Salud Pública de México

LA LOGICA DE UNA DE LAS CREENCIAS TRADICIONALES EN SALUD: ECLIPSE Y EMBARAZO EN OCUITUCO, MEXICO

LA LOGICA DE UNA DE LAS CREENCIAS TRADICIONALES EN SALUD: ECLIPSE Y EMBARAZO EN OCUITUCO, MEXICO

AUTORES


Roberto Castro, Lic. en Soc., Ph. D.(1)

(1) Dirección de Ciencias Sociales, Centro de Investigación en Sistemas de Salud, Instituto Nacional de Salud Pública, México.

RESUMEN

Se presenta un análisis de la lógica de una de las creencias tradicionales en salud más comunes en el ámbito rural mexicano, a partir de testimonios recogidos en la zona de Ocuituco, Morelos, México; la creencia se refiere al peligro que corre una mujer embarazada si se expone directamente a un eclipse de sol, o a la luna llena. Se discute la importancia que, desde la perspectiva de la investigación en salud pública, representa conocer la lógica que subyace a estas creencias, pues éstas se asocian a formas específicas de sufrimiento y, a su vez, dan lugar a conductas preventivas determinadas, que es importante tomar en cuenta si se busca incrementar la eficiencia de los programas de salud. Se discute la interrelación de otros elementos tradicionales (tales como la enfermedad "pérdida de la sombra" y la "teoría de lo frío-caliente") con esta creencia y se analizan algunas de las interpretaciones que se han formulado en torno a ella, y que han buscado vincular la pérdida de la sombra con la creencia del eclipse. Finalmente, se propone una interpretación alternativa a las existentes, a partir de una propuesta metodológica de tipo estructuralista. Esta interpretación se apoya en el mito náhuatl de la creación del sol y de la luna, y en información provista en fuentes históricas acerca de la naturaleza de los conejos dentro de aquella cultura. Se propone que la creencia sobre el eclipse debe vincularse a la teoría de lo "frío-caliente" pero no a la "pérdida de la sombra". El artículo concluye haciendo énfasis en la importancia de este tipo de investigaciones dentro del campo de la salud pública, pues a través de ellas es posible, por una parte, comprender la lógica que subyace a este tipo de concepciones y, por otra, reforzar el diálogo entre la medicina moderna y las medicinas alternativas; esto es, facilitar el encuentro que entre ambas tiene lugar todos los días en diversas comunidades del país.

Palabras clave: embarazo; labio fisurado; paladar hendido; comparación transcultural; México

ABSTRACT

An analysis of the logic of one of the commonest health beliefs in rural areas of Mexico is made, taking as a starting point testimonies collected in the area of Ocuituco, in the state of Morelos. This belief suggests that a pregnant woman is in danger of having a harelipped baby during a solar eclipse. The importance of the knowledge about the logic of this kind of beliefs is discussed from a public health perspective. These beliefs are associated with specific forms of suffering and give way to particular preventive measures which must be taken into account if the efficacy of health programs is to be increased. The interrelation of these beliefs with other traditional elements (such as the "loss of the shadow" and the "hot-cold theory") is discussed. Also, some of the already existing interpretations of this belief which seek to link the "loss of the shadow" with the solar eclipse belief are reviewed. Finally, an alternative interpretation of this belief is made from a structuralist methodological perspective. This interpretation is grounded in the Nahuatl myth on the creation of the sun and the moon, and in an analysis of the nature of rabbits in the Nahuatl culture, according to historic secondary sources. It is suggested that the belief about the danger of a solar eclipse must be interpreted in connection to the "hot-cold theory", but not to the "loss of the shadow". This paper concludes by emphasizing the importance of this type of research within the public health field, as it enables us both to understand the underlying logic of this type of conceptions, and to reinforce the dialogue between modern and alternative medicine, so that the daily encounter between these two types of medicine can be facilitated.

Key word: pregnancy; cleft lip; cleft palate; cross- cultural comparison; Mexico


Solicitud de sobretiros: Dr. Roberto Castro. Instituto Nacional de Salud Pública. Av. Universidad 655, colonia Santa María Ahuacatitlán, 62508 Cuernavaca, Morelos, México.

