Salud Pública de México

SOBREPESO EN MUJERES DE 12 A 49 AÑOS Y NIÑOS MENORES DE CINCO AÑOS EN MÉXICO

SOBREPESO EN MUJERES DE 12 A 49 AÑOS Y NIÑOS MENORES DE CINCO AÑOS EN MÉXICO

AUTORES


BERNARDO HERNÁNDEZ, PSIC., M.SC.,(1) KAREN PETERSON, NUTR., D.SC.,(2)
ARTHUR SOBOL, LIC. EN INF., M.A.,(3) JUAN RIVERA, M. EN C., PH.D.,(4) JAIME SEPÚLVEDA, M.C., M.PH., M.SC., D.SC.,(5) MIGUEL ANGEL LEZANA, M.C., M.SC.(6)

(1) Departamento de Dieta y Enfermedades Crónicas, Centro de Investigación en Salud Poblacional, Instituto NAcional de Salud Pública (INSP), México.
(2) Departamento de Salud Materno Infantil y Nutrición. Escuela de Salud Pública de Harvard, Universidad de Hardvard, E.U.A.
(3) Departamento de Salud y Comportamiento Social, Escuela de Salud Pública de Hardvard, E.U.A.
(4) Dirección de Nutrición y Salud, México.
(5) Dirección General, INSP, México.
(6) Director General de Estadística e Informática, Secretaría de Salud, México.

RESUMEN

Objetivo.Estimar el riesgo de presentar sobrepeso entre mujeres en edad reproductiva y preescolares en México, de acuerdo con algunas características demográficas. Material y métodos. Se analizaron datos recolectados en la Encuesta Nacional de Nutrición en 1988 sobre 15 811 mujeres en edad reproductiva y 6 987 preescolares. Se estimaron razones de prevalencia (RP) de sobrepeso e intervalos de confianza de acuerdo con las variables de interés. Resultados. Los preescolares de las regiones norte y centro del país tienen una mayor prevalencia de sobrepeso que los del sureste de México (RP= 1.90, IC 95% 1.41-2.59 y RP= 1.91, IC 95% 1.41-2.59, respectivamente). Esta prevalencia está positivamente asociada con la escolaridad del jefe de familia. Entre las mujeres en edad reproductiva, la prevalencia de sobrepeso es mayor para las de la región norte y de la Ciudad de México (RP= 1.21, IC 95% 1.10- 1.34 y RP= 1.16, IC 95% 1.05-1.28). Esta prevalencia está asociada negativamente con la escolaridad de las mujeres y positivamente con el número de nacidos vivos que hayan tenido. Conclusiones. Es necesario llevar a cabo programas de prevención con grupos en mayor riesgo de presentar sobrepeso.

ABSTRACT

Objetive.To estimate the association between some sociodemographic characteristics and the risk of obesity among 12-49 year-old women and children aged under five. Material and methods. We analyzed data from Mexico's 1988 National Nutrition Survey, including information on 15 811 women of child bearing age and 6 987 children aged under five years. We estimated the obesity prevalence rate ratios and confidence intervals for all the variables of interest. Results. Preschool children living in the north and central regions of Mexico presented higher obesity prevalence rates than those living in the southeast (PR= 1.90, 95% CI 1.41-2.59 and PR= 1.91, 95% CI 1.41-2.59, respectively). The risk of obesity was positively associated to the educational level of the head of the household. The prevalence of obesity was greater among child-bearing age women living in the northern region of Mexico and in Mexico City (PR=1.21, 95% CI 1.10-1.34 and PR=1.16, 95% CI 1.05-1.28). The prevalence of obesity was also positively associated with the number of live births and negatively associated with the woman's educational level. Conclusions. It is necessary to implement obesity prevention programs among high risk groups.

