Salud Pública de México

Malformaciones congénitas en hijos de madres epilépticas con y sin tratamiento con anticonvulsivantes

Malformaciones congénitas en hijos de madres epilépticas con y sin tratamiento con anticonvulsivantes

AUTORES

Jazmín Arteaga-Vázquez, MC,(1) Leonora Luna-Muñoz, TS,(1) Osvaldo M Mutchinick, DC.(1)

(1)Departamento de Genética, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. México DF, México

RESUMEN

Objetivo. Determinar la frecuencia y tipo de malformaciones  congénitas (MC) en hijos de madres epilépticas (HME)  tratadas y no tratadas con anticonvulsivantes, la posible  correlación anticonvulsivante/MC y la asociación con otras  alteraciones del desarrollo. Material y métodos. Estudio   multicéntrico de casos  y controles en 166 recién nacidos  vivos HME  identificados en 21 501 recién nacidos con MC y  respectivos controles del Registro y Vigilancia Epidemiológica  de Malformaciones Congénitas (RYVEMCE). Resultados.  La frecuencia de MC en HME tratadas fue mayor, (48.3%)  que en HME no tratadas (28.3%); (RM= 2.37 IC95% 1.08-  5.40), p=0.03. Las MC más frecuentes fueron espina bífida,  anomalías en reducción de miembros, labio/paladar hendido,  microcefalia, anotia/microtia, hipospadias, paladar hendido,  polidactilia, anoftalmia/microftalmia y onfalocele. No hubo  diferencias entre uso de mono o politerapia. La difenilhidantoína,  carbamazepina y ácido valproico fueron los anticonvulsivantes  más utilizados. Conclusiones. Los resultados  confirman la teratogenicidad propia de la epilepsia y el efecto  sinérgico de ciertos anticonvulsivantes, lo que evidencia la  necesidad de un apropiado control periconcepcional de esta  enfermedad y su tratamiento. 

ABSTRACT

Objective. To determine the prevalence at birth and type  of congenital malformations (CM) in newborns of epileptic  mothers (NEM) treated and not treated with anticonvulsants,  the correlation anticonvulsant/CM and other developmental  disorders. Materials and methods. Multicenter casecontrol  study, in 166 live births NEM diagnosed in 21 501  newborns with CM and respective controls from the Registro  y Vigilancia Epidemiológica de Malformaciones Congénitas  (RYVEMCE). Results. The frequency of CM in NEM treated  with anticonvulsants was higher (48.3%) than in NEM of  untreated mothers (28.3%), (OR= 2.37 IC95% 1.08-5.40),  p=0.03. CMs most     frequently  found were: spina bifida, limb   reduction defects, cleft lip palate,  microcephaly, anotia/microtia,  hypospadias, polydactyly,  cleft palate,  anophthalmia/  microphthalmia and  omphalocele.  No  differences  among  monotherapy and polytherapy were observed. Diphenylhydantoin,  carbamazepine and valproic acid were the most  frequently anticonvulsants used. Conclusions. Our results  show the teratogenicity of epilepsy by itself, the synergistic  effect of some anticonvulsants, and the need of an appropriate  periconceptional control of the disease and treatment. 

Introducción

La Organización Mundial de la Salud define a la  epilepsia como “una afección neurológica crónica,  caracterizada por dos o más convulsiones no provocadas  y atribuidas a la descarga eléctrica excesiva y repentina  de un grupo de neuronas”.1 La prevalencia de la enfermedad  en general es de 4 a 6 por 1 000, y es más frecuente en  mujeres menores de 45 años.1-3 En la población mexicana  ésta es de 3.9 por 1000, (IC95% 2.3-6.5).4 Se estima que  una de cada 200 mujeres embarazadas padece epilepsia,5  y se incrementa la frecuencia de las crisis en 30% durante  el primer trimestre de la gestación en una proporción  considerable.6 Esta característica condiciona el uso de  anticonvulsivantes, incluso a dosis altas durante la gestación,  en la mayoría de las mujeres epilépticas.7,8 

