Salud Pública de México

CARACTERÍSTICAS RELACIONADAS CON ETS/VIH DE HOMBRES QUE TRABAJAN EN BARES DE LA CIUDAD DE MÉXICO DONDE SE EJERCE LA PROSTITUCIÓN FEMENINA

CARACTERÍSTICAS RELACIONADAS CON ETS/VIH DE HOMBRES QUE TRABAJAN EN BARES DE LA CIUDAD DE MÉXICO DONDE SE EJERCE LA PROSTITUCIÓN FEMENINA

AUTORES


FELIPE URIBE-SALAS, M.C., M.S.P.(1) CARLOS HERNANDEZ-GIRON, M.C.(1) CARLOS CONDE-GONZALEZ, Q.B.P. M. EN C., DR. EN C.(2) AURELIO CRUZ-VALDEZ, M.C., M.S.P.(1) LUIS JUAREZ-FIGUEROA, M.C.(2) MAURICIO HERNANDEZ-AVILA, M.C., M.SC., PH.D.(1)

(1) Centro de Investigación en Salud Poblacional, Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), México.
(2) Centro de Investigación sobre Enfermedades Infecciosas, INSP, México.

RESUMEN

Objetivo. El presente trabajo se realizó con el fin de conocer las características de hombres que trabajan en bares donde se realizan actividades del sexo comercial femenino en la Ciudad de México, así como determinar la seroprevalencia de algunas enfermedades de transmisión sexual (ETS) en ellos. Material y métodos. Se estudió a un grupo de 171 hombres, empleados de bares donde hay mujeres trabajadoras del sexo comercial (MTSC), pues se asumió que
aquéllos estaban en contacto de riesgo potencial con éstas. Los sujetos contestaron un cuestionario que inquiría sobre sus características sociodemográficas, antecedentes de ETS y comportamiento sexual y, asimismo, proporcionaron una muestra de sangre. Para el diagnóstico serológico de T. pallidum se utilizaron las pruebas de RPR-FTA/ABS; para el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), ELISA y Western blot; para el virus herpes simple tipo 2(VHS-2), Western blot, y para el virus de la hepatitis B (VHB), anti-HBc  mediante ELISA. Se realizó análisis univariado para obtener las prevalencias de las ETS estudiadas y los porcentajes de las características de cada uno de los sujetos; análisis bivariado para establecer asociaciones entre la frecuencia de marcadores serológicos de infección por el VIH-2 y las características sociodemográficas, antecedentes de ETS y comportamiento sexual de estos hombres; la razón de momios como medida de asociación entre las variables estudiadas y su intervalo de confianza como prueba de hipótesis de la diferencia en los riesgos; y el análisis multivariado para saber el efecto que cada variable usada en el modelo tuvo en el riesgo de infección por el VHS-2. Resultados. Los sujetos tenían un nivel bajo de marcadores serológicos de infección: VIH (0.0%), T. pallidum (2.4%) y vhb (1.8%). Sin embargo, el estado de infección por el VHS-2 (32.4%) fue considerado intermedio entre la frecuencia en las MTSC de bares (55.5%), por un lado, y las frecuencias en hombres heterosexuales (14.6%) y de mujeres de población general (29.3% y 17.9%), por el otro. Conclusiones. Los predictores de infección por el VHS-2 en los sujetos estudiados fueron la edad y el haber tenido relaciones sexuales con MTSC. Esto último muestra la existencia de nexos entre ambos grupos en términos de ETS, por lo que se considera que es el momento de establecer medidas preventivas respecto de los hombres que trabajan en bares y que tienen relación riesgosa con MTSC.

