Salud Pública de México

CONSEJO NACIONAL DE PREVENCION Y CONTROL DEL SIDA (CONASIDA)* INFORME DE ACTIVIDADES, 1988-1994

CONSEJO NACIONAL DE PREVENCION Y CONTROL DEL SIDA (CONASIDA)* INFORME DE ACTIVIDADES, 1988-1994

AUTORES


* El Consejo Nacional de Prevención y Control del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida está presidido por el Dr. Juan Ramón de la Fuente, Secretario de Salud; los vocales son: Lic. Genaro Borrego Estrada, Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social; Lic. Manuel Aguilera Gómez, Director General del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado; Lic. Mario Luis Fuentes Alcalá, Director General del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia; Lic. Miguel Limón Rojas, Secretario de Educación Pública; Dr. Jaime Sepúlveda Amor, Director General del Instituto Nacional de Salud Pública; Dr. Donato Alarcón Segovia, Director General del Instituto Nacional de la Nutrición, y Dr. Jorge Madrazo Cuéllar, Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Otros miembros del Consejo son: Dr. Carlos del Río Chiriboga, Coordinador General; Dra. Patricia Uribe Zúñiga, Directora Técnica; Dra. Melba Muñiz Martelón, Directora de Coordinación; Dr. Mario Bronfman Pertzovski, Director de Investigación; Dr. Javier Báez-Villaseñor Moreno, Subdirector de Comités y Programas Nacionales; Dra. Griselda Hernández Tepichín, Subdirectora de Normatividad.

Introducción

Los primeros casos de sida en el mundo se diagnosticaron en el año 1981. Para 1985; ante el crecimiento de una enfermedad que ya se vislumbraba como pandémica, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo un llamado para que todos los gobiernos establecieran comités de lucha contra el SIDA. La respuesta gubernamental en México se dio en 1986, con la creación del Comité Nacional de Prevención del SIDA,1 cuyo objetivo era evaluar la situación nacional en lo concerniente al síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) y a la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), así como establecer criterios para el diagnóstico, tratamiento, prevención y control, y coordinar la implantación y evaluación de normas, pautas y actividades de control apropiadas.

En 1988, el Comité adquirió el nombre de Consejo Nacional de Prevención y Control del SIDA (CONASIDA), por el decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación el 24 de agosto de 1988.2

Actualmente CONASIDA es un órgano desconcentrado de la Secretaría de Salud (SSA) dependiente de la Dirección General de Epidemiología. El Consejo tiene a su cargo organizar y coordinar las acciones de los sectores público, social y privado tendentes a combatir la infección por el VIH y normar los lineamientos para mejorar la atención de las personas que viven con VIH/SIDA.

OBJETIVOS Y ACCIONES DEL PROGRAMA NACIONAL DE SIDA

Prevenir la transmisión sanguínea, sexual y perinatal del VIH. Con el fin de prevenir la transmisión del VIH entre la población por las vías sexual, sanguínea y perinatal, se han llevado a cabo diversas acciones: promoción de medidas preventivas y de detección oportuna y tratamiento adecuado de las enfermedades de transmisión sexual; control y detección del VIH en bancos de sangre en toda unidad de sangre y hemoderivados; asesoría y servicios diversos a la población con prácticas de riesgo.

Reducir el impacto individual y social. Con este fin, se han puesto en marcha programas para fortalecer y promover la adecuada atención médica, así como brindar apoyo psicológico y social a las personas afectadas y a sus familiares. Se han realizado actividades y apoyado estrategias para disminuir el rechazo, la discriminación y la estigmatización y para promover el respeto a los derechos humanos.

Unificar los esfuerzos nacionales. Puesto que el VIH/SIDA representa un problema a nivel nacional, se consideró indispensable movilizar al Sistema Nacional de Salud, al resto del sector público, al sector privado y a la sociedad en su conjunto, en la lucha contra el VIH/SIDA.

Para cumplir con estos objetivos, el CONASIDA cuenta con una estructura que incluye el apoyo, desde 1986, de cinco comités asesores integrados por representantes de diversas instituciones de la SSA, relacionadas con aspectos clínicos, de vigilancia epidemiológica, bancos de sangre, aspectos sociales y asuntos jurídicos. Cuenta, además, con una estructura operativa propia que le permite llevar a cabo su trabajo diario.