Introducción

SE HA RECONOCIDO que la obesidad, definida como el exceso de tejido adiposo en el organismo,1 constituye un importante problema de salud en todo el mundo. La obesidad y el sobrepeso están asociados, en los adultos, con enfermedades crónicas y degenerativas que se han identificado como las principales causas de mortalidad en países desarrollados.2,3 En los niños, la obesidad y el sobrepeso están asociados con trastornos en el perfil de lípidos4-7 e incrementos en el colesterol sérico,8 así como con la hipertensión arterial,9 las enfermedades respiratorias,10 los trastornos musculoesqueléticos11 y la diabetes mellitus.12 Los niños obesos presentan un mayor riesgo de convertirse en adultos obesos,13 así como tasas más altas de mortalidad y morbilidad.14 Por último, se ha encontrado que los niños obesos tienen más riesgo de tener un nivel socioeconómico bajo al llegar a la edad adulta, aun controlando el efecto de su nivel socioeconómico cuando niños y la educación de sus padres.15

La obesidad generalmente se mide a partir de indicadores de sobrepeso, como el índice de masa corporal (peso en kilogramos sobre talla en metros al cuadrado), o bien por medio de indicadores de porcentaje y distribución de tejido adiposo en el organismo (como los distintos pliegues subcutáneos, o la razón circunferencia de cintura sobre circunferencia de cadera).16 La prevalencia de obesidad y sobrepeso ha aumentado tanto en países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo.17 La prevalencia de obesidad en niños menores de cinco años ha alcanzado el 10% en Jamaica17 y en Chile;18 en este último país, para los niños menores de 15 años la cifra se eleva al 14%.18 En la Ciudad de México, en un estudio desarrollado en población adulta de nivel socioeconómico bajo se encontraron tasas de prevalencia de obesidad de 37% en hombres y 60% en mujeres.19 Estudios en población adulta mexiconorteamericana en los Estados Unidos han encontrado tasas de prevalencia de sobrepeso ajustado por edad de 39.1% en hombres y 47.2% en mujeres.20

La etiología de la obesidad es compleja y no ha sido plenamente entendida. Sin embargo, se puede decir que ésta se presenta cuando la ingesta calórica de un individuo es mayor a su gasto energético.16,21 El aumento en la prevalencia de obesidad en muchos países puede estar relacionado con cambios en la dieta, o bien con una reducción relativa de actividad física de la población. Ambos fenómenos pueden estar relacionados con el desarrollo socioeconómico de un país y con los cambios en el estilo de vida que dicho desarrollo ocasiona.

Diversos estudios señalan que México se encuentra en transición epidemiológica proceso en el cual se observa un descenso dramático de la mortalidad por enfermedades infecciosas, y un aumento modesto en la mortalidad por enfermedades crónico-degenerativas.22 El país ha experimentado un descenso en sus tasas de fecundidad a partir de la década de los setenta, así como una reducción de la mortalidad y morbilidad por enfermedades infecciosas, y un aumento relativo en enfermedades crónicas a partir de los años cincuenta.23 Asimismo, cabe considerar dos factores que intervienen en este proceso: por un lado, el desarrollo socioeconómico no es homogéneo en todas las regiones del país. De acuerdo con el índice de marginación elaborado por el Consejo Nacional de Población, los estados del sur y el centro de la República Mexicana tienen niveles más altos de marginación que los estados del norte y el Distrito Federal.24 Por el otro lado, diversas regiones de México se encuentran en distintas etapas del proceso de transición epidemiológica.25 Este fenómeno, conocido como polarización epidemiológica, refleja grandes disparidades en las condiciones de salud de distintos grupos sociales en el país.25

En México, en general, se ha prestado mayor atención a los problemas de desnutrición que a los de mala nutrición por exceso. Sin embargo, los cambios que el país ha experimentado y el proceso de transición epidemiológica por el cual atraviesa, indican que la malnutrición por exceso también puede constituir un problema de salud pública importante. La creciente urbanización y el desarrollo económico producen cambios en las condiciones y en los estilos de vida. Estos cambios pueden generar modificaciones en la dieta y en los patrones de actividad física de la población, lo que puede aumentar el riesgo de obesidad. Información procedente tanto de países desarrollados como en desarrollo, indica que el riesgo de sufrir obesidad no es homogéneo entre los distintos estratos socioeconómicos y educativos de la población. En los Estados Unidos, hasta antes de 1980, la prevalencia de obesidad en niños era mayor entre estratos socioeconómicos altos. Sin embargo, recientemente se ha detectado un aumento en la prevalencia en preescolares de bajos ingresos.26 Del mismo modo, se han encontrado prevalencias más altas entre niños de bajos ingresos, hispanos o indios americanos, en comparación con las de otros grupos étnicos.27 La obesidad entre adultos en los Estados Unidos es más frecuente entre personas de bajos recursos económicos y entre la población africoamericana y mexiconorteamericana.20

En este artículo se analiza con mayor detalle la prevalencia de sobrepeso en los niños menores de cinco años de acuerdo con su edad, región de residencia y la escolaridad del jefe de familia. Asimismo, se analiza el sobrepeso en las mujeres en edad fértil de acuerdo con su edad, región donde habitan, niveles de educación y el número de hijos nacidos vivos que han tenido.