Los primeros fármacos antiepilépticos se utilizaron  en el año 1850,9 pero más de un siglo después surgió la  sospecha de su efecto teratogénico,10 al haberse observado  una mayor frecuencia de malformaciones congénitas  (MC) en los hijos de madres epilépticas (HME)  tratadas con fenobarbital. Posteriormente, se asoció  el uso de éste y otros fármacos con un mayor riesgo  para labio y paladar hendido en la descendencia.11  Diversos estudios confirmaron el efecto teratogénico  de los anticonvulsivantes, siendo las siguientes MC  las reportadas con mayor frecuencia: defectos del tubo  neural (DTN), microcefalia, craniosinostosis, paladar  hendido, labio hendido con o sin paladar hendido (LH  +/- PH), cardiopatías congénitas, polidactilia, hernia  diafragmática, e hipospadias.6,8,12,13 

En la actualidad se acepta que el riesgo para MC  en HME expuestas a anticonvulsivantes durante los  primeros meses del embarazo va de 6 a 9% comparado  con el riesgo de 2 a 3% en la población general.13-16 Si  se consideran también las MC menores, la prevalencia  al nacimiento aumenta a 16.9%.8 Se sabe que las crisis  convulsivas en la madre epiléptica condicionan hipoxia  embrionaria y algunos autores señalan que este factor  pudiera tener un efecto teratogénico sobre el embrión y  el feto,14 y que la epilepsia materna per se contribuye en  cierta medida a aumentar el riesgo de MC en los HME. 

Sin embargo, diversos autores postulan que la  frecuencia de MC en la descendencia de madres epilépticas  no tratadas no difiere de la frecuencia en madres  control, (RM= 1.92, IC 95% 0.92-4.00),17 con frecuencias  de 3.5 y 4.2% en la descendencia de mujeres epilépticas  no tratadas y tratadas durante la gestación, respectivamente.  Diversos autores han comunicado una mayor  frecuencia (6.0 al 16.8%) de MC en los HME tratadas  con politerapia.7,18 

Se ha sugerido como posible favorecedor del efecto  teratogénico de los compuestos antiepilépticos la deficiencia  de folatos por deficiente ingesta, absorción o  metabolismo de los mismos.19 También se postula que  alteraciones en la detoxificación celular por variantes  moleculares de la enzima epóxido hidrolasa incrementaría  el riesgo de toxicidad fetal, secundario a la formación  de radicales libres producidos por el metabolismo  de los anticonvulsivantes.6,20 Lo anterior podría estar  relacionado con el documentado efecto dosis/respuesta  de una mayor prevalencia al nacimiento de MC mayores  inducidas por carbamazepina, lamotrigina y ácido  valproico.7 

La epilepsia materna se relaciona con complicaciones  obstétricas y perinatales como hipoxia fetal,  acidosis, hemorragia intracerebral in utero, aumento  de la frecuencia de pérdidas fetales, desprendimiento  de placenta, restricción del crecimiento intrauterino,  parto pretérmino, bajo peso al nacimiento, y mayor  mortalidad perinatal.6,14,21-23 La frecuencia del parto  por cesárea en madres epilépticas (20.6%) es mayor  que en no epilépticas (11.0%), (RM= 1.93; IC 95% 1.3-  2.8).21 Otra secuela en HME es un déficit cognitivo de  grado variable, al parecer relacionado con el tipo de  anticonvulsivante y dosis utilizadas.13 Esta alteración  se caracteriza por retraso psicomotor y de desarrollo  del lenguaje, hiperactividad y déficit de atención.24 

Los objetivos del presente estudio fueron determinar  en la descendencia de madres epilépticas la  relación de la ingesta y tipo de anticonvulsivante con  la frecuencia y tipo de MC y otras alteraciones del desarrollo  como parto pretérmino, antecedente de abortos  espontáneos y características somatométricas del recién  nacido. Además considerar otros aspectos demográficos  y reproductivos como edad materna, escolaridad de los  padres y nivel socioeconómico como posibles factores  de riesgo.

Material y Métodos

La información se obtuvo de la base de datos del programa  mexicano de “Registro y Vigilancia Epidemiológica  de Malformaciones Congénitas” (RYVEMCE),  coordinado en el Departamento de Genética del Instituto  Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador  Zubirán” (INCMNSZ). El RYVEMCE es un estudio multicéntrico  con un diseño de casos y controles en recién  nacidos vivos y muertos, basado en el examen clínico  sistematizado de todos los nacimientos consecutivos que  ocurren en los hospitales que participan del programa.  Por cada recién nacido con malformaciones congénitas  (RNMC) se incluye un recién nacido (RN) control sin  MC, que es el nacimiento siguiente al RNMC del mismo  sexo nacido en el mismo hospital. De esta manera  se tiene un conjunto de casos y controles pareados por  sexo, lugar y momento del nacimiento. De cada RNMC  y control se obtiene información uniforme por medio del llenado de una ficha clínica específicamente diseñada  para el RYVEMCE. En ella se consignan datos clínicos  del RN que incluyen peso, talla y perímetro cefálico,  factores genéticos como antecedentes familiares de MC,  consanguinidad y de exposición durante la gestación a  factores químicos, físicos, infecciosos y de enfermedades  maternas agudas y crónicas presentes durante la  gestación. Del RNMC se describe detalladamente la o  las MC presentes, y de éste y el RN control, información  sobre la historia reproductiva de

