Salud Pública de México

UTILIZACIÓN DE SERVICIOS HOSPITALARIOS POR LA POBLACIÓN ANCIANA DE LA CIUDAD DE MÉXICO 

UTILIZACIÓN DE SERVICIOS HOSPITALARIOS POR LA POBLACIÓN ANCIANA DE LA CIUDAD DE MÉXICO 

AUTORES

S. AÍDA BORGES-YÁÑEZ, C.D., M.P.H.,(1) HÉCTOR GÓMEZ-DANTÉS, M.C., M. EN C.S.,(2) LUIS MIGUEL GUTIÉRREZ-ROBLEDO, M.C.,(3) GUADALUPE FABIÁN-SAN MIGUEL, M.C.,(4) ROSALÍA RODRÍGUEZ, M.C.(5)

(1) Dirección de Investigación, Dirección General de Epidemiología, Secretaría de Salud (SSA), México.
(2) Centro de Investigación sobre Enfermedades Infecciosas, Instituto Nacional de Salud Pública, México.
(3) Departamento de Geriatría, Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán, SSA, México.
(4) Hospital General Dr. Manuel Gea González, SSA, México.
(5) Hospital Regional Adolfo López Mateos, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, México.

RESUMEN

Describir la utilización de los servicios de segundo y tercer nivel de atención por la población anciana, en tres hospitales de la Ciudad de México en 1992 y 1993, y conocer las características sociodemográficas de dicha población. Material y métodos. Se seleccionó una muestra aleatoria de 308 expedientes clínicos del Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán (INNSZ), 189 del Hospital General Manuel Gea González (HGMGG) y 323 del Hospital Regional Adolfo López Mateos (HRALM). Se identificaron las principales causas de ingreso, promedio de días de estancia hospitalaria y el tipo de tratamiento que recibieron los pacientes de 60 años y más de edad; se hizo análisis uni y bivariado de los datos con pruebas de hipótesis identificando diferencias entre sexos. Resultados. Las causas de ingreso más frecuentemente registradas en los tres hospitales fueron la diabetes mellitus y la hipertensión arterial. El número de días de estancia varió considerablemente en los tres hospitales, siendo el más alto en el INNSZ (mediana 12 días) y el menor en el HRALM (mediana ocho días). El servicio por el que ingresaron los pacientes fue el de urgencias en el HGMGG y en el HRALM, en el INNSZ fue la consulta externa.

ABSTRACT

The purpose of this study was to determine the characteristics of hospital utilization by the elderly in three hospitals in Mexico City during 1992 and 1993. Main reason for admission, average length of stay and type of treatment received were some of the variables studied. Material and methods. A random sample of 820 clinical files were selected, 308 from the Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán (INNSZ), 189 from the Hospital General Manuel Gea González (HGMGG) and 323 from the Hospital Regional Adolfo López Mateos (HRALM). The principal reasons for admission, average days spent in the hospital and type of treatment received were identified for patients 60 years and older. Univariate and bivariate analysis was performed with hypothesis test for differences between sexes. Results. Diabetes mellitus and hypertension were the principal reasons for admission length of stay varied considerably and was the longest at the INNSZ (median: 12 days) and the shortest at the HRALM (median: 8 days). Most of the patients were admitted through the emergency service, except in the INNSZ where most came for ambulatory visit.

Introducción

EL CONTROL DE la mortalidad perinatal e infantil, el mejoramiento en la nutrición1 y la disminución de las tasas de fertilidad y de mortalidad general indican que, en el corto plazo, la proporción de ancianos irá aumentando. De 1969 a 1990, la esperanza de vida en México aumentó 10 años en los hombres y 14 años en las mujeres,2,3 se estima que, para el año 2000 12% de la población total será mayor de 60 años. Debido a la migración de las zonas rurales hacia las urbanas se calcula que 75% de los ancianos vivirán en estas últimas.4,5 Estas nuevas condiciones de salud y sus determinantes sociodemográficas se inscriben dentro del proceso de la transición epidemiológica5-7 que se manifiesta en el control de las enfermedades transmisibles y en el descenso en la mortalidad prematura asociada a estas patologías, acompañada, además, del aumento de las enfermedades crónicas. La disminución de las tasas de mortalidad prematura por enfermedades infecciosas abre el espacio para nuevas determinantes de la mortalidad como son los tumores malignos, la diabetes mellitus y las enfermedades cardiovasculares que son las más prevalentes en esta población.8 La Encuesta Nacional de Enfermedades Crónicas,9 por ejemplo, informa una prevalencia de diabetes de 20% para los hombres de 60 a 69 años y de 22% para las mujeres. La prevalencia de hipertensión fue de 54% entre las personas de 60 a 64 años y de 58% en el grupo de 65 a 69 años.

