Salud Pública de México

PREVALENCIA DE DESNUTRICIÓN EN PREESCOLARES DE TABASCO, MÉXICO

PREVALENCIA DE DESNUTRICIÓN EN PREESCOLARES DE TABASCO, MÉXICO

AUTORES


ENRIQUE HERNÁNDEZ-MARTÍNEZ, M.C., M.S.P.,(1) SILVIA G. ROLDÁN-FERNÁNDEZ, M.C., M.S.P.(2)

(1) Jefe del Departamento de Servicios de Salud de Primer Nivel de Atención Médica, Secretaría de Salud del Estado de Tabasco (SSP-Tabasco), México.
(2) Directora de Programas Preventivos (SSP-Tabasco), México.

RESUMEN

La desnutrición infantil en Tabasco se percibe, a través del contacto cotidiano con los grupos de riesgo, como uno de los principales problemas de salud pública; sin embargo, no existía información local que permitiera aproximarse al problema para manejarlo de acuerdo con su frecuencia y distribución. Ante esta situación, la Secretaría de Salud Pública de Tabasco realizó, en el segundo semestre de 1991, la Primera Encuesta Estatal de Nutrición con el propósito de conocer la situación nutricional y alimentaria de 935 niños de 1 a 4 años de los 17 municipios de la entidad seleccionados en forma aleatoria. El nivel estatal de desnutrición fue del 46% (29.8% leve; 12.8% moderado; y, 3.4% severo). El 90% de los desnutridos severos se localiza en el medio rural. Los municipios más afectados fueron Tacotalpa, Nacajuca, Jonuta, Macuspana y Centla con índices de 63.6%, 62.2%, 60%, 59.5% y 59.4% respectivamente. El análisis de los resultados define áreas de alto riesgo y permite la elaboración de propuestas concretas para su atención.

Palabras clave: desnutrición proteico calórica; prevalencia; infante; México

ABSTRACT

Childhood malnutrition is an important and prevailing public health problem in Tabasco, Mexico, where precise information is still lacking. Tabasco Public Health Department has been working on this problem since 1991. The first nutritional survey was carried out to recognize the nutritional level of 935 randomly selected children between 1-4 years of age in 17 municipalities of the state. A proportion of 46% of childhood malnutrition level was found in this Mexican state (29.8 low, 12.8% moderate and 3.4% severe). Ninety percent of severe childhood malnutrition cases were located in the rural municipalities of Tacotalpa, Nacajuca, Jonuta, Macuspana and Centla. These municipalities were more affected, with a malnutrition prevalence of 63%, 62.2%, 60%, 59.5% and 59.4%, respectively. Results from these surveys identify high risk areas and may serve to advance specific proposals for nutrition interventions.

Key words: protein-calorie malnutrition; prevalence; preschool; Mexico


Solicitud de sobretiros: Dr. Enrique Hernández Martínez. Paseo de Tabasco 1504. Centro Administrativo Tabasco 2000, 86035 Villahermosa, Tabasco, México.

Introducción

DURANTE LAS ÚLTIMAS tres décadas (1962-1992) en Tabasco se han llevado a cabo acciones dirigidas a mejorar la situación alimentaria y nutricional de la población. Entre ellas destacan los programas de alimentación complementaria de la Secretaría de Salud Pública; de Asistencia Social Alimentaria a Familias del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Tabasco, y los de Fomento a la Producción para Autoconsumo de la Secretaría de Desarrollo. Sin embargo, estos programas se aplican aisladamente, sin coordinación y, sobre todo, sin mecanismos de seguimiento que permitan valorar sus efectos sobre la población en riesgo, particularmente sobre la prevalencia de desnutrición en el estado.1

Por otro lado, no se conoce a fondo la situación nutricional en Tabasco. A través del contacto con los grupos de la población en riesgo y por medio de los registros de vigilancia epidemiológica, se percibe que la desnutrición en los niños es uno de los principales problemas de salud pública. Sin embargo, la única referencia confiable al respecto es la Encuesta Nacional de Nutrición de los años 1974, 1979 y 1989; en este último año se detectó en la región Golfo Sureste (en las que se ubicaron Tabasco y Chiapas), una prevalencia del 55% de desnutrición preescolar en el medio rural. Con esta información no es posible definir regiones, municipios y comunidades del estado, para jerarquizar la acción en zonas críticas.2-4

Hoy en día en la entidad es posible manejar el problema en forma coordinada, con la participación de diversas instituciones del sector público; empero, como punto de partida es necesario aproximarse a la situación nutricional real de la población en riesgo.5,6 En este contexto, la Secretaría de Salud Pública del Gobierno del Estado de Tabasco, con asesoría de la Escuela de Salud Pública de México y del Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán (INNSZ), aplicó de abril a junio de 1991 la primera Encuesta Estatal de Nutrición, representativa para el estado, los 17 municipios y las áreas urbana y rural, con el propósito de determinar la situación nutricional y el consumo promedio de nutrimentos del preescolar tabasqueño, así como los factores condicionantes relacionados con esta situación.