las respectivas madres  e información sociodemográfica de las familias.16 

El periodo de estudio comprendió de enero de  1978 a diciembre de 2010 y participaron 36 hospitales  de diferentes estados de la República Mexicana. El protocolo  de investigación fue revisado por el Comité de  Bioética e Investigación en Humanos del INCMNSZ y  cada hospital consideró su participación acorde con los  lineamientos de su Comité de Bioética de Investigación  en Humanos y criterios de obtención del consentimiento  informado. 

El diagnóstico de epilepsia, así como el de la ingesta  de anticonvulsivantes, se obtuvieron por interrogatorio  directo a la madre durante las primeras 24 horas después  del parto o por consulta del expediente obstétrico, por  lo que no fue posible obtener la dosis específica del  anticonvulsivante utilizado. 

Para el análisis estadístico de la información obtenida  se utilizaron las pruebas de ji cuadrada de Pearson  y exacta de Fisher para la comparación de las variables  cualitativas entre casos y grupos de comparación, y  la prueba “t” de Student para la comparación de las  variables de distribución continua. La comparación de  las prevalencias de las MC en los grupos de estudio se  realizó mediante la prueba de distribución de Poisson  (http://stattrek.com/online-calculator/poisson.aspx).  Como valor de significancia estadística para todas las  comparaciones realizadas se consideró una p≤ 0.05.

Resultados

Durante el periodo señalado se examinaron un total de  1 161 510 RN, de los cuales 21 501 correspondieron a  RN vivos que presentaron una o más MC y un número  igual de RN control. En el total de 43 002 nacimientos  se identificaron 174 RN vivos con el antecedente de  epilepsia materna, lo que da una prevalencia del 4.1  por 1 000 de la enfermedad en mujeres en edad reproductiva  (figura 1).
     
Se excluyeron cuatro casos de cada grupo por falta de información RNMC: recién nacidos con malformaciones congénitas; RN: recién nacido

Figura 1. Muestra analizada sobre malformaciones congénitas en hijos de madres epilépticas con y sin tratamiento con anticonvulsivantes. México, RYVEMCE 1978-2010.

De los 166 registros de madres epilépticas restantes,  71 (42.8%) tuvieron un recién nacido con una o más MC  mayores y 95 (57.2%) un producto sin MC. Al agrupar a  las madres por tipo de terapia anticonvulsivante recibida,  se observaron 90 casos (54.2%) con monoterapia, 30  casos (18.1%) con politerapia y 46 (27.7%) que negaron  tratamiento con dichos fármacos. Se observaron 40  RNMC (44.4%) en el grupo de mujeres con monoterapia,  18 RNMC (60.0%) en el grupo con politerapia y 13  RNMC (28.3%) en el grupo de gestantes no tratadas. La  frecuencia de RNMC en el grupo de mujeres epilépticas  tratadas (48.3%, 58/120), fue significativamente mayor  que en las no tratadas (28.3% 13/46), (RM= 2.37, IC 95%  1.08-5.40); p=0.03. No se observó diferencia estadísticamente  significativa entre la frecuencia de RNMC en el  grupo que recibió monoterapia (40/90) con el que recibió  politerapia (18/30). 

En el cuadro I se muestra el tipo de terapia anticonvulsivante  empleada y los fármacos más comúnmente  prescritos. La difenilhidantoína fue el más frecuentemente  utilizado tanto  en el grupo de HME con MC  como  en el grupo de HME sin MC. En el grupo de mujeres  que  requirieron politerapia,  las  combinaciones más  frecuentes fueron difenilhidantoína+carbamazepina y difenilhidantoína+fenobarbital. Se observaron otras  siete diferentes combinaciones en 15 mujeres epilépticas,  pero   sólo en aquellas  cinco que  utilizaron tres  anticonvulsivantes todos los productos fueron RNMC,  en cambio, en las 10 madres restantes que recibieron  tratamiento con combinaciones de dos fármacos sólo  50% de los RN presentó una o más MC. 
  