El incremento de la población anciana y una mayor esperanza de vida plantean algunos retos para el Sector Salud debido a la alta prevalencia de enfermedades crónicas, su diagnóstico a edades más tempranas y a la producción de diversos tipos de incapacidades que, en conjunto, darán lugar a una demanda de servicios de salud mayor y más compleja al involucrar diferentes niveles de atención. La demanda de atención a corto plazo enfrentará, al menos, dos tipos de exigencias: primero, deberá incrementar un enfoque preventivo que se definirá en el primer nivel de contacto y requerirá tanto prevenir los riesgos como promover los aspectos positivos de salud, para mejorar la calidad de vida. En segundo lugar, tendrá que ampliar su capacidad de atención médica curativa porque las enfermedades crónicas y degenerativas prevalecerán cada vez más y, por lo tanto, las discapacidades asociadas a este tipo de enfermedades irán en aumento. Estas consecuencias, aunadas a la pérdida de las redes sociales de apoyo, causarán una demanda de servicios muy especializados que requieren de atención multidisciplinaria.10,11

En términos de magnitud la Ciudad de México tiene una población aproximada de 8 235 744 personas de las cuales 7.1% tiene 60 años y más, y representan el 12% del total de los ancianos del país. Estas nuevas condiciones en el perfil de salud nacional –el aumento de la proporción de la población anciana y su concentración en áreas urbanas–12 obligan a dar una mayor importancia a las necesidades de salud y atención médica de este sector de la población.

Aunque se espera un incremento en la demanda de servicios, no existen suficientes datos respecto a las características sociodemográficas y de la magnitud de la utilización de los servicios hospitalarios por la población anciana de la Ciudad de México. Un estudio llevado a cabo en México en 1983, mostró que 79% de los ancianos en zonas urbanas y 67% en zonas suburbanas utilizaron servicios de salud en los últimos 12 meses.13

Por otro lado, la Encuesta Nacional de Salud II14 informó que 12% de los ancianos entrevistados demandaron servicios de salud en las dos semanas previas al levantamiento de la encuesta, y que una alta proporción de ellos carece tanto de seguridad social como de atención médica privada.

El objetivo de esta investigación fue describir la utilización de los servicios de atención médica por parte de la población de 60 años y más en tres hospitales del Sector Salud de la Ciudad de México, y conocer las características sociodemográficas de la población usuaria, las causas más frecuentes de hospitalización, el número promedio de días de estancia hospitalaria y las causas de egreso por género, ya que en la información estadística que se publica se indican grupos de edad en los que no es posible separar a las personas de 60 a 65 años de edad. La finalidad del estudio fue recolectar información que ponga de manifiesto la complejidad de la atención curativa de este sector de la población, y alertar sobre el futuro que se avecina en términos de servicios de salud indispensables para una demanda de servicios que va, naturalmente, en aumento.

Material y Métodos

El diseño del estudio fue de tipo transversal, descriptivo.

Se seleccionaron tres hospitales de segundo y tercer nivel de atención del Sector Salud: el Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán (INNSZ) de la Secretaría de Salud (SSA); el Hospital Regional Adolfo López Mateos (HRALM) del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el Hospital General Manuel Gea González (HGMGG) de la SSA. El INNSZ y el HGMGG son hospitales para población abierta, y el HRALM es un hospital regional que atiende exclusivamente a la población de trabajadores de instituciones públicas, así como a sus familiares.