Introducción

Diversas investigaciones realizadas recientemente en comunidades rurales del centro de México1-3 han confirmado la sobrevivencia de creencias tradicionales relacionadas con la salud y la reproducción, así como su coexistencia con concepciones y servicios de salud modernos. Una de ellas se refiere al peligro que -se piensa- corren una mujer y su producto durante un eclipse de sol, o por la exposición a la luna llena. El objetivo de este artículo es ilustrar cómo este tipo de concepciones -"que, cuando las hallamos entre nosotros, llamamos supersticiones"4- responden a una lógica que es necesario comprender. La propuesta de fondo es que la investigación en salud pública no puede ignorar esas formas alternativas de interpretar el mundo, pues de ellas se derivan formas concretas de sufrimiento que desde el punto de vista de amplios sectores de la población se relacionan con su propia salud. Es decir, independientemente de su validez científica, estas concepciones se encuentran en el origen de muchas reacciones colectivas de angustia, estrés y ansiedad, y de consecuentes acciones prácticas que los individuos realizan con el fin de disminuir el grado de incertidumbre y precariedad que experimentan. Se trata, pues, de reacciones y acciones estrechamente relacionadas con la salud de la población, que la investigación en salud pública debe explorar con mayor profundidad.

Muchas de estas creencias pertenecían a una cosmovisión general que les daba unidad y sentido,5 y han sobrevivido a veces sólo en forma fragmentaria. Por ello, para explorar la lógica de una creencia en particular (por ejemplo que un eclipse o la luna llena son peligrosos durante el embarazo), es necesario referirse a otras teorías (como la polaridad calor-frío) que se le asocian estrechamente.

En la primera parte de este trabajo se presenta una breve descripción de la comunidad de Ocuituco (estado de Morelos), donde el autor recolectó, entre 1988 y 1992, los testimonios que dan pie a este análisis. En la segunda parte se presenta una caracterización de los riesgos de un eclipse de sol durante el embarazo, tal como lo muestran diversos testimonios recolectados por el propio autor en los años recientes, en la zona noreste del estado de Morelos. En la tercera parte se presenta un análisis, derivado de fuentes secundarias, en torno a los rasgos centrales de la dicotomía calor-frío y su relación con la etiología de las enfermedades, de acuerdo con las concepciones del antiguo mundo náhuatl. Del mismo modo, se analizan brevemente los orígenes y las características de la "pérdida de la sombra". En la cuarta parte se examina una interpretación que busca explicar la creencia del eclipse en conexión con la "pérdida de la sombra" y se muestra que esta explicación presenta algunos problemas lógicos. En seguida se propone una interpretación alternativa que se enmarca dentro de la teoría de lo "frío-caliente" y que deja de lado la "pérdida de la sombra". Se trata de mostrar, en última instancia, que la fuerza de este tipo de creencias radica en su propia lógica y coherencia.

LA COMUNIDAD DE OCUITUCO

Ocuituco es la cabecera municipal del municipio del mismo nombre, en el noreste del estado de Morelos. Es una comunidad de aproximadamente 3 200 habitantes (según censo realizado por el propio autor en 1988), localizada aproximadamente a 90 km al sureste de la Ciudad de México. El municipio tiene un área total de 80.71 kmý, lo que representa el 1.63% del área total del estado de Morelos.(6) Además de la comunidad de Ocuituco, el municipio cuenta con otras 14 comunidades de menor importancia, siendo las principales Huecahuasco, Huejotengo, Huepalcalco, Metepec y Jumiltepec. La comunidad de Ocuituco se conecta por carretera con otras dos comunidades de importancia equivalente: Tetela del Volcán (localizada a 7 km al noreste) y Yecapixtla (localizada a 10 km al oeste), cada una de las cuales es la cabecera de los municipios que llevan el mismo nombre. Cuautla, la segunda ciudad del estado (con más de 100 000 habitantes), se localiza a 35 km al suroeste de Ocuituco, y constituye la principal referencia económica y política para los habitantes de este lugar.

Ocuituco no es, según criterios oficiales, una comunidad indígena, toda vez que, de acuerdo al XI Censo General de Población y Vivienda, sólo 52 individuos (esto es, el 1.6% de su población) hablan una lengua indígena, principalmente el náhuatl. La mayoría de la población habla sólo el español. La comunidad, sin embargo, fue fundada desde antes de la llegada de los españoles7 y se localiza en el corazón de una zona etnocultural de carácter náhuatl.

La comunidad ha estado directamente expuesta a la influencia de la medicina moderna desde hace 40 años, cuando un pasante en servicio social decidió establecerse en la comunidad como el primer médico privado de la región. En la actualidad, la comunidad es escenario para la coexistencia de la medicina moderna y la tradicional, pues cuenta con un centro de salud de la Secretaría de Salud atendido por un médico pasante y una enfermera, cuatro médicos generales privados (entre los que se cuenta el pionero ya mencionado), y varios hueseros, yerberos, sobadores y parteras empíricas y tradicionales.

