Salud Pública de México

PROBLEMAS METODOLÓGICOS EN EL ESTUDIO DE LA SALUD DE LAS TRABAJADORAS DOMÉSTICAS* * Una versión de este trabajo fue presentada en la 119" Reunión Anual de la American Public Health Association, en Atlanta, Georgia, EUA, en noviembre de 1991.

PROBLEMAS METODOLÓGICOS EN EL ESTUDIO DE LA SALUD DE LAS TRABAJADORAS DOMÉSTICAS* * Una versión de este trabajo fue presentada en la 119" Reunión Anual de la American Public Health Association, en Atlanta, Georgia, EUA, en noviembre de 1991.

AUTORES


SIOBÁN D . HARLOW PH, .D.,(1) PRUDENCIA CIEARÓN-MIRELES M.C,  M.S.P., M. EN C.,(2) CONSTANZA I. SÁNCHEZ-CARRILLO, M.C., PH. D.


(1) Profesora asistente, Universidad de Michigan, Ann Arbor, E.U.A.
(2) Al realizar este trabajo, Investigadora del Departamento de Salud de la Mujer, Centro de Investigaciones en Salud Pública, Instituto Nacional de Salud Pública, México.

RESUMEN

Este estudio de factibilidad se llevó a cabo con el propósito de evaluar los problemas metodológicos que se presentan para identificar y para entrevistar a trabajadoras domésticas en la Ciudad de México. Se compararon tres estrategias de muestreo: lugar de trabajo, lugar de residencia y cuota. El rnuestreo por lugar de trabajo resultó ser un método relativamente eficiente con el que se obtuvo una rnuestra representativa cuando se restringió a las colonias de nivel socioeconómico medio y alto. Sin embargo, fue elevada la tasa de no participación, principalmente por el rechazo o la negativa de las patronas y la dificultad para encontrar a las trabajadoras de entrada por salida. El muestreopor lugar de residencia fue poco eficiente. El muestreo por cuota tuvo una alta eficiencia, sin problemas de no participación, pero produjo una muestra sesgada.

ABSTRACT

This feasibility study was undertaken to evaluate methodological problems in identihing and obtaining permission to intewiew domestic employees. Worksite, conveniente and residential sampling strategies were compared. Worksite sainpling proved to be a relatively efficient method if restricted to middle and upper socioeconornic status neighborhoods and yielded the most representative sample; however, non response rate was quite high. When reasons for non response were evaluated it was found that employer refusal and difficzilty in locating daily workers were the rnost important ones.
Residential sampling proved very inefficient. Convenience sarnpling proved to be highly efficient with no problem of non response but yielded a biased sarnple.

Introducción

EN MUCHOS PAISES de América Latina el servicio doméstico es una de las tres principales ocupaciones de las mujeres, a la cual se dedica entre el 20 y el 30 por ciento de la población femenina económicamente activa.1 En México es la tercera fuente de empleo para las mujeres en las zonas urbanas, representando el 12 por ciento de la fuerza de trabajo femenina en la Ciudad de México.2 Las trabajadoras domésticas "son aquéllas que prestan los servicios de aseo, asistencia y demás propios o inherentes al hogar de una persona o familia".3 Las mujeres que se inician como trabajadoras domésticas, frecuentemente continúan siéndolo durante toda su vida laboral. 4,5

A pesar del hecho de que muchas trabajadoras domésticas se apegan al estereotipo cultural de jóvenes analfabetas, con baja escolaridad y migrantes, esta población es completamente heterogénea Información tomada de la Encuesta Continua de Empleo de 1988, indica que 14 por ciento es menor de 18 años, 61 por ciento tiene entre 19 y 30 años, y un 25 por ciento tiene más de 31 años; 21 por ciento es analfabeta y casi 20 por ciento ha cursado estudios de secundaria.2

Existen principalmente dos modalidades de inserción en el servicio doméstico trabajadoras que se contratan de planta, - es decir, que viven con la familia con la que trabajan y que reciben parte de su salario en especie, (como los alimentos y la habitación)- y las que trabajan de entrada por salida, -quienes se contratan sólo por horas, por días o para realizar tareas específicas. Aun cuando las condiciones de trabajo son similares en ambos grupos, la diferencia para optar por una u otra forma de empleo depende de la existencia de hijos y de la necesidad de atenderlos, así como de la posibilidad de tener un mayor ingresos.6