El estudio incluyó una muestra de los expedientes de todas las personas de 60 años y más que fueron hospitalizadas por primera vez en 1992 y 1993 en cada hospital. Se calculó un tamaño de muestra con una precisión de 0.05 y un intervalo de confianza del 95% (p=0.50) para cada hospital. Se estimó un tamaño de muestra mayor en 10%, por la posibilidad de no encontrar los expedientes seleccionados o que no correspondieran con la información esperada. En cada hospital se obtuvo un listado que incluyó los números de expediente, el nombre y la edad de todos los pacientes de 60 años y más. De este listado se seleccionaron aleatoriamente los expedientes que ingresaron al estudio. El tamaño de muestra en el INNSZ fue de 308 expedientes, de un total de 848; en el HGMGG fue de 189, de un total de 307 y en el HRALM fue de 349, aunque sólo se pudieron revisar 323 de un total de 3 762, debido a que no se pudo localizar el resto de los expedientes seleccionados a pesar del sobremuestreo calculado. La recolección de información en estos hospitales se llevó a cabo de julio a noviembre de 1994, con un promedio de trabajo diario de cuatro horas; obtener la información de cada expediente demoró entre 30 y 45 minutos. La revisión de las historias clínicas fue larga y laboriosa, puesto que era necesario leer todas las notas de los médicos. La organización del archivo clínico, así como la rapidez para localizar los expedientes, facilitaron la labor en el INNSZ.

La utilización hospitalaria se definió como la admisión a una cama hospitalaria con al menos una noche de estancia. Otras variables seleccionadas fueron: edad (años), sexo (masculino/femenino); estado civil (soltero/casado/divorciado/viudo); ocupación; lugar de residencia; composición familiar (vive solo/vive con familiares o amigos); ingreso económico mensual (número de salarios mínimos por familia por mes); causa de ingreso (tres principales enfermedades que motivaron la hospitalización); servicio por el que ingresó (consulta externa/urgencias), motivo de egreso (alta médica/alta voluntaria/muerte); duración de la estancia (días); derechohabiencia (sí/no); tipo de tratamiento (quirúrgico/no quirúrgico/ambos); y, el número de ingresos (se registraron hasta cinco hospitalizaciones). Todas las variables de estudio, excepto las sociodemográficas, fueron registradas cada vez que se identificó un reingreso durante el periodo de estudio en 1992 y 1993. Los responsables de la recolección de los datos fueron tres técnicos previamente entrenados y estandarizados por dos médicos con experiencia clínica. Debido a los diferentes tipos de expedientes clínicos y formas de archivo de los mismos, se realizó una prueba piloto en cada hospital para verificar la disponibilidad de la información, posteriormente se modificó el formato de recolección de datos, de manera que pudiera utilizarse en todos los hospitales. A pesar de que al elaborar el expediente clínico se solicita la información relativa al ingreso económico, este dato sólo se encontró en 338 de los 820 expedientes revisados. Así por ejemplo, en el HRALM únicamente se obtuvo información de ingreso económico en tres expedientes. Las causas de ingreso se codificaron de acuerdo con la IX Revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (IX CIE), y los resultados del análisis descriptivo se presentan por grupo de enfermedad y enfermedad específica. La principal causa de ingreso y las dos causas secundarias se sumaron para describir la distribución porcentual. La hipertensión, por ejemplo, no está registradacomo la principal causa de ingreso; sin embargo, muy a menudo se anota como causa secundaria, lo cual la ubica como la segunda enfermedad en importancia asociada con los ingresos hospitalarios de la población anciana. Si se analizara exclusivamente la principal causa de ingreso, la hipertensión no aparecería como una enfermedad de importancia en esta población.

La información se capturó en una base de datos en Dbase IV y se analizó con el paquete estadístico Stata, con análisis uni y bivariado y pruebas de hipótesis identificando diferencias entre sexos.