Material y Métodos

El presente estudio constituye un análisis secundario de datos recolectados en la Encuesta Nacional de Nutrición, en 1988. Se recopiló información sobre variables socioeconómicas, condiciones de salud, dieta, indicadores antropométricos, concentración de hemoglobina y programas de ayuda alimentaria en niños menores de cinco años y mujeres de 12 a 49 años de edad. La metodología para el diseño de la encuesta, el cálculo del tamaño de la muestra, la estimación de ponderadores, y el procedimiento de recolección de información, han quedado descritos en otra publicación.28

La encuesta se aplicó a un total de 13 326 viviendas, con una tasa de no respuesta de 19.9%. El diseño de la misma permite obtener estimadores representativos en cuatro regiones del país: norte, centro, sureste y la Ciudad de México.*

La variable dependiente del presente estudio fue la prevalencia de sobrepeso. Los datos antropométricos de mujeres y niños se obtuvieron mediante un protocolo estandarizado.28 En términos operativos, se definió con sobrepeso a los niños que tuvieran un valor Z** mayor a 2, para el indicador de peso para la talla según su sexo y su grupo de edad. En el caso de las mujeres entre 12 y 49 años de edad, se calculó su índice de masa corporal (peso en kilogramos sobre talla en metros al cuadrado). Se clasificó con sobrepeso a las mujeres que tuvieron un índice de masa corporal mayor o igual a 23 para el grupo de 12 a 14 años; 24.8 para mujeres de 15 a 17; 25.7 para las de 18 y 19; y, 27.3 para mujeres de 20 años o más. Esta clasificación toma en cuenta el aumento en el índice de masa corporal asociado con la edad y permite efectuar comparaciones con otros países.30 Del análisis se eliminó a las mujeres embarazadas o que estuvieran amamantando a sus hijos en el momento de la encuesta.

* La región norte incluye los estados de Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Chihuahua, Durango, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas. La región centro incluye a Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Estado de México (excepto municipios conurbados de la Ciudad de México), Michoacán, Morelos, Nayarit, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa y Zacatecas. La región sureste incluye los estados de Campeche, Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Tabasco, Tlaxcala y Yucatán. Por último, la Ciudad de México incluye al Distrito Federal y los municipios conurbados del Estado de México.
** El valor Z indica la distancia entre el valor de un individuo y la mediana de la población de referencia de su mismo género y edad, medido en desviaciones estándar. Por ejemplo, un valor Z de 2.3 en el indicador de peso para la talla para un niño, significa que ese sujeto tiene un valor que está 2.3 desviaciones estándar por encima de la mediana de peso para la talla de los niños de su misma edad en la población de referencia. Este valor correspondería al percentil 98.9 en dicha población. El valor Z utilizado en este estudio se calculó de acuerdo con las tablas del National Center for Health Statistics (NCHS).29


Los menores de cinco años se categorizaron, de acuerdo con su edad, en cinco grupos: menores de seis meses; de 6 a 11 meses; de 12 a 23 meses; de 24 a 36 meses; y mayores de 36 meses. Asimismo, se crearon cuatro grupos con las mujeres: de 12 a 14 años; de 15 a 19 años; de 20 a 34 años; y de 35 a 49 años. La escolaridad de las mujeres y la del jefe de familia se categorizó en cuatro grupos: individuos sin instrucción; con instrucción primaria; con secundaria o instrucción técnica; y con preparatoria, estudios técnicos equivalentes o estudios universitarios. Con respecto al número de hijos nacidos vivos, se clasificó a las mujeres en cuatro grupos: con ningún hijo; con uno; de dos a cuatro; y cinco o más. Finalmente, tanto los menores de cinco años como las mujeres de 12 a 49 años se clasificaron según su género y su región de residencia, ya fuera norte, centro, sureste, o Ciudad de México.