Comparada con otras comunidades rurales del centro de México, no existe nada en especial en relación con Ocuituco: como en muchos otros casos, sus habitantes hablan español, comparten un bagaje cultural que incluye elementos de origen náhuatl, y se dedican a la agricultura. Sin embargo, es precisamente este carácter "ordinario" de la comunidad lo que la hace relevante para el análisis que aquí se propone, toda vez que el postulado central de esta investigación es que, más allá de esta aparente "comunalidad", hay una racionalidad y una visión del mundo que es diferente de la asumida por la medicina moderna y que debe ser comprendida (en términos sociológicos).

TESTIMONIOS

Los testimonios que se presentan en seguida fueron recolectados en el marco de una investigación más general realizada por el autor, cuyo objetivo principal es explorar, desde una perspectiva sociológica, la experiencia subjetiva de la salud y la enfermedad de los habitantes de Ocuituco.8,9 El trabajo de campo se realizó en dos etapas, en 1988 y 1992, y consistió en la aplicación de 74 entrevistas a mujeres y hombres de la comunidad,(*) entre los que se incluyeron algunos curanderos tradicionales. El material recolectado se analizó siguiendo una metodología cualitativa mediante la que se buscaba identificar la lógica que estructura el discurso de los entrevistados.

(*) Por razones obvias la identidad de los informantes debe permanecer anónima.

En la comunidad de Ocuituco la creencia de que los astros pueden afectar a la mujer embarazada se presenta en, por lo menos, dos modalidades estrechamente relacionadas. Por una parte, se cree que un eclipse de sol durante el embarazo constituye un serio riesgo para la salud del producto. Los testimonios aquí presentados son elocuentes:

Hubo un eclipse fuerte cuando ella estaba embarazada y no tenía nada, y se aprovechó de ella el eclipse.

...a una vecina de acá le nació un niño mochito del labio. Dicen que fue un eclipse. Pero unos dicen que no es cierto, que por falta de alimento, yo no sé. Dicen que fue cuando un eclipse le come la luna al niño cuando está recién chiquitito.

Por otra parte, también se cree que la luna llena por sí misma puede ocasionar daños similares:

- ¨Qué ocurre con la luna llena?
- Por ejemplo, que cuando la luna llena deben de protegerse porque pueden ser, salen los niños algo así como lepoli... algo así...
- ­Ah, sí! labio leporino.

En síntesis, se cree que una mujer embarazada no debe exponerse directamente a un eclipse de sol ni a la luna llena pues su bebé puede nacer con labio leporino.

¿Cuál es la lógica de estas creencias? ¨De dónde surge la idea de asociar un fenómeno natural como un eclipse de sol o la simple aparición de la luna llena con la posibilidad de tener un bebé con labio leporino? Para responder esta pregunta es necesario, en primer lugar, revisar la teoría náhuatl de lo frío-caliente y su relación con las enfermedades tradicionales. Este es el objetivo de la siguiente sección.

LA TEORIA DE LO CALIENTE Y LO FRIO

Elementos generales

Diversas fuentes etnográficas10 han señalado la existencia de una polaridad frío-calor vigente en amplios sectores de la población mexicana. De acuerdo con esta teoría, prácticamente todo lo que existe en el universo posee una de estas dos cualidades (caliente o frío) en forma predominante. Esta cualidad no se refiere estrictamente al estado térmico de los cuerpos, sino a atributos de diverso tipo que van más allá de la temperatura física.

De acuerdo con Foster,11 la "teoría de lo frío-caliente" participa de una visión general del universo que supone una existencia limitada de los bienes disponibles. Esta es una concepción del mundo que presume que todos los bienes de la vida son limitados y que su cantidad no puede ser aumentada. Consecuentemente, en una comunidad donde existe esta orientación cognoscitiva, para que un campesino mejore sus condiciones de vida se requiere que alguien, en otra parte, sea despojado de por lo menos parte de sus bienes, independientemente de que esta última persona lo note o no. Aplicando este modelo, Ingham12 ha sugerido que, en la cosmovisión de los nahuas, el universo era concebido como compuesto de múltiples elementos positivos y negativos, los cuales en su conjunto eran limitados, y la suma de todos ellos equivalía a una totalidad neutra igual a cero. De acuerdo con este autor, la misma lógica subyacía a la dicotomía del universo en términos de lo frío y lo caliente. Esto es, el incremento de una de estas cualidades (por ejemplo la caliente) en un área específica, necesariamente resultaba en un decremento de la misma en otra área.