Resultados

INSTITUTO NACIONAL DE LA NUTRICIÓN SALVADOR ZUBIRÁN

Se revisaron 308 expedientes; la mayoría contaba con toda la información solicitada, excepto por el ingreso económico que sólo se encontró en 235. La distribución por sexo mostró que 42% (129) de los expedientes pertenecían a hombres y 58% (179) a mujeres. De los pacientes 75% se encontraban entre los 60 y los 74 años de edad. El promedio de edad fue de 69.9 años, para los hombres fue de 70.4 años con una desviación estándar (–DE)= 7.2 y para las mujeres de 69.7 (DE = 7.4). De acuerdo con el estado civil, 75% de los hombres y 38% de las mujeres estaban casados al momento del ingreso, y una mayor proporción de las mujeres (46%) que de los hombres (16%) había enviudado, siendo esta diferencia estadísticamente significativa (X2= 40.1, p<0.001) (cuadro I). En cuanto a la escolaridad, 13% de las mujeres eran analfabetas, 12% sabían sólo leer y escribir, y 25% tenían estudios que iban más allá de la secundaria, mientras que 44% de los hombres tenían estudios superiores a la secundaria y, de éstos, la mitad contaba con estudios profesionales, por lo que la diferencia por género también fue significativa (X2= 42.9, p<0.001) (cuadro I). Respecto a la ocupación, se encontró que 36% de los hombres estaban desempleados y 18% eran pensionados o jubilados, mientras que 56% de las mujeres se dedicaban a las labores del hogar, 12% eran pensionadas o jubiladas y sólo 7% eran empleadas. En cuanto a la condición de vida en familia, 17% de los hombres y 21% de las mujeres vivían solos, aunque esta diferencia no fue significativa. A pesar de que el INNSZ otorga sus servicios preferentemente a la población abierta, su alto nivel profesional y la calidad de la atención que brinda constituyen buenas razones para que personas que cuentan con seguridad social (16%) opten por ser atendidas en este hospital; así, 17% de los hombres y 18% de las mujeres eran derechohabientes; 10% de los pacientes eran del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), 4% del ISSSTE y 2% de otras instituciones.


Aunque la mayoría de las personas que acuden a este hospital viven en la Ciudad de México y su zona conurbada (62%), 19% procedía del Estado de México, Michoacán, Morelos y Guerrero, y el 19% restante de otras entidades de la República.

Sin encontrarse diferencias por género en cuanto al número de ingresos, 75% de los pacientes del INNSZ ingresaron una sola vez (71% de los hombres, 78% de las mujeres); 21% ingresaron dos veces; 3% tres veces y 1% hasta cuatro veces o más. El servicio por el que ingresaron a hospitalización fue a través de consulta externa (51%) y por urgencias (49%). En cuanto al tipo de procedimientos a los que fueron sometidos durante su primer ingreso, en 69% de los pacientes se realizaron procedimientos de tipo quirúrgico como fueron los procedimientos diagnósticos instrumentados (57%) y la cirugía mayor en urología (12%); el resto (31%) sólo se sometió a tratamiento médico.

Las principales causas de ingreso –contabilizando las tres primeras enfermedades referidas en la causa de ingreso– para los hombres, por grupo de enfermedades, fueron las del aparato digestivo (26%); de otras glándulas endócrinas (24%); de los órganos genitales masculinos (23%); los síntomas mal definidos (20%), y la enfermedad hipertensiva (18%). Para las mujeres, las más frecuentes fueron las enfermedades de otras glándulas endócrinas (36%); otras enfermedades del aparato digestivo (29%); la enfermedad hipertensiva (25%); los síntomas mal definidos (16%) y las enfermedades del esófago, estómago y duodeno (16%) (cuadro II). Las principales causas de ingreso en los hombres, debido a enfermedades específicas, fueron la diabetes mellitus (24%), la hiperplasia de la próstata (21%) y la hipertensión (18%). En el caso de las mujeres fueron la diabetes mellitus (28%), la hipertensión (25%), la dispepsia (8%) y la cirrosis hepática (8%) (cuadro III). Del total de pacientes mayores de 60 años falleció el 13% durante su estancia en el hospital. Las principales enfermedades asociadas con la defunción fueron los síntomas mal definidos (23%), otras enfermedades del aparato digestivo (20%) y la diabetes mellitus (8%). En cuanto a la tasa de mortalidad, en las personas que únicamente fueron hospitalizadas una vez (231), se encontró una tasa del 13%, entre las que fueron hospitalizadas dos veces fue del 10% y de 30% entre las que fueron hospitalizadas tres o más veces. Con respecto al tiempo que un paciente anciano permanece hospitalizado, se obtuvo un promedio de 16.5 (DE= 13.6) días de estancia para el primer ingreso en el caso de los hombres y de 14.8 días (DE= 12.5) en las mujeres. La distribución de la frecuencia de días de estancia no fue normal, ya que la moda fue seis días y la mediana 12 días (cuadro IV). El número de días de cada uno de los ingresos hospitalarios se sumó para estimar la ocupación de camas en un periodo de un año. En total se utilizaron 6 074 días/cama en el periodo de estudio, lo que equivale a tener 16.6 camas ocupadas permanentemente por personas de 60 años y más durante un año, esto es, el 10% del total de camas censables (165).








