Salud Pública de México

ALCOHOL Y MUERTE TRAUMÁTICA EN JALISCO

ALCOHOL Y MUERTE TRAUMÁTICA EN JALISCO

AUTORES


ALFREDO CELLS, M.C., M.S.P.,(1)     MARIO RIVAS-SOUZA, M.C., (2) NORMA VALENCIA, M.C.,(3)
JOSÉ GUADALUPE SALAZAR-ESTRADA, PSIC., M. EN C.(1)

(1) Investigador del Instituto Regional de Investigación en Salud Pública, Universidad de Guadalajara , México.
(2) Director del Departamento de Medicina Forense de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco, México.
(3) Subdirector del Departamento de Medicina Forense de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco.

RESUMEN

Entre los factores de riesgo de traumatismo y envenenamiento que se han descrito con mayor frecuencia destaca la concentración de alcohol en sangre al momento del evento. La revisión de 4 102 autopsias realizadas durante 1989-1991 por el Servicio Médico Forense del Estado de Jalisco, en las que se practicó determinación de alcohol en sangre, permite detectar su frecuencia al momento del evento y asociarla con muerte traumática; asimismo, señala la importancia que el consumo de alcohol tiene como factor de riesgo de homicidio. En todos los eventos y grupos de edad, fue en el sexo masculino donde se observó la mayor asociación con alcohol. En el caso de los homicidios, se observó con mayor frecuencia una cantidad de alcohol en sangre igual o mayor a 0.001 g/ml (56%), seguida de los accidentes (45%) y los suicidios (35%). Después de ajustar por edad, sexo y año de autopsia, las diferencias son estadísticamente significativas.

ABSTRACT

A review of 4 102 autopsies was carried out during 1989-1991 at the Medical Examiner Office in the state of Jalisco, Mexico, to determine the frequency of high blood alcohol concentration (BAC) in fatal injuries, and the importance of alcohol consumption as a risk factor in homicide. Males showed the highest proportion of positive BAC in every event and age group. BAC> 0.001 g/ml was most frequently positive in homicides (56%), followed by unintentional injuries (45%) and suicides (35%). After adjusting for age, sex and year of autopsy, the differences were statistically significant.

Introducción

TRAUMATISMOS Y ENVENENAMIENTOS (TE) son términos que agrupan una diversidad de lesiones, que ocurren en una gran variedad de circunstancias accidentales o intencionales, en las que la concentración de alcohol en sangre (CAS) al momento del evento constituye uno de los factores de riesgo descritos con mayor frecuencia. En México diversos autores1-4 han informado sobre el consumo de alcohol como factor de riesgo en lesiones traumáticas. No obstante, la información se refiere principalmente al Area Metropolitana de la Ciudad de México y poco se conoce acerca de su frecuencia en otras regiones del país. Por otra parte, hasta hace poco tiempo empezó a investigarse sistemáticamente el papel del alcohol en los TE y se han publicado pocos estudios al respecto.5-6 Con el presente trabajo se busca describir la frecuencia con la que el alcohol se relaciona con las muertes traumáticas, así como analizar el efecto que la intoxicación por el alcohol representa en el riesgo de homicidio y suicidio.

Material y Métodos

Se practicaron 7 306 autopsias a sujetos que fallecieron a consecuencia de TE, del primero de enero de 1989 al 31 de diciembre de 1991, en el Servicio Médico Forense (SEMEFO) de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco. Para el presente análisis sólo se tomaron en cuenta 4 177 individuos en los que el evento en que perdieron la vida pudo ser identificado como accidente, suicidio u homicidio, además de que se les cuantificó alcohol en sangre. Por norma, en el SEMEFO se cuantifica alcoholemia a todos los individuos mayores de 14 años que, antes de morir, no recibieron soluciones intravenosas, o bien cuyo proceso de descomposición no ha llegado a la etapa de saponificación. La muestra de sangre para la determinación de alcohol se obtiene de cerebro y miocardio y se procesa utilizando cromatógrafo de gases. De los 4 177 individuos así identificados, se descartaron del análisis 75 sujetos cuya edad, sexo o cantidad de alcohol en sangre no se registró claramente. La información se colectó en el SEMEFO directamente de cada expediente.

La razón de momios (RM) de alcohol en sangre al momento del evento de homicidio en relación a accidentes (ajustada por edad, sexo y año de autopsia), se calculó mediante regresión logística. Los intervalos de confianza del 95 por ciento (IC 95%) se calcularon tomando en cuenta el error estándar de los coeficientes de regresión y la aproximación a la normal.7

Para el análisis, las variables estudiadas se codificaron de la siguiente manera:

1.    Causa externa de la defunción según el anexo E de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).8 Los eventos se agruparon en: accidentes (E800-E949), suicidios (E950-E959) y homicidio (E960-E969). Se excluyeron del análisis los códigos restantes.
2.    La alcoholemia en g/100 ml se agrupó en: <0.001, 0.001-0.049, 0.050-0.099, 0.100-0.149, 0.150-0.199, 0.200-0.249, 0.250-0.299, 0.300 y más.
3.    La edad se agrupó en quinquenios de los 15 hasta los 79 años; de los 80 en adelante todos se incluyeron en una misma categoría.
4.    Sexo: masculino o femenino.
5.    Año de autopsia.