Palabras clave: enfermedades sexualmente transmisibles; grupos vulnerables; hombres; México



ABSTRACT

Objective. This research work intended to describe the characteristics and the seroprevalence of some sexually transmitted diseases (STD), in men working in bars where female commercial sex takes place. Material and Methods. The study included an evaluation of 171 males during 1993, who were employed in bars and who were potentially at risk of contact with female commercial sex workers (FCSW). A structured survey was conducted in order to collect information about social, demographic and sexual behavior characteristics. Blood samples were also obtained to test for antibodies against Treponema pallidum (RPR/FTA-ABS), human
immunodeficiency virus (VIH) (ELISA, Western blot), Herpes simplex virus type-2 (HSV-2) (Western blot) and the core antigen of hepatitis B virus (HBV) (ELISA). Results. Test results showed low infection rates of HIV, T. pallidum and HBV: 0%, 2.4% and 1.8%, respectively. However, their HSV-2 infection proportion (32.4%) was considered intermediate in comparison to the prevalence of FCSW from bars (55.5%), to that found in heterosexual men (14.6%), and to proportions found in women general population (29.3% and 17.9%). Conclusions. The men's age and a history of sexual intercourse with FCSW were strong predictors of HSV-2 infection. These findings evidence a relationship between men working in bars and fcsw in terms of std transmission and show the need for preventive care directed to this group.

Key words: sexually transmitted diseases; risk group; men;
Mexico

Solicitud de sobretiros: Dr. Mauricio Hernández Avila. Director del Centro de Investigación en Salud Poblacional, INSP. Av. Universidad 655, colonia Santa María Ahuacatitlán, 62508 Cuernavaca, Morelos, México.

Introducción

LAS ENFERMEDADES DE transmisión sexual (ETS), constituyen el grupo más frecuente de enfermedades infecciosas, de declaración obligatoria, en personas de 15 a 50 años, a nivel mundial. Anualmente se producen unos 250 millones de casos de ETS (685 000 infectados diarios) en el mundo, de los cuales un millón corresponde a infecciones causadas por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).1 Se conocen más de 20 agentes etiológicos; algunos como Chlamydia trachomatis, el VIH, el virus de la hepatitis B (VHB) y el virus herpes simple tipo 2 (VHS-2), tienden a sustituir en frecuencia e importancia a las bacterias "clásicas" como Neisseria gonorrhoeae, Treponema pallidum y Haemophilus ducreyi.2,3

En México, el número de casos acumulados de sida hasta mayo de 1994 era de 18 560, con una tasa de incidencia de 213 casos por millón. Desde los inicios de la epidemia del SIDA en México, la razón hombre-mujer de casos de sida ha variado de 17:1 en 1983 a 6:1 en 1993. La transmisión por vía sexual ha aumentado en ambos sexos. Así, en hombres representó un 85% de todos los casos en 1991, aumentando a un 90% en 1993, mientras que en mujeres, de un 41% de casos en 1991 aumentó a 57% en 1993; esto último sugiere que la transmisión heterosexual del SIDA está pasando a primer plano.4,5


Aunque se ha señalado que las mujeres trabajadoras del sexo comercial (MTSC), presentan comportamiento de alto riesgo para adquirir y transmitir el VIH y otras ETS, pocos estudios se han realizado en México para determinar las prevalencias representativas y los factores de riesgo asociados con la dinámica de tal transmisión. Diversos estudios han reportado prevalencias variadas. Por ejemplo, en 1989 Gallegos-García notificó 35% de tricomoniasis vaginal y 21% de uretritis gonocócica (n= 119).6 En 1992, Conde-González y colaboradores encontraron: 63.4% de anti-VHS-2; 9% de anti-VHBc y 6.6% de T. pallidum (n= 3 285).7 Estos resultados demuestran que la frecuencia de ETS es alta en MTSC, y pueden estar jugando un papel importante en la transmisión heterosexual del VIH y otras ETS.

En México no se ha estudiado la prevalencia de ETS en hombres que trabajan en los mismos sitios que las MTSC, principalmente bares, donde se desempeñan como meseros, cantineros, porteros, etcétera.

El presente trabajo se realizó con objeto de conocer las principales características sociodemográficas, de antecedentes de ETS y de comportamiento sexual, de hombres que laboran en bares donde se realizan actividades del sexo comercial femenino en la Ciudad de México, y considerar su probable papel en la transmisión heterosexual de ETS, así como determinar la seroprevalencia de algunas ETS en ellos.