HOSPITAL GENERAL MANUEL GEA GONZÁLEZ

Se revisaron 189 expedientes clínicos, de los cuales 34% (64) pertenecían a hombres y 66% (125) a mujeres. De los pacientes 64% tenían entre 60 y 74 años de edad; el promedio de edad fue de 71.9 años (DE= 9.2), 72.7 (DE= 9.1) para los hombres y 71.5 (DE= 9.3) para las mujeres.

Respecto al estado civil se encontró que 59% de los hombres y 41% de las mujeres estaban casados; el porcentaje de viudas fue de 47% y de viudos de 25%. La escolaridad de los pacientes sólo se registró en 167 expedientes, en los cuales se encontró que 40% de la población anciana usuaria de este hospital (27% de los hombres y 46% de las mujeres) eran analfabetas y sólo 6% tenían estudios de secundaria o más. Respecto a la ocupación, 94% de las mujeres se dedicaban al hogar, mientras que 40% de los hombres estaban desempleados, y una proporción relativamente alta (24%) trabajaba en las labores del campo (cuadro I). La información sobre las condiciones de vida familiares se obtuvo únicamente de 157 expedientes: 90% vivía con su familia o con amistades, y la distribución de las personas que vivían solas no mostró diferencias por sexo (10% de los hombres y 9% de las mujeres).



Al indagar sobre la condición de derechohabiencia, se obtuvo información de 148 personas (78.3%), de las cuales sólo nueve (6%) eran derechohabientes; el resto era población abierta. El lugar de residencia de los pacientes fue principalmente el Distrito Federal (D.F.) (76%), seguido por el Estado de México, Morelos y Guerrero (13%).

En cuanto al número de ingresos, 85% de los pacientes ingresaron una sola vez en el periodo de estudio (84% de los hombres y 85% de las mujeres), 14% dos veces y 1% tres veces. Aunque la mayoría de los pacientes permaneció internada siete días (moda), el promedio de días de estancia durante el primer ingreso fue de 11.8 (DE= 11.1) y fue igual para ambos sexos, la mediana describe con menor variación la duración de la estancia hospitalaria (nueve días) (cuadro IV). La suma de todos los días de estancia para el periodo de estudio fue de 2 535, lo que equivale a tener 6.9 camas ocupadas durante todo un año (3%) de un total de 215 camas censables. En este hospital, 81% de los pacientes ingresó por el servicio de urgencias; 59% recibió tratamiento médico y 41% quirúrgico, como fueron los procedimientos diagnósticos instrumentados considerados como cirugía menor (62%) y los procedimientos diagnósticos histopatológicos (15%).

Las causas de ingreso más frecuentes por sexo y grupo de enfermedad se presentan en el cuadro II. Se observa que las enfermedades de otras glándulas endócrinas se encuentran en primer lugar en el sexo masculino, seguidas por otras enfermedades del aparato digestivo, mientras que en las mujeres las causas de ingreso más frecuentes fueron la enfermedad hipertensiva, las enfermedades de las glándulas endócrinas y otras enfermedades del corazón.

Por enfermedades específicas se encontró que la diabetes mellitus fue causa de ingreso en 30% de los hombres y en 35% de la mujeres, seguida por la insuficiencia
cardiaca (16% en los hombres y 24% en las mujeres) e hipertensión (9% y 17%, respectivamente) (cuadro III).

La tasa de mortalidad fue muy baja; únicamente cuatro pacientes (2%) fallecieron durante su estancia en el HGMGG; los demás fueron dados de alta –médica o voluntaria–. Las causas de ingreso asociadas con el fallecimiento fueron enfermedades del corazón (tres) y la cirrosis hepática (uno). Dos de los fallecimientos ocurrieron en personas que ingresaron una sola vez y los dos restantes en aquellas que ingresaron dos veces.