López Austin13 argumenta que la teoría de lo caliente y lo frío que se encuentra en México y en Mesoamérica no es, como lo sostiene Foster,14,15 una versión simplificada de la teoría humoral hipocrática, misma que fue reelaborada en el mundo árabe, llevada después a España como método científico durante la época de la dominación árabe y, desde el punto de vista de Foster, transmitida al continente americano a través de la conquista. Según López Austin, la teoría de lo caliente y lo frío que se encuentra en Mesoamérica, fue elaborada en este continente y no importada desde Europa. En su favor, argumenta que la polaridad caliente-frío existente entre los nahuas no se reduce al ámbito de la medicina, como en Europa, sino que se refiere al cosmos entero. Más aun, sostiene el autor, no es claro cómo los elementos de lo caliente y lo frío de la teoría hipocrática pudieron haberse difundido tan ampliamente en México, Mesoamérica y algunas partes de América del Sur, al mismo tiempo que los otros dos elementos de aquella teoría -lo seco y lo húmedo- se perdieron por completo. En cualquier caso, el debate sobre el origen (europeo o autóctono) de la teoría de lo frío y lo caliente en Mesoamérica no está concluido y existen buenos argumentos en favor de ambos puntos de vista.

Existe una gran diversidad de criterios para determinar, dentro de la perspectiva náhuatl, la calidad caliente o fría de las cosas. Por ejemplo, mientras Madsen10 ha encontrado que al granizo se le atribuye una calidad fría, López Austin13 ha informado evidencias en el sentido contrario. De hecho, la existencia de diversos criterios de clasificación de las cosas ha sido reportada no sólo entre diferentes comunidades en México, sino también entre los diversos habitantes de una misma comunidad.

En general, la calidad fría proviene del agua, mientras que la calidad caliente proviene del sol o de la energía generada dentro de las plantas y animales. Así, las frutas jugosas (limón, naranja, etc.) son consideradas frías, mientras que los alimentos picantes son calientes. Del mismo modo, los animales que habitan en el agua o en estrecho contacto con ella (peces, ranas, patos, etc.) son fríos. Existen, sin embargo, algunas excepciones a la asociación entre lo frío y el agua. Por ejemplo, las diversas formas de hielo (granizo, nieve, escarcha, etc.) se consideran calientes porque "queman" las plantas.

Como una derivación lógica de estas fuentes primarias de lo caliente y lo frío (sol y agua), son considerados calientes los seres obscuros (aquellos de color negro, café, rojo, etc.) así como aquellas cosas que producen una sensación "quemante" al ser ingeridas (tales como el chile, la cebolla, etc.), la carne roja (res, carnero), la mayoría de los aceites y las bebidas aromáticas.16 Por el contrario, son seres fríos aquéllos relacionados con la noche (como la luna), debido precisamente a la ausencia de luz y calor solar. Del mismo modo, son fríos los animales salvajes, las aves de corral, los conejos, las frutas amargas, las frutas con cáscara gruesa como el aguacate (porque los rayos solares no pueden atravesarla), la mayoría de los vegetales, el maíz, el frijol, y las cosas con colores claros17 (blanco, azul, etc.).

Es interesante advertir que los animales domésticos no son siempre clasificados como una totalidad, sino que sus diferentes partes poseen diferentes cualidades. Por ejemplo, la carne, la grasa y los cuernos de un toro son considerados calientes, su cabeza es fría, y su sangre y órganos internos son templados.10 Un razonamiento similar tiene lugar en relación con el cuerpo humano. Aunque los seres humanos son considerados, al nivel más general, como seres en equilibrio, no todo el cuerpo, ni todos los individuos poseen las mismas cualidades. Por ejemplo, los intestinos, el excremento, la saliva, la sangre menstrual, la grasa y las venas son considerados calientes, mientras que el cabello, el sudor y las verrugas son considerados fríos. Del mismo modo, se considera que una mujer embarazada se encuentra en un estado más caliente que el normal, en un frágil equilibrio.