Se efectuó un análisis descriptivo de la información y se eliminaron valores aberrantes. En total, se eliminó del análisis a 1 861 mujeres en edad fértil y a 436 niños menores de cinco años. Los sujetos eliminados se distribuyeron de manera homogénea en las cuatro regiones del país. Se estimaron las tasas de prevalencia de sobrepeso en niños(as) menores de cinco años según su género, edad, región de residencia y escolaridad del jefe de familia; asimismo las de mujeres de 12 a 49 años según su edad, el número de hijos nacidos vivos, región de residencia y escolaridad. Se estimaron razones de prevalencia crudas y ajustadas por edad o región de residencia, según fuere el caso, empleando el método de Maentel y Haenszel.31

Puesto que el interés de este artículo se centra en los factores de riesgo asociados con las prevalencias, el análisis se realizó con datos no ponderados. Sepúlveda y colaboradores28 han presentado las prevalencias de obesidad en estos grupos, tomando en cuenta los ponderadores de esta encuesta. El análisis de la información se desarrolló mediante los paquetes estadísticos SAS32 y STATA.33

Resultados

SOBREPESO EN MENORES DE CINCO AÑOS

El análisis incluyó un total de 6 987 menores de cinco años, de los cuales 4.7% se clasificaron con sobrepeso. La prevalencia es mayor entre niños(as) de 6 a 11 meses (6.3%) y de 12 a 23 meses (6.3%). No se encontraron diferencias entre niños y niñas en la razón de prevalencias de sobrepeso al efectuar el análisis crudo (RP= 1.15, IC 95% 0.93-1.42), ni al controlar el efecto de la edad (RP 1.17, IC 95% 0.94-1.44). Unicamente se encontraron diferencias significativas en la razón de prevalencias de sobrepeso en niños y niñas de 6 a 11 meses, donde los niños tuvieron casi el doble de riesgo de presentar sobrepeso (RP= 1.91, IC 95% 1.07-3.39).

En el cuadro I se presentan las prevalencias de sobrepeso en menores de cinco años, por región y grupo de edad. El sobrepeso es más frecuente en la región norte y en el centro, que en el sur y en la Ciudad de México, regiones estas últimas entre las que no hay diferencias. Este patrón es constante en todos los grupos de edad, excepto en el de 12 a 23 meses, en el que la Ciudad de México tiene una prevalencia menor que la del sur (2.6%). Si se consideran todos los grupos de edad de manera conjunta, los menores de cinco años del norte y del centro del país tienen prevalencias más altas, comparativamente con la región sur aun después de controlar el efecto de la edad.

La prevalencia de sobrepeso en menores de cinco años está asociada negativamente con la escolaridad del jefe de familia. Como se observa en el cuadro II, el riesgo de tener sobrepeso para un menor de cinco años es mayor según la escolaridad del jefe de familia. Los niños que habitan en una vivienda en la cual el jefe de familia tiene escolaridad de secundaria, preparatoria o más, tienen un riesgo 1.5 veces mayor de presentarlo que los que habitan en casas en las que el jefe de familia no acudió a la escuela. Esta tendencia es constante en todas las regiones del país. Sin embargo, los intervalos de confianza para el riesgo de sobrepeso en niños según los distintos niveles de educación del jefe de familia incluyen al valor nulo en todos los casos.

SOBREPESO EN MUJERES EN EDAD REPRODUCTIVA

El presente análisis incluyó a un total de 15 811 mujeres entre 12 y 49 años de edad. En el cuadro III se muestra la prevalencia de sobrepeso en todo el país y en las distintas regiones cubiertas por la encuesta. En total, 17% de las mujeres incluidas en el análisis se clasificaron con sobrepeso. La prevalencia es mayor en la región norte del país y en la Ciudad de México, y menor en las regiones centro y sur. Estas diferencias persisten aun cuando se controló el efecto de la edad de la mujer. De esta forma, las mujeres que viven en la región norte tienen una razón de momios (RM) 1.2 veces mayor de presentar sobrepeso que las que viven en el sur (RM= 1.21, IC 95% 1.10-1.34), y las que viven en la Ciudad de México tienen 1.16 veces dicho riego (RM= 1.16, IC 95% 1.05-1.28).




La prevalencia de sobrepeso es mayor en mujeres mayores de 20 años. Como se muestra en el cuadro IV, el riesgo que tiene una mujer de presentarlo desciende entre los 15 y 19 años, y aumenta después de los 20 años.

Esta tendencia es común en todas las regiones del país, y persiste si se controla el efecto de la región de residencia.