Las trabajadoras domésticas generalmente no tienen un contrato de trabajo formal y a pesar de que la Ley Federal del Trabajo tiene un mbro sobre los derechos de los trabajadores domésticos,3 hay grandes carencias en cuanto a su protección. Su jornada de trabajo no está delimitada y con frecuencia es mayor de ocho horas; los salarios se basan en un arreglo entre la trabajadora y la patrona, siendo en general bajos; y, en su gran mayoría, carecen de los beneficios de la seguridad social proporcionados a otros trabajadores, como servicios médicos, incapacidades, licencia por maternidad y vacaciones pagadas,6 los cuales dependen totalmente de la bondad de quienes las contratan.

La Encuesta Nacional de Empleo2 informa que en 1988 había aproximadamente 300 000 mujeres en el servicio doméstico en la Ciudad de México; sin embargo, no existen cifras sobre su distribución en los hogares de los distintos niveles socioeconómicos, información importante dado que su contratación depende en gran medida de la capacidad económica. Asimismo, se desconoce su distribución por tipo de contrato y la proporción de mujeres de nivel socioeconómico bajo que podrían estar contratadas en esta actividad.

A pesar de la importancia del servicio doméstico como una alternativa laboral para las mujeres en los países en vías de desarrollo, son muy escasos los estudios que examinan la relación entre las condiciones de trabajo y la salud de las trabajadoras domésticas,7-12 o sobre su acceso a los servicios de salud.13

La dificultad para obtener una muestra representativa, así como los problemas para tener acceso a las participantes potenciales, son las principales barreras metodológicas que deben ser resueltas antes de emprender estudios epidemiológicos sobre este grupo ocupacional. Se han realizado dos estudios sociológicos previos sobre las características del servicio doméstico en la Ciudad de México, ambos se realizaron con muestras no representativas y sin cnterios establecidos de selección de tamaño de muestra.5,6 Apesar es ar de estas limitaciones, proporcionan información valiosa sobre las condiciones de trabajo, tales como duración de la jornada, tipo de tareas realizadas, conflictos y prestaciones sociales. Esto penmte generar hipótesis respecto al trabajo y su relación con el estado de salud de la trabajadora.

El lugar de trabajo para una trabajadora doméstica es una casa particular, por lo que no es posible pretender utilizar una estrategia de acercamiento similar a la de los estudios sobre salud ocupacional, donde es relativamente sencillo aproximarse a un centro de trabajo y encontrar a la población blanco, así como conseguir un tamaño de muestra suficiente.

El muestreo por lugar de trabajo requiere de un recomdo casa por casa enlas zonas residenciales de nivel socioeconómico medio y alto. Esta estrategia sería ideal para la realización de estudios epidemiológicos, porque se tendría una muestra representativa de trabajadoras expuestas a condiciones laborales similares. Sin embargo, el acceso a múltiples lugares de trabajo puede ser difícil y la proximidad de la patrona, que es la persona que generalmente se encuentra en la casa y con quien latrabajadora domésticaestablece mayor interrelación, podría provocar problemas de índole ética. Como ocurre en todos los estudios ocupacionales, la autorización para la entrevista debe ser obtenida de los patrones en el centro de trabajo; dado que cada trabajadora tiene su propia patrona, el rechazo de éstas se multiplica, pudiendo llegar a ser un determinante significativo de no participación. Por otro lado, el hecho de que las trabajadoras no reciban materialmente ningún tipo de prestación, puede generar temor o desconfianza por parte de los patrones para proporcionar o permitir obtener información sobre las condiciones de trabajo de su empleada. En algunos casos, las trabajadoras contratadas de planta son menores de edad y son depositadas por los padres u otros familiares bajo la responsabilidad del contratante, por lo que dependen totalmente de las disposiciones patronales.