Material y Métodos

Durante el último trimestre de 1992, se construyó un marco muestral basado en la identificación de sitios tales como bares, estéticas y puntos de calle, donde se practicaba la prostitución femenina, en un área urbana de la Ciudad de México.* En el presente trabajo se consideró que, dentro de esas tres categorías de sitios, se encuentran representadas las principales formas en que la prostitución es organizada, en el área urbana elegida para el estudio.


* Manuscrito en preparación.


Debido a que solamente en bares es posible encontrar un grupo importante de sujetos masculinos involucrados en el funcionamiento de esos negocios, como meseros, porteros, cantineros, encargados y músicos, fue en bares y no en estéticas ni puntos de calle donde se realizó el presente trabajo. Para fines descriptivos, el nombre genérico de periféricos será utilizado para identificar a estos sujetos.

La construcción del marco muestral permitió la identificación de 106 bares, de los cuales se seleccionaron aleatoriamente 30 para realizar el estudio en 171 periféricos, con un promedio de seis individuos por bar.8 Previo consentimiento informado, se aplicó un cuestionario que comprendía cuatro secciones. La primera correspondió a datos sociodemográficos como edad, escolaridad, ocupación en el bar y estado civil. Una segunda sección incluyó preguntas sobre la historia de hábitos y estado de salud. La siguiente sección interrogó sobre la experiencia sexual de los periféricos en relación con el número de parejas estables, ocasionales y con prostitutas, así como uso de condón y, finalmente, una cuarta sección se refirió a los medios de comunicación más importantes donde los sujetos pudieron haber obtenido información sobre SIDA/ETS.

Todos los individuos entrevistados, excepto uno, proporcionaron voluntariamente una muestra de sangre para detección de marcadores serológicos de las siguientes ETS: sífilis, hepatitis B e infección por VIH y por VHS-2. El análisis serológico incluyó pruebas de tamizaje y confirmación, de acuerdo con el manual de procedimientos  adoptado en el laboratorio del Centro de Investigaciones sobre Enfermedades Infecciosas;9 para detección de T. pallidum se emplearon reaginas rápidas en plasma (RPR) y FTA-ABS; para VIH, ELISA y Western blot realizado en el Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (INDRE); para VHS-2, inmunoelectrotransferencia específica de tipo; y para VHB, anticuerpos por ELISA contra el antígeno "core" de hepatitis B (Anti-HBc).

Los datos se analizaron en los paquetes estadísticos STATA 3.1, SPSS (PC) 4.0 y EGRET 0.25.6. Mediante un análisis univariado se obtuvieron las prevalencias de las ETS estudiadas y los porcentajes de cada una de las características de los sujetos. El análisis bivariado se aplicó exclusivamente para establecer asociaciones entre la  frecuencia de marcadores serológicos de infección por el  VHS-2 y las características sociodemográficas, antecedentes de ETS y de comportamiento sexual de los periféricos. La razón de momios se utilizó como medida de asociación entre las variables estudiadas y su intervalo de confianza como prueba de hipótesis de la diferencia en los riesgos. Se realizó un análisis multivariado para conocer el efecto que tuvo en el riesgo de infección por el VHS-2 cada variable utilizada en el modelo.

Resultados

Las prevalencias de las ETS estudiadas fueron: 2.4% para sífilis, 1.8% para hepatitis B, 32.4% para herpes simple tipo 2 y 0.0% para VIH (cuadro I).

Los datos sociodemográficos muestran que se trata de una población joven, ya que el 87.1% (148/170) tiene menos de 45 años. En el cuadro II se observa la serie detallada de variables sociodemográficas, de hábitos sexuales y la prevalencia de marcadores de sífilis y hepatitis para la población estudiada.