El trabajo contiene información relacionada con el estado nutricional de los niños entre 1 y 4 años de edad y algunos aspectos sobre la dieta del preescolar tabasqueño. Es importante señalar que en la práctica ambos rubros no se presentan de manera aislada. El estudio de la situación prevalente del estado nutricional en la infancia, se elaboró a fin de definir las acciones y de orientar la toma de decisiones en el estado de Tabasco.

Material y Métodos

La Encuesta Estatal de Nutrición 1991 es un estudio observacional descriptivo a través del cual se obtuvo información de una muestra aleatoria de 1 617 viviendas con 935 preescolares. El estudio incluyó 509 comunidades, 18 urbanas y 491 rurales de los 17 municipios de Tabasco, los cuales coinciden en su división geopolítica con las jurisdicciones sanitarias de la Secretaría de Salud Pública del Gobierno del Estado.

La metodología se sustenta en tres procedimientos: la muestra, la captación de la información y el procesamiento estadístico de los datos.

A través de la técnica de muestreo aleatorio simple se determinó una muestra estatal de 1 617 viviendas, que se asignaron proporcionalmente al tamaño de cada uno de los 17 municipios de Tabasco. Para la selección de las viviendas a encuestar se tomó como base el marco muestral de Tabasco (listado nominal de habitantes y domicilios de viviendas representativas para el estado y sus municipios), elaborado por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), seleccionando sistemáticamente las viviendas a partir de una fracción de muestreo resultante de relacionar el número de viviendas asignadas a cada municipio, con el número de viviendas del marco muestral municipal correspondiente.

Se aplicó una cédula de entrevista a cada familia seleccionada para obtener información agrupada en cuatro rubros: datos generales, variables relacionadas con la situación nutricional (edad, sexo y talla), variables relacionadas con factores condicionantes (indicadores socioeconómicos) y alimentación del preescolar (recordatorio de alimentos consumidos el día anterior). Se capacitó a un grupo de 38 encuestadores, la mayoría auxiliares de nutrición, con experiencia mínima de cinco años, y a tres supervisores licenciados en nutrición.7

La información correspondiente a las variables de situación nutricional y consumo de alimentos se capturó en dos archivos en formato DBF que se enviaron para su procesamiento al INNSZ; uno contenía información de 951 antropometrías y el otro de 742 encuestas alimentarias. De las 951 antropometrías se consideraron 935 para la clasificación de desnutrición, con base en la referencia peso-edad, y se descartaron 16 (1.7%) por datos discordantes. En cada caso se precisó la identificación individual y de localización por jurisdicción, área urbana o rural, edad y sexo.

En el INNSZ se evaluaron la consistencia y la calidad de los datos, siendo los discordantes de menos de 1% en antropometría y del 25% en la encuesta alimentaria; esto es, por debajo de lo habitualmente encontrado en las encuestas nacionales. Se procedió a clasificar a la población en cuanto a estado de nutrición de acuerdo con estándares convencionales. Se estableció su adecuación porcentual de peso/talla, talla/edad y peso/edad, en unidades de desviación estándar (puntuación Z), así como la adecuación porcentual de peso edad en los rangos de la clasificación de Gómez, y su asignación en la clasificación combinada peso/talla-talla/edad propuesta por Waterlow. Dado que no existe una clasifica¬ción ideal para todos los propósitos de la vigilancia del estado de nutrición en preescolares, para este trabajo se utilizó el indicador peso/edad,8 calificando la situación nutricional de acuerdo con los siguientes puntos de corte: normal para los valores mayores o iguales a -1 desviación estándar (DE); desnutrición leve para mayores a -2 y menores a -1 DE; moderada para menores o iguales a -2 y mayores a -3 DE; y severa para menores a -3 DE.

La encuesta alimentaria se procesó traduciendo las cantidades de cada alimento a su valor nutricional,9 obteniendo así el total de consumos para cada individuo. Se comparó dicho consumo con lo recomendable para su edad. Se eliminaron los casos en que el consumo estuvo por debajo del 60% de lo recomendado o por arriba del 140%. La información se procesó por medios electrónicos, empleando los programas de computación diseñados por el INNSZ.