HOSPITAL REGIONAL ADOLFO LÓPEZ MATEOS

En este hospital no se completó el tamaño de muestra
requerido debido a los problemas que hubo para localizar 26 de los 349 expedientes clínicos seleccionados. Algunos estaban almacenados en microfichas, que no pudieron encontrarse y tampoco se recuperaron los expedientes originales. La información sociodemográfica fue incompleta y aquella sobre ingreso económico, escolaridad y ocupación no se encontró en todos los expedientes.

De los 323 expedientes, 157 pertenecían a hombres (49%) y 166 a mujeres (51%); 61% se encontraban entre los 60 y 74 años de edad y el promedio de edad para los hombres fue de 73.4 años (DE= 8.2) y para las mujeres de 72.4 (DE= 8.9). La distribución por estado civil muestra que la mayoría de los hombres son casados (81%), y sólo 16% eran viudos, mientras que entre las mujeres hubo 42% de casadas y 46% de viudas. Estas diferencias por sexo fueron estadísticamente significativas (X2= 51, p< 0.001). Por grado de escolaridad se encontró que 12% de los hombres y 10% de las mujeres eran analfabetas. El 28% de las mujeres y el 31% de los hombres tenían estudios de secundaria o más. De acuerdo con la ocupación, 46% eran jubilados o pensionados (57% de los hombres y 35% de las mujeres), y 56% de las mujeres se dedicaban a las labores del hogar; además, 9% de los hombres eran campesinos (cuadro I).

En relación con las condiciones de vida en familia sólo se obtuvo información de 238 personas, de las cuales 7% vivían solas.

De las personas que recibieron atención en este hospital 98% contaba con seguridad social; sólo 2% no eran derechohabientes del ISSSTE. A diferencia del INNSZ y del HGMGG, 89% (288) de las personas hospitalizadas eran residentes del D.F.; el 11% restante procedía principalmente del Estado de México, Morelos, Michoacán e Hidalgo. La mayoría de los pacientes ingresó por el servicio de urgencias (74%) y el resto (26%) a través de la consulta externa. Los tratamientos quirúrgicos (53%) a los que más frecuentemente se sometieron los pacientes de la tercera edad fueron: sutura de córnea, injertos, mamoplastía, amigdalectomía, etcétera, que se incluyen en el rubro otros procedimientos quirúrgicos (30%), y procedimientos diagnósticos instrumentados (23%), mientras que 47% de los pacientes recibió tratamiento médico únicamente.

Al examinar las principales causas de ingreso según grupo de enfermedades por sexo (cuadro II), se encontró que las enfermedades de otras glándulas endócrinas ocuparon el primer lugar entre los hombres (23%), seguidas por otras enfermedades del aparato digestivo (18%) y enfermedad hipertensiva (15%). En el sexo femenino las principales causas fueron la enfermedad hipertensiva (23%), otras enfermedades del corazón (19%) y las enfermedades de otras glándulas endócrinas (17%). Cabe señalar que las fracturas fueron causa de ingreso en 10% de los casos en el sexo femenino y los trastornos de los ojos en 8%.

Según enfermedad específica, la diabetes mellitus, la hipertensión y otros trastornos de la uretra fueron las principales causas de hospitalización en los hombres, y la hipertensión, la diabetes mellitus y las fracturas fueron las causas más frecuentes entre las mujeres (cuadro III).

En comparación con los otros dos hospitales, 32% de los pacientes fallecieron durante su estancia hospitalaria (36% de hombres y 30% de mujeres). Las principales causas de ingreso asociadas con el fallecimiento fueron las enfermedades del corazón (19%), la enfermedad cerebrovascular (15%), la diabetes mellitus (9%), otras enfermedades del aparato respiratorio (8%), otras enfermedades del aparato digestivo (8%) y las fracturas (7%).

La tasa de mortalidad en las personas que ingresaron una sola vez fue del 33.2%; 27% dos veces y 35% en las que ingresaron tres veces o más.

El 78% de las personas ingresaron una sola vez al hospital; el 14% dos veces y el 8% tres veces o más. El promedio de días de estancia para el primer ingreso fue de 10.4 días (DEC= 10.2), 10.6 días (DEC= 9.2) para los hombres y 10.1 (DEC= 10.9) para las mujeres. La mediana fue de ocho días y la moda de dos días (cuadro IV). En total se utilizaron 4 344 días/cama, lo que equivale a 11.9 camas ocupadas (4%) por personas de 60 años y más durante un año, de un total de 269 camas censables. 

