nacidos vivos, en un estudio realizado en 1982-1983.14 Se debe tener en cuenta, no obstante, que la comparación entre poblaciones pequeñas, como la de esta investigación, y otras más grandes, puede sobrestimar la diferencia de la mortalidad entre ambas. A esto se añade que las cifras que manejan las estadísticas oficiales están subestimadas, lo cual aumenta la diferencia entre éstas y las obtenidas de fuente directa; algunos estudios indican que la diferencia entre ambas fuentes puede ser de hasta un 71 por ciento.15 Aun con esto, las diferencias son tan grandes que reflejan la existencia de una mortalidad materna elevada entre las mujeres huicholas.

El 40 por ciento de las muertes maternas ocurrió en mujeres de 15 a 19 años y ninguna de ellas recibió atención por parte de personal capacitado; todos los fallecimientos correspondieron a muerte obstétrica directa. Lo anterior concuerda con la información bibliográfica, que señala que la mortalidad materna es especialmente elevada en las áreas marginadas, indígenas entre ellas, donde la maternidad en edades extremas, la alta paridad y la inaccesibilidad a servicios de salud, aumentan el riesgo de muerte relacionada con embarazo, parto o puerperio.9

En estas sociedades, debido a características culturales, las mujeres se casan a temprana edad y rápidamente quedan embarazadas. Un elevado número de hijos es, además, considerado como un signo de estatus social.16

Algunos antropólogos emplean la expresión de "ansiedad de reproducción" para caracterizar la actitud de los grupos rurales, y en especial de los indígenas, ante la función generatriz. Las puertas de la gloria, afirman los mixtecos, no se abren para la mujer soltera o casada, que muere sin tener hijos; un hombre sin hijos, aseguran los tarahumaras, difícilmente alcanza un sitio de bienaventuranza en el cielo. De este modo, se concede un valor excepcional a la fertilidad, la paternidad y la ampliación de la familia a través de la descendencia." Por otra parte, existen razones socioeconómicas que hacen deseable contar con un mayor número de hijos en estas sociedades, puesto que las tasas de mortalidad infantil son elevadas y los hijos representan futura fuerza productiva." La alta paridad, aunada a embarazos continuos (menos de dos años), impiden la recuperación física de la madre, lo que aumenta su riesgo de morir a consecuencia de aquéllos, especialmente en mujeres que, además, están desnutridas o anémicas, lo cual es común en la población en la que se realizó el estudio.9

Debe resaltarse la importancia de los servicios de salud en el problema de la mortalidad materna, ya que la mayoría de estas muertes podrían evitarse con una atención correcta y oportuna. El papel de los servicios de salud comienza incluso antes de que se produzca el embarazo, con una adecuada educación sanitaria que informe a la mujer acerca de la higiene de la reproducción y le permita, en la medida de lo posible, decidir y planificar su familia.18 Es necesario tomar en cuenta que dicha educación puede encontrar obstáculos si promueve valores diferentes a los tradicionales de la comunidad, por lo que siempre hay que mostrarse sensible ante las actitudes y creencias dominantes. La atención prenatal y la detección precoz de embarazos de alto riesgo, así como la derivación de partos complicados a unidades donde puedan atenderse correctamente, son también aspectos esenciales para evitar las muertes maternas.9 En la zona huichol del estado de Jalisco se dan condiciones de inaccesibilidad a servicios, tanto geográfica como cultural, lo que eleva el riesgo de muerte por embarazo, parto y puerperio.

El personal capacitado, temporal o permanentemente, es escaso en las, también escasas, unidades de salud del área (según datos del Diagnóstico de Salud Jurisdiccional de 1991). En este sentido es ilustrativo que en dos de las mujeres muertas, se presentó la circunstancia de que acudieron al servicio de salud, pero no pudieron ser atendidas porque el médico responsable se encontraba en su semana libre (los médicos permanecen tres semanas en la zona huichol y una fuera de ella).

Estas son las condiciones culturales y socioeconómicas de la población huichol, expresión de las diferencias que existen en el interior de México en lo referente a la salud, las cuales no son evidentes cuando se manejan cifras globales. De este modo, los huicholes, y en particular las mujeres huicholas, se ubican dentro de los grupos más desprotegidos de México. Esto es importante a la hora de establecer programas de salud que sean verdaderamente equitativos.