El número de hijos nacidos vivos que han tenido las mujeres, esta asociado positivamente con el riesgo de presentar sobrepeso. La prevalencia de sobrepeso en mujeres sin hijos es de 9.19%; de 15.05% para las que tienen uno; de 27.78% para aquéllas con dos a cuatro; y de 33.06% para mujeres con cinco o más hijos nacidos vivos. Las mujeres con un hijo tienen 1.64 veces más riesgo de presentar sobrepeso que las que no los han tenido (RM= 1.64, IC 95% 1.41-1.91). Este riesgo aumenta para mujeres que han tenido de dos a cuatro (RM= 2.48, IC 95% 2.27-2.71) y para las que han tenido cinco o más (RM= 3.60, IC 95% 3.29-3.93).





Si se ajusta el efecto de la edad de las mujeres, los efectos disminuyen pero siguen siendo significativamente distintos de cero (RM= 1.31, IC 95% 1.16-1.57 para las que han tenido un hijo; RM= 1.78, IC 95% 1.56-2.02 para aquéllas con dos a cuatro; y RM= 2.10, IC 95% 1.80-2.43 para las que han tenido cinco o más). Esta tendencia también se mantiene si se ajusta el efecto de la región de residencia.

Finalmente, los resultados de la Encuesta Nacional de Nutrición muestran que el riesgo de presentar sobrepeso para una mujer en edad fértil disminuye conforme aumenta su escolaridad (cuadro V). Este efecto protector persiste aun si se controla el efecto de la región de residencia de la mujer. Este ajuste es importante puesto que, en esta muestra, las mujeres de la región sur tienen menor escolaridad que las de otras regiones. Mientras que 48.9% de las mujeres encuestadas en la región sur no tiene ningún tipo de estudios, esta cifra es tan sólo del 25.3% para la región centro, de 13.2% para el norte y de 12.7% para la Ciudad de México.

Discusión

En este trabajo se examinaron los patrones de sobrepeso en México entre prescolares (menores de cinco años) y en mujeres en edad reproductiva, con base en los estimadores de prevalencia de obesidad y sobrepeso publicados por Sepúlveda y colaboradores.28 En el presente artículo se documentó la razón de momios de prevalencia de sobrepeso por edad, región de residencia, nivel educativo del jefe de familia y de la mujer, y número de hijos nacidos vivos de la mujer. Las razones de momios de prevalencia se ajustaron por edad y región. Los puntos de corte empleados en los indicadores de sobrepeso se seleccionaron con el fin de poder comparar con datos de otros países, incluyendo estudios acerca de sobrepeso en hispanos residentes en los Estados Unidos.20,34

En general, la prevalencia de sobrepeso no es alta entre preescolares, ni entre las mujeres en edad reproductiva entrevistadas en la Encuesta Nacional de Nutrición en 1988.28 Entre preescolares, la proporción no ponderada de sujetos con valores para el indicador de peso para la talla más de dos desviaciones estándar por arriba de la mediana (4.65%), fue casi el doble de lo esperado (2.3%) en la población de referencia (NCHS/OMS).29 Para tener una idea de la magnitud de estas cifras, aproximadamente 10 al 13% de los niños de origen his- pano, de bajos ingresos, en el Sistema de Vigilancia Nutricional Pediátrica de Estados Unidos, en 1988-1991, tuvo un peso para la talla por arriba del percentil 95 (Z> 1.65).26, 27

Si se agregan todos los grupos de edad y las regiones del país, la proporción no ponderada de mujeres mexicanas de 12 a 49 años con índices de masa corporal por arriba del percentil 85 en la población de referencia (Encuesta de Nutrición y Estado de Salud II de los Estados Unidos-NHANESII)30 es sólo de 16.95%. Entre las mujeres mexiconorteamericanas estudiadas en la Encuesta de Nutrición y Estado de Salud III de los Estados Unidos-NHANESIII en 1988-1991, 47.2% fueron clasificadas con sobrepeso, con ese mismo criterio.