Dado el papel de subordinación de las trabajadoras domésticas en los hogares, está limitada su capacidad para dar su libre consentimiento para la entrevista o para contestar abiertamente preguntas sobre sus condiciones de trabajo, estado de salud o embarazos. En este último punto la trabajadora puede tener miedo de contestar que está embarazada, condición que con mucha frecuencia puede ser causa de despido. Estos aspectos éticos no son muy diferentes de aquéllos encontrados en otros grupos ocupacionales, sin embargo, la particular configuración del ambiente de trabajo intensifica la posibilidad de generar problemas que ponen en peligro su estabilidad laboral.8

Otras estrategias alternativas de muestreo para el estudio de las trabajadoras domésticas serían el muestreo por lugar de residencia y el muestreo por cuota. La pnmera requiere la identificación de zonas urbanas de nivel bajo o medio bajo, donde una alta proporción de las residentes se emplea como trabajadora doméstica; la segunda es la localización de las trabajadoras en aquellos lugares donde tienden a congregarse en sus días libres. En El Salvador y en Brasil, el muestreo por lugar de residencia en zonas de bajos ingresos ha probado ser de gran utilidad, ya que alrededor de un 30 por ciento de las mujeres residentes de un barrio se empleaba en el servicio doméstico (V. Santana, Universidad Federal de Bahía, Brasil. Comunicación personal). No obstante, el inconveniente es que excluye a aquellas trabajadoras que viven en la casa de sus patrones, lo cual sesga la muestra hacia las que se contratan de entrada por salida Finalmente, el muestreo por cuota tendería a identificar a las mujeres más apegadas al estereotipo de la trabajadora doméstica,es decir, a las jóvenes migrantes con baja escolaridad que viven con sus patrones.

Ambos métodos tienen la ventaja de que no requieren de contacto con las patronas, por lo que se evitan problemas de rechazo, así como de coerción y falta de confidencialidad. En este artículo se evalúan las tres diferentes estrategias de acercamiento realizadas y los problemas en la obtención del consentimiento informado.

Material y Métodos

En 1990 se llevó a cabo un estudio de factibilidad para evaluar los problemas metodológicos en la identificación y acceso a las trabajadoras, con miras a realizar una encuesta de salud. El estudio se realizó en las 16 delegaciones políticas del Distrito Federal. Se utilizaron dos métodos para identificar a las participantes potenciales. Primero, se realizó un muestreo por conglomerados, estratificados por nivel socioeconónuco, para identificar a las trabajadoras por lugar de trabajo y por lugar de residencia. Para obtener la muestra por conglomerados, las 16 delegaciones políticas del Distrito Federal fueron ordenadas jerárquicamente de acuerdo a un puntaje basado en indicadores de bienestar social;14 teriormente se formaron tres grupos, los cuales se definieron como de nivel alto, medio y bajo y se eligieron al azar tres delegaciones, una por cada nivel, seguido de una selección aleatoria de una colonia por cada nivel y seis manzanas por colonia.

En cada manzana seleccionada se elaboró un listado de viviendas (viviendas enumeradas), las cuales se definieron como la construcción o espacio físico que no fuera un lote baldío, edificio público ni comercio Posteriormente se realizó un recomdo vivienda por vivienda, el cual permitió determinar el número de hogares por vivienda y la existencia de al menos una trabajadora doméstica (vivienda contactada). Los hogares se definieron como la persona o conjunto de personas, emparentadas o no, que viven habitualmente en la vivienda.

En los niveles alto y medio se seleccionaron por muestreo sistemático cinco hogares por manzana donde se refirió la presencia de una trabajadora doméstica, independientemente del tipo de contrato (planta o entrada por salida). En el nivel bajo se eligieron 30 hogares para identificar amas de casa que se emplearan como trabajadoras domésticas (lugar de residencia) y adicionalmente trabajadoras domésticas identificadas en el recorrido vivienda por vivienda.

El segundo método tuvo como fin identificar a las trabajadoras domésticas mediante un muestreo por cuota, realizado en dos parques frecuentados por ellas en su día libre. Para este fin se construyó una matriz15 estratificada por cuatro grupos de edad4 y cinco grupos de escolaridad,2 con el propósito de obtener una representación de la población total (cuadro I). Con esta información, se asignó una proporción relativa a cada celda, partiendo de un número fijo de 30 entrevistas a realizar Los grandes parques se seleccionaron arbitrariamente y las entrevistas se efectuaron en día domingo, hasta alcanzar el número estimado para cada celda de edad y escolaridad. Con la información de la colonia donde trabajaba, el equipo de investigación determinó el nivel socioeconórnico de la misma, con base en su conocimiento empírico de la ciudad.



En el muestreo por lugar de trabajo, se planeó abordar pnmero al ama de casa para explicarle los objetivos del estudio y el contenido de la entrevista; posteriormente se solicitaría su autorización para hablar con la trabajadora doméstica, haciendo hincapié en la necesidad de pnvacidad y en la confidencialidad de la información otorgada De esta manera se pretendía evitar dificultades de reprimendas y disipar los temores de la trabajadora por su participación.

