Salud Pública de México

EL TRABAJADOR DE SALUD Y LA CONSEJER?A SOBRE EL VIH Y SIDA

EL TRABAJADOR DE SALUD Y LA CONSEJER?A SOBRE EL VIH Y SIDA

AUTORES


OCTAVIO J. VALLEJO AGUILAR, M.C., M.S.P.,(1) SUSANA NAVARRETE-NAVARRO, M.C.,(2) CARLOS DEL RIO-CHIRIBOGA, M.C.,(3) CARLOS AVILA-FIGUEROA, M.C., M.S.P.,(4) JOSE I. SANTOS PRECIADO, M.C., M. EN C.(5)

(1) Universidad de California, Los Angeles, EUA.
(2) Investigadora de la Unidad Epidemiológica Clínica, Hospital de Pediatría, Centro Médico Nacional Siglo XXI, Instituto Mexicano del Seguro Social.
(3) Coordinador General del Consejo Nacional de Prevención y Control del SIDA (CONASIDA). Secretaría de Salud, México.
(4) Departamento de Epidemiología, Hospital Infantil de México "Federico Gómez" (HIMFG).
(5) Departamento de Infectología, (HIMFG).

RESUMEN

En México, en diciembre de 1993, había más de 17 000 casos de SIDA declarados. Sin embargo, ciertas estimaciones indican que aproximadamente 100 000 individuos están infectados con el VIH. El ser seropositivo al VIH o padecer el SIDA, implica una gran carga emocional, por lo que el apoyo psicosocial es crucial en este tipo de pacientes. En este documento se subraya la importancia de la consejería en el trabajo clínico y de salud pública en la batalla contra la epidemia de VIH y SIDA. Se presenta en forma resumida la experiencia sobre técnicas de consejería en la formación de 89 trabajadores de la salud (TDS), y se muestra la efectividad de la intervención educativa. Entre los hallazgos destaca el descubrimiento de actitudes homofóbicas entre estos profesionales, particularmente aquéllos sin experiencia previa en el manejo de pacientes infectados por el VIH. En el estudio se identificaron las necesidades educativas de los TDS. El número de casos estimados de infección por VIH y la tendencia de la epidemia ponen de manifiesto la necesidad de entrenamiento en consejería médica sobre VIH, pues más de 73 000 médicos en México habrán de enfrentar este problema en un futuro no muy lejano.

ABSTRACT

By December 1993, more than 17 000 AIDS cases had been reported in Mexico and some estimates indicate approximately 100 000 individuals currently infected with HIV. From the patient's perspective, being HIV positive or having AIDS, places an enormous burden on psychosocial coping mechanisms. Thus, psychosocial support is required for all of these patients. This paper summarizes our educational intervention on counseling techniques and provides information of our demonstration project on the effectiveness of the educational intervention among 89 Mexican health care workers. Overall, these professionals showed improvement in their knowledge and goals of providing counseling. One of the more striking was the discovery of homophobic attitudes among them, particularly those with no previous experience in the care of HIV infected people. This exploratory study allowed us to identify research and educational needs of health care workers. The overwhelming number of estimated cases of HIV infections and the current trends of the epidemic reveal the necessity for training in medical counseling that over 73 000 physicians in Mexico will face in the immediate future.

Introducción

La Organización Mundial de la Salud estima que para el año 2000 cuando menos 30 millones de personas en el mundo estarán infectadas con el VIH. Sin embargo, otros expertos piensan que el número podría acercarse a los 110 millones.1-3 En los países en desarrollo la infección por el VIH y el SIDA se disemina rápidamente, y en el futuro se espera un mayor peso de la epidemia en estas regiones.