Tanto los preescolares como las mujeres en edad reproductiva muestran periodos de vulnerabilidad, con un mayor riesgo de presentar sobrepeso. Estos periodos son claros en las regiones del país más avanzadas en el proceso de transición epidemiológica. El riesgo relativo de sobrepeso fue mayor en niños de 6 a 24 meses de edad, y fue de dos a tres veces más grande en las regiones norte y centro del país. En las mujeres en edad reproductiva, el riesgo relativo de presentar sobrepeso aumenta con la edad a partir de los 20 años, aun después de ajustar el efecto de la región de residencia. Comparadas con las mujeres de 12 a 14 años, las de 20 a 34 tienen un riesgo 1.5 veces mayor de presentar sobrepeso; este riesgo es 3.3 veces más grande en las de 35 años o más. En mujeres en edad reproductiva, el riesgo relativo de presentar sobrepeso fue mayor en la región norte y en la Ciudad de México. Sin embargo, la proporción de mujeres con sobrepeso mayores de 35 años fue elevada en todas las regiones, variando de 28 a 36%. Por el contrario, sólo 8.6% de adolescentes (menores de 20 años) tuvieron valores de índice de masa corporal por encima del percentil 85 para su edad, cuando se esperaba 15%. Esto sugiere que la distribución de la población mexicana está sesgada hacia la izquierda, en comparación con la población de referencia.


A pesar de que hubiera sido ideal estudiar el efecto de la paridad de la mujer sobre el riesgo de presentar sobrepeso, la estructura de la encuesta no permitió efectuar dicho análisis. Empero, se estudió el efecto del número de nacidos vivos, variable que puede estar altamente correlacionada con la paridad. La asociación positiva entre el número de hijos nacidos vivos y el riesgo de presentar sobrepeso, misma que subsiste inclusive controlado el efecto de la edad y la región de residencia, señala a las mujeres con un mayor número de hijos como otro grupo vulnerable. Los patrones de sobrepeso en México deben interpretarse en el contexto de la transición epidemiológica. Se puede esperar un mayor riesgo de sobrepeso en regiones con más urbanización y desarrollo económico. Este resultado es consistente con la información sobre áreas urbanas de América Latina que muestran un incremento en la prevalencia de sobrepeso entre adolescentes,35 y entre adultos.20

Por otra parte, se puede plantear la hipótesis de que la cercanía con los Estados Unidos y la exposición a los medios masivos de comunicación pueden promover el consumo de alimentos y patrones de actividad que están asociados con un aumento en la prevalencia de sobrepeso, como se ha encontrado en los últimos 10 años en los Estados Unidos.20,26,27,33 Esta hipótesis amerita un estudio más detallado en futuras investigaciones. En México se ha encontrado un riesgo relativo mayor de presentar sobrepeso en la región norte, entre preescolares y mujeres en edad fértil. En niños de 12 a 24 meses de edad, el riesgo de presentarlo fue de dos a tres veces mayor en el norte, centro y la Ciudad de México, en comparación con el sur.

Esto sugiere que el efecto de la región de residencia, y quizá algunas variables relacionadas con las condiciones de vida en distintas regiones del país sobre el estado nutricional de los niños, es mayor durante el periodo de ablactación.

La instrucción del jefe de familia está positivamente asociada con la prevalencia de sobrepeso en preescolares. El riesgo de sobrepeso fue 1.5 veces mayor entre aquéllos cuyo jefe de familia tenía instrucción más allá de la primaria, en comparación con aquéllos sin estudios. La instrucción del jefe de familia puede considerarse como uno de los indicadores socioeconómicos sobre su capacidad para obtener alimentos, así como un indicador de exposición a cambios culturales asociados con los primeros estadios de la transición epidemiológica. Este hallazgo sugiere que un nivel socioeconómico más alto puede estar asociado con cambios en dieta y patrones de actividad que promueven el sobrepeso en los niños. Por el contrario, el riesgo relativo de sobrepeso entre mujeres en edad reproductiva fue menor entre aquéllas con instrucción superior a la primaria, inclusive después de ajustar el efecto de la región de residencia. Así como la instrucción de la mujer puede considerarse un indicador del nivel socioeconómico de la familia, también refleja el acceso a la educación nutricional y de salud, y a recursos que favorecen la práctica de ejercicio y una dieta más saludable. Es posible que el grado de instrucción del jefe de familia (en la mayor parte de los casos el padre de familia en esta encuesta) y de la madre puedan tener efectos distintos sobre el estado nutricional de los niños, como lo han demostrado otros autores en el caso de baja talla para la edad.36,37 Otra posibilidad es que el efecto inverso sobre el sobrepeso y obesidad en mujeres y preescolares se deba a un proceso en el cual los sujetos más eficientes en la utilización de energía puedan entrar en balance positivo y presentar sobrepeso en la edad adulta. Esta hipótesis también debe ser explorada con más detalle en futuros estudios.