En todos los casos se realizaron tres intentos de contacto en diferentes días antes de clasificar a un ama de casa como no localizada. En el caso de haberse obtenido el consentimiento del ama de casa para entrevistar a la trabajadora y de no encontrarse ésta en casa, situación común sobre todo con las de entrada por salida, se le interrogaba sobre el día de asistencia y la hora más apropiada para la entrevista; se visitó la casa por lo menos en dos ocasiones más antes de clasificarla como no localizada. En el muestreo por cuota, a cada mujer elegible se le explicaron los objetivos del estudio y se le pidió su consentimiento informado para ser entrevistada.

Resultados

En total se identificaron 101 trabajadoras por lugar de trabajo, durante el recorrido vivienda por vivienda y de acuerdo con el nivel socioeconómico de las colonias seleccionadas. El porcentaje de viviendas contactadas en la colonia de nivel alto, a pesar de los tres intentos, fue de sólo 16 4 por ciento, porcentaje comparablemente menor que el del nivel medio (69.8%) y el del bajo (81.7%). Cabe señalar que la colonia definida como de nivel alto fue una de las más afectadas durante los sismos de 1985; debido a ello, para las entrevistadorasfue difícil distinguir entre una vivienda o edificio deshabitado, de aquéllos donde sus moradores estaban solamente ausentes.

Entre el 69.6 por ciento y el 55.2 por ciento de los hogares de nivel alto y medio, respectivamente, tenían al menos una trabajadora doméstica, comparados con sólo el 4.5 por ciento de los hogares de nivel bajo Con respecto al tipo de contrato, en los hogares de nivel alto la proporción de trabajadoras de planta fue discretamente mayor (54%) con respecto a las de entrada por salida (46%), en tanto que en el nivel medio fue similar (49% vs 51%). En el nivel bajo se observa que el porcentaje de hogares con trabajadoras de entrada por salida fue mayor que el de trabajadoras de planta (66% vs 34%).

En el
muestreo por lugar de residencia se determinó que sólo dos (6.6%) de las 30 amas de casa, se empleaban como trabajadoras domésticas El muestreo por cuota probó ser la estrategia más eficiente, ya que del total de 30 trabajadoras domésticas que se requería entrevistar de acuerdo a la matriz, 22 fueron identificadas y entrevistadas en un plazo de dos días, mientras que las entrevistas por lugar de trabajo se realizaron en un plazo de 30.

Durante la inspección visual de las colonias se observó
que la identificada como de nivel alto no difería de la del nivel medio, por lo que en el análisis se unificaron, quedando sólo dos categorías: media y baja. En el cuadro II se presentan las razones de no participación de las trabajadoras domésticas.





Del total de entrevistas planeadas para el nivel medio se logró realizar el 28 3 por ciento y en el bajo el 55.5 por ciento En seis hogares, aun cuando durante el recorrido vivienda por vivienda se identificó a una trabajadora doméstica, no se logró encontrarla durante los tres intentos de entrevista. En el resto de las casas en las que se pudo establecer contacto con el ama de casa, la principal razón de la no participación fue la falta de acceso a las trabajadoras a causa de la negativa de la patrona para permitir la entrevista a su trabajadora (54%) o bien porque la patrona no fue localizada (10.8%). Casi el 20 por ciento de las trabajadoras no fue localizado en los tres intentos de visita realizados en cada vivienda, situación que también influyó en la no respuesta; la mayor parte de las no localizadas fueron trabajadoras de entrada por salida.

En el nivel medio, aproximadamente el 8 por ciento
de trabajadoras domésticas rehusó ser entrevistado o ya no laboraba en esa casa Este porcentaje contrasta con laparticipación observada en el nivel bajo y la obtenida en el muestreo por cuota.

En este estudio la no participación fue básicamente un problema de acceso a la trabajadora. Así, cuando las tasas de participación son recalculadas usando como denominador a las trabajadoras domésticas accesibles por consentimiento de la patrona, considerando solamente el rechazo de las propias trabajadoras y aquéllas que no fueron localizadas, las tasas se incrementan a 63 por ciento para el nivel medio y a 71.4 por ciento, para el bajo.