Diversos investigadores han confirmado la importancia del apoyo psicosocial en el manejo de la infección por el VIH y SIDA, demostrándose que es un adecuado predictor de bienestar y mejoría de la calidad de vida de estos enfermos.4-10 En este sentido, la consejería como un componente de las actividades de apoyo psicosocial es un factor básico que, por desgracia, no ha sido integrado formalmente en la atención del paciente que vive con el VIH.11

Un ejemplo de lo anterior lo constituye la muy a menudo inexistente pero obligada sesión de consejería previa a la toma de la prueba sanguínea de ELISA y Western blot para el diagnóstico de la infección por el VIH que, en la mayoría de las ocasiones, da por resultado errores de interpretación por parte del paciente. Muchos consideran un resultado positivo como diagnóstico de SIDA y por lo tanto una sentencia de muerte sin opción de intervención. Desgraciadamente, es muy común entre la población, e incluso entre los trabajadores de la salud (TDS), esta conceptualización de la prueba de anticuerpos al hablar de "la prueba del SIDA", como resultado del desconocimiento del espectro de esta infección.

Las alternativas de sobrevivencia que enseña la consejería y la resultante red de apoyo psicosocial permiten retrasar al máximo la aparición de los síntomas del SIDA, a pesar de la falta de una atención médica integral debida a la carencia de recursos (medicamentos, pruebas de laboratorio y consultas médicas costosas) o a la inexistencia de programas integrales.

Este documento habla de la importancia de la consejería en la infección por el VIH y SIDA, como resultado de una intervención educativa llevada a cabo entre 89 TDS (médicos, enfermeras y trabajadores sociales), con los siguientes objetivos: a) evaluar los conocimientos y actitudes del TDS con relación al enfermo de VIH y SIDA; b) entrenar al TDS para que pueda proporcionar consejería a personas infectadas con el VIH, o con SIDA.

Material y Métodos

Se llevó a cabo un estudio transversal con tres grupos comparativos, mediante una evaluación de los conocimientos y actitudes en relación con la consejería sobre VIH y/o SIDA. En dos de los grupos se realizó un curso-taller sobre este tema y otras dos evaluaciones: una previa al taller y la otra posterior al mismo (en dos de los grupos); y en el tercero de ellos se llevó a cabo una entrevista grupal relacionada con el mismo tema. Las sedes donde se llevaron a cabo los cursos-taller fueron el Hospital Infantil de México "Federico Gómez" (HIMFG) y la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Las tres evaluaciones se realizaron durante 1993 y 1994.

La población estuvo constituida por 89 participantes, entre los que se encontraban médicos, enfermeras, químicos y trabajadoras sociales. Se formaron tres grupos que participaron en tres abordajes de evaluación. La distribución de los trabajadores de la salud dentro de dichos grupos fue aleatoria. No existieron criterios definidos para la selección y posterior distribución de los TDS dentro de cada grupo de trabajo. Cabe hacer notar que todos los TDS que intervinieron en los cursos-taller tenían un interés particular en el tema de la consejería en los pacientes con VIH o SIDA y que, por la misma razón, se autoseleccionaron para participar en los mismos.

La temática central del curso-taller contenía dos puntos: a) bases de las habilidades de comunicación entre TDS-enfermo: y b) desarrollo de la percepción y empatía con el sufrimiento de los pacientes. El curso-taller se basó en la guía de consejería en VIH y prueba para médicos del Departamento de Salud en Nueva York, Curso-Guía de Consejería en VIH, Prueba y Notificación de la Pareja del Departamento de Salud y Rehabilitación del Estado de Florida, el Papel del Consejero en la Prevención del SIDA "Guía de Consejería AIDS/COM" y, como apoyo audiovisual el video "Mi Hermano" de La Cruz Roja Americana y del Centro para el Control de Enfermedades de Atlanta, Georgia, EUA. La duración del curso-taller fue de dos a tres horas, incluyendo la aplicación de cuestionarios.