A pesar de que el 14.4% (23/160) de los sujetos refirió haber tenido algún síntoma sugestivo de ETS durante el último año, solamente el 8.6% (14/163) refirió antecedentes de ETS durante el mismo periodo. Al estudiar el número de parejas sexuales regulares, aparte de la esposa, 24.6% de los entrevistados (42/171) manifestó formar pareja sexual con dos o más mujeres. Por otra parte, 70.76% (121/171) refirió haber formado pareja ocasional una vez en el último año. De éstos, el 42.1% (51/121) indicó que las relaciones fueron con MTSC.

De 109 hombres (63% de los entrevistados) que tuvieron relaciones con al menos una MTSC en toda su vida, 49% (54/109) nunca ha usado condón. Por otra parte, 1.8% (3/169) de los entrevistados reveló haber tenido relaciones sexuales con parejas de su mismo sexo: dos bisexuales y un homosexual (cuadro II).





Otras preguntas revelaron que hasta el 61% de estos hombres no concedió un valor preventivo de infección genital a la higiene propia de esa zona corporal; en cuanto a sus principales fuentes de información sobre ETS/SIDA, la televisión, los diarios y los folletos constituyeron los vehículos para el 70% del grupo estudiado. Cabe destacar que el 39.8% de los sujetos afirmó tener algún antecedente de donación de sangre, 6% de transfusión sanguínea y 2.4% de antecedentes de uso de drogas intravenosas, alguna vez en su vida.

Tomando en cuenta que existe una baja prevalencia de marcadores serológicos de ETS en los sujetos estudiados, excepto para herpes, se realizó un análisis bivariado que mostró una asociación directamente proporcional entre la prevalencia de marcadores de infección por el VHS-2 y la edad. Al analizar el estado civil se encontró que el grupo de sujetos casados y el de viudos o divorciados tuvieron un riesgo significativamente mayor de infección que el grupo de solteros (RM= 3.5 y 5, respectivamente) (cuadro III).

Al analizar la escolaridad se encontró que el grupo de sujetos analfabetas o que tuvieron estudios de primaria incompleta presentó un riesgo 1.9 veces mayor de infección por el VHS-2 respecto del grupo de sujetos de mayor escolaridad (con estudios de bachillerato y profesional), aunque esa diferencia no fue significativa. Se exploró el antecedente de ETS durante el último año, mencionado verbalmente por los sujetos, encontrando un riesgo 2.2 veces mayor entre los que refirieron haber tenido al menos una ETS, pero esa diferencia no fue significativa. Una situación similar se encontró al analizar el resultado serológico de infección por T. pallidum y su relación con el marcador de infección por herpes, encontrando un riesgo 6.7 veces mayor entre quienes tuvieron resultados seropositivos para ambos marcadores (cuadro III).

Considerando que los riesgos de infección según el estado civil de los sujetos estudiados pudiera estar confundido por el efecto de la edad, se realizó un análisis multivariado por regresión logística. Los resultados mostraron que la edad se comporta como predictor del riesgo de infección por VHS-2, mientras que el efecto que había mostrado el estado civil desaparece. Al modelo multivariado se agregaron dos variables continuas: el número de mujeres diferentes con las que los sujetos habían tenido contacto sexual durante el último año y el número de prostitutas en el mismo periodo (cuadro III).

Los resultados mostraron que no hubo diferencia en el riesgo de infección por el VHS-2, de acuerdo con el número de relaciones sexuales con diferentes mujeres durante el último año. Sin embargo, el riesgo de infección fue 0.51 veces mayor por unidad de cambio, al considerar el número de relaciones sexuales con prostitutas.

Discusión

A diferencia de las infecciones transmitidas por vía aérea como el sarampión o la influenza, que se propagan por la concentración de personas en espacios cerrados, la epidemiología de las ETS se distingue porque la frecuencia de una nueva infección depende, en gran medida, de las costumbres y hábitos sexuales que prevalecen en una población determinada.(10,11) En relación con la transmisión del VIH en México se ha encontrado, por ejemplo, que el comportamiento homo y bisexual, así como la práctica receptivo-anal respecto de la insertiva y el número de parejas sexuales masculinas, estuvieron relacionados significativamente con la frecuencia de infección por el VIH en hombres.12

En diversos estudios se ha notificado que las MTSC tienen, debido al tipo de actividad sexual que realizan, un comportamiento de riesgo para adquirir y transmitir el VIH y otras ETS.13-17 Aunque en México se han realizado algunas investigaciones para estimar la frecuencia de ETS en prostitutas, pocos han evaluado el status de ETS en sus clientes o en sujetos que han mantenido una relación cercana, laboral o de pareja regular, con ellas.