Enfermedades frías y calientes

Como se señaló más arriba, el cuerpo humano era considerado como un organismo en equilibrio. Una dieta saludable debía incluir un adecuado balance entre alimentos fríos y calientes, de modo que se neutralizaran unos a otros. Las enfermedades son concebidas como el resultado del predominio de una de estas dos cualidades sobre la otra, y los tratamientos médicos se basan en el uso de la calidad opuesta a efecto de restaurar el equilibrio. Un aspecto central de las enfermedades frías y calientes era su etiología: las primeras eran consideradas el resultado de la intrusión, desde el exterior, de la calidad fría dentro de alguna parte del cuerpo;16 esta invasión podía ser el resultado de la exposición del individuo a una corriente de aire fría o a la ingestión de alimentos fríos. "Las enfermedades frías son en general incapacitantes, en las cuales las funciones motoras y sensoriales del cuerpo son alteradas o totalmente suspendidas... Las enfermedades frías en general no son visibles desde el exterior;(*) sus principales síntomas son el dolor y la inmovilidad".16 Las enfermedades calientes, por el contrario, son generadas dentro del propio organismo o son el resultado de largas exposiciones a los rayos del sol. Mientras que el dolor es síntoma de enfermedades frías, las sensaciones de irritación son indicativas de las enfermedades calientes. Las enfermedades calientes, a diferencia de las frías, son visibles desde el exterior pues se expresan a través de irritaciones o erupciones de la piel, fiebres, tos, ronquera, etcétera. En consecuencia, "un principio general de este sistema de patología es que lo frío daña a los individuos invadiendo sus cuerpos desde el exterior, mientras que lo caliente los daña a través de su expansión o desplazamiento desde el centro (interior) del cuerpo hacia su superficie".16

(*) Itálicas del autor.

La "pérdida de la sombra" es un ejemplo de enfermedad fría. Los antiguos nahuas concebían al ser humano como poseedor de varias entidades anímicas, de las cuales el tonalli, que se ubicaba en la cabeza y en la sangre, era la más importante. De acuerdo a López Austin,13 tonalli deriva del verbo náhuatl tona, que significa "irradiar". Actualmente se acepta que la idea de la sombra deriva del antiguo concepto tonalli. La sombra y el tonalli son concebidos como una fuerza que provee al individuo con energía y calor para vivir. Se concibe como una entidad luminosa y caliente que, entre otras cosas, regula el calor del cuerpo. Cuando se pierde la sombra, las víctimas pueden sufrir de fiebres severas, que se piensa son causadas por el sol, dado que la entidad reguladora (el tonalli o la sombra) no está presente para controlar la cantidad de calor a ser absorbida del sol. Si bien la sombra es invisible, se cree que tiene la misma forma que el cuerpo humano. Ello permite entender por qué en la actualidad se piensa que el tonalli es una fuerza luminosa y al mismo tiempo se le llama sombra: el concepto de sombra se relaciona con la idea de algo que adquiere la misma forma que el cuerpo que la posee, de manera que la idea de "obscuridad" (también contenida en el concepto sombra) no necesariamente es relevante en este caso.13

Una característica central de la sombra es su capacidad de abandonar el cuerpo al que pertenece: de ahí la idea de "pérdida de la sombra". Una de las formas más comunes en que esta "pérdida" puede ocurrir, es a través de un susto:

...tuve un susto de que a mi hija se le fue el niño al pozo... Claro que me espanté... y entonces ya no tenía yo hambre, andaba nada más con desguanzo de los brazos, de las piernas...

Los sustos pueden ser naturales o causados por seres sobrenaturales. Antiguamente se creía que en el mundo había seres sobrenaturales de naturaleza fría que siempre estaban ávidos de calor. Cuando un individuo perdía su sombra, estos seres sobrenaturales la tomaban para sí, con el fin de aprovechar su energía. Los signos y los síntomas de una persona que ha perdido su sombra concuerdan lógicamente si se consideran la naturaleza y las funciones atribuidas a esta entidad anímica: el paciente se debilita y puede presentar fiebre. Pero ciertamente nada puede ser observado desde afuera, tal como corresponde con las enfermedades de tipo frío. Las medidas para buscar, localizar, capturar, recuperar y restituir la sombra son un tanto diversas, pero todas participan de la misma lógica. La recuperación de la sombra se logra a través de un proceso de intercambio de la misma por otras cosas calientes. Así, las flores rojas, el agua bendita en jícaras rojas, el sahumerio de copal (que es una planta aromática), el maíz rojo, etcétera, son objetos que por sus atributos (el color rojo o su perfume) son considerados calientes, y que se ofrecen a los seres sobrenaturales, a cambio de la sombra que han tomado. Las advertencias que se hacen al paciente son también, lógicamente, consistentes: la sombra es de naturaleza caliente. Su pérdida deja al individuo en estado frío. Por lo tanto, comer o beber cosas frías (tales como aguacates, nopales, huevo, tomates) significa un riesgo mayor que debe ser evitado. Por esta misma razón algunos tés (que son de naturaleza caliente en tanto plantas aromáticas) son recomendados.

¿Cuál es, pues, la relación entre la teoría de lo frío- caliente y la creencia del eclipse? En la siguiente sección se responde a esta pregunta al mostrar la manera en que la lógica de lo frío-caliente permea creencias como la del eclipse.