HME: hijos de madre epiléptica, MC: malformaciones congénitas

Del total de 245 hijos que tuvieron las 120 madres  epilépticas que utilizaron anticonvulsivantes, 58 (23.7%)  fueron RNMC, 195 fueron hijos de gestantes tratadas  con monoterapia, de éstos, 40 (20.5%) fueron RNMC. De  los 50 HME tratadas con politerapia 18 (36.0%) fueron  RNMC. Del total de 104 hijos que tuvieron las 46 madres  epilépticas no tratadas, 13 (12.5%) fueron RNMC.  La comparación de las frecuencias de HME con MC  observadas entre los tres últimos grupos mencionados  difirieron significativamente (X2 11.51; p<0.01). Al considerar  en conjunto el total de 71 RNMC que tuvieron  las 166 mujeres epilépticas y el total de 349 hijos en la  descendencia de las mismas, la frecuencia de RNMC  fue de 20.3%. 

De los 71 RNMC, 19 presentaron más de una MC,  siendo ésta un defecto mayor o menor al haberse diagnosticado  106 MC en el total de RNMC. En el cuadro II se  muestra el tipo de MC observadas, agrupadas por sistema  o región afectada y estratificadas por el tipo de tratamiento  utilizado. Si bien no se observaron diferencias significativas  entre tratamientos, las MC de ciertos sistemas o  regiones, como las craneofaciales, de piel y del sistema  nervioso central, ocurrieron más frecuentemente.
  

SNC: sistema nervioso central, MC: malformaciones congénitas 

Ciertas MC como microcefalia, anomalías en reducción  de miembros y espina bífida mostraron diferencias  estadísticas significativas cuando se compararon sus  respectivos valores esperados, estimados sobre el total  de 21 501 RNMC registrados en el RYVEMCE, con los  respectivos valores observados en los 71 RNMC presentes  en la muestra de madres epilépticas estudiada  (cuadro III).

 

LH+/-PH: labio hendido con/sin paladar hendido, ARM: anomalías en reducción de miembros, p*: Valor de p para la prueba de distribución de Poisson

De los 43 neonatos HME que utilizaron monoterapia  con difenilhidantoína, dos presentaron el síndrome  embriofetal por hidantoína del recién nacido (perímetro  cefálico pequeño, hipoplasia huesos nasales, hipoplasia  ungueal e hipertricosis). Una de las 32 madres que recibió  tratamiento con carbamazepina tuvo un hijo con  espina bífida, hipoplasia nasal, micrognatia e hipertricosis.  De las 11 madres que utilizaron politerapia con  difenihidantoína + carbamazepina, dos tuvieron un hijo  con hipoplasia ungueal y agenesia/hipoplasia nasal, y  otra un RN con anencefalia y paladar hendido. De los  cinco hijos de madres que recibieron tratamiento con tres  antiepilépticos, uno presentó anomalía en reducción de  miembros, hipoplasia ungueal e hipoplasia nasal, y otro,  microcefalia, hipoplasia ungueal e hipertricosis, lo que  corresponde en ambos casos a la combinación de ácido  valproico, difenilhidantoína y carbamazepina.

La frecuencia de parto pretérmino fue significativamente  mayor en madres epilépticas, independientemente  de no haber recibido tratamiento 26.1% (12/46), de  ser tratadas con monoterapia 25.6% (23/90) o tratadas  con politerapia 23.3% (7/30) que en madres control  8.4% (14/166). Las comparaciones de los tres grupos de  madres epilépticas con las madres control mostraron los  siguientes datos:(RM= 3.83 IC 95% 1.47-9.73), p< 0.01;  (RM= 3.73 IC 95% 1.71-8.31), p < 0.01; (RM= 3.30 IC 95%  1.01-9.85), p< 0.05, respectivamente. No se observaron  diferencias significativas cuando se compararon los tres  grupos de madres epilépticas entre sí.