En el presente trabajo se estimó el status de algunas ETS en un grupo de sujetos que laboraban en bares donde se realizan actividades del sexo comercial femenino, en un área urbana de la Ciudad de México. Durante la construcción del marco muestral de sitios de prostitución como estéticas, puntos de calle y bares, para la realización de un estudio de prevalencia de ETS en MTSC, se observó el estrecho contacto que establecían los periféricos con las mujeres. Por ejemplo, algunos les brindaban protección o les conseguían clientes; otros solamente establecían relaciones de trabajo con ellas. Sin embargo, de las observaciones se desprendió la hipótesis de que este grupo de periféricos podría ser considerado de riesgo para adquirir y transmitir ETS debido al estrecho contacto que establecían con estas mujeres.

Aunque algunos estudios realizados en MTSC en México han mostrado prevalencias de infección por el VIH entre 1.2 y 5.2%,18,19 en la mayoría de los trabajos se han encontrado prevalencias consistentemente bajas, menores al 1%.7,20-22 Los resultados preliminares en las MTSC estudiadas en el marco muestral que se encuentra relacionado con el presente trabajo, mostraron una frecuencia de 0.3% (1/328) en las mujeres que trabajaban en bares.8 En el presente caso, ninguno de los periféricos resultó seropositivo al VIH lo cual demuestra que, por el momento, la frecuencia de esa infección entre ambos grupos es baja. Varias razones podrían explicar la ausencia de casos de infección por el VIH en este grupo de sujetos: una podría ser que no existió en ellos una práctica homo o bisexual importante; otras razones podrían ser que los sujetos mostraron una frecuencia baja de antecedentes de transfusión sanguínea y de drogadicción intravenosa y a que la frecuencia de la infección por el VIH es baja en las MTSC estudiadas en bares.



La frecuencia de marcadores serológicos de infección por sífilis fue de 2.4% en los periféricos. Un estudio realizado en sujetos masculinos que acudieron a una clínica del Consejo Nacional de Prevención y Control del SIDA (CONASIDA) a realizarse la prueba de escrutinio para el VIH, mostró una seroprevalencia de marcadores de infección por sífilis de 4.2% (26/624) para heterosexuales, 7.1% (17/241) para  bisexuales y 10.2% (35/346) para homosexuales.7 A pesar de que un estudio llevado a cabo en MTSC, que acudieron a realizarse la prueba de escrutinio para el VIH en una clínica de CONASIDA en la Ciudad de México, indicó una frecuencia global de marcadores de infección por sífilis de 8.2% (253/3098),23 los resultados preliminares en las MTSC de bares estudiadas en el marco muestral mostraron una frecuencia de 4.5% (15/328).8 Puede observarse que no existe diferencia significativa entre la frecuencia de marcadores de infección por sífilis de los periféricos y los sujetos clasificados anteriormente como heterosexuales, tomando en cuenta el intervalo de confianza de la diferencia de proporciones (IC 95% 0.0-4.3), así como tampoco con la frecuencia encontrada en MTSC en bares (IC 95% 0.0-5.3). Estos últimos tres resultados se asemejan más a las frecuencias de marcadores de infección por sífilis encontrados en mujeres de población general que acudieron a consulta ginecológica en las ciudades de Cuernavaca (2.5%, 10/389)(24) y de México (1.1%, 5/458).*

* Datos no publicados

La frecuencia de marcadores serológicos de infección por el vhb (Anti-HBc) fue de 1.8% (3/170) y no se diferenció de la encontrada en el grupo de mujeres de bares estudiadas en el marco muestral (0.8%, 3/360),8 cuyo IC de la diferencia de proporciones fue de 0.0% a 3.12%. Estas cifras son muy similares a las encontradas en mujeres de población general que acudieron a consulta ginecobstétrica en las ciudades de México (1.9%, 9/461) y Cuernavaca (3.7%, 15/404).* Estos resultados sugieren que existe, por el momento, una frecuencia baja de marcadores anti-HBc tanto en el grupo de sujetos estudiados, como en el de MTSC de bares del marco muestral.