En CONASIDA se han considerado prioritarios los siguientes proyectos estratégicos:

1. Investigación. En el caso del SIDA, una actividad indispensable para conocer las características particulares de la enfermedad desde el punto de vista epidemiológico, biomédico y psicosocial es la investigación. Sus resultados son necesarios para instrumentar políticas con posibilidades de éxito. En materia de investigación, el CONASIDA cuenta con una dirección encargada de coordinar los proyectos del Consejo y de vincularlo con otras instituciones que realicen investigación relacionada con el VIH/SIDA.

En esta dirección se han realizado investigaciones cuyo marco conceptual permitió diseñar y evaluar intervenciones y material educativo para cada población estudiada, generándose así materiales más impactantes en el cometido de modificar el comportamiento sexual de las personas a quienes va dirigido.

2. Campañas en medios masivos. Los objetivos sostenidos en las campañas masivas han sido:

- Informar sobre las formas de transmisión y prevención del VIH/SIDA.

- Alertar a todos los grupos sociales sobre el riesgo de adquirir el VIH/SIDA, es decir, incrementar la percepción de riesgo que aún es muy baja.

- Sensibilizar a la población respecto a los significados sociales de la enfermedad, con el fin de eliminar y/o aminorar el estigma que prevalece hacia las personas que viven afectadas por el VIH/SIDA y buscando, paralelamente, que se genere una actitud de comprensión, respeto y solidaridad.

- Promover la participación social en la lucha contra el SIDA en todos los niveles: individual, colectivo e institucional.

Para cumplir con los objetivos ya mencionados, el CONASIDA ha producido 11 campañas para medios masivos consistentes en 47 promocionales para la televisión y 49 para la radio. Estas campañas informativas para la prevención del SIDA, han sido transmitidas en tiempos oficiales tanto en radio como en televisión. Se calcula en cerca de 396 000 el total de mensajes transmitidos a través de 79 canales de televisión y en poco más de 17 millones el total de mensajes transmitidos a través de 1 150 estaciones de radio de 1988 a 1994.

El trabajo en medios electrónicos ha incluido, además, la participación de especialistas del CONASIDA en aproximadamente 250 programas radiofónicos de información y debate. Adicionalmente se realizó, en coproducción con la Universidad Nacional Autónoma de México, una serie radiofónica de 27 capítulos, titulada "La vida en tiempos del SIDA", y se elaboraron 40 cápsulas radiofónicas de información general en las que se abordaron diferentes aspectos del SIDA.

3. Publicaciones y audiovisuales. Dentro del periodo 1988-1994 CONASIDA realizó diversas publicaciones y audiovisuales. Dichas publicaciones se editaron, como ya se ha señalado, después de haber detectado, con base en investigaciones, las necesidades de información de los diferentes sectores de la población.

El CONASIDA ha editado 18 guías para públicos específicos, tales como personal de salud, familiares de pacientes y capacitadores con un tiraje aproximado de 70 480 ejemplares. También para destinatarios específicos y público en general destacan en la producción editorial del Consejo 20 trípticos, con un tiraje aproximado de 850 000 unidades, 68 carteles con un tiraje de 1 000 000 de unidades y ocho videos con una reproducción total de 1 000 unidades (cuadro I).


Asimismo, CONASIDA ha publicado los resultados de las investigaciones realizadas y las experiencias obtenidas en el trabajo cotidiano, a través de colaboraciones en publicaciones tanto nacionales como internacionales.

4. Participación en eventos internacionales y nacionales. El CONASIDA ha participado en diversos eventos internacionales con el objetivo de intercambiar experiencias e información con los expertos e investigadores de la comunidad internacional. En particular es de destacar la activa participación en las conferencias internacionales sobre SIDA en las que se han presentado 74 ponencias de forma oral o en cartel.*

* En 1988 en la IV Conferencia Internacional sobre SIDA en Estocolmo, Suecia, se presentaron 11 trabajos en los que participó el Consejo; en 1989 en la V Conferencia sobre SIDA en Montreal, Canadá, tres; en 1990 en la VI en San Francisco, EUA, cuatro; en 1991 durante la VII Conferencia Internacional sobre SIDA que se realizó en Florencia, Italia, ocho; en la VIII en Amsterdam, Holanda, 14; en la IX, efectuada en Berlín, Alemania, 14 y en la X Conferencia Internacional sobre SIDA que se realizó en Yokohama, Japón, en 1994 se presentaron 20 trabajos.