Bajo peso al nacimiento (<2 500gr) en gestaciones  de término se observó más frecuentemente en HME con MC 6/46, difiriendo significativamente únicamente de  los controles (4/152) (prueba exacta de Fisher: p= 0.01;  (RM= 5.55, IC 95% 1.24-27.76). No se observaron diferencias  significativas entre HME con y sin MC (2/72),  y de estos últimos con los controles. Otras variables  antropométricas como talla y perímetro cefálico no mostraron diferencias significativas entre los grupos  analizados entre sí y con el grupo control. 

 Parto por cesárea solamente mostró una frecuencia  significativamente mayor en madres epilépticas con  RNMC (54.9%) que madres control (37.9%) (RM= 1.97;  1.09-3.61; p < 0.05), y una frecuencia similar en madres  que tuvieron hijos sin MC y madres control.   

Otras variables estudiadas como edad materna y  paterna, escolaridad de los progenitores, abortos espontáneos  y nivel socioeconómico no mostraron diferencias  estadísticas significativas entre los grupos de madres  epilépticas con RNMC, madres epilépticas con hijos sin  malformaciones y madres control.

Discusión

La prevalencia de epilepsia en mujeres en edad reproductiva   en nuestra muestra fue de 1/247, similar a la ya   reportada en otros estudios.5 De las madres epilépticas,   72.3% ingirió uno o más anticonvulsivantes durante el   primer trimestre del embarazo, por lo que se observa un   riesgo 137% mayor (RM= 2.37; IC 95% 1.08 – 5.40; p=0.03)   de tener un RNMC en aquellas madres epilépticas que   emplearon uno o más anticonvulsivantes que en las que   no recibieron tratamiento.

De las madres epilépticas tratadas, 75% empleó   monoterapia y 25% politerapia, resultado semejante   al observado en una cohorte de madres epilépticas de   la población mexicana en la cual la frecuencia de monoterapia   fue de 67.1% y 32.9% de politerapia.25 Otro   estudio observacional realizado en el Reino Unido señala   cifras cercanas a nuestros resultados para el uso de   monoterapia (66.8%) pero difiere en cuanto al empleo de   politerapia (16.6%).23 Las diferencias pudieran deberse,   en parte, al tamaño de las muestras estudiadas y también   por los criterios en nuestro país sobre las guías de   tratamiento y seguimiento de los pacientes epilépticos.

La Normal Oficial Mexicana NOM-034-SSA2-20021 para   la prevención y control de los defectos al nacimiento   señala en el numeral 6.5: “En el primer nivel de atención   se llevará a cabo el manejo preventivo de los siguientes   factores o condiciones de riesgo generales, en mujeres   y parejas en edad fértil (antes, durante y después del   embarazo), para prevenir los defectos al nacimiento:   6.5.12. Exposición aguda o crónica a medicamentos   (anticonvulsivos, anticoagulantes y ototóxicos)”, y en   el numeral 6.6 donde se menciona: “En el primer nivel   de atención se deben establecer medidas   educativas y   de promoción de la salud, para disminuir riesgos perinatales   y actuar de manera acorde en el caso de mujeres   con: 6.6.5 Convulsiones”.26 Sin embargo, no precisa el   tratamiento recomendado en las mujeres epilépticas en   edad reproductiva, ni los fármacos que deben evitarse   por el potencial teratogénico ya comprobado (ácido   valproico, primidona), ni tampoco hace referencia a la   recomendación de suplementación con ácido fólico a   mujeres epilépticas en edad fértil.27

Un estudio reciente23 muestra que los anticonvulsivantes   más empleados por las mujeres epilépticas que   emplean monoterapia son la carbamazepina (26.7%), el   ácido valproico (20.6%) y la lamotrigina (14.4%). En la   presente muestra los anticonvulsivantes más utilizados   fueron difenilhidantoína (47.7%), carbamazepina (33.9%)   y el ácido valproico (9.2%). La diferencia en el uso de   lamotrigina pudiera atribuirse, por una parte, al tipo de   medicamentos disponibles en el sector salud y, por otra,   al costo elevado de este medicamento.      Llama la atención que el ácido valproico se empleó con menor frecuencia (9.2%) en nuestra muestra, muy probablemente debido al importante efecto teratogénico atribuido a este compuesto.27 El empleo de ácido  valproico se ha asociado con un mayor riesgo de MC en HME comparado con el empleo de otros anticonvulsivantes y de una mayor frecuencia de alteraciones cognitivas en niños seguidos hasta la edad de tres años.27

El riesgo absoluto de tener un niño con espina bífida en el caso de madres expuestas a ácido valproico como monoterapia durante el primer trimestre es de 6.0, 0.5% para defecto del tabique auricular, 0.3% para paladar hendido, 0.7% para hipospadias, 0.2% para polidactilia y 0.1% para craniosinostosis.8 Todos estos riesgos exceden  significativamente lo comúnmente observado en la población general.