* Datos no publicados

Debido a que la frecuencia de marcadores de infección por VIH, sífilis y hepatitis B (anti-HBc) es baja, tanto en el grupo de sujetos estudiados en el presente trabajo como en las MTSC de bares identificadas en el marco muestral, es imposible establecer con certeza una relación entre ambos grupos de acuerdo con sus frecuencias de ETS (cuadro II). ¿Esto quiere decir que los periféricos son un grupo de sujetos que, aunque trabajan en bares donde se ejerce la prostitución femenina, no tienen relaciones sexuales con las MTSC, de tal manera que no representan un grupo de riesgo para adquirir y transmitir ETS?

Si se toma en cuenta que la frecuencia de marcadores serológicos de infección por el VHS-2 se categorizó en un status medio en los periféricos estudiados con 32.4% de casos, su estudio podría llevar a una respuesta a la pregunta anteriormente formulada. En este sentido resulta interesante observar que esa frecuencia es significativamente mayor que la encontrada en sujetos que acudieron a realizarse la prueba de escrutinio para el VIH en una clínica de CONASIDA en la Ciudad de México y que fueron clasificados como heterosexuales (14.6%, 29/199);* el IC para la diferencia de proporciones se encontró entre 9.2 y 26.3%. Por otro lado, la frecuencia de marcadores de infección por el VHS-2 en las MTSC de bares estudiadas en el marco muestral, fue significativamente mayor (53.9%, 177/328)8 que la frecuencia en los periféricos (IC 95% 16.6-34.4). No obstante, los periféricos presentaron una frecuencia de infección por el VHS-2 relativamente mayor que las frecuencias encontradas en mujeres de población general que acudieron a consulta ginecobstétrica en las ciudades de Cuernavaca y de México, donde se encontraron 29.3% (114/389)(24) y 17.9% (81/451).*

* Datos no publicados

En consecuencia, es posible considerar que la frecuencia de marcadores de infección por el VHS-2 en los periféricos se encuentra en un status intermedio entre las frecuencias en las MTSC de bares, estudiadas en el marco muestral por un lado, y las frecuencias encontradas en sujetos heterosexuales que acudieron a realizarse una prueba de escrutinio para el VIH y en mujeres de población general que acudieron a consulta ginecobstétrica, por el otro.

Al estudiar las características de los periféricos en relación con la frecuencia de marcadores serológicos por el VHS-2, los resultados mostraron un incremento significativo en el riesgo de infección relacionado con el incremento de la edad. Este fenómeno lo han descrito diversos autores que consideran que la edad se encuentra relacionada con el número de años de actividad sexual y con el número de parejas  sexuales que un individuo pudiera tener en un momento determinado de su vida, lo que resulta en un riesgo que se acumula a través del tiempo.25-28 El estado marital ha sido considerado como un indicador de comportamiento sexual riesgoso, sobre todo en mujeres. Esto podría explicar la existencia de una frecuencia mayor de hospitalización de mujeres por enfermedad pélvica inflamatoria entre las solteras, respecto de las casadas, que supondría un mayor número de parejas sexuales entre las primeras.29 En hombres, algunos autores no encontraron diferencia en el riesgo de infección por el VHS-2 entre solteros y casados, controlando el efecto por edad.28 En el presente trabajo el efecto crudo del estado civil en el riesgo de infección por el VHS-2, perdió su significancia al controlar por edad, escolaridad, antecedentes de ETS y número de parejas femeninas durante el último año. Sin embargo, se observó que el haber estado casado en el momento del estudio tuvo un efecto protector (RM= 0.75) respecto de los sujetos solteros, aunque esta diferencia no fue significativa.