LA LOGICA DE LO FRIO-CALIENTE EN LAS CREENCIAS SOBRE EL ECLIPSE

Existen diversas interpretaciones antropológicas de la creencia sobre el eclipse. Una de ellas sugiere que se pensaba que durante un eclipse de luna ésta era devorada; un efecto similar tenía lugar en el vientre de la mujer embarazada, en donde parte de los labios del producto en gestación eran también devorados.18 Este tipo de interpretaciones, sin embargo, suponen una visión mecánica del funcionamiento del universo, en donde se propone que algunos de los fenómenos naturales repercutían directamente en el cuerpo humano. Sin embargo, más que asumir dicho paralelismo entre el cosmos y el cuerpo humano, lo que hace falta es explicarlo a partir de los elementos que se conocen de la cosmovisión náhuatl.

Otra interpretación19 sugiere que se creía que durante un eclipse de sol tenía lugar un duelo entre el sol y la luna. Como resultado de esta confrontación, uno de estos dioses vendría a la tierra a devorar parte del tonalli (o sombra) del producto en desarrollo dentro de la mujer embarazada. Los efectos del ataque serían evidentes al nacer la criatura, cuando sería posible observar en su rostro las huellas de la agresión: su labio leporino.

Sin embargo, la idea de un ser divino (como la luna o el conejo) que viene a la tierra a devorar el tonalli es problemática. La idea es lógicamente consistente con la noción de que las enfermedades frías provienen del exterior. Pero es inconsistente con la idea de que la pérdida de la sombra, como cualquier otra enfermedad fría, no puede apreciarse desde afuera, esto es, de que no hay signos corporales externos que la reflejan (toda vez que un labio leporino es observable desde el exterior).

Más aun, las fuentes existentes en torno a la pérdida de la sombra y su recuperación señalan que si la sombra no se restablece, el paciente muere en pocos días. Si el nacimiento de un niño con labio leporino implica que por lo menos parte de su sombra fue devorada durante el embarazo, cabría esperar la existencia de procedimientos curativos específicos encaminados a restablecer la sombra de estas víctimas. En otras palabras, es lógico esperar que algunos estudios etnográficos proveyeran evidencias de que algo se hacía (o se hace) para reparar el daño que, en términos de pérdida de la sombra, presenta un recién nacido con labio leporino. Cabe pensar en dos alternativas ante este problema: la primera es suponer que los antiguos nahuas efectivamente hacían algo en estos casos, o que por lo menos tenían alguna razón para no hacer nada; sin embargo, ni la literatura sobre el tema ni los recientes estudios etnográficos han podido recuperar información sobre este punto. La segunda es aceptar que esta interpretación, que vincula la creencia sobre los riesgos del eclipse con la idea de la pérdida de la sombra, fuerza demasiado las cosas, por lo menos partiendo de la información actualmente disponible.

Nuestra hipótesis sugiere, en cambio, que la lógica inconsciente de esta creencia puede ser explorada a mayor profundidad. La antigua mitología náhuatl provee varios elementos iniciales para intentarlo.(*) De acuerdo con el mito de la creación del sol y la luna,20 un día los dioses se reunieron en el lugar llamado Teotihuacan y se preguntaron quién iluminaría el mundo. Dos de los dioses fueron seleccionados para competir por este privilegio. El primero, llamado Tecuciztécatl, era valiente y aguerrido. El segundo, llamado Nanahuatzin, era feo y tímido. Durante cuatro días hicieron penitencia y ofrecieron sacrificios. Los dioses encendieron una gran hoguera y a la media noche del cuarto día se reunieron en torno a ella. Los dioses invitaron primero a Tecuciztécatl a que saltara dentro de la hoguera para que pudiese ser transformado en sol. Tecuciztécatl intentó saltar cuatro veces pero las cuatro veces dudó. Como la regla era que nadie podía hacer más de cuatro intentos, vino el turno de Nanahuatzin. Este saltó de inmediato dentro de la hoguera. Al ver esto, y no queriendo ser derrotado, Tecuciztécatl saltó también. Más tarde los dos dioses, transformados en sendos soles, aparecieron en el horizonte. Como los dioses decidieron que no era posible que hubiera dos soles, lanzaron un conejo (un ser frío) contra el sol Tecuciztécalt, con el fin de obscurecer su brillo. Así, el segundo sol quedó transformado en la luna.21,22

(*) Lévi-Strauss ha mostrado, a lo largo de su obra, la importancia de los mitos en el estudio de las formas de pensamiento de las diferentes culturas.