Discusión

No es el objetivo de este trabajo presentar las características de la utilización hospitalaria para toda la población de la Ciudad de México, ya que existen más de 100 hospitales públicos, privados y de seguridad social, con características diferentes en cuanto al tipo de atención, de población, tamaño, etcétera. El interés es mostrar la importancia de contar con información sobre la utilización de los servicios hospitalarios por los pacientes ancianos, usando como ejemplo tres hospitales del D.F. que, con las características que tienen en cuanto a tipo de población que atienden y servicios que ofrecen, permiten conocer los puntos en común y las diferencias que pueden existir en cuanto a las causas de ingreso, al tratamiento o la duración de la estancia. Asimismo, permite tener una idea de lo que puede esperarse respecto a la demanda de atención y a las tendencias de las enfermedades que son actualmente causa de ingreso más frecuente, aunque estos padecimientos también son aquellos que pueden prevenirse y/o controlarse en el primer nivel de atención, de lo cual se deduce la necesidad de apoyar más los programas de promoción y educación para la salud en la población adulta. Lo anterior es relevante para la planeación de los servicios de salud destinados a los ancianos. Ejemplo de la situación que se puede presentar en el futuro es el caso de los Estados Unidos de América, donde los ancianos constituyen el 8% de la población total y más del 30% de los gastos en salud se invierten en su atención.15 Ya se han identificado algunas diferencias en las razones para la demanda de atención y hospitalización entre hombres y mujeres, así como la presencia de problemas de salud más complejos entre las mujeres;16 algunos estudios han mostrado que las mujeres utilizan más frecuentemente los servicios de salud que los hombres,17 y que las personas que enviudaron recientemente tienen mayor riesgo de enfermarse y morir que aquellas que siguen casadas y tienen la misma edad.18

En general, las características sociodemográficas son muy similares a las que muestra el XI Censo Nacional de Población y Vivienda,12 principalmente en cuanto a la distribución por escolaridad y estado civil, registrándose una gran cantidad de mujeres analfabetas así como un mayor número de mujeres viudas y de hombres casados.

Por otra parte y como lo reflejan las tasas de mortalidad de este grupo de edad,8 las enfermedades crónicas son las causas más frecuentes de hospitalización, aunque todavía se encuentran enfermedades agudas, principalmente respiratorias entre las primeras 15 causas de hospitalización.

Al contrario de lo informado por otros autores,16,17 no hubo diferencias significativas por sexo en cuanto a la utilización de los servicios hospitalarios.

En cuanto a la condición de derechohabiencia, ésta no puede generalizarse ya que las características de los hospitales están determinadas por el tipo de población a la que atienden. La distribución de los pacientes por condición de derechohabiencia en cada hospital es acorde con lo que se esperaría de cada uno de ellos: 16% de las personas que recibieron atención en el INNSZ contaban con seguridad social; 94% de los ancianos atendidos en el HGMGG eran población abierta (sin seguridad social), y el HRALM atendió 99% de ancianos derechohabientes.

Esta investigación refleja las características sociodemográficas de la población usuaria ya que, por ejemplo, en el HGMGG se detectó un mayor número de mujeres analfabetas así como de personas de origen campesino y desempleadas, mientras que en el HRALM, una proporción mayor de personas correspondía naturalmente al grupo de jubilados o pensionados. Destaca el hecho de que 14% de los pacientes del INNSZ contaban con seguridad social; sin embargo, este porcentaje es menor al compararlo con el total de los derechohabientes de este hospital, que es aproximadamente del 20%. Esto se podría explicar porque el INNSZ es una de las instituciones más prestigiadas del país, cuenta con los últimos avances tecnológicos y con una plantilla de personal altamente especializado, que lo hace equivalente o mejor a cualquier hospital privado y preferible a otros hospitales del Sector Salud. Cabe mencionar que no se identificaron personas con seguro médico privado, aunque la Encuesta Nacional de Salud II estimó que 2.4% de los ancianos en el país tienen seguro médico privado.14

Para la primera hospitalización, el promedio de días de estancia fue significativamente mayor en el INNSZ que en los otros dos hospitales, lo cual podría estar asociado con el tipo de tratamiento al que se someten los pacientes, ya que se encontró que en esa Institución se realizan comparativamente más procedimientos quirúrgicos.