Grupo I. Treinta TDS (médicos residentes de pediatría, químicos, enfermeras y trabajadoras sociales) participaron en entrevistas grupales con la técnica de grupos focales o entrevistas a profundidad. Un moderador registró las respuestas del grupo (consenso) dentro de seis reactivos. Todos los TDS de este grupo eran trabajadores del HIMFG y, por lo tanto, dicha evaluación se llevó a cabo dentro del mismo hospital.

Grupo II. Veintidós TDS (médicos residentes de pediatría, químicos, enfermeras y trabajadoras sociales) participaron en un taller sobre aspectos generales en consejería para pacientes con VIH y/o SIDA y, además, respondieron a dos cuestionarios (uno previo al taller y el otro posterior al mismo) con cuatro reactivos cada uno. Las preguntas estaban orientadas a evaluar su percepción sobre las actividades de consejería. Esta evaluación se llevó a cabo en el HIMFG, pues los participantes laboraban en dicha institución.

Grupo III. Treinta y siete médicos especialistas procedentes de la Secretaría de Salud, del Instituto Mexicano del Seguro Social y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, participaron como alumnos en un taller sobre conocimientos y actitudes acerca del VIH y SIDA y respondieron a un cuestionario con un diseño similar al del grupo II, pero con un mayor número de reactivos. Este taller se llevó a cabo en la Facultad de Medicina de la UNAM.

Resultados

Grupo I. Los TDS participantes en los grupos focales identificaron las habilidades de comunicación como las principales herramientas para convencer a las personas de que se sometan a la prueba de detección del VIH, así como para desarrollar una relación médico-paciente basada en la confianza mutua. Por otro lado, identificaron a la consejería como un componente importante en el control de la epidemia del SIDA, dado que ayuda a las personas infectadas a hacer conciencia acerca del riesgo y la responsabilidad que significa el infectar a otros. Asimismo, opinaron que la sesión de consejería debe hacer énfasis en la enseñanza de dos temas: los fundamentos del sexo seguro y las habilidades de comunicación necesarias para negociar con la pareja el uso de medidas protectoras durante las relaciones sexuales. Además contestaron que todo trabajador de la salud debe ser capaz de hablar sobre el SIDA y los riesgos de infección, con información veraz y actualizada. Hicieron ver la importancia de contar con mayor información acerca de las medidas llamadas "precauciones universales" y de las estrategias de sobrevivencia para los individuos infectados.

Grupo II. La pregunta inicial que se planteó a este grupo fue: ¨Considera a la consejería como un factor importante en el manejo de un paciente con VIH o SIDA?, a la cual todos respondieron afirmativamente. La siguiente pregunta fue: ¨Por qué considera la consejería como un factor importante en el control de la epidemia del SIDA?; en la opción de respuesta "porque enseña técnicas de sobrevivencia", se duplicó la proporción de respuestas afirmativas en la post-evaluación en comparación con la pre-evaluación. En el cuadro I se presentan algunos resultados de la evaluación posterior a la intervención educativa.










En contraste, en el resto de las preguntas, las respuestas afirmativas descendieron en frecuencia entre seis y 12 puntos porcentuales. Otra de las preguntas hecha a este grupo fue: ¨Qué profesional de la salud debe encargarse de las actividades de consejería?; en este caso, también se observó un incremento porcentual de 18 puntos en la post-evaluación para la
opción "de que todos los TDS deben participar en estas actividades con el paciente".

Grupo III. En las aseveraciones sobre transmisión vertical y el uso de condones, se observaron diferencias estadísticamente significativas cuando se compararon las respuestas pre y post en dirección a mejoría de conocimiento. En lo que respecta a las preguntas que abordan las actitudes del TDS hacia la infección del VIH y SIDA, no se observaron diferencias entre las respuestas pre y postevaluación. Al preguntar sobre la preferencia del trabajador en cuanto a participar en o rechazar el cuidado de una persona homosexual con o sin infección por VIH o SIDA, durante la pre-evaluación 8% de los TDS aceptaron participar en esta labor, mientras que en la postevaluación dicho porcentaje disminuyó al 5%, existiendo un 91% de TDS que declararon rehusarse a cuidar a pacientes con este tipo de preferencias sexuales (cuadro II). Al cruzar los resultados de esta pregunta sobre "la experiencia previa del TDS en la atención de un paciente con VIH o enfermo de SIDA, se observó que existe un mayor porcentaje de probabilidades de rechazar a un paciente homosexual cuando no se tiene experiencia previa en el manejo de este tipo de enfermos (cuadro III).











