Salud Pública de México

CALIDAD BACTERIOLÓGICA DEL AGUA POTABLE DE LA CIUDAD DE MÉRIDA, MÉXICO

CALIDAD BACTERIOLÓGICA DEL AGUA POTABLE DE LA CIUDAD DE MÉRIDA, MÉXICO

AUTORES


JAVIER JESUS FLORES-ABUXAPQUI, M. EN C.(1) GUADALUPE DE JESUS SUAREZ-HOIL, M.C.(1) MIGUEL ANGEL PUC-FRANCO, M. EN C.(1) MARIO RAMON HEREDIA-NAVARRETE, M.V.Z.(1) MARIA DE LA LUZ VIVAS-ROSEL, Q.F.B.(1) JOSE FRANCO-MONSREAL, M.S.P.(2)

(1) Laboratorio de Microbiología, Centro de Investigaciones Regionales "Dr. Hideyo Noguchi", Universidad Autónoma de Yucatán (UAY), México.
(2) Unidad de Epidemiología y Estadística, Centro de Investigaciones Regionales "Dr. Hideyo Noguchi", UAY, México.

RESUMEN

Para determinar la calidad microbiológica del agua potable de la ciudad de Mérida, Yucatán, México, se analizaron 383 pares de muestras (dos por domicilio). De éstas, 364 (95%) muestras de las llaves exteriores y 283 (73.89%) de las interiores cumplieron las normas microbiológicas. La calidad del agua distribuida es aceptable, excepto en la zona de influencia de la planta Mérida III, en donde se encontró contaminación con mesofílicos aerobios en 21.7% de las muestras. El agua intradomiciliaria mantiene la calidad y solamente en la zona de influencia de la planta Mérida I se observó contaminación de probable origen fecal en 4.8% de las muestras.

ABSTRACT

With the aim of knowing the microbiological quality of drinking water in Merida, Yucatan, 383 paired samples of drinking water (two per house) were studied. Three hundred sixty four (95%) city water system samples and 283 (73.89%) tap water samples met the microbiological standards for drinking water. It was concluded that microbiological quality of drinking water from the city water system is satisfactory, except for the water system district Merida III, which has a significant aerobic plate count contamination level (21.7% of the samples). Domestic storage systems preserve water quality, with the exception of district Merida I, which has the highest level of contamination (4.8% of the samples) possibly from sewage water and fecal sources.

Introducción

Se considera como agua potable o apta para el consumo humano aquélla cuya ingestión no causa efectos nocivos en la salud. Desde el punto de vista bacteriológico, el agua potable deberá dar como resultado: a) menos de 200 colonias bacterianas de mesofílicos aerobios por mililitro de muestra; b) un máximo de dos organismos coliformes totales en 100 ml de muestra; y, c) no contener organismos coliformes fecales en 100 ml de muestra.1,2

Un tratamiento eficiente debe producir agua sin bacterias coliformes, sin importar cuán contaminada haya estado el agua natural original.3,4 Sin embargo, aunque el agua reúna las condiciones de potabilidad al ingresar al sistema de distribución, puede deteriorarse antes de llegar al consumidor, ya sea por contaminación del mismo sistema de distribución o por manejo intradomiciliario deficiente, el cual se agrava por el almacenamiento en cisternas, tinacos u otros depósitos.3,4

El objetivo de este trabajo fue determinar la calidad bacteriológica del agua de las tomas externas domiciliarias que corresponden a la red de distribución del agua potable, y del agua almacenada en el interior de los domicilios.

Material y Métodos

De 138 912 viviendas con toma domiciliaria de agua potable, se seleccionaron en forma aleatoria 383 según el cálculo del tamaño de la muestra,5 y su distribución fue la siguiente: Planta Mérida I (centro y sur de la ciudad) 207 (54.1%) pares de muestras; Planta Mérida II (norte y poniente) 107 (27.9%); y Planta Mérida III (oriente y nororiente de la ciudad) 69 (18%) pares de muestras.

Se tomaron dos muestras por domicilio: a) en forma directa de la llave situada inmediatamente después del medidor, flameándola antes durante un minuto (muestra exterior); b) el mismo procedimiento se aplicó a una llave que proveyera agua de los sistemas de almacenamiento domiciliario (muestra interior). Las muestras se recolectaron en frascos de vidrio de boca ancha de 100 ml de capacidad, a los que se añadió 0.1 ml de solución de tiosulfato de sodio al 10% antes de esterilizarlos.6-8 La determinación de bacterias mesofílicas aerobias se realizó por la técnica de vaciado en placa, y los coliformes totales y fecales se determinaron por la técnica del número más probable (NMP).9

El análisis comparativo de los resultados se realizó por la prueba de X2.

Resultados

Como se observa en el cuadro I, entre las muestras exteriores e interiores de la planta I que cumplieron las normas se observa una diferencia significativa (p< 10-6, X2= 37.4736), al igual que entre las muestras de las plantas II (p= 0.00425, X2=8.1737) y III (p< 10-6, X2= 24.80).