Por último, los aspectos culturales deben de tomarse en cuenta siempre que se trabaje con comunidades indígenas, ya sea con propósitos de investigación o de elaboración de programas, sólo así se podrá obtener información suficiente que se ajustará a las necesidades reales y sentidas de estas poblaciones, de manera que sean aceptados por las mismas.

AGRADECIMIENTOS

Agradecemos al arquitecto Sergio Vázquez, a la doctora Ana Langer y a la licenciada Patricia Guadarrama sus observaciones y sugerencias, que contribuyeron en gran medida al desarrollo de este estudio. Agradecemos también al doctor Rodolfo Méndez las correcciones efectuadas al borrador de este artículo; finalmente, a Rosa, Héctor y Gamaniel por su apoyo durante las largas jornadas en la Sierra Huichola en busca de información.

Bibliografía

1.    Bobadilla Fernández JL. Salud de la mujer y el niño. Importancia, avances y prioridades de investigación. Segundas Jornadas Académicas del Instituto Nacional de Salud Pública. México, D.F.: Instituto Nacional de Salud Pública, 1990:13-16.
2.    Organización Panamericana de la Salud. Las condiciones de salud en las Américas. Washington, D.C.: OPS, 1990;(1):126-131.
3.    Rubin G, Mc Cathy B, Shelton J, Rochat RW, Terry J. The risk of childbearing re-evaluated. Am J Public Health 1981;71(7):712-716.
4.    Ziskin LZ, Gregory M, Kreitzer M. Improved surveillance of maternal deaths. Int J Gynaecol Obstet 1979; 16:282-286.
5.    Organización Panamericana de la Salud. La salud de la mujer en las Américas. Washington, D.C.: OPS, 1985:486.
6.    Lyons C. More than a medical issue. Women World 1985;6:30-32.
7.    Herz B, Measham A. The safe motherhood initiative. Washington, D.C.: The World Bauth Discussion Papers, 1987.
8.    Starrs A. La prevención de la tragedia de las muertes maternas. Conferencia Internacional de Nairobi sobre la Maternidad en Riesgo. Nairobi, Kenya: Banco Mundial, Organización Mundial de la Salud, FNUAP, 1987.
9.    Royston E, Armstromg S. Prevención de la mortalidad materna. Ginebra: Organización Mundial de la Salud, 1991:47-79.
10.    Secretaría de Salud, Dirección General de Salud Materno Infantil. Mujer Indígena. La salud de la mujer en México. México: SSA, 1990.
11.    Mellado V, ZollaC, Castañeda X. La atención al embarazo y el parto en el medio rural mexicano. México, D.F.: Centro Interamericano de Seguridad Social, 1989:49-55.
12.    Aguirre B. Programas de salud en la situación intercultural. México, D.F.: Instituto Mexicano del Seguro Social, 1980.
13.    Organización Mundial de la Salud. CIE. Manual de la clasificación internacional de enfermedades, traumatismos y causas de defunción. Novena revisión. Ginebra: OMS, 1977.
14.    Greenwood A et al. A prospective study of pregnancy in rural area of the Gambia, West Africa. Bull World Health Organ 1987;65(5):635-644.
15.    Campbell O, Graham W. Measuring maternal mortality and morbidity: Levels and trends. Matern Child Epidemiol Unit Public 1990:2.
16.    Van de Walle F, Quaidou N. Status and fertility among urban women in Burkina Faso. Fam Plann Perspect 1985;11(2):60-64.
17.    Fondo de Población de las Naciones Unidas. State of the world's population. New York: Fondo de Población de la Naciones Unidas, 1983.
18.    Encuesta MundialdeFecundidad. Ferlility in the developing world. Washington, D.C.: Institute for Resource Development, 1984.

Enlaces refback

  • No hay ningún enlace refback.




Salud Pública de México es una publicación periódica electrónica, bimestral, publicada por el Instituto Nacional de Salud Pública (con domicilio en Avenida Universidad núm. 655, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 329-3000, página web, www.insp.mx), con ISSN: 1606-7916 y Reserva de Derechos al Uso Exclusivo con número: 04-2012-071614550600-203, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Editor responsable: Carlos Oropeza Abúndez. Responsable de la versión electrónica: Subdirección de Comunicación Científica y Publicaciones, Avenida Universidad núm. 655, planta baja, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 329 3000. Fecha de última modificación: 7 de junio de 2018. D.R. © por el sitio: Instituto Nacional de Salud Pública.

Gestionando el conocimiento