Junto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) CONASIDA organizó el Primer Simposio Internacional de Educación y Comunicación sobre SIDA en noviembre de 1988 en Ixtapa, Zihuatanejo, México. Producto de dicho evento es el libro AIDS prevention through education: A world view que editaron los doctores Sepúlveda, Mann y Fineberg, el que ya ha sido traducido al español.3

En el país se han organizado cuatro congresos nacionales sobre SIDA: en 1987, 1989, 1991 y 1993. En ellos participaron diversas organizaciones gubernamentales, privadas y no gubernamentales, así como instituciones educativas y religiosas, con un total de 3 800 asistentes.

Asimismo, a partir de 1988 se ha organizado la conmemoración anual del Día Mundial de SIDA con diferentes actividades de concientización y difusión, con la participación de la OMS, otras dependencias gubernamentales, organizaciones no gubernamentales, empresarios, grupos civiles y medios de comunicación.

5. Programa CONASIDA-Universidades. Desde su creación CONASIDA ha tenido como objetivo trabajar directamente con los jóvenes, ya que son ellos quienes se encuentran en mayor riesgo de adquirir el VIH. Para tal fin, se han suscrito convenios de colaboración con distintas instituciones educativas, públicas y privadas que expresen, dentro del marco legal de la SSA, la posibilidad de un trabajo conjunto y comprometido de cooperación mutua para la prevención y el control del VIH/SIDA.

Hasta el segundo semestre de 1994 se firmaron 18 convenios de colaboración con instituciones universitarias en toda la República. Estos convenios se derivan de un programa que comprende actividades de prevención, servicio social, asesoría, investigación e intercambio de información.

6. Derechos humanos y SIDA. El respeto a los derechos humanos, la no discriminación y la no estigmatización de los afectados por el VIH/SIDA, más allá de constituir un asunto de justicia y humanidad, son fundamentales para llevar a cabo las medidas de salud pública apropiadas tendentes a frenar la epidemia. La violación de los derechos humanos de los afectados, además de ser repudiable en sí misma, conduce a alejarlos de la influencia de las instituciones de salud y, consiguientemente, entorpece el control de la epidemia.

Para fortalecer un trato digno a los enfermos con SIDA dentro del Sistema Nacional de Salud, se realizan de manera constante cursos de sensibilización y capacitación del personal de salud. Se capacitaron 3 182 médicos, enfermeras, psicólogos y odontólogos del 1 de diciembre de 1988 al 30 de noviembre de 1994; se elaboraron y distribuyeron materiales educativos orientados a mejorar la calidad de la atención y disminuir el rechazo hacia los pacientes. Uno de ellos, la Cartilla de los derechos de las personas que viven con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) o que han desarrollado el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), se publicó en colaboración con organizaciones no gubernamentales y con la Comisión Nacional de Derechos Humanos4 y representa el marco legal que ha permitido llevar a cabo acciones en contra de la discriminación y el rechazo de los afectados.

Asimismo, se estableció en 1992 el Departamento de Orientación Social y Derechos Humanos dentro del CONASIDA, que asesora y recibe las demandas sociales y de derechos humanos de las personas que viven con VIH/SIDA y sus familiares, para orientarlos y disminuir el maltrato, rechazo y negación de la atención que ha ocurrido en algunas instituciones del Sector Salud. De 1992 a 1994 se atendieron 2 551 demandas sociales y de violación de los derechos humanos, de las cuales entre 49 y 50% correspondieron a violaciones por parte del personal de salud.

Otra área de actividad en materia de SIDA y derechos humanos ha sido el trabajo conjunto realizado con la Dirección General de Reclusorios de la Secretaría de Gobernación y la Dirección General de Reclusorios y Centros de Readaptación Social del Departamento del Distrito Federal. Se ha capacitado al personal penitenciario y se ha establecido un programa de liberación temprana de aquellas personas cuya pena excede su expectativa de vida a consecuencia de la enfermedad.

7. Servicios al público en general. Para atender al público en general, CONASIDA cuenta con una línea telefónica de información (TelSIDA), con tres centros de información y atención, y con una bibliohemeroteca especializada en SIDA.