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Discusión

El TDS de todos los niveles y especialidades acepta con buen agrado la intervención educativa como parte de su desarrollo personal y capacitación en el trabajo. En general hubo un aumento en el nivel de conocimiento del personal de salud que participó en los talleres, particularmente en relación con los fundamentos de la consejería en SIDA.

Entre los hallazgos más interesantes están las actitudes homofóbicas del personal de salud: los profesionales sin experiencia previa en la atención de pacientes con infección por VIH o con SIDA, presentaron mayor preferencia por atender a heterosexuales.

Es probable que estas actitudes de rechazo hacia ciertos grupos no se limiten sólo a homosexuales, sino que incluyan a otros grupos que tradicionalmente han sido estigmatizados socialmente, como las trabajadoras sexuales o los pacientes que asisten a clínicas de enfermedades de transmisión sexual, quienes tendrán mayor demanda de consejería. Los TDS participantes en el curso-taller identificaron la consejería en VIH/SIDA como una herramienta necesaria para lograr una buena comunicación con el paciente y desechar conceptos erróneos, tanto sobre la infección como sobre la prueba para la detección del VIH.

El curso-taller permitió comprobar la efectividad en el mejoramiento del conocimiento de los TDS sobre algunos puntos acerca de la infección por el VIH y el SIDA. Además, ayudó a disminuir las reacciones de miedo al contagio y a saber que la experiencia de cuidar a un infectado, permite derribar las barreras que surgen en la atención de este tipo de pacientes

El SIDA ha provocado, entre los TDS, reacciones negativas hacia las personas infectadas.12 Sin embargo, a través de estrategias educativas se ha demostrado que el TDS es capaz de sobreponerse al miedo del contagio y cuidar a los pacientes en forma óptima, atendiendo incluso sus necesidades afectivas.

Los objetivos de la consejería sobre VIH son: brindar una mejor educación al paciente con VIH y SIDA; ayudar al paciente a identificar aquellos comportamientos que lo ponen en riesgo de exposición al VIH; referir al paciente a centros de asistencia médica o de apoyo social dentro de su comunidad; y enseñarle técnicas de sobrevivencia y autocuidado. La meta máxima de la consejería debe ser la de ayudar al individuo a entender mejor su enfermedad, de tal forma que pueda tomar las decisiones más adecuadas en relación con la misma.13-15

Dentro del campo de la salud pública, la consejería también resulta positiva en la lucha por controlar la epidemia, pues se estimula a un mayor número de sujetos a conocer su estado con respecto a la infección por el VIH. Para lograr este objetivo, es necesario fomentar en los individuos seropositivos una actitud responsable en cuanto a los riesgos de infección hacia otras personas, induciendo así un cambio en el comportamiento que los protege a sí mismos y a los demás.16-18

Es internacionalmente aceptado que la evaluación de los programas de entrenamiento o capacitación, es un componente esencial para avanzar en el conocimiento de medidas más eficaces para modificar reacciones tales como el rechazo, el aislamiento y la estigmatización del paciente infectado por VIH.

Por otra parte, las intervenciones educativas dirigidas hacia los TDS deben considerarse como componentes prioritarios en los programas de control de la epidemia de VIH/SIDA. En este sentido, es un hecho que los países en desarrollo deben aprender de las experiencias de los industrializados y utilizar materiales didácticos similares, con las modificaciones apropiadas de acuerdo con los valores socioculturales nacionales.

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