Pava esclarecer con el mayor detalle posible las diferencias regionales en materia de nutrición y para avanzar en la definición de pautas operativas, se procedió a agrupar los municipios por estratos, de acuerdo con su índice de marginación municipal4 con objeto de mantener la confiabilidad estadística de la muestra.

Los 17 municipios se ordenaron por grado de marginación y se clasificaron los cinco primeros dentro del estrato I (marginación media); los seis siguientes dentro del estrato II (marginación alta) y los seis últimos como estrato III (marginación muy alta). Esta clasificación se realizó tomando en cuenta los indicadores socioeconómicos calculados con base en información de los Censos Generales de Población y Vivienda 1980 y 1990. (cuadro I)


Resultados

Situación nutricional

A nivel estatal se registró una prevalencia de desnutrición preescolar del 46% (29.8% leve, 12.8% moderada y 3.4% severa). Los municipios que muestran prevalencias más altas son Tacotalpa (63.6%), Nacajuca (62.2%), Jonuta (60%), Macuspana (59.5%) y Centla (59.4%). Los municipios menos afectados son Centro, Tenosique, Cunduacán y Zapata, con prevalencias del 26.3, 31, 34.1 y 37.5%, respectivamente. Asimismo destacan por la mayor proporción de desnutridos severos, Jonuta (13.3%), Jalpa de Méndez (10%) y Tacotalpa (9.1%) (cuadro II).

Con respecto a los estratos, el de marginación media presentó 39.6% de desnutrición; el de marginación alta 50.7% y el de marginación muy alta 61.5%.

El 55% de los preescolares con desnutrición se localizó en el área rural, en donde se concentró el 100% de los desnutridos severos. De éstos, el 56% vive en municipios de marginación muy alta (cuadro III).



La distribución por grupos de edad muestra incremento de los índices de desnutrición más allá de la fase crítica de los 12 a los 24 meses, para los tres grados de desnutrición. En relación al sexo no hay diferencias importantes a nivel global, pero puede apreciarse una ligera desventaja de las mujeres en las zonas de marginación muy alta (cuadro IV).

Situación alimentaria

La alimentación del preescolar tabasqueño es insuficiente en calorías, adecuada en proteínas y, en términos generales, baja en vitaminas y minerales. Esta situación deficitaria es más aguda en los municipios de marginación muy alta.

El consumo de calorías no satisface los requisitos de adecuación recomendados por el INNSZ en ninguno de los estratos de marginación, siendo un 9% más elevado en el de marginación media (89% de adecuación), con respecto al de muy alta (80% de adecuación). En contraste, el consumo promedio de proteínas cubre satisfactoriamente la recomendación en los tres estratos, observándose diferencias en porcentajes de adecuación que van del 129% en el de marginación media al 108% en el de marginación muy alta (cuadro V).
 


Existen diferencias importantes en el porcentaje de la población que no satisface sus necesidades calóricas. En el estrato de marginación media, el 9% de las muestras consumió menos del 75% de lo recomendado; en el estrato de marginación alta el 13% y en el de muy alta el 17%. Por otra parte, destaca el bajo consumo de vitamina A, niacina, hierro y riboflavina en todos los estratos.

Discusión

A pesar de que la encuesta estatal 1991 se realizó dos años después de la Encuesta Nacional 1989, la prevalencia de desnutrición encontrada es muy semejante y mucho más alta que la de los niños beneficiarios del Programa Estatal de Nutrición, lo cual puede atribuirse a los deficientes mecanismos de selección del programa citado.

Los resultados de la encuesta estatal permiten afirmar que en Tabasco aproximadamente 88 300 niños de 1 a 4 años presentan desnutrición, lo que se traduce en una demanda de atención primaria de la salud, con énfasis en orientación nutricional a 57 000 desnutridos leves y 24 500 moderados. Por otro lado, 6 518 desnutridos graves que se localizan en áreas rurales -principalmente en los municipios de Tacotalpa, Nacajuca, Jonuta, Macuspana y Centla-, requieren de atención especializada y alimentación complementaria para su rehabilitación.

La distribución de la desnutrición por intensidad evidencia el peso específico de la desnutrición leve, generalmente asociada con malos hábitos higiénico-dietéticos susceptibles de ser enfrentados con acciones de carácter educativo y con orientación nutricional.10,11

Los cinco municipios antes citados presentan prevalencia de desnutrición de aproximadamente 60%; todos cuentan con núcleos indígenas importantes, sobre todo en las zonas rurales, por lo que se perfilan como áreas críticas del estado en relación con la situación nutricional y alimentaria. Destaca en este estudio la elevada prevalencia de desnutrición en Macuspana, que no está clasificado por el INEGI como un municipio de muy alta marginación y que es, por el contrario, uno de los principales polos de desarrollo de la industria petrolera y de la ganadería. Cabe tomar en cuenta que aplicando a estos resultados la referencia peso-edad del doctor Gómez, la desnutrición estatal asciende a 48.2% y el municipio de Macuspana aparece con la mayor prevalencia (65.5%), seis puntos porcentuales más que utilizando la Unidad de Desviación Estándar. Estas diferencias podrían deberse a que al utilizar la referencia del doctor Gómez se presenta un alto número de falsos positivos (niños que se detectan como desnutridos y que no lo están en realidad).