- TelSIDA: durante estos años se ha incrementado de manera notable el número de llamadas atendidas por año. Para mostrar comparativamente el crecimiento en la capacidad del servicio, basta señalar que durante 1994 se atendieron 86 400 llamadas en comparación con 4 800 recibidas en 1988. El total de llamadas atendidas por TelSIDA entre 1988 y 1994 fue alrededor de 200 000 (figura 1). Las llamadas son atendidas fundamentalmente por voluntarios, por lo que se capacitaron 520 operadores.
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TelSIDA tiene, además, un programa permanente de apoyo a actividades comunitarias, a través del cual se brindaron alrededor de 200 pláticas con un total de 20 000 asistentes, y se montaron 90 módulos de información en los que se atendió a 415 000 personas.

- Centros de Información y Atención: del 1 de diciembre de 1988 al 31 de diciembre de 1994 se atendió a un total de 164 843 personas en los tres centros de información ubicados en el D.F.; se otorgaron 72 400 consultas médicas a personas con prácticas de riesgo de adquirir el VIH/SIDA y a personas ya infectadas con el VIH o con SIDA. Asimismo, en los centros de información del CONASIDA se realizaron en este periodo cerca de 73 000 pruebas de detección del VIH. En estos centros se llevan a cabo actividades de investigación del Consejo y han servido para desarrollar modelos de educación y prevención.

- Centro de Información y Documentación: en 1988 se creó el Centro Regional de Intercambio, Documentación e Información sobre SIDA (CRIDIS) que actualmente ofrece los siguientes servicios: consulta bibliohemerográfica en sala de lectura, préstamo interinstitucional, búsquedas automatizadas, préstamo externo de videos y distribución de materiales impresos por el Consejo.

8. Descentralización: los Consejos y Comités Estatales de Prevención y Control del SIDA (COESIDAS). CONASIDA ha dado prioridad, desde su creación como Consejo en 1988, a la estrategia de descentralización, en vista de las demandas de servicio e información de todo el territorio nacional. La estrategia de descentralización se dio a través de la creación de COESIDAS, incluyéndose como proyecto prioritario de las políticas nacionales de salud.

Para 1994 ya existían 12 Consejos y 19 Comités Estatales de Prevención y Control del SIDA dependiendo de la decisión de cada estado, contando con los siguientes servicios: información general y especializada sobre la problemática, línea telefónica de información sobre VIH/SIDA (13 COESIDAS cuentan con línea local, dos de las cuales tienen servicio de Lada 800 con cobertura estatal). En las 31 entidades federativas se cuenta con el servicio de detección oportuna del VIH/SIDA, así como con asesoría y atención médica a los pacientes infectados y/o con SIDA.

Un aspecto importante del proceso de descentralización ha sido la capacitación del personal médico y paramédico de los sectores público, social y privado. Para llevar a cabo este esfuerzo de coordinación en todo el territorio, se realizaron en forma anual dos reuniones nacionales con los coordinadores de los COESIDAS a fin de conocer la problemática que enfrenta cada entidad, así como discutir los lineamientos, políticas y estrategias a nivel nacional. CONASIDA ha enviado a los estados, de manera permanente, impresos, material audiovisual y condones. Sin embargo, es necesario dotar de presupuesto propio a cada estado para sus programas de prevención y control del SIDA, retroalimentando las experiencias locales y fomentando la descentralización.

9. Normatividad y legislación. Por ser el SIDA un problema nuevo, cuyas consecuencias trascienden los ámbitos exclusivamente médicos, una de las funciones centrales del Consejo ha sido unificar criterios y plantear modificaciones normativas y legales que permitan reducirlas. Las acciones que se han realizado en esta área se resumen en el cuadro II.



10. Colaboración con Organismos No Gubernamentales (ONG): la dimensión social del problema, aunada a las tendencias mundiales de participación civil organizada en los problemas que hasta hace algunos años eran de la competencia exclusiva de los gobiernos, ha determinado que existan numerosos grupos civiles organizados interesados en participar en la lucha contra el SIDA, particularmente aquéllos integrados por los afectados. En México se ha reconocido la gran aportación que pueden hacer estos grupos, por lo que se les ha apoyado y promovido.