En el mismo cuadro I se muestra que, de acuerdo con la forma como llega el agua de cada planta a las casas, entre la planta III y las plantas I y II se obtuvieron diferencias significativas (p< 10-6, X2= 35.12 y p= 0.000042, X2= 16.77), y lo mismo se observó en las muestras del interior entre las plantas III vs I y II (p< 10-6, X2= 47.66, y p< 10-6, X2= 48.85).

Mesofílicos aerobios. Acerca de las llaves exteriores, la planta I tuvo el mayor porcentaje de muestras que cumplieron con las normas (99%), y la planta III tuvo el menor (78.3%). En la zona de influencia de la planta II se observó el porcentaje mayor de muestras interiores que cumplieron con las normas (93.5%), en tanto que en la planta III se observó el porcentaje menor (42.0%), encontrándose diferencias significativas entre las muestras exteriores e interiores entre las plantas I (p= 0.000037, X2= 17.03) y III (p= 0.00003, X2= 17.41) (cuadro II).

Coliformes totales. En las muestras de llave interior, el porcentaje mayor de las que cumplieron las normas corresponde a la planta II (94.4%), y el menor a la planta III (82.6%), con una diferencia significativa entre las muestras exteriores e interiores en las tres plantas (planta I p< 10.6, X2= 29.07; planta II p= 0.0384, X2= 4.2869; y planta III p= 0.00089, X2= 11.0437) (cuadro II).

Coliformes fecales. El porcentaje menor de muestras de llave interior que cumplieron las normas corresponde a la planta I (95.2%), con una diferencia significativa con las muestras de llave exterior (p= 0.004, X2= 8.3005) (cuadro II).


Discusión

El 95% de las muestras de la llave exterior cumplió las normas microbiológicas, lo que indica un nivel aceptable de la calidad del agua potable. Sin embargo, el agua distribuida por la planta Mérida III tiene un porcentaje significativamente alto de contaminación por mesofílicos aerobios (21.7%), lo que sugiere que el problema está en la contaminación de los sistemas de cloración en la planta de tratamiento, o bien que ha desaparecido el cloro residual de la red, tal vez por rotura de las tuberías maestras, lo cual es de esperar en una red de distribución antigua.4

Hay disminución en la calidad del agua una vez que llega a las casas, ya que sólo en el 73.9% de las muestras la calidad es satisfactoria (34.8% en la planta III). Esto indica que los sistemas de almacenamiento intradomiciliarios no mantienen la calidad con la que llega el agua, posiblemente porque los usuarios no lavan sus depósitos con la frecuencia necesaria para mantenerla.

Respecto a los coliformes totales y fecales, la calidad del agua distribuida es óptima en las tres plantas (100%), pero al llegar a los domicilios la situación cambia. En la zona de influencia de la planta I es mayor la contaminación en los sistemas de almacenamiento y distribución intradomiciliarios, posiblemente por aguas negras (origen fecal). Esto sugiere la existencia de fugas o filtraciones entre los sistemas de almacenamiento y distribución del agua en el interior de los domicilios y los sistemas de recolección de aguas negras (drenajes y sumideros domiciliarios), o entre el mismo suelo por fecalismo al aire libre.

Es importante que se vigilen constantemente los niveles de cloro del agua a todo lo largo de las redes de distribución, con énfasis especial en las zonas donde se detecten roturas de las mismas. Se recomienda que las autoridades sanitarias insistan en la campaña de limpieza de cisternas, tinacos y tuberías intradomiciliarias, al menos una vez al año.

Bibliografía

1. Ley General de Salud. Leyes y códigos de México. 5a. edición. México, D.F.: Editorial Porrúa, 1989:211.
2. Dirección de Ingeniería Sanitaria, Secretaría de Salud. Manual de saneamiento, vivienda, agua y desechos. México, D.F.: Editorial Limusa, 1984, secciones Gl-G4, NI-N2, A1-A2.
3. Organización Panamericana de la Salud. Guías para la calidad del agua potable. Washington, D.C.: OPS, 1985;I: 1-5,18-29.
4. Organización de Estados Americanos. Limnología sanitaria. Estudio de la polución de aguas continentales. Washington, D.C.: OEA, 1984:63-65,102-103.
5. Wayne WD. Bioestadística. Base para el análisis de las ciencias de la salud. México, D.F.: Editorial Limusa, 1979:91-92,143-144.
6. Organización Panamericana de la Salud. Guías para la calidad del agua potable. Washington, D.C.: OPS, 1987;II:3-30.
7. American Public Health Association, American Water Works Association, Water Pollution Control Federation. Standard methods for the examination of water and wastewater. 16a. edición. Washington, D.C.: American Public Health Association, American Water Works Association, Water Pollution Control Federation, 1985: 827-828,856-908.
8. Organización Panamericana de la Salud. Guías para la calidad del agua potable. Washington, D.C.: OPS, 1988;III:76-115.
9. Fernández-Escartín E. Microbiología sanitaria. Agua y alimentos. Guadalajara, México: Universidad de Guadalajara, 1981 ;I: 173-349.
 

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