La permanencia de los procesos de desnutrición más allá de la fase crítica de los 12 a los 24 meses, es indicativa de condiciones de alimentación notablemente malas. Por otra parte, el inadecuado balance calórico-proteico de la alimentación preescolar en Tabasco está condicionado por una dieta incompleta y poco variada. Llama la atención, además, que en todos los municipios y estratos de marginación exista un bajo consumo de frutas, lo cual se traduce en baja ingesta de retinol. Lo anterior se relaciona con los arraigados hábitos alimentarios de la población, que limita la alimentación infantil a una alta proporción de pozol, con escasa incorporación de otros alimentos disponibles en el medio.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

La prevalencia estatal de desnutrición12 es del 46%, cifra mucho más elevada a la esperada de acuerdo con el Programa Estatal de Nutrición (38%), de tal manera que la desnutrición preescolar es un foco de atención prioritaria en Tabasco.

La encuesta señala con claridad las zonas críticas del estado13,14 conformadas por las áreas rurales de seis municipios con prevalencias de alrededor del 60%, sobre los que deberán centrarse las acciones de las diferentes instituciones del sector público que aplican recursos en materia de nutrición y alimentación. Ante la magnitud del problema no se justifica canalizar o dispersar recursos sin tomar en cuenta los municipios críticos.

Los altos índices de desnutrición leve así como las deficiencias vitamínicas, podrían relacionarse, como un factor condicionante relevante, con los malos hábitos dietéticos que llevan al consumo insuficiente de alimentos disponibles en todo el estado, lo cual puede modificarse con acciones sencillas de educación sanitaria y orientación nutricional a madres de familia de alto riesgo.10

De acuerdo con estos señalamientos, la Secretaría de Salud Pública debe impulsar sus acciones con respecto a la atención materno infantil y la vigilancia epidemiológica de la nutrición,8 para lo cual se plantean las siguientes recomendaciones:

- Enfrentar el problema con un enfoque de riesgo en forma gradual, comenzando en el área rural de los municipios que registraron prevalencias de alrededor del 60%.

- Realizar el estudio correspondiente de valoración nutricional con cinta braquial, para darle la atención y seguimiento requeridos a los niños detectados en parámetros de riesgo, con base en la aplicación de la tarjeta censal familiar en todo el estado.

- Reforzar el sistema de vigilancia epidemiológica de la nutrición humana de manera progresiva y permanente, empezando con las zonas críticas a fin de detectar y atender a la población en riesgo.

- Fortalecer las acciones del Programa Estatal de Nutrición en áreas críticas de Tabasco, con el fin de ampliar la cobertura de comunidades rurales, con acciones de detección-atención que incluyan: alimentación complementaria (ración mensual); desparasitación semestral al niño menor de cinco años; complemento vitamínico (hierro y retinol); orientación nutricional (demostraciones alimentarias); promoción de huertos y granjas familiares; valoración somatométrica trimestral al menor de cinco años.

- Estrechar la coordinación intersectorial (salud-educación) a fin de propiciar la vigilancia nutricional en la población preescolar inscrita, utilizando procedimientos de bajo costo y aplicación sencilla como la cinta braquial, para valoración del riesgo de desnutrición.

- Reforzar, en el segundo nivel de atención, la referencia de pacientes con desnutrición grado III, creando en los hospitales regionales servicios de recuperación nutricional, con asesoría del Hospital del Niño.

- Actualizar periódicamente el diagnóstico nutricional del estado de Tabasco, mediante encuestas semejantes a las utilizadas en este estudio, indispensables para la toma de decisiones en programas de alimentación y nutrición.

AGRADECIMIENTOS

Agradecemos al personal de nutrición y a los promotores modulares de la Secretaría de Salud Pública de Tabasco que participaron como encuestadores y supervisores durante la captación de la información. Asimismo a la Escuela de Salud Pública de México que comisionó como asesora para la encuesta a la Lic. Patricia Hernández Torres, y al innsz que, a través del Dr. Abelardo Avila Curiel, brindó asesoría en la elaboración de la información.

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