Cabe resaltar que los sujetos que tuvieron antecedentes de ETS y que fueron seropositivos a sífilis presentaron riesgos 2.97 y 4.12 veces mayores de infección por el VHS-2 que los sujetos sin esos antecedentes, aunque estas diferencias no  fueron significativas. Otros autores hicieron hallazgos similares en mujeres, en quienes el riesgo de infección por el VHS-2 fue 1.7 (IC 95% 1.5-1.9) veces mayor entre las que tuvieron al menos un antecedente de gonorrea, sífilis, vaginitis, enfermedad pélvica inflamatoria y condiloma acuminado, respecto de las que no tuvieron antecedentes.25 Estos datos sugieren que las personas que han tenido antecedentes de ETS presentarían un comportamiento sexual de riesgo mayor para contraer la infección por el VHS-2, que los sujetos sin esos antecedentes.

Por ejemplo, el número de parejas sexuales diferentes de un sujeto en un periodo determinado, ha estado asociado significativamente con la prevalencia de diferentes ETS.11 Algunos autores estimaron el riesgo de infección por el VHS-2 en sujetos masculinos de población general, analizando la variable "número de parejas sexuales en toda su vida" como continua y controlando por edad, encontrando una RM ajustada de 1.3 (ic 95% 1.2-1.6), lo que significa que el riesgo de infección aumenta 0.3 veces por cada nueva pareja sexual.27

En el presente trabajo se realizó un análisis multivariado que incluyó dos variables cuantitativas: "el número de mujeres distintas" y "el número de esas mujeres que fueron prostitutas", con las cuales los periféricos tuvieron relaciones sexuales durante el último año, ajustando su efecto por edad, escolaridad, estado civil y antecedentes de ETS. Los resultados mostraron que no existió diferencia en el riesgo de infección por el VHS-2 según "el número de mujeres distintas" (RM= 1.02; IC 95% 0.91-2.09). Sin embargo, el riesgo de infección por el VHS-2 de acuerdo con "el número de prostitutas", aumentó significativamente 0.51 veces por cada relación con una nueva pareja durante el último año (RM=1.51; IC 95% 1.09-2.09).

El trabajo concluye que tanto el grupo de MTSC de bares estudiadas en el marco muestral, como en los periféricos que trabajaban en esos bares en el momento del estudio, presentaron un status nulo o bajo de marcadores de infección por el VIH, T. pallidum y VHB (Anti-HBc). Sin embargo, el status de infección por el VHS-2 en los periféricos fue considerado intermedio entre una frecuencia más alta en las MTSC de bares, por un lado, y frecuencias más bajas encontradas en hombres heterosexuales y mujeres de población general, por el otro. Los predictores de infección por el VHS-2 en los periféricos fueron principalmente la edad y el haber tenido relaciones sexuales con prostitutas. Esto último muestra la existencia de nexos entre ambos grupos en términos de ETS. Como corolario se considera que éste es el momento de establecer medidas preventivas contra ETS, tanto en las MTSC en bares como en los individuos estudiados, ya que existen condiciones endémicas de enfermedades ulcerativas genitales, particularmente por el VHS-2, que podrían favorecer la transmisión del VIH si éste empezara a circular en ambos grupos.



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Salud Pública de México es una publicación periódica electrónica, bimestral, publicada por el Instituto Nacional de Salud Pública (con domicilio en Avenida Universidad núm. 655, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 329-3000, página web, www.insp.mx), con ISSN: 1606-7916 y Reserva de Derechos al Uso Exclusivo con número: 04-2012-071614550600-203, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Editor responsable: Carlos Oropeza Abúndez. Responsable de la versión electrónica: Subdirección de Comunicación Científica y Publicaciones, Avenida Universidad núm. 655, planta baja, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 329 3000. Fecha de última modificación: 7 de junio de 2018. D.R. © por el sitio: Instituto Nacional de Salud Pública.

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