Por otra parte, en la mayoría de los casos las entrevistas se pudieron realizar bajo condiciones de privacidad y confidencialidad, aunque existieron excepciones en un caso la patrona permaneció junto a la trabajadora durante la entrevista; en otro la trabajadora doméstica se negó a continuar la entrevista una vez iniciada ésta y, en dos casos más, el ama de casa solicitó que se terminara la entrevista tras haberse iniciado. En el muestreo por cuota no hubo problemas para asegurar la confidencialidad y la privacidad de la entrevista. En el cuadro III se describen las características demográficas de las trabajadoras domésticas entrevistadassegún la estrategia de muestreo Debido a que sólo se captaron dos trabajadoras por lugar de residencia, se excluyeron de esta comparación. Como se puede apreciar, el muestreo por lugar de trabajo y el muestreo por cuota facilitan el acceso ados grupos de trabajadoras con características demográficas diferentes. Las trabajadoras de la muestra por lugar de trabajo laboran en las colonias de nivel socioeconómico medio, mientras que la mayor parte de las mujeres entrevistadas en los parques trabajan en colonias de nivel alto. En la evaluación de la representatividad de las muestras, sería importante comparar estos resultados con datos de la población original, como por ejemplo del censo de población o de la Encuesta Nacional de Empleo; sin embargo aunque existe información parcial, no se publica con el suficiente desglose.



El muestreo por cuota representa medianamente a las trabajadoras domésticas con contratos de, entrada por salida, a las de mayor edad y a las casadas, viudas, separadas y divorciadas. El muestreo por lugar de trabajo dio como resultado a una población de trabajadoras más heterogénea con respecto a la edad y al estado civil, e identificó a una mayor proporción de mujeres migrantes.

Discusión

El servicio doméstico, como una opción de trabajo para las mujeres en muchas regiones del mundo, demanda mayor atención; por ello aquí se proporciona información sobre los problemas metodológicos específicos que se presentan durante la realización de estudios en este grupo ocupacional. Si se cuenta con suficientes recursos es posible realizar investigaciones rigurosas y éticas sobre la salud de las trabajadoras domésticas; no obstante, se debe dar atención a las barreras identificadas en este estudio de factibilidad.

Un importante hallazgo es que la no participación en el lugar de trabajo estriba, pnmeramente, en la negativa de las amas de casa para autorizar el acceso a las trabajadoras y, segundo, en la dificultad para hacer coincidir las visitas con los horarios laborales de las trabajadoras de entrada por salida. Las pnncipales razones de las patronas de nivel medio para rechazar la participación fueron el temor a un robo y, posiblemente, a mostrar las precarias condiciones de trabajo de sus empleadas, así como a la falta de interés y a la subvaloración social del trabajo doméstico En estudios subsecuentes se planea desarrollar una estrategia de búsqueda de apoyo en organizaciones vecinales, para disipar la desconfianza de las amas de casa y elaborar un folleto sobre los riesgos a la salud en el hogar, con el fin de estimular el interés Dada la dificultad para coincidir con los horarios de trabajo de las trabajadoras de entrada por salida, se requiere asignar mayores recursos para efectuar repetidas visitas en horarios más adecuados, a fin de reducir la tasa de no participación por este motivo.

El muestreo por lugar de trabajo dio como resultado una población de trabajadoras domésticas más heterogénea, lo que posibilita un mayor acceso a las trabajadoras de'mayor edad y a las de entrada por salida Esta estrategia proporciona un panorama más completo y representativo de los problemas y necesidades de salud
de las trabajadoras del servicio doméstico.

Ocumeron problemas de confidencialidad en el muestreo por lugar de trabajo, por lo que se requiere poner cuidadosa atención en esto cuando se diseñen los procedimientos de recolección de datos. Además se deben realizar esfuerzos por tratar de aplicar las entrevistas enel horario que el ama de casa considere más conveniente, de tal manera que no se interfiera con las actividades de la trabajadora.

El muestreo por cuota claramente ofrece mayores ventajas sobre el muestreo por lugar de trabajo en términos de eficiencia, tasas de participación, acceso, costo y facilidad para obtener el consentimiento informado. Es importante enfatizar que, en especial, ofrece la posibilidad de abordar a trabajadoras que laboran en las zonas de nivel alto, lo cual resulta muy difícil con la estrategia por lugar de trabajo. Una limitación es que, dado que no es un muestreo probabilístico, no es posible extrapolar los resultados obtenidos; sin embargo, permite abordar aspectos delicados tales como la violencia verbal o sexual.