De acuerdo con las recomendaciones del Programa Global del SIDA de la OMS/OPS se ha apoyado, con recursos económicos directos, a diversos grupos no gubernamentales para llevar a cabo proyectos e intervenciones específicas. Dichos recursos han variado año con año, pero equivalen aproximadamente al 15% del presupuesto que se recibe del Programa Global de SIDA de la OMS. Asimismo, se han distribuido condones y material impreso a grupos no gubernamentales para su distribución gratuita a diversas poblaciones.

11. Colaboración internacional con la OMS. La cooperación técnica de la OMS/OPS comenzó a partir de 1985.

Sin embargo, hasta 1987 se autorizaron los primeros fondos para la operación del programa. Estos provenían del Programa Mundial de SIDA (PMS) de la OMS. De 1987 a 1991 los recursos económicos asignados fueron en aumento, con objeto de lograr fortalecer el Programa Nacional de Prevención y Control de SIDA de México. A partir de 1992 hubo una disminución debido a que se inició el proceso mediante el cual el país se planteó como objetivo llegar a la autonomía financiera del programa de SIDA. En un futuro aún no definido, la contribución económica del PMS servirá para apoyar en forma menor las actividades del Programa Nacional, por lo que necesariamente se deberá destinar una mayor cantidad de fondos nacionales a este Programa.

REVISION EXTERNA DE LAS ACTIVIDADES DE PREVENCION Y CONTROL DEL SIDA EN MEXICO

Con objeto de evaluar las acciones hasta ahora emprendidas, se solicitó a la OPS que se organizara una revisión externa del Programa Nacional de SIDA de México, con el fin de conocer los logros alcanzados, las limitaciones y los obstáculos encontrados. El grupo de expertos convocados por la OPS visitó México en diciembre de 1994 con el fin de poder llevar a cabo dicha evaluación, emitiendo las siguientes recomendaciones:

- Que el CONASIDA se encargara de la coordinación y el asesoramiento técnico de las políticas de salud en VIH/SIDA, incluyendo los aspectos presupuestarios de las mismas.

- Que se promuevan las estrategias de prevención de la transmisión sexual del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS) fomentando la colaboración con otros sectores, muy especialmente con el sector educativo.

LOS ESCENARIOS DEL FUTURO INMEDIATO

Independientemente de las medidas de prevención que se adopten en este momento, se espera un incremento de casos de SIDA en el futuro inmediato. Esto es así porque el impacto de cualquier intervención sobre una enfermedad con un periodo de incubación tan largo como el del SIDA, tiene efectos al menos 8 o 10 años después de haberse adoptado.

Existe un optimismo justificado en cuanto a que la epidemia de transmisión sanguínea del VIH desaparecerá en poco tiempo -ya es notable su disminución- siempre y cuando sigan vigentes las medidas de tamizaje universal en bancos de sangre y los programas de autoexclusión de donadores con prácticas que impliquen riesgo de infección por VIH (figura 2). imagen


La transmisión sexual del virus, en cambio, seguirá en aumento mientras no se logre elevar sustancialmente la prevalencia de uso del condón en poblaciones con prácticas sexuales que facilitan la transmisión.

Es de esperar, para el futuro inmediato, un incremento en el diagnóstico de casos de SIDA, debido a las personas que ya se infectaron y aún no desarrollan el padecimiento. Se espera también la aparición de nuevos casos de transmisión perinatal, y se sabe que la transmisión heterosexual va en aumento. Por ello, es indispensable evitar las nuevas infecciones, a través del desarrollo e implantación de programas eficientes para la prevención de la transmisión sexual del VIH.

Existen repercusiones sociales, económicas y psicológicas asociadas con el SIDA que afectan indirectamente a la familia y al enfermo. Sus consecuencias más graves ocurren en los menores de edad, cuya estabilidad desaparece por la presencia de la enfermedad en algún miembro de la familia, pudiendo ser víctimas de estigmatización y rechazo en los entornos escolar y social o bien modificándose sus expectativas debido al aumento de los gastos familiares derivados de la enfermedad y/o a la disminución de ingresos por el despido injustificado de las personas infectadas.

En México no se han realizado estimaciones de cuántos huérfanos menores de edad existen actualmente a causa del SIDA y que requieren de apoyo psicosocial y económico. Este problema es una realidad creciente que se tendrá que enfrentar en los próximos años.