Cabe destacar que el INNSZ y el HRALM cuentan con servicio de geriatría, no así el HGMGG que, utilizó el menor número de camas por año, esto debe considerarse respecto al total de camas de cada hospital.

Aunque el número de pacientes en cada hospital varía, las causas de ingreso se agrupan en el mismo orden. El INNSZ es un hospital especializado por lo que las causas de ingreso son más homogéneas, mientras que en el HRALM las causas se distribuyen de forma más amplia.

Por ejemplo, el primero registró una proporción mayor de pacientes con enfermedades gastrointestinales, y el segundo atendió un mayor número de pacientes con cataratas, fracturas y enfermedades respiratorias agudas que no están entre las causas más frecuentes en los otros dos hospitales.

Se observó que los tumores no aparecen entre las principales causas de ingreso hospitalario, probablemente debido a que se encuentran distribuidos en diferentes grupos según la IX CIE,19 si bien en su desglose por enfermedad específica no se encuentra ningún tipo de neoplasia que desplace o compita con la diabetes mellitus y la hipertensión.

Al comparar las principales causas de ingreso hospitalario con las veinte principales causas de morbilidad en el grupo de 65 años y más en las estadísticas de 1990,20 se observa que las enfermedades crónicas ocupan los primeros lugares como causa de hospitalización. En todos los niveles de atención, las infecciones respiratorias agudas, las diarreas y la amibiasis se notifican en el primero, segundo y cuarto lugares, aunque se encontró que la hipertensión y la diabetes mellitus se ubican en el tercero y quinto. Esto indica que las enfermedades infecciosas aún están presentes, que ya no son causa de muerte pero que, sin embargo, siguen siendo un problema de salud.

Se encontraron diferencias en las enfermedades asociadas con la causa de egreso por fallecimiento entre los tres hospitales; éstas se pueden deber al grado de severidad de la enfermedad al momento del ingreso, o al nivel de atención de cada hospital. Por otro lado, en el HRALM se registró un mayor número de fallecimientos en comparación con los otros dos hospitales; en proporción, el riesgo de morir de un paciente durante el primer ingreso en este hospital es mucho más alto (33%) que en el INNSZ (13%) y en el HGMGG (1%).

Cabe preguntarse si se justifica la realización de los procedimientos quirúrgicos registrados en los expedientes de entre el 40 y el 70% de los pacientes ancianos de la muestra, ya que se sabe que el riesgo de sufrir complicaciones aumenta con la edad, aunque se encontró que en la mayoría de los casos se realizaron procedimientos diagnósticos considerados como cirugía menor; en el INNSZ se efectuaron procedimientos de cirugía mayor en 26% de los pacientes y en el HRALM en 39%. Vale la pena considerar si la calidad de vida de una persona mejorará como resultado de estas intervenciones o, por el contrario, la recuperación será lenta e incapacitante, aunque finalmente logre prolongar la vida.

Es importante llevar a cabo más investigaciones que ayuden a describir las características de la utilización de servicios por la población anciana en todos los niveles de atención, y que permitan analizar y predecir las tendencias de las enfermedades para el futuro. La necesidad de prevenir, pero sobre todo de curar y rehabilitar, puede rebasar en gran medida la capacidad de los servicios de salud; por lo tanto, deben estimarse los recursos humanos y materiales, así como las nuevas estrategias de atención para resolver los problemas de salud de esta población.

AGRADECIMIENTOS

Los autores agradecen a las autoridades correspondientes,
así como al personal del archivo clínico del Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán, del Hospital General Manuel Gea González y del Hospital Regional Adolfo López Mateos las facilidades brindadas para realizar esta investigación. Asimismo expresan su gratitud a Ma. Engracia Guillén, Sara Eugenia Quiroz y Addis Abeba Salinas, de la Dirección General de Epidemiología de la SSA, por haber llevado a cabo con gran dedicación y eficiencia la recolección y codificación de los datos.

Bibliografía

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