De acuerdo con esta historia, el sol, la luna y un conejo han estado asociados desde los tiempos míticos. Más aun, el conejo es asociado a un dios que era valiente (bravo), pero que fue derrotado en una competencia por otro dios, originalmente débil, ahora convertido en el más poderoso de todos. ¨Cómo se relacionan todos estos elementos con la creencia actual que estamos analizando?

La creencia en el peligro de un eclipse de sol es muy antigua, tal como lo muestran diversas fuentes.20,22 Estas mismas fuentes también proveen información acerca de la naturaleza de los conejos, dentro del pensamiento náhuatl. Los conejos se asociaban con la desgracia y el infortunio. Por ejemplo, dentro de esta cultura, el primer año de cada ciclo (de 52 años) se llamaba ce tochtli, que significa "uno conejo". Este era un año muy temido porque se pensaba que sería de escasez y pobreza; la gente hacía penitencia y ofrecía sacrificios a los dioses, pues se sentía bajo un mayor peligro que lo normal.20

Más próximo al campo de nuestro interés, Sahagún también refiere que antiguamente era signo de mal ag�ero mirar a un conejo entrando en la propia casa: era señal de que esa casa sería robada, o de que algún miembro de la misma desaparecería en las montañas o en las barrancas, "donde andan los ciervos y los conejos".22

Esta información provee la clave para esclarecer la asociación que existe entre un eclipse de sol o la aparición de la luna llena, y el riesgo de tener un bebé con labio leporino, en el marco de la "teoría de lo frío-caliente":

1. De acuerdo con el mito de la creación del sol, un conejo fue utilizado para dañar a uno de estos dioses, para "robarle" algo de luz.
2. También de acuerdo a los antiguos mitos nahuas, el conejo se asocia con cosas que serán robadas dentro de la casa. Por ello, un conejo entrando en la propia vivienda puede interpretarse como el retorno del conejo, esta vez para dañar a aquellos que habitan la casa visitada, causando que alguien de esa casa desaparezca en las montañas o en las barrancas. La idea es la misma: el conejo se asocia con la idea de disminuir la visibilidad de las cosas: de uno de los dos dioses, en el caso del mito, de alguno de los habitantes de la casa, en el caso de esta "superstición".

 En la clasificación cósmica de lo frío y lo caliente, el sol era considerado caliente, mientras que la luna y los conejos eran fríos. Es claro que parte de la lógica que subyace a la etiología de las enfermedades frías y calientes puede ser aplicada en este caso. La amenaza de la luna y del conejo, que son entidades frías, viene de afuera, como en el caso de las enfermedades frías. En otras palabras, la luna y el conejo son asociados a alguien que de afuera vendrá a robar (o a causar algún daño) a la casa de uno. Sin embargo, al desvincular -como lo proponemos- la explicación del nacimiento de niños con labio leporino tras la exposición de la madre embarazada a un eclipse o a la luna llena, de la enfermedad de la "pérdida de la sombra", se evitan las inconsistencias como la anteriormente observada, y se preserva una interpretación totalmente consistente en términos lógicos.

En consecuencia, la lógica subyacente a la creencia en torno al eclipse y al peligro de tener un bebé con labio leporino puede explicarse en los siguientes términos: durante un eclipse de sol, es la luna la que obscurece al sol; se trata de una victoria temporal de la luna sobre el sol, un corto periodo durante el cual la luna (el otrora valiente y aguerrido dios) tiene plenos poderes para causar daño. Lo mismo cabe decir de las noches de luna llena. Es durante estos periodos cuando el conejo de la luna puede regresar y: a) replicarse a sí mismo en aquellos seres humanos que pronto nacerán (haciendo que su rostro se parezca al de él mismo al nacer con los "labios comidos", de ahí la palabra leporino);18 o bien, b) entrar en la casa de uno (en este caso, dentro del vientre materno) y robar algo (en este caso, una porción de los labios).

Esto sólo puede ocurrir cuando la luna domina en el cosmos, esto es, cuando la luna ha derrotado temporalmente al sol o cuando hay luna llena. Sólo en estos casos, la bravura de Tecuciztécatl puede manifestarse de nuevo.

La consistencia de las medidas que adoptan los individuos para prevenir los efectos adversos de un eclipse durante el embarazo con la lógica que se está analizando, es también clara.(18) En la actualidad se piensa que el uso de un seguro o de algún objeto metálico bajo la ropa protege a la mujer y al niño:

Yo cuando me casé me decía mi cuñada: "ponte unas tijeras, unos alfileres aquí en cruz, no sea que vaya a pasar un eclipse y deja a tu hijo mocho". Y ya me ponía los prendedores aquí o también me decía: "en la noche ponte unas tijeras en tu cabecera porque vaya a pasar..." que dice que pasaba de noche un eclipse.
- ¨Y no hay nada que una mujer pueda hacer para que el eclipse no le haga daño?
- ­Ah cómo no! Puede cargar, por ejemplo, un alfiler, un prendedor, unos aretes, o anillos, o pulsera, que sea fierro, para que no se aproveche de ella el eclipse, porque eso sí es malo. Hay personas que les llega a suceder y hay personas que pues no.