Se puede decir que el control de las ETS, junto con la reducción del número de parejas sexuales y la promoción del uso de condones, son las acciones más importantes en la estrategia de prevención de la transmisión sexual del VIH/SIDA. Pero esto dista mucho de ser fácil. Modificar conductas es una de las tareas más difíciles de lograr, sobre todo cuando para conseguirlo se requiere incursionar en el terreno de la sexualidad.

El control de las ETS no se había considerado como prioritario, debido a la baja tasa de mortalidad que tienen. Esto ha cambiado a escala mundial a partir de la aparición de la epidemia del VIH/SIDA, ya que se encontró que las ETS en general, y los padecimientos ulcerativos genitales en particular, facilitan enormemente la transmisión sexual del VIH. Hacer llegar servicios clínicos de ETS a quienes más lo necesitan es, por tanto, un reto fundamental para las autoridades de salud pública. Esto implica continuar con los programas que al respecto ha desarrollado CONASIDA, dirigidos a poblaciones específicas: mujeres trabajadoras sexuales, homosexuales, jóvenes, etcétera.

Una situación particularmente grave es la que ocurre con las mujeres, que presentan un riesgo muy elevado de contraer ETS O VIH por factores biológicos y epidemiológicos, pero fundamentalmente por su condición social desventajosa. Por ello, los programas de atención de ETS deben esforzarse especialmente por brindar servicios a ellas; facilitar su utilización y promover reformas legales y sociales que les permitan proteger su salud. Este es, sin duda, uno de los mayores retos en el control de la transmisión de estos padecimientos.

La educación sexual de los jóvenes, como parte fundamental de una estrategia de fomento a la salud, será esencial para el control del VIH/SIDA. Hoy se sabe que la información es insuficiente para modificar conductas; que es necesario complementar las acciones de divulgación a través de los medios masivos con estrategias que logren sensibilizar y concientizar por medio del afecto. Esto se logra con intervenciones de comunicación cara a cara e intergrupales, y con acciones y movilizaciones en las que se involucre plenamente la sociedad.

Es relevante mencionar que a pesar de la actividad que el CONASIDA ha realizado, el número de casos e infecciones ha crecido. Pero también es fundamental señalar que, sin los programas de atención a la nueva epidemia, el número de infectados sería mayor. Por lo tanto, los resultados concretos del esfuerzo que la sociedad civil y CONASIDA han realizado hasta el momento en la lucha contra el VIH/SIDA se verán, sin duda, en el mediano plazo y es importante utilizar la metodología científica adecuada para vigilarlos y evaluarlos.

Una de las preocupaciones actuales del CONASIDA surgió al identificar una tendencia al incremento en la discriminación y el rechazo a los afectados. Se pensó inicialmente que el incremento de casos de SIDA aumentaría la conciencia y promovería en la sociedad una actitud de solidaridad con los afectados. Se partió de la hipótesis de que a mayor cantidad de casos ocurriría un descenso de la discriminación, y resulta que ha sucedido lo contrario: a más casos el resultado inmediato ha sido más discriminación. Se puede afirmar que hoy existen dos epidemias paralelas: la de SIDA y otra de discriminación.

Al acercarse el fin de siglo se puede afirmar que el SIDA -padecimiento de aparición reciente- es el principal reto a vencer en el campo de la salud pública para la humanidad. Se trata de un desafío que compromete y demanda, en todos los planos de la vida social, una alta organización y actuación dirigidas al control y la erradicación del mal. Sólo así se podrá construir un futuro digno de ser vivido por quienes hoy integran la sociedad, y por las generaciones venideras.

Bibliografía

1.Soberón G. SIDA: características generales de un problema de salud pública. Salud Publica Mex 1988;30(4): 504-512.
2.Diario Oficial de la Federación. Decreto por el que se crea el Consejo Nacional para la prevención y control del SIDA (CONASIDA) 1988;(24-VIII):14-17.
3.Sepúlveda J, Fineberg H, Mann J. SIDA. Su prevención a través de la educación. Una perspectiva mundial. Información Profesional Especializada. México: Editorial Manuel Madero, 1993.
4.CONASIDA, Mexicanos contra el SIDA, A.C., Grupo de Intervención Social en SIDA y Defensa de Derechos Humanos, A.C. y FSC. Cartilla de los derechos de las personas que viven con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) o que han desarrollado el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA). México, D.F.: Comisión Nacional de Derechos Humanos, 1992.

 

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