Resultados

De los 4 102 sujetos estudiados, el 48.1 por ciento presentaba alguna concentración de alcohol en sangre. La distribución de edad, sexo y alcohol en sangre difiere según el evento de que se trate (cuadro I). De acuerdo a la edad, el mayor porcentaje de accidentes y suicidios corresponde al grupo de 15 a 24 años, aunque la magnitud relativa de ambos grupos difiere entre sí. Para los homicidios el grupo de 25 a 34 años es el más numeroso; en los de 65 años y más se encuentran también diferencias en las frecuencias relativas. El sexo masculino se observa con mayor frecuencia en cualquier combinación de grupo de edad y evento (accidente, homicidio o suicidio) y es también donde la proporción de sujetos con CAS al momento de la autopsia es más alta. Al ordenar los eventos tomando en cuenta el porcentaje de individuos con alcoholemia positiva en cada categoría, los homicidios ocupan los primeros lugares, seguidos por los accidentes y los suicidios (cuadros I y II). Asimismo, el cuadro II muestra que ninguno de los grupos de lesiones puede utilizarse como referencia al estimar riesgos, dado que todos presentan porcentajes elevados de sujetos con alguna cantidad de alcohol en sangre.

El cuadro III muestra las RM ajustadas de homicidio y suicidio en relación a accidente fatal, las cuales no deben interpretarse como una medida de riesgo. En los accidentes la CAS se reconoce como factor de riesgo importante, sin ser el grupo de referencia más conveniente para estimar riesgos relativos. Este cuadro debe de interpretarse únicamente como un instrumento estadístico que permite evaluar la significancia y la dirección de las diferencias observadas en el cuadro II, una vez que el efecto de cada evento se ajustó por edad, sexo y año de autopsia. Así, se puede observar que la probabilidad de muerte por homicidio es mayor que la de muerte por accidente, cuando la CAS se encuentra por arriba de 0.050 g/100 ml; mientras que el riesgo de suicidio es menor cuando la CAS llega a 0.200 g/100 ml.


Discusión

Los resultados de este estudio permiten, por una parte, informar la frecuencia con que el alcohol se asocia con muerte traumática (lo que no es posible obtener fuera del contexto de la medicina legal), y por la otra, subrayar la importancia que el consumo de alcohol tiene como factor de riesgo de homicidio, ya que es una asociación que se ha estudiado poco.

La frecuencia con que se detectó CAS por arriba de 0.100 g/100 ml en los cuerpos estudiados, para cada uno de los eventos descritos en el cuadro II, está por encima de lo estimado para la población, donde aproximadamente 10 por ciento o menos de los mayores de 15 años, alcanzan concentraciones semejantes.9 Esto señala la importancia del consumo de alcohol como factor de riesgo de muerte traumática.

La asociación más estudiada entre alcohol y muerte traumática es la que ocurre en los accidentes de tránsito de vehículos de motor, en los que el riesgo de lesión se incrementa en relación directa a la CAS. Zador10 informa que el riesgo de colisión fatal es 11 veces superior cuando la CAS del conductor es de 0.50-0.09 g/100 ml; aumenta a 48 cuando es de 0.10-0.14 g/100 ml, y llega a 380 cuando supera los 0.15 g/100 ml. En el peatón el riesgo también se incrementa sustancialmente; Haddon y colaboradores11 en su estudio ya clásico, señalan que el riego relativo de accidente fatal en peatones es de 18 cuando la CAS es >100 mg/100 ml. Aunque han recibido menos atención y su estudio ha estado limitado (dado que son raros los informes de estimación de riesgo relativo), las asfixias por inmersión,12 las quemaduras,13 las caídas14 y otras lesiones no intencionales que ocurren durante actividades recreativas, familiares o laborales,15-16 al igual que los homicidios17-18 y suicidios,19-20 también se encuentran asociados con el consumo del alcohol. Los porcentajes de alcoholemia positiva entre los eventos estudiados son semejantes a los encontrados por otros autores; sin embargo, la falta de un grupo control limita la interpretación de nuestros resultados.



La participación del alcohol como factor de riesgo difiere entre accidentes, homicidios y suicidios; evidencia de ésto son los resultados presentados en el cuadro III.



Esas diferencias pueden ser explicadas por la acción que el alcohol tiene como droga en el sistema nervioso central, donde su efecto depresivo está en relación directa con su concentración. A CAS bajas, cuando la intoxicación es subclínica, el riesgo de homicidio es semejante o menor que el de accidente, y sólo mediante estudios específicos se pueden encontrar alteraciones en la percepción y el procesamiento de la información.21 Cuando la CAS supera los 0.05 g/100 ml, en que el sujeto se encuentra eufórico-excitado y propenso a la violencia, o bien confuso-estuporoso22 y mermado ante la agresión, el riesgo de homicidio es mayor. Por otra parte, el menor riesgo de suicidio podría señalar que otros factores tienen mayor importancia que el alcohol al momento del evento. Esto no quiere decir que la CAS carezca de importancia como factor de riesgo, sino que es menor que entre los homicidios y los accidentes. Al interpretar este párrafo hay que tomar en cuenta que no se dispuso de información sobre otras drogas (mariguana, cocaína, opiáceos y benzodiazepinas), que también son factores de riesgo de muerte traumática y que frecuentemente se asocian con el uso de alcohol.6,23

AGRADECIMIENTOS

Esta investigación fue apoyada por la Universidad de Guadalajara y la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco.

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