Antiguamente, tal como lo refieren las diversas fuentes citadas, se creía que era necesario utilizar un pedernal o una obsidiana. Todos estos objetos (metales y piedras) son objetos fríos. ¨Cómo puede un objeto frío prevenir el daño causado por otros seres fríos? Como se indicó más arriba, se consideraba que las mujeres embarazadas están en un estado más caliente que el normal, y al mismo tiempo en un frágil estado de equilibrio. Es posible que los objetos fríos colocados cerca del vientre de la mujer embarazada cumplan la función de "neutralizar" su estado caliente; si éste fuera el caso, cumplirían la función de confundir a los seres divinos fríos (conejo, luna) que buscan seres calientes (mujer embarazada) para dañarlos. Cabe también la posibilidad de que lo que tienen en común los metales y las piedras no sea su carácter frío sino su valor (las piedras preciosas en la antig�edad, los metales en la actualidad). Un estudio subsecuente deberá explorar esta hipótesis alternativa y, de confirmarse, investigar la manera en que se relaciona con la lógica de lo frío y lo caliente.

Material y Métodos


Resultados


Discusión

Como se sabe, el peso de las concepciones tradicionales en torno a la salud y la reproducción humana continúa siendo muy significativo en nuestro país. Es frecuente, desde la perspectiva de la medicina moderna, considerar a este tipo de creencias como un conjunto de concepciones irracionales sin fundamento. Hemos mostrado, sin embargo, que a tales concepciones les asiste una lógica rigurosa y un marco conceptual consistente, dentro de los cuales un eclipse de sol y el nacimiento de niños con labio leporino pueden ordenarse en términos de causa-efecto sin contradicción. No es que estos paradigmas hayan probado, en términos científicos, la vinculación entre estos dos fenómenos. Por el contrario, estos paradigmas han mostrado que, aun prescindiendo de la prueba científica tal como se la conoce desde una perspectiva académica, es posible explicar el mundo en términos coherentes y actuar y sufrir en consecuencia. La interpretación que se propone tampoco significa que esta lógica está presente conscientemente en la mente de quienes tienen estas creencias. En otras palabras, no cabe esperar que quienes creen en el peligro de los eclipses puedan ofrecer alguna de las tres interpretaciones que se han discutido en este artículo. Ello es así porque la lógica de estas creencias es como la "gramática" del lenguaje: ella determina nuestra forma de hablar, y por ella es posible comunicarnos; sin embargo, aunque todos la usamos, sólo unos cuantos están conscientes de ella. No es necesario estar consciente de las reglas gramaticales para poder hablar. Lo mismo puede decirse de quienes poseen estas creencias. No es necesario conocer las interpretaciones que se han discutido para poder creer. En ambos casos, sin embargo, hay una lógica subyacente que estructura el lenguaje, en un caso, y las creencias, en otro.

Cabe, sin embargo, un matiz: los actores sociales, como tales, "interpretan" constantemente su realidad, esto es, buscan atribuir sentido a sus circunstancias y a sus actos. No puede pensárseles como tabula rasa sobre quienes las creencias se imponen absolutamente. Por el contrario, la complejidad del fenómeno que nos ocupa estriba en que la fuerza lógica de las creencias coexiste con la capacidad de los individuos para evaluarlas y para decidir el grado y la forma en que se adscriben a ellas. En este artículo sólo se ha dado cuenta de la estructura lógica de la creencia del eclipse y el embarazo. Quedan aún por explorar las variantes históricas que adquiere el interjuego entre la aparente solidez interna de las creencias y la dinámica propia de la acción social.

Mediante el estudio de estas concepciones es posible comprender mejor el dictum de Lévi-Strauss en el sentido de que la lógica de los mitos y la de la ciencia contemporánea son semejantes y que, por tanto, "el hombre ha pensado siempre igualmente bien".4 La investigación en el campo de las concepciones en torno a la salud debe contemplar que la superioridad de la ciencia sobre otras formas de pensamiento no necesariamente radica en la lógica que se utiliza. A partir de estas distinciones, la salud pública contemporánea se encuentra en mejores condiciones para dialogar con esas formas alternativas de pensamiento que sobreviven, evidentemente, gracias a su fuerza intrínseca: su propia lógica.

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