La frecuencia de RNMC de mujeres tratadas con  politerapia fue significativamente mayor que las tratadas    con monoterapia y aún mayor que las no tratadas, lo   que concuerda con lo reportado por otros autores.7,18,25   Dentro de la variedad de MC diagnosticadas, la   microcefalia, las anomalías en reducción de miembros   y la espina bífida tuvieron una prevalencia observada   significativamente mayor a la esperada. Otras, LHc/   sPH, PH, onfalocele e hipospadias, aunque no alcanzaron   diferencias significativas, mostraron una tendencia   similar (cuadro III). No hemos encontrado reportes en la   literatura médica de casos que presentaran anoftalmia/   microftalmia, anotia/microtia y onfalocele.23,28-30

Nuestros resultados no sólo confirman hallazgos   previos6 que reportan una mayor frecuencia de parto   pretérmino en HME sino que ésta fue mayor aún   (25.3%) y una frecuencia similar respecto a bajo peso al   nacimiento (6.78%).  

En contraste con reportes previos, no observamos   diferencia entre casos y controles al comparar otras   características y antecedentes de los progenitores como nivel socioeconómico y antecedente de abortos   previos.5,6,14  

Nuestros resultados corroboran el efecto teratogénico de los  anticonvulsivantes utilizados en la muestra   estudiada. Además, fue posible identificar algunas MC   específicas no reportadas previamente como anoftalmia,   microftalmia, anotia, microtia y onfalocele. También se   observó un mayor riesgo de RNMC en HME que emplearon   anticonvulsivantes congruente con un gradiente   teratogénico, pues la frecuencia de RNMC en madres   epilépticas no tratadas fue de 12.5%, en tratadas con   monoterapia de 20.5 y 36.0% en las tratadas con politerapia   al igual que lo reportado por otros autores.7,18  

Llama la atención la mayor proporción de RN con   una o más MC mayores en los hijos de mujeres no tratadas   con anticonvulsivantes durante el primer trimestre   de la gestación (13/46), por lo que este hallazgo sugiere   que la epilepsia materna per se favorece una mayor ocurrencia   de MC en la descendencia, hecho no confirmado   por estudios previos.17

Un resultado difícil de explicar es la considerable   mayor prevalencia al nacimiento de productos HME con   MC, tanto tratadas con mono o politerapia como no tratadas,   en comparación con estudios previos.6-8,12-15,17-19,29,30  

Por el tipo de MC mayores observadas, un diagnóstico   equivocado o un sobre diagnóstico es difícil de aceptar   dada la metodología de averiguación en el RYVEMCE.   A pesar de que la frecuencia de madres epilépticas en   el total de RNMC y sus respectivos controles fue muy   similar (1/247) a la reportada en la literatura,4,5 quizá   las diferencias mencionadas podrían en parte atribuirse   a sesgo del entrevistador, el cual, ante una madre con   un RNMC, realizará un interrogatorio más acucioso de   antecedentes de exposición durante el embarazo tanto   en relación con tratamientos como con enfermedades   maternas agudas y crónicas. Una forma de confirmar los   hallazgos de esta investigación sería la creación de una   cohorte de mujeres epilépticas en edad reproductiva de   las cuales se registren ciertas variables como inicio de   la enfermedad, anticonvulsivantes utilizados, dosis de   los mismos y resultado de la gestación. Una alternativa   podría ser un estudio multicéntrico dentro del Programa   Prioritario de Epilepsia del Sector Salud. 

En síntesis, el presente estudio reitera la importancia de un adecuado control médico en las mujeres epilépticas en edad reproductiva sobre la planificación del embarazo, el uso del antiepiléptico con un menor efecto teratogénico y la necesidad de un adecuado asesoramiento genético en este grupo de madres con un mayor riesgo de ocurrencia de malformaciones congénitas en la descendencia.

Agradecimientos

A todos los médicos pediatras, neonatólogos y genetistas que participaron y participan del programa RYVEMCE que dio origen al presente estudio.

Declaración de conflicto de intereses. Los autores declararon no tener conflicto de intereses.

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