La información sobre la distribución de trabajadoras en los distintos niveles socioeconómicos, permitirá calcular la probabilidad de encontrar a las trabajadoras en los hogares y por tipo de contrato, si se desea mayor especificidad en un futuro estudio. Un problema identificado con el muestreo por lugar de trabajo fue que al partir de indicadores de bienestar social por delegación política en el Distrito Federal, no es posible garantizar su homogeneidad, ya que en una misma delegación se encuentran diversos niveles socioeconómicos La obtención de una muestra por lugar de trabajo, basándose en unidades más pequeñas, como pueden ser las colonias, es el enfoque requerido para trabajos posteriores.

Para concluir, el estudio de las trabajadoras domésticas presenta muchos retos éticos y metodológicos, algunos de los cuales pueden ser solucionados mediante estrategias de acceso, tal como lo demuestran los resultados de esta evaluación.

AGRADECIMIENTOS

Este trabajo fue apoyado en parte por un financiamiento del Carolina Population Center, Universidad de Carolina del Norte, EUA.

Bibliografía

1. León M El servicio doméstico trabajo de la mayoría de las mujeres en América Latina. Santiago de Chile: Instituto Latinoamencano de Estudios Transnacionales, Unidad de Comunicación Alternativa de la Mujer, 1984:8-11.
2. Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. Encuesta Nacional de Empleo Urbano, Julio a Septiembre de 1988 México INEGI, 1988
3. Ley Federal del Trabajo. Título Sexto, Capítulo XIII México. Editores Mexicanos Unidos, S.A , 1986 89-100
4. Chaney EM. Agripina: servicio doméstico y sus implicaciones en el desarrollo En Secretaría de Educación Pública La mujer y el desarrollo III Mujer y estructura productiva. México: SEP-Diana, 1982.247-301.
5. Ramírez BE El trabajo doméstico En Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. Estudios sobre la mujer 2 salud, trabajo doméstico y participación social y política. Sene de Lecturas 111. México. INEGI, 1986.161-181
6. Garduño AM. El servicio doméstico En Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. Estudios sobre la mujer 2. salud, trabajo doméstico y participación social y política. Sene de Lectura 111 México: INEGI, 1986.185-209
7. Basu AM, Sundar R. The domestic servant as famly planning innovator An Indian case study Stud Fam Plann 1988;18 292-298
8. Gogna M. Domestic workers in Buenos Aires En. Chaney EM, García-Castro M, ed. Muchachas no more. Household workers in Latin America and the Canbbean. Phladelphia Temple University Press, 1988.83-104.
9. Kwast BE, Rochat RW, Kidane-Manam W. Maternal mortality in Addis Abeba, Ethiopia. Stud Fam Plann 1986,17.288-301.
10. McDonald AD, McDonald JC, Armstrong B, Cherry N. Occupation and pregnancy outcome Br J Ind Med 1987; 44.236-243
11. McDonald AD, McDonald JC, Armstrong B, Cherry N Prematurity and work in pregnancy Br J Ind Med 1988;45.56-62
12. Zechter JF, Guidotti TL. Occupational hazards of domestic workers providing home cae. Public Health 1987, 101.283-291
13.Ortiz 1, Joffre R. Así es pues trabajadoras domésticas de Cuernavaca México. Colectivo ATABAL, 1991.
14. Rea-Castañeda R Categonzación de las delegaciones políticas del Distrito Federal para planear acciones de salud. Gac Med Mex 1986,3:43-47.
15. Babbie ER. Métodos de investigación por encuesta. México, D F.: Fondo de Cultura Económica, Biblioteca de la Salud, 1988 141-142.

Enlaces refback

  • No hay ningún enlace refback.




Salud Pública de México es una publicación periódica electrónica, bimestral, publicada por el Instituto Nacional de Salud Pública (con domicilio en Avenida Universidad núm. 655, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 329-3000, página web, www.insp.mx), con ISSN: 1606-7916 y Reserva de Derechos al Uso Exclusivo con número: 04-2012-071614550600-203, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Editor responsable: Carlos Oropeza Abúndez. Responsable de la versión electrónica: Subdirección de Comunicación Científica y Publicaciones, Avenida Universidad núm. 655, planta baja, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 329 3000. Fecha de última modificación: 7 de junio de 2018. D.R. © por el sitio: Instituto Nacional de Salud Pública.

Gestionando el conocimiento