Es necesario interpretar estos hallazgos tomando en cuenta las limitaciones de la información, así como de los datos de referencia empleados en la selección de los presentes indicadores de sobrepeso. La Encuesta Nacional de Nutrición se realizó en 1988, y constituye una fuente de información representativa, en los ámbitos nacional y regional, del estado antropométrico de la población en ese año. Es necesario tomar en consideración que las dimensiones mismas de la encuesta dificultan el análisis de aspectos más finos, que ameritan ser abordados en futuras investigaciones. Sin embargo, el análisis de esta encuesta proporciona información relevante desde el punto de vista de la salud pública. Si se toma en cuenta la tendencia creciente en la prevalencia de obesidad observada en los últimos años en áreas urbanas de América Latina y entre mexiconorteamericanos, es necesario recolectar información más reciente sobre este problema en México. El uso de peso para la talla y el índice de masa corporal como indicadores de obesidad, ha sido validado principalmente entre poblaciones de raza blanca y clase media en los Estados Unidos.38 En esas poblaciones, dichos indicadores muestran altas correlaciones con el porcentaje de grasa y el contenido total de grasa en el organismo.36 No obstante, se ha encontrado que otros indicadores de masa muscular y grasa, así como de distribución de grasa asociada con enfermedades crónicas (como diabetes, hipertensión y enfermedad coronaria)21 varían en distintos grupos étnicos y raciales. La complexión física de niños y adolescentes mexiconorteamericanos, bajos y anchos en comparación con poblaciones blancas y afroamericanas,39 no necesariamente refleja mayor obesidad, y puede estar aso- ciada con una densidad corporal más grande y con una mayor cantidad de tejido no graso. Además, la baja estatura de algunos individuos con altos valores de peso para la talla o índice de masa corporal, puede estar asociada con desnutrición pasada o crónica de energía u otros micronutrientes, como hierro y zinc.40-42 De esta forma, la medición de pliegues subcutáneos, así como de circunferencias de cintura y cadera, puede ayudar a tener una idea más clara de la magnitud del problema de obesidad en México, y de sus implicaciones en términos de salud pública.

Los resultados de este estudio sugieren que los programas de prevención de obesidad y sobrepeso en México deben tomar en cuenta diferencias regionales y distintos grupos de edad. Es necesario desarrollar estos programas en periodos de vida especialmente vulnerables. Los programas de educación nutricional materno-infantil deben concentrarse en el uso de alimentos adecuados para el prescolar durante el periodo de ablactación. Dada la baja prevalencia de sobrepeso entre mujeres adolescentes en todas las regiones, éste puede ser un periodo adecuado para evaluar la calidad de su dieta en términos de macronutrientes. Es conveniente, asimismo, desarrollar programas de prevención de obesidad y sobrepeso, posiblemente a través del sistema escolar. Una opción complementaria es el desarrollo de programas con base comunitaria en áreas rurales, con mujeres de baja escolaridad. Es necesario prestar atención al mayor riesgo de sobrepeso de las mujeres que han tenido más hijos nacidos vivos. Es importante recolectar información cualitativa y cuantitativa que permita diseñar e instrumentar intervenciones preventivas y terapéuticas para evitar los comportamientos que promueven la obesidad y el sobrepeso. El uso de medios masivos de comunicación puede ayudar a difundir información en los distintos estratos socioeconómicos y áreas geográficas.

Es necesario desarrollar estudios epidemiológicos para examinar con mayor detalle los factores de riesgo para la obesidad y el sobrepeso, en distintos grupos de edad, regiones y grupos étnicos, así como entre poblaciones de áreas rurales o urbanas. Del mismo modo, se requiere más información sobre las consecuencias de la obesidad en la población mexicana, para poder asociar el uso de indicadores de obesidad con los riesgos a la salud. Es importante analizar los patrones de desnutrición y las exposiciones ambientales que pueden estar asociados con una menor estatura, pero que ocurren al mismo tiempo que la obesidad en México. Por otra parte, es necesario conocer la forma en que estos patrones varían de acuerdo con los niveles de urbanización y desarrollo de